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sábado, 27 de diciembre de 2014

El impostor, Javier Cercas

Javier Cercas es un escritor y traductor español nacido en 1962 en Ibahernando, provincia de Cáceres, cuya familia emigró cuando contaba cuatro años a Tarragona. Desde muy joven despertó inclinaciones a la lectura y la escritura acabando licenciado y doctorado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde 1989 es profesor en la Universidad de Gerona y alcanzó gran éxito con su tercera novela «Soldados de Salamina» que mereció elogios de escritores contrastados como Mario Vargas Llosa, Susan Sontag o John M.Cotzee. Colabora con diversos medios, especialmente prensa escrita y sus libros han sido traducidos a más de veinte idiomas. Otro libro a destacar entre los suyos es «Anatomía de un instante», un muy recomendado y detallado relato de los hechos del 23-F en España.

«La realidad mata, la ficción salva».

El libro se centra en la vida de Enric Marco, que saltó a la fama hace unos años por haberse postulado como un deportado español a Alemania con motivo de la Guerra Civil y haber estado prisionero en los campos de exterminio nazis, concretamente en Flossenbürg, uno de los más pequeños y en el que hubo menos españoles, con lo que consiguió no ser recordado por ninguno de los pocos que sobrevivieron. El libro es el relato de una lucha del escritor consigo mismo sobre la conveniencia o no de publicar este libro y de las diatribas a la hora de dar un enfoque al mismo. Numerosas conversaciones con personas que conocieron a Enric y con el propio Enric han entretejido estás páginas donde no se justifica el engaño pero se explica desde varios puntos de vista, alguno de ellos positivo por la personalidad del protagonista, una persona inquieta a pesar de sus mentiras y que derivó en beneficios tangibles para algunas instituciones, entre ellas la asociación Amical de amigos de Mauthausen, llegando a ser condecorado por la Generalitat de Cataluña y estar muy considerado en estos mundillos.
Era astuto como un zorro y escurridizo como una anguila, y no tardé en hacerme a la idea de que no colaboraba conmigo para ayudarme, sino para fingir que me ayudaba y mantenerme así vigilado, controlar mis pasos, extraviarme en un laberinto de mentiras y conseguir que escribiera el libro con el que él soñaba.
El libro está escrito en este mismo año de 2014 y publicado hace unos meses. Como ya es costumbre en Javier Cercas, tiene muy conseguido el plasmar en líneas impresas relatos reales marcando unos límites muy definidos entre realidad y ficción que atrapan al lector, aunque por momentos uno no sepa discernir que es real o que inventado. En algunos momentos y por la estructura da la impresión de que se repiten hechos aunque como digo se dan con diferentes enfoques. Al parecer, la publicación del libro no ha gustado al ya nonagenario protagonista, pero es que por mucho narcisismo que uno porte en su mochila, la publicación de un engaño de este calibre no te puede dejar indiferente. Será interesante leer más sobre este asunto del que no sabía nada antes de sumergirme en este libro. Ya había leído «Anatomía de un instante» y me pongo en la lista de pendientes «Soldados de Salamina».

Todo él es una ficción enorme, una ficción, además, incrustada en la realidad, encarnada en ella. Enric es igual que don Quijote: no se conformó con vivir una vida mediocre y quiso vivir una vida a lo grande; y, como no la tenía a su alcance, se la inventó.

o como Voltaire (que en una carta de 1736 le escribía a su amigo Nicolas-Claude Thieriot: «Una mentira es un vicio sólo cuando hace el mal; es una gran virtud cuando hace el bien»), razonan que la mentira no siempre es mala y a veces es necesaria, o que la bondad o la maldad de una mentira dependen de la bondad o la maldad de las consecuencias que provoca: si el resultado de la mentira es bueno, la mentira es buena; si el resultado es malo, la mentira es mala. Por el contrario, los absolutistas argumentan que la mentira es en sí misma mala, con independencia de sus resultados, porque constituye una falta de respeto al otro y, en el fondo, una forma de violencia, o un crimen, como dice Montaigne.

