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domingo, 25 de noviembre de 2012

las voces bajas, Manuel Rivas

un relato intimista y nostálgico
de la niñez y adolescencia
en Galicia
Puntuación 3/5

En esta obra, compuesta por un entramado de recuerdos conexos, hablan la memoria intimista del autor, escarbando en imágenes del pasado.
La infancia y adolescencia doméstica de una familia y su entorno, en una Galicia desaparecida y rescatada en las vivencias descritas en el relato.
En episodios de temática variada, audaz y arbitraria, revive a los miembros de esta familia, narrando sus experiencias tamizadas por el tiempo y la nostalgia, localizada en Castro de Elviña, una aldea colindante con A Coruña, desenterrando el sedimento de la niñez, en un contexto agrario y de posguerra. Un padre albañil, trabajador, emigrante a Venezuela, ensimismado, saxofonista vocacional y esporádico, docto en silencios y actitudes frente a la vida, afanado en la ingrata y dura labor de proveer al hogar de lo necesario.
La madre Carmiña, amante de la literatura y de las palabras, “verbibora”, que compagina trabajo y la inclinación hacia la lectura, con inducción a los hijos por descubrir los misterios que en los reglones de los libros se cifran.
María, su hermana, como un alma gemela, compañera de miedos y descubrimientos, de peleas sofocadas por la inteligencia paterna. Una presencia melancólica y doliente en su pasado. Una niña, convertida en mujer ante sus ojos, con alma de sufragista y revolucionaria, incipiente escritora, lectora y desaparecida:
Y encima de la mesa María, Lee en voz alta el periódico. No hay radio, no hay televisión. María esta leyendo con la linterna de sus ojos verdes en medio de un silencio antiguo.”
Latente en todos los comentarios la persistencia atávica del franquismo, con los fantasmas adheridos a la dictadura, con su represión física y emocional, el miedo al hablar, a ser escuchado, a ser señalado como desafecto y sospechoso.
El murmullo de las voces de los personajes, en una letanía amortiguada por el tiempo. Todos los recuerdos estibados en la mente, la apertura a la vida de unos niños, los primeros trabajos como periodista, los poemas olvidados o aplazados, los parientes, escenarios arrumbados en la memoria y recuperados en este libro. La Galicia agraria, donde las vacas se asoman a un mar, símbolo de peligro, de provisión de huida, batiendo en los acantilados su telúrica sinfonía, con las bestias como espectadoras.
Todo rezuma melancolía y añoranza, con el escozor de la pérdida de los seres amados y resucitados en el relato, invocados de manera arbitaria, de forma cronológica y desordenada:
relatos radiofónicos de Carlos O,Xestal,
una maleta convertida en asiento en su primera escuela, permonitoria y metáfora de la emigración en Galicia,
el peluquero locuaz y retórico suspendiendo historias al filo de un tijerezado en el aire,
el asombro ante el progreso simbolizado en una fabrica de Coca-Cola
“mirabamos asombrados el movimiento incesante de la cinta transportadora donde las hileras de botellas de la pócima entraban vacías por una lado y salían llenas por el otra sin la presencia a la vista de ningún ser humano. Cuando me hablan del <<realismo mágico>> esa etiqueta literaria de la que abusan los críticos perezosos, lo primero que me vine a al cabeza es aquella fábrica transparente y la visión de las botellas que se llenaban solas”
oficios en extinción apuntalando las constantes del día,
“un cantero que tenía su taller en un alpendre, al pie del monte del faro. El golpear del mazo en el cincel con el que labraba el granito, cruces y lápidas, se imponía a la manera de un reloj resentido, con su tiempo hecho a mano”,
de mujeres portando la colada en la cabeza sin aparente esfuerzo, en esferas perfectas de pertrechos, un maestro tullido y politizado aficionado al boxeo, impartiendo docencia en un bar ante un televisor retransmitiendo un combate de Cassius Clay contra Joe Frazier,
fotógrafos ambulantes estafando las ilusiones de la gente, en esa primera foto de familia nunca disparada ni disfrutada,
detenciones de la policía franquista en los estertores de la dictadura.
 redacciones de periódicos, obituarios en prensa, del ruido de las máquinas, el olor a la tinta y la leche de los talleres gestando el noticiario.
El título del libro lo explica el mismo autor, y proviene de una frase de la obra Esperando a Godot, en la que dos personajes “oyen las voces bajas de los muertos. Su sonido es como de alas. Como de arena. Como de hojas. Susurran. Murmuran
En toda la narración se impone un lirismo contenido, una rememoranza doliente del escritor por el rescate de las voces de sus parientes fallecidos, hilvanando un trapantojo de su pasado, que pese a algunos afortunados momentos, es demasiado disperso para el lector, desenfocado.
Manuel Rivas, y me duele escribir estas líneas, un escritor, reconocido, premiado instucionalmente y sobre todo por sus seguidores, podría haber sacado más partido a un material tan emotivo e intenso como el manejado en el relato, falto de ritmo y descompensado, y pese a ello, una obra que merece el aprobado y su lectura, pero carente de la brillantez de otras de sus obras.-

