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domingo, 24 de marzo de 2013

Una Palabra Tuya, Elvira Lindo

Una novela de perdedores con una
moraleja de esperanza.
Puntuación 3,5/5
Rosario y Milagros son dos mujeres de más de treinta años, consideradas como raras por su fisonomía y personalidad. Comparten una extraña amistad, de compromiso desigual y un trabajo marginal de barrenderas en Madrid.
Rosario, en primera persona monologa sobre su dura vida, repleta de vicisitudes y fracasos. Una infancia sin padre, la larga enfermedad de su madre, contemplando el descenso de un progresivo hundimiento hacia la senilidad y la locura, la controvertida relación con su hermana Palmira, escasos contactos sexuales, el escarnio de falsas acusaciones de su presunta homosexualidad. En resumen una solitaria y monótona existencia.
 El único asidero es la amistad incondicional y servil de Milagros, a la que detesta como espejo y símbolo de su propia inadaptación, de su fragilidad de carácter. Ambas mujeres arrostran un pasado común de aborrecimiento, un catastrófico tránsito de la juventud a la madurez, con fracasos académicos y laborales como taxistas y limpiadoras.
 Sus caracteres son antagónicos y simbióticos. Milagros, marcada por su gordura y fealdad, es una mujer pragmática, servicial, dúctil, una superviviente condescendiente con los caprichos y continuos desprecios de su amiga. Su anverso, Rosario, es una persona reflexiva, pusilánime, insegura y sedentaria. Sobreviven en un precario umbral de subsistencia, barriendo las calles, compartiendo relación con unos compañeros de trabajos de limitadas expectativas e inquietudes. Un círculo vicioso de mediocridad.
La escritora construye una novela actual, desabrida, molesta por su contenido y escatología, de personajes que arrumban fracasos, con biografías lastradas por el infortunio de una tácita exclusión social y por la soledad. Elvira Lindo, demuestra el dominio de la estructura, guardando los mejores naipes para las últimas páginas de la novela. Sencillamente memorables. Comienza el libro en una confusa prelación de las desgracias de las protagonistas, expuestas en un lenguaje repleto de vulgarismos, con la franqueza del idioma coloquial, callejero, sin suprimir tacos y convencionalismos , donde, además se entreveran profundas reflexiones y un sutil sentido del humor entre las desgracias. Al final de la obra, el estilo y las formas se suavizan, adquiriendo toques de lirismo y se desvela la profundidad de los personajes, con inesperadas revelaciones que redondean el relato, en una transformación del tono y del ritmo de la narración. Un broche a la novela sorpresivo y emotivo.
Una propuesta narrativa audaz, plagada de perdedores, en un universo de personas desesperadas, víctimas de pasados familiares infames, condicionados por el temprano abandono, el suicidio, el desprecio materno, la enfermedad, las relaciones familiares resquebrajadas por el resentimiento y pese a ello,  bella y esperanzadora. Una relato contemporáneo, descarnado, veraz, áspero en su lenguaje y sólido en su estructua.
En el Club de Lectura del Escorial este mes se ha debatido este libro, suscitando profundas reflexiones y comentarios, admirando, sobre todo la credibilidad de situaciones y personajes, y con ciertas críticas a la escatología del lenguaje utilizado.

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