La respuesta es obvia: porque lo que hizo puede hacerse en las novelas, pero no en la vida; porque las reglas de las novelas y las de la vida son distintas. … El resultado de mezclar una verdad y una mentira es siempre una mentira, excepto en las novelas, donde es una verdad.

La lista de grandes impostores podría alargarse (durante veinte años Deli Strummer pronunció conferencias en Estados Unidos sobre su paso por los campos nazis, hasta que en 2000 se descubrió que nunca había sido prisionero en un campo nazi; Martin Zaidenstadt fue en su vida adulta un próspero hombre de negocios hasta que, tras su jubilación, empezó a hacer de guía y a pedir...

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Doctor Sueño - Stephen King

No hace mucho volví a ver la película El Resplandor de Stanley Kubrick y poco después me enteré de la publicación en 2013 por el inefable Stephen King de Doctor Sueño, secuela de la novela con el mismo nombre de la excelente película. No la había leído así que me puse con las dos.
 
Acerca de El Resplandor (The Shinning), mucho se puede decir. Publicada en 1976, fue la tercera novela de Stephen King tras Carrie y El miserio de Salem’s Lot, lo que le valió ser encasillado como especialista en el género del terror aunque, lejos de considerarlo en un sentido peyorativo, King lo interpretó como un elogio.
 
Al hablar de El Resplandor podemos referirnos a la novela original, a su prólogo Antes del espectáculo, a su continuación Doctor Sueño, a la película de Stanley Kubrick o a la miniserie escrita y producida por el propio autor.
 
El prólogo, Antes del espectáculo, contiene cinco capítulos que en origen formaban parte de la novela pero que se publicaron en una revista de forma separada como introducción a la misma. Trata de varios de los sucesos que ocurrieron en la construcción y los primeros años de existencia del hotel y de la infancia del protagonista (Jack Torrance) y su relación con su propio padre. Muy recomendable para entender mejor lo que pasaría después.

Jack Torrance es un escritor en ciernes, alcohólico y violento, que es expulsado de la escuela donde daba clases tras golpear a un alumno que le había pinchado las ruedas de su coche. Por medio de un amigo y compañero de borracheras consigue un trabajo en el Hotel Overlook, en las montañas de Colorado, como vigilante y encargado de mantenimiento durante los meses de invierno cuando el hotel cierra al estar generalmente aislado por la nieve con el pueblo más cercano a más de 60 km. Allí se traslada con su mujer Wendy y su hijo Danny de 5 años que tiene una facultad, el "resplandor" (o esplendor como aparece en la traducción), por la que puede comunicarse con muertos, tener visiones premonitorias o leer la mente de las personas. El hotel tiene un pasado oculto y violento; muchas muertes se han producido a su alrededor, aparentemente explicadas y explicables pero hay algo más que, debido a la intensidad con que el resplandor reside en Danny, se manifiesta hasta unos extremos insospechados. Jack Torrance va siendo poseído por el hotel, sacando a la luz lo peor que hay en él, y se va transformando en una marioneta con la que los muertos que vagan por el hotel quieren apoderarse del chico y su poder. Danny, cuando ve el estado que alcanza la situación tiene que pedir ayuda a Dick Halloran, el cocinero del hotel a quien conoció a su llegada y que, aunque en menor medida, también posee “el resplandor”.