sábado, 24 de noviembre de 2012

La Celestina, Fernando de Rojas

Al plantearse la lectura de una obra del alcance de La Celestina, sería recomendable hacer previamente un acercamiento, que yo no he realizado, y enterarse de cuestiones que pueden ser de gran ayuda durante la lectura. Una de ellas, básica, sería que edición leer. Esta obra se publicó en 1499 e inicialmente con autor anónimo, pero en los años siguientes se produjeron varias ediciones, corregidas y aumentadas en el estricto sentido de la palabra, al pasar de dieciséis actos a veintiuno, quizá ampliada por un segundo autor. El título inicial fue Comedia o Tragicomedia de Calixto y Melibea, pero la fuerza del personaje de Celestina acabó por dar nombre a la obra. Hay controversia interesante acerca de como se tuvo que deducir de las primeras letras de los cantos de uno de los versos en los que figura Fernando de Rojas y La Puebla de Montalbán, como lugar de nacimiento. Pero hay críticos que dicen que el texto apunta a la posible procedencia de un autor aragonés en lugar de uno castellano. Sea como fuere, ya en sus comienzos la obra dio mucho que hablar, por lo novedoso de su composición y planteamiento de tránsito de lo medieval a lo renacentista, siendo traducida a varios idiomas.

La acción narra la pretensión de amor del noble Calixto hacia Melibea, contratando aquel los servicios de una alcahueta, Celestina, que hace de intermediaria hasta conseguir que Melibea acceda a las pretensiones de Calixto y caiga en sus brazos a escondidas de su familia. La avaricia de los criados de Calixto les llevan a causar la muerte a Celestina y el propio Calixto muere al caer de una escala con la que salvaba el muro de la casa de Melibea en sus escarceos amorosos. La propia Melibea acaba suicidándose ante los ojos de su padre para ir a reunirse con su amado.

Sin haber tomado una decisión premeditada, me he enfangado en la lectura en la versión original, donde el lenguaje es duro de seguir y entender. Tiene por el contrario el saborcillo de dirimir y luchar con las frases escritas en un castellano antiguo que se entiende a duras penas. Entiendo el sufrimiento de los alumnos de bachillerato, que antiguo soy, a los que sus profesores les obligaban a leer obras como esta, que acabarían odiando para siempre. Por eso planteo que quizá sea mejor escoger para la lectura alguna versión con el lenguaje adaptado al actual que permita su lectura con más fluidez.