La película de 1980, extraordinaria como todo lo de Stanley Kubrick (ver la entrada Kubrick y la Filosofía en este blog) pero que sin embargo no gustó a Stephen King por lo que decidió escribir un guión para una miniserie de televisión que se produjo en 1997, en la que King anteponía los aspectos terroríficos y sobrenaturales de lo que ocurría en el hotel a los personales a los que había dado más importancia el director de la película. Personalmente no la considero una película terrorífica a pesar de las apariciones sobrenaturales, sin embargo me gusta bastante más que la serie aunque no tenga nada que ver (o muy poco) con la novela, y es que no es lo mismo…

La continuación, Doctor Sueño, se ha publicado en 2013. Cuenta King que en una gira de presentación de un libro, un admirador le preguntó qué le había pasado al niño de El Resplandor. Era una idea que tenía en el trasfondo de su mente y que después de varios anuncios y avances se publicó tras varios años de preparación. Dan Torrance ya no es un niño sino que es un cuarentón alcohólico (los hijos se parecen a sus padres) ya que el alcohol es la única forma de ocultar las visiones que le siguen persiguiendo desde que siendo pequeño residió en el Hotel Overlook. Con su madre se había establecido en Florida y trabajaba como celador en un hospital donde “ayudaba” a morir a enfermos terminales aportándoles consuelo gracias a sus facultades extraordinarias. Empujado por sus problemas va de ciudad en ciudad hasta que llega a una pequeña localidad del norte donde se establece. Allí deberá ayudar a una niña, Abra Stone, a escapar de un grupo de seres malignos que viajan por todo el país alimentándose de ese resplandor que extraen de las personas que encuentran con ese don, generalmente niños, a los que secuestran y asesinan. En Abra “el resplandor” brilla incluso con más intensidad que en él mismo de pequeño y la conexión entre ambos será inevitable.
 
Respecto al autor, y parafraseando a Les Luthiers: ¡Qué podríamos decir de Stephen King que no se haya dicho ya, … o que sí se haya dicho!. Escritor norteamericano de 67 años natural de y residente en Portland, en el estado de Maine donde transcurren muchas de sus obras. Casado desde los 24 años con Tabitha, también escritora, a quien que conoció siendo estudiante y con tres hijos. Escribía cuentos desde muy joven llegando a publicar alguno en revistas especializadas. Vivió con una gran penuria económica en una caravana hasta su primer éxito, Carrie, en 1974, cuyo manuscrito curiosamente recuperó su esposa de la papelera donde lo había tirado porque no le gustaba, y que le animó a terminarlo pensando que era bueno. Alcohólico y drogadicto durante bastante tiempo, lo que indudablemente influyó en muchos de sus libros cuyos personajes reviven sus propias adicciones, aunque consiguió finalmente dejar el alcohol y las drogas. Sufrió un gravísimo accidente en 1999 siendo atropellado por un conductor distraído, lo que le impactó profundamente y que también queda reflejado en los argumentos o referencias de varias de sus novelas posteriores. Un autor metódico que escribe de una forma sencilla y adictiva para sus admiradores, a pesar de los temas oscuros y retorcidos que suele tratar y sus personajes violentos, marginales y con el aura sobrenatural o fantástico que en general flota sobre sus novelas. Tiene unas 50 libros publicados y varias recopilaciones de relatos cortos, además de otras seis novelas que escribió bajo el seudónimo de Richard Bachman, por imposición de sus editores ya que en su opinión estaba saturando el mercado. Sus obras se cuentan por éxitos de ventas nada más publicarse y varias han sido comentadas en este blog, la estupenda serie La Torre Oscura, 22/11/63, Misery o Mientras escribo. También es destacable que muchas de sus novelas o relatos se han llevado al cine o TV (recuerdo más de 15 en estos momentos), alguna incluso en varias ocasiones.
 
Por último, repetir que “Doctor Sueño” es una continuación de la novela, no de la película, y que cierra una serie extraordinaria muy recomendable no para los aficionados al “terror/fantasía” para los que la considero imprescindible, sino para los lectores en general. He leído las dos seguidas y me han enganchado desde el principio (esa es una de las características de Stephen King). No recuerdo haber pasado terror real leyendo excepto con "It" con la que sentí verdaderos escalofríos y con estas novelas tampoco me ha ocurrido pero me he divertido, y mucho, pero claro, te tiene que gustar este género.

lunes, 8 de diciembre de 2014

El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer, de Siddhartha Mukherjee

Siddhartha Mukherjee es médico hematólogo-oncólogo e investigador nacido en Nueva Deli en 1970 y que reside actualmente en Nueva York donde es profesor adjunto en la Universidad de Columbia. Ha publicado numerosos artículos en periódicos y revistas especializadas en temas médicos. Por este libro recibió el Premio Pulitzer de No ficción en 2011. Tiene un blog  pero que parece bastante desactualizado. La revista TIME ha calificado este libro como uno de los cien libros más influyentes escritos en inglés del pasado siglo XX.

«La terapia del cáncer es como pegarle al perro con un palo para liberarlo de las pulgas».
Anna Deavere Smith en « Let Me Down Easy»

El libro es un recorrido pormenorizado por la historia de esta por el momento terrible enfermedad, una biografía completa del cáncer desde la antigüedad hasta nuestros días, centrada en las investigaciones llevadas a cabo en el pasado siglo en todo el mundo pero especialmente en EE.UU. Un fascinante viaje que nos lleva de la mano por los principales hitos que han jalonado la investigación en el mundo del cáncer intercalando sus experiencias en la atención directa a pacientes en el tramo final del siglo XX y principios del XXI como oncólogo en formación en el Massachusetts General Hospital en Boston. Una obra con muchos términos médicos y científicos pero divulgativa a la vez que nos pone en contacto con ese mundo temido de la quimioterapia, la cirugía, la medicación y los diferentes tratamientos surgidos y abandonados en la carrera por vencer este mal ante el que todos retrocedemos con un cierto pánico solo con ser nombrado. No se eluden términos técnicos para deambular por el devenir de esta enfermedad y de los cambios habidos en su definición y en los modos de abordar su curación, muy avanzada en la actualidad pero a la vez en mantillas, que provoca numerosas muertes a diario en todo el mundo. Las anécdotas de personajes reales ayudan a poner en contexto este terrible azote con algunos casos de éxito que abren una luz de esperanza en su erradicación definitiva. La investigación ha sufrido sus altibajos en el último siglo y siempre se ha debido al empuje personal de los científicos, ayudados casi siempre por organizaciones particulares o universidades y en menor medida por gobiernos o la industria farmacéutica.

Un libro enorme, de setecientas doce páginas y casi doscientos treinta mil vocablos aunque el veinte por ciento de su contenido está dedicado a una extensa bibliografía, un amplio glosario de términos y numerosas fotografías y documentos gráficos de los numerosos personajes e hitos que se jalonan el relato. Aunque su lenguaje técnico puede resultar pesado para los no iniciados en los términos médicos, es a mi entender una lectura recomendada para todos aquellos profesionales que se dedican a la investigación, en especialidades médicas o en cualquier otra, y para el público en general que sienta curiosidad por acercarse a este mundillo tan temido. Hay muchos libros escritos por los propios pacientes relatando sus experiencias pero el más influyente quizá sea el de la conocida escritora Susan Sontag, que sufrió un cáncer de mama y publicó en 1978 el libro titulado «La enfermedad y sus metáforas» que puede resultar complementario a este y que el autor ha tenido muy presente. Las palabras de esta escritora son sumamente reveladoras «La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más onerosa. Todos, al nacer, somos ciudadanos de dos reinos, el de los sanos y el de los enfermos. Y aunque todos prefiramos usar solo el buen pasaporte, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado, al menos por un tiempo, a identificarse como ciudadano de aquel otro lugar».

Algunas frases significativas entresacadas del texto
El cáncer es una enfermedad expansionista; invade los tejidos, establece colonias en paisajes hostiles, busca un «santuario» en un órgano y luego migra a otro. Vive desesperada, inventiva, feroz, territorial, astuta y defensivamente; por momentos, como si nos enseñara a sobrevivir. Confrontar al cáncer es ponerse frente a una especie paralela, quizá aún más adaptada que nosotros a la supervivencia.