Es una obra completamente innovadora en su tiempo, que incorpora el humanismo incipiente como abandono de lo medieval. Como se ha dicho, es una obra de teatro para no ser representada, por sus dificultades y sin embargo se presta muy bien a una lectura con diferentes voces. Todos los personajes, no solo los principales como Calixto, Melibea o la propia Celestina, son redondos y adquieren la suficiente profundidad necesaria para dar peso al relato. El amor y la muerte van de la mano en todo momento, y la avaricia, y no tanto la lujuria, es fundamental en las intenciones, con lo que se desvía la parte del amor como intercambio carnal que en aquellos tiempos estaba fuera de lo admitido por la religión. La mujer se resiste, como debe ser, pero finalmente se entrega a una pasión ilegítima hasta sus últimas consecuencias.

El papel de los criados, Parmeno y Sempronio, y las prostitutas, Elicia y Areusa, es crucial. Calixto es débil, indeciso y lejos de ser un galán tiene que ser empujado por sus siervos , necesarios en la obra, que tras el acicate del honor de servir a su amo esconden sus objetivos e intereses avariciosos, que les llevan a dar muerte a Celestina, siendo ellos mismos inmediatamente ajusticiados. Pero inmediatamente son sustituidos por otros. El papel de las prostitutas es impensable en una obra medieval pero en esta ejercen con fuerza, provocan, enredan, dan soporte al argumento, en un efecto coral conjunto de los personajes que muestran como la sociedad ha cambiado profundamente, en lo individual y en lo colectivo.

La Celestina, una obra de referencia en la literatura universal, de lectura recomendada pero casi obligada. Mi agradecimiento al profesor Angel Llamas, de la Universidad Carlos III de Madrid por su excelente disertación sobre la obra cuyo breve resumen es este comentario.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Charles Dickens el observador solitario, Peter Ackroyd