Las primeras interacciones entre la química sintética y la medicina habían sido, en buena medida, decepcionantes. Gideon Harvey, un médico del siglo XVII, calificó en una ocasión a los químicos como «la más descarada, ignorante, flatulenta, rolliza y vanamente jactanciosa casta de la humanidad».

Fue un asombroso logro científico e intelectual para una criatura que, en el transcurso de algunos millones de años —un instante en la cronología de la evolución— surgió de los bosques primigenios para lanzarse hacia las estrellas. ... Fue, en todo caso, una deslumbrante reafirmación de la premisa optimista de que el hombre puede hacer que suceda todo lo que imagina.

Sigue siendo asombroso y perturbador que en Estados Unidos —una nación donde casi todos los nuevos fármacos se someten a un riguroso escrutinio como potenciales carcinógenos, y hasta la menor insinuación del vínculo de una sustancia con el cáncer desata una tormenta de histeria pública y ansiedad mediática—, uno de los carcinógenos más potentes y comunes conocidos por los seres humanos pueda comprarse y venderse libremente por pocos dólares en las tiendas de todas las esquinas.

Slamon era una singular amalgama de suavidad y tenacidad, un «martillo neumático de terciopelo», según lo describió un reportero. En los comienzos de su carrera académica había adoptado lo que llamaba la «resolución asesina» de curar el cáncer, pero hasta el momento era todo resolución y ningún resultado.

martes, 2 de diciembre de 2014

Crimen y castigo, Fiódor Dostoyevski


Fiódor Dostoyevski fue un novelista ruso nacido en Moscú en 1821 y que es considerado como uno de los grandes escritores de ese país junto con León Tolstoi. Obligado por su padre a hacer la carrera militar, no quiso seguir sus dictados y se dedicó a la literatura, publicando su primera novela, «Pobres Gentes» en 1846. Tuvo problemas por sus escritos con el zar Nicolás I. y en 1849 estuvo a punto de ser fusilado, pero en el último momento se le conmutó la pena por otra de exilio, acabando en Siberia realizando trabajos forzados. Cuando regresó a San Petersburgo, Dostoyevski retomó su carrera literaria aunque fue malviviendo hasta quedar ahogado en un mar de deudas que le obligaron a dejar su país en los momentos en que estaba escribiendo esta novela. Su última novela, «Los hermanos Karamazov» vio la luz poco antes de su muerte, acaecida en 1881.

Rodion Romanovitch Raskolnikof es un estudiante que malvive gracias a los envíos de dinero que recibe de su madre Pulqueria y su hermana Duna. En sus visitas a una usurera para conseguir dinero a base de empeños de las pocas cosas de valor que posee, algunas recuerdos familiares, concibe un plan para matarla y hacerse con todo su dinero y objetos de valor con la pretensión de encauzar su vida de una forma definitiva. Planeado con muchos flecos abiertos, el crimen tiene lugar con dos víctimas y Rodion consigue escapar del lugar del crimen con algunas dificultades pero sin ser visto y esconde su botín bajo una piedra sin hacer en ningún momento uso de él. Pero los remordimientos le persiguen y sobrevuelan todas sus relaciones e incluso sus sueños, haciendo su comportamiento en ocasiones sospechoso incluso para la policía. Su madre y su hermana se trasladan a Petersburgo, ciudad donde tiene lugar el desarrollo de la acción, pues su hermana va a casarse con un funcionario que no es del agrado de Raskilnikof que al final consigue desbaratar el matrimonio. Diferentes acciones con diferentes personajes se van sucediendo en las que el protagonista interviene unas veces con acierto y otras no tanto, pero de forma bastante ilógica y atolondrada. Los remordimientos le persiguen y al final se sincera con Sonia, una muchacha cuya madrastra y hermanos había socorrido tras el atropello del padre por un carruaje cuando estaba borracho. Las paredes oyen y el personaje de Svidrigáilov, clave en el desarrollo de los hechos, aviva los remordimientos más que el acoso de la policía, haciendo a nuestro personaje central el confesar su crimen a la policía, siendo condenado a la cárcel en un lugar apartado, Siberia, al que le sigue Sonia para esperar a su lado ocho años hasta que cumpla su condena.