Una muy buen biografía,
escrita por un experto conocedor
del autor y de la época victoriana.
Puntuación 4/5.
Mentar a CHARLES DICKENS inconscientemente nos arrastra a rebuscar en la memoria instantes de plácida lectura, de ambientes navideños, de personajes desvalidos y pertinaces en su afán de supervivencia, en un contexto victoriano, de los arrabales londinenses, de ciudades en vías de transformación hacia la arrolladora modernidad, de paradigmas de perfidia y bondad. Este escritor es el creador de alguno de los libros más leídos, publicados y comentados de la historia de la literatura, tales como Canción de Navidad, David Copperfield, Oliver Twist, Casa Desolada, padre, en suma, de mas de dos mil personajes, nacidos de su talento y pródigo ingenio, algunos de ellos irrepetibles, patrimonio universal de los lectores de todas las lenguas y culturas.-
Leer una biografía de Charles Dickens, es siempre un deber de divulgación hacia un autor tan carismático y leído.- Pero este libro aquí reseñado, "Charles Dickens, el observador solitario" es además, un lujo y para mi una auténtica delicia por los siguientes  motivos:
- El autor tiene una merecida fama como escritor de ficción, especializado en novelar la vida de escritores, en títulos como Milton en America, Los Labs de Londres, El ultimo testamento de Oscar Wilde, La casa del Doctor Dee, por citar algunos, que  han tenido sonados éxitos editoriales, sobre todo en Gran Bretaña.
- Es considerado un experto biógrafo, en obras sobre personajes, la mayoría de ellos en la órbita literaria, de la talla de Shakespeare, Poe, Oscar Wilde, Wilkie Collins, Newton, Turner, por citar alguno de ellos, con un estilo propio donde despliega su evidentes dotes comunicativas, demostradas ante la cámara en documentales para la BBC.
- Su conocimiento de Charles Dichens, de la era victoriana, y de la ciudad de Londres, han quedado demostrado en diversos libros, sobre todo condensado en un libro titulado “Londres: La biografía” y que es una maravilla, un prodigio de documentación y buen estilo literario, donde hace una biografía de la ciudad para quitarse el sombrero.
El libro en su edición física cuenta con 703 páginas, repleta de información de personajes, citas, lugares, fechas y sucesos, perfectamente cronificados, incidiendo sobre todo en la producción literaria del autor, describiendo con pormenores las circunstancias de la gestación de sus novelas y relatos.
En vez de reseñar la vida del escritor, ya copiosamente desmenuzada en el libro, he preferido resumirla en una cuadro anexo al final de esta entrada, para todos aquellos que deseen profundizar más en este escritor.
Pero si quiero dejar un bosquejo de las sensaciones percibidas después de la lectura de esta biografía.
Indudablemente Dickens es ante todo un luchador, un hombre dispuesto a enfrentarse contra la adversidad, contumaz en el esfuerzo y sacrifico, para no dejarse vencer por la situación que la vida le deparó como hijo de una familia encabezada por un padre pródigo y derrochador, pésimo paradigma para cualquier niño. En lugar de asumir su condición de miembro de una familia humilde, de hijo de ex presidiario por deudas, su ansia de superación, su proverbial inteligencia e innata curiosidad espoleó su orgullo y ambición, convirtiéndolo en un escritor autodidacta y prolífico, aclamado por seguidores de sus obras en todo el mundo. Un escritor idolatrado por una ingente masa de lectores, dispuestos a comprar sus libros, deseosos de recibir las nuevas entregas periódicas de sus novelas, abarrotando los escenarios de sus célebres lecturas públicas de adaptaciones de sus obras.
Un personaje tendente a la estridencia en su indumentaria, con una insaciable curiosidad, dotado de una desmesurada aptitud para capturar los acentos, las expresiones, la esencia de las personas, apresadas por su voraz mente, con silente fugacidad, para después procesar y alambicar las experiencias en sus novelas.
Un viajero infatigable por casi la totalidad de Gran Bretaña, por Europa, en Francia, Italia Suiza, por Estados Unidos, nación que visitó dos veces. Un caminante ávido por recorrer en sus frenéticos y extenuantes paseos, muchos de ellos nocturnos, en un solitario deambular por grandes ciudades como Londres o París, en donde hacía acopio de información, de situaciones, de escenarios y personajes para ser modelados por su ingenio literario en los personajes y localizaciones de sus novelas.
Un hombre, además muy ambicioso y responsable, obligado a mantener una prole de diez hijos, el servicio doméstico, la prodigalidad de las trapacerías de su padre y los fracasos empresariales de alguno de sus hijos. Siempre al límite en jornadas de trabajo intensas y agotadoras, constantemente pergeñando y ejecutando proyectos con que sufragar los cuantiosos gastos de esta onerosa manutención.
Casado con una mujer pusilánime de carácter radicalmente opuesto a su inagotable capacidad de trabajo y creatividad, de la que se divorció en un incómodo y público contencioso que transcendió el ámbito del hogar para ser objeto de escarnio en mentideros de toda Inglaterra.
Un escritor, que pese a su fama y posición, tomó partido por los más débiles y desprotegidos, no sólo en la denuncia de situaciones injustas reflejadas en sus obras, sino embarcándose en iniciativas por reformar el sistema penitenciario británico, por limitar las jornadas laborales de los menores, por reformar las instituciones de orfandad. Un profesional defensor acérrimo de los derechos de autor, en luchas procesales contra el plagio de sus obras reivindicando la propiedad intelectual en numerosas manifestaciones y escritos.
Y por encima de todo esto, un autor inmenso, con una prolífica producción de desigual calidad, pero con obras irrepetibles, llenas de ingenio, de talento, de expresiones desbordantes e imaginativas y descripciones psicológicas de personajes precisas y sugestivas.
Si alguien pone en duda mis palabras, sólo tiene que abrir David Copperfield o Casa Desolada  por cualquiera de sus páginas y comenzar a disfrutar de sus personajes llenos de vigor y matices, en una espectáculo de descripciones paisajísticas y de escenarios, repletos de giros y sorpresas argumentales.


Año

Evento


Observaciones


1.812

Dickens nació el 7 de febrero de 1812, en el distrito de Landport,

perteneciente a la ciudad de Portsmouth,

Padre: John Dickens(1786–1851)

oficinista de la Pagaduría de la Armada en el arsenal del puerto de Portsmouth.

Su padre siempre arrastraba deudas, debido a su excesiva inclinación al  despilfarro.

 

Madre: Elizabeth Barrow (1789–1863).

Su madre era de clase media.-

 

En 1814, la familia se trasladó a Londres, Somerset House, en el número diez de Norfolk Street. Cuando el futuro escritor tenía cinco años, la familia se mudó a Chatham, Kent.

 

Charles no recibió ninguna educación hasta la edad de nueve años. Esta situación fue reprocharían sus críticos, al considerar su formación en exceso autodidacta.

 

Con esta edad, después de acudir a una escuela en Rome Lane, estudió cultura en la escuela de William Gile,

un graduado en Oxford.

Pasaba el tiempo fuera del hogar deambulando y leyendo incesantemente:

 

Mostró una particular afición por las novelas picarescas,

como

-Las aventuras de Roderick Random y Las aventuras de Peregrine Pickle de Tobias Smollett

- Tom Jones de

Henry Fielding.

 

También leía con frecuencia novelas de aventuras:

- Robinson Crusoe

-Don Quijote de la Mancha.

1.814

Su familia se traslada a Londrés.

1.821

Su padre pierde su puesto de trabajo

1.824

El padre John Dickens es encarcelado.

 

 

 

 

 

 

 

 

El joven Charles se ve obligado a TRABAJAR en una fábrica hasta que en Mayo el padre sale de prisión.

-Su padre fue denunciado por impago de sus deudas y encarcelado en la prisión de deudores de Marshalsea.

 

La mayor parte de la familia se trasladó a vivir con el Sr. Dickens a la cárcel, (Opción admitida entonces por la ley, que permitía a la familia del moroso compartir su celda. )

 

-Charles fue acogido en una casa de Little College Street, regentada por la Señora Roylance y acudía los domingos a visitar a su padre en la prisión.

 

A los doce años, comenzó a trabajar,  iniciando su vida laboral, en jornadas diarias de diez horas en Warren's boot-blacking factory, una fábrica de betún para calzado, ubicada cerca de la actual estación ferroviaria Charing Cross de Londres.

 

-Durante este periodo su vida transcurrió pegando etiquetas en los botes de shoes polish (betún para calzado); ganaba seis chelines semanales.

 

Con el dinero ganado en la fábrica, tenía que pagar su hospedaje y ayudaba a la familia, la mayoría de la cual vivía con su padre, que

permanecía encarcelado.-

 

El numerosos número de limpiabotas que aparecen en sus obras y el tema recurrente de la explotación infantil, fueron cimentados en este episodio de su vida.-

1.827

Tiene que volver a abandonar la escuela, consolidada su decisión de ser periodista.

Comenzó a trabajar como pasante en el bufete de los procuradores Ellis & Blackmore.

Después se convirtió en taquígrafo judicial.

El aprendizaje de la taquigrafia significó una herramienta eficaz para tomar apuntes, que constantemente recababa en sus continuos paseos por la ciudad.

1828

Colabora como reportero en el "Doctor´s Commons".

- Trabaja como cronista parlamentario en el "True Sun".

1.829

Comienza a colaborar en prensa.

 

1.833

Se publica su primer cuento –Una cena el paseo de Poplar-

 

1.834

Morning Chronicle le incorpora como periodista político, informando sobre debates parlamentarios

Conoce así el país al cubrir las campañas electorales.

 

Acoge el seudónimo periodístico de Boz.

El padre de Dickens es detenido por 2ª vez.

 

1.836

Desde 1833, se publican sus intervenciones periodísticas en un primer volumen de

Sketches by Boz.

 

 

El 2 de abril de 1836 contrajo matrimonio con Catherine Thompson Hogarth (18161879)

 

Fijo su residencia en Bloomsbury

 

 

Esta publicación dada su popularidad y acogida dio lugar a primeras entregas de "Los papeles póstumos del club Pickwick".