Novela realista de las que imperan en la época y de la que seguramente se habrá dicho de todo y por todos. Un clásico de la literatura universal, de considerable tamaño con sus doscientos ocho mil vocablos y setecientas noventa y una páginas en la edición que hemos manejado, superior en un veinte por ciento, por ejemplo a otro clásico de la época, esta vez francés, como «Rojo y Negro», pero cuya lectura resulta ágil y llevadera, si bien hay momentos en que puede resultar algo espesa y aburrida probablemente debido a historias y personajes secundarios que te sacan un poco de la trama, como ya hiciera Cervantes en su Quijote doscientos cincuenta y un años antes. Probablemente ello se deba a que su publicación original consistió en doce entregas periódicas que luego se refundieron el libro que conocemos.

Llama la atención el continuo uso por parte del autor de los nombres completos, largos como ellos solos, de los personajes entremezclados con sus diminutivos «rusificados». Los perfiles psicológicos están muy bien conseguidos y me han parecido de quitarse el sombrero los diálogos entre el juez, Porfiri Petrovich, y el protagonista en los que realidad y sugerencias llenas de intención se entremezclan de forma magistral. El personaje central se debate en todo momento en una gran confusión, consecuencia de la auto valoración de su acción, unas veces como buena por haber quitado de en medio a una usurera y otras como mala por ser un asesinato en toda regla. Aunque los escenarios de la hermosa ciudad de San Petersburgo en la que se desarrolla la acción no son descritos ni siquiera someramente, la vida del pueblo ruso de la época si queda perfectamente reflejada. Las emociones, positivas en menor medida y negativas en mayor, son reflejadas de continuo en las acciones y conversaciones, sacando a la luz los sentimientos y emociones en un torbellino magistralmente plasmado por el autor.

En el Club de Lectura en el que se ha debatido sobre este libro, aparte de cuestiones similares a las tratadas, dos asistentes han sacado a colación el sempiterno problema de las traducciones —traductor=traidor. Javier ha ido más allá y ha entablado conversaciones con una profesora de ruso de la escuela oficial de idiomas, constatando la dificultad de traducir el ruso, y más el de esa época, al castellano, por lo que muchas traducciones se han realizado a partir de la versión alemana. Ha aportado un párrafo intrascendente recopilado en cinco versiones: no se parecían en nada uno a otro y se percibían los hechos de forma completamente diferente.



domingo, 30 de noviembre de 2014

Juana la Beltraneja. La construcción de una ilegitimidad, de Óscar Villarroel González

Óscar Villarroel González es profesor del Departamento de Historia Medieval de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en las relaciones de poder de la Monarquía castellana y la Iglesia en la Baja Edad Media, ha realizado diversos trabajos en este ámbito. Desde 1999 ha participado en diversos proyectos de investigación centrados en el poder bajomedieval. Esto le ha llevado a participar en coloquios internacionales sobre el Cisma, las relaciones con el pontificado, su reflejo fiscal... Por otra parte, en el ámbito del poder, es especialista en la política exterior y la diplomacia de la Monarquía castellana. Fruto de ambas líneas de trabajo fue su obra «El rey y el papa. Política y diplomacia en los albores del Renacimiento», publicada en esta misma editorial. Forma parte también de diversos grupos de investigación nacionales e internacionales, como el Grupo de Investigación Consolidado Sociedad, poder y cultura en la Corona de Castilla, siglos XIV al XV, o el European Scientific Network Coordination, Approche interdisciplinaire des logiques de pouvoir dans les sociétés ibériques médiévales (GDRE-AILP), o La paix. Concepts, pratiques et systémes politiques. (Texto tomado de la contraportada del libro).