Siempre estaría intimamente ligado a la profesión periodística, como escritor, director o editor.-

 

Del matrimonio nacieron diez hijos:

 

-Charles Culliford Boz Dickens (1837-1896),

-Mary Dickens (1838-1896)

-Kate Macready Dickens (1839-1929)

-Walter Landor Dickens (1841-1863)

-Francis Jeffrey Dickens (1844-1886)

-Alfred D'Orsay Tennyson Dickens (1845-1912)

-Sydney Smith Haldimand Dickens (1847-1872)

-Henry Fielding Dickens(1849-1933)

-Dora Annie Dickens (1850-1851)

-Edward Bulwer Lytton Dickens (1852-1902).

 

Su esposa Catherine no compartía la energía que Dickens imprimía en todos sus proyectos, situación que fue deteriorando la relación.

El escritor siempre denunció el carácter indolente y sedentario de su esposa.

 

Georgina, la hermana de Catherine, se mudó para ayudarla, lo que dio lugar a rumores de que Charles estaba involucrado románticamente con su cuñada.

 

La situación se precipitó en un divorcio en 1.858.

1.837

Publica Oliver Twist

 

1.841

Inicia su primer viaje a Estados Unidos

De este viaje surgirá la obra “Notas de América”

1.849

Funda el semanario Household Words,

En este períodico publicaría  “Casa desolada” y

“Tiempos difíciles”

1.850

Comienza su deterioro de salud

 

1.858

Se divorció de su esposa.

Se refugió en casa de su amigo Wilkie Collins

El divorcio se convirtió en un tema escabroso y público del que se hizo eco la prensa británica tomando partido por los bandos representados por los esposos.

1.859

Publico “Historia de dos ciudades”

 

1.865

Sufre un accidente ferroviario

El 9 de junio de 1.865, cuando regresaba de Francia para ver a Ellen Ternan, Dickens sufrió un accidente, el famoso choque ferroviario de Staplehurst.

 

Los siete primeros vagones del tren cayeron de un puente que estaba siendo reparado.

El único vagón de primera clase que no cayó fue aquel donde se encontraba Dickens. El novelista pasó mucho tiempo atendiendo a los heridos y moribundos antes de que los rescatadores llegasen.

Antes de partir se acordó del inconcluso manuscrito de Nuestro amigo mutuo, y regresó al vagón únicamente a recuperarlo. Esta terrible experiencia inspiró su corta historia de fantasmas El hombre-señal en la cual el protagonista tiene la premonición de un choque ferroviario.

 

Dickens se las arregló para evadirse de la investigación del choque, pues como ahora se sabe, él estaba viajando ese día con Ellen Ternan y su madre, lo cual podía causar un escándalo.

1.867

Viaja por segunda vez a Estados Unidos.

Este viaje iniciado con afán recaudatorio consumió las escasas fuerzas del escritor con una ya deteriorada salud.

Alguno de sus más cercanos amigos coincidieron en la dureza del viaje y del desgaste físico y anímico que supuso para el escritor.

1.870

9 de Junio de 1.870 fallece de apoplejía.

Fue enterrado, contra su deseo expreso, en la llamada «Esquina de los Poetas»

de la Abadía de Westminster.-

 

 


 

 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Vlad, Carlos Fuentes


terror y calidad literaria
en una revisión respetuosa de los clásicos
del género vampírico.
Puntuación 4/5

El vampirismo ha deparado destacadas obras literarias, algunas de calidad incuestionable, continúo estímulo para lectores. Hoy, el fenómeno se halla en plena efervescencia, apuntalado por promociones audiovisuales inundando nuestras ciudades de imágenes recurrentes del género.
Pero en este caso, quien decidió en 2.010 abordar en este libro el tema fue el fallecido maestro Carlos Fuentes. Este soberbio escritor, añadió en esta novela, al mórbido atractivo de estos misteriosos seres y al inherente goticismo de los paisajes, el sello de su estilo literario, tomando como escenario la ciudad de México.
Una brevísima novela salpicada de los kilates narrativos de su fecunda, creativa e inquieta pluma.
El argumento transcurre en la capital mexicana, en un lapso temporal contemporáneo a la escritura de la novela y de escasa duración.-
Yves Navarro, joven jurista de cuarenta años de edad, padre de Magdalena, una niña de 10 años, y esposo de Asunción, recibe un comprometido encargo de su jefe el señor licenciado Don Eloy Zurinaga.- Este anciano dueño del despacho de abogados en el que trabaja le encomienda una misteriosa misión:
"—Navarro, quiero hacerle un encargo muy especial.
—Un viejo amigo mío, desplazado por las guerras y revoluciones, ha perdido sus propiedades en la frontera húngaro-rumana
Mi amigo y yo somos de la misma edad. Imagínese, estudiamos juntos en la Sorbona cuando el derecho, así como las buenas costumbres, se aprendían en francés.
El caso es que mi viejo amigo ha decidido instalarse en México. Ya ve usted con qué facilidad caen las generalizaciones. La casa señorial de mi amigo data de la Edad Media y sin embargo, aquí lo tiene, buscando techo en la Ciudad de México...."
El misterioso personaje no es otro que "Vladimir Radu -Conde Vladimir Radu-. Este personaje transforma la finca adquirida con anormales reformas, tendentes al aislamiento de la luz. El conde viaja acompañado de un breve séquito, su mayordomo Borgo y una misteriosa niña de nombre Minea. Pero en realidad el inquilino es:
"Voivod, príncipe, Vlad el Empalador iba a la muerte en vida soñando con los vivos en muerte, los moroni, los nosferatu, los strigoi, los varcolaci, los vampiros: Drácula, el nombre que secretamente le daban todos los habitantes de Transilvania y Moldavia, Frahas y Valaquia, los Cárpatos y el Danubio…"
El mismo Drácula, amigo de su atávico jefe, dispuesto a echar raíces en la ciudad de México, con sus más de veinte millones de personas, potenciales víctimas de sus necesidades. Desde el primer contacto con el personaje comprobará el desdichado abogado el resquebrajamiento de su vida tal como la conocía, en una demolición incesante y brutal de su estabilidad y de su entorno afectivo. Se convierte en una víctima a merced de las apetencias y caprichos del visitante, un inconsolable títere de su poder y de la terrorífica iniquidad de sus acciones.
Una obra breve y sencilla, con apenas un puñado de personajes, en un brillante y audaz reciclaje de los paradigmas del género vampírico, toda ella empapada de una sensualidad subliminal, de una lubricidad imaginativa e inquietante. Una novela que rescata el personaje histórico de Vlad el Empalador, fundamento de la tradición y leyenda generadora de esta prolífica veta literaria, con el cuño y la maestría del estilo de Carlos Fuente, con todo su arsenal de metáforas y originales recursos.
Como de costumbre, cada vez que me aventuro en una de las novelas de este autor, incluso en esta, un mero ejercicio de estilo de apenas un centenar de páginas, convierte la lectura de un mero relato en todo un espectáculo de sensaciones.
Como argumento del sutil erotismo entreverado en la novela, así describe el personaje del abogado los recuerdos de pasión junto a su esposa, evocando la duplicidad de la mujer como madre y amante, su silenciosa transformación del día a la noche:
"...nuestra pasión nocturna. Entonces, Asunción es una salamandra en el lecho, fría sólo para incendiar, ardiente sólo para helar, fugaz como el azogue y concentrada como una perla, entregada, misteriosa, sorprendente, coqueta, imaginada e imaginaria… Hace, no habla. Amanece, desayunamos y reasumimos nuestros papeles profesionales, con el recuerdo de una noche apasionada, con el deseo de la noche por venir."