El libro está centrado de forma específica en los aspectos relativos a la legitimidad o ilegitimidad de Juana de Castilla, hija del rey Enrique IV y Juana de Portugal, su segunda esposa, nacida en 1462 y que fue objeto de toda clase de conjuras políticas en su sucesión al trono, hasta que al final sus detractores, entre ellos la que fue luego reina Isabel I de Castilla, consiguieron sustraerla su derecho sucesorio y alejarla de su tierra para acabar su vida desterrada en Portugal y teóricamente encerrada en un monasterio. Cuestionada desde todos los frentes, se alegó la supuesta homosexualidad y/o impotencia de su padre, la no validez canónica del matrimonio de Enrique y Juana, la posibilidad de que fuera hija de Beltrán de la Cueva y no del rey así como otros asuntos tangenciales que, debida y convenientemente aireados por los cronistas de la época, dieron en deslegitimarla y retirarla de la sucesión en favor de Isabel, la reina «católica», que aunque era su madrina siempre la trató de forma lejana y despectiva con apelativos como «esa muchacha» o «la hija de la reina». Justo es decir que, aun siendo la principal interesada, no estuvo sola dado que las diversas familias de nobles de la época jugaron un importante papel en el asunto para alcanzar sus fines.

Me ha resultado muy interesante la perspectiva del libro en el sentido de centrarse en este aspecto concreto de la deconstrucción de la legitimidad, o construcción de la ilegitimidad, de la princesa Juana dejando a un lado, o tratando de forma tangencial, los aspectos puramente históricos y que ahora están muy de moda con los capítulos televisivos de la serie «Isabel», serie muy interesante que acaba en estos días y que a lo largo de tres años ha hecho las delicias de los espectadores en sus treinta y seis capítulos, al tiempo que ha dado una pátina de conocimiento de una parte importante de la historia de España. El autor ha realizado numerosas investigaciones personales sobre documentos de la época al tiempo que ha rescatado información de historiadores reputados para darnos una serie de claves que nos permitan formarnos una idea y tomar nuestra propia decisión sobre el asunto, que no está claro ni nunca lo estará, pues aunque se dispone de los restos del padre no ocurre lo mismo con los de la hija cuya sepultura en un monasterio lisboeta desapareció por un terremoto. Una abundante bibliografía queda reseñada al final del libro así como la reproducción de diecisiete documentos importantes seleccionados por el autor.

De recomendada lectura pero solo para aquellos que ya conozcan la parte histórica de este personaje que puede leerse en otros libros entre los que podemos citar «Juana de Castilla, mal llamada la Beltraneja», de Tarsicio de Azcona, «La Beltraneja. El pecado oculto de Isabel la Católica», de Almudena de Arteaga, «Yo, Juana la Beltraneja. La reina traicionada» de José Miguel Carrillo de Albornoz, «La reina de las tres muertes», de José Guadalajara o, permítaseme un poco a de auto-publicidad, «Tres mujeres vilipendiadas por la historia» de Nieves García Domingo y Ángel-Luis Domínguez. Además de los citados, el personaje de Juana la Beltraneja aparece con profusión en otros muchos libros o documentos sobre la época y la vida de sus padres, tíos o primos.


viernes, 28 de noviembre de 2014

Antonia - Nieves Concostrina

@NConcostrina Nieves Concostrina es una periodista especializada en necrología, autora de varios libros relacionados con su especialidad peridística, pero en esta ocasión nos sorprende con una novela, que interpreto, como oyente de sus programas radiofónicos y del nombre de la segunda hija de Antonia, basada en la vida de su madre, aunque la autora no nos da detalles al respecto.

La historia, ambientada en el Madrid de la guerra civil y el franquismo, comienza en 1930 con el nacimiento de Antonia, hija de Juana y Miguel, dos extraños personajes, pero que no desentonan entre los otros muchos que intervienen, la autora entra en el género de la novela histórica para describirnos hechos acaecidos en la época, dando verosimilitud a la narración, y contándonos la forma de vida de la época, no solo durante la guerra, sino en la postguerra, que quizás fuera aún un período tan duro como en pleno conflicto.

Las vivencias de Antonia son muy duras, con una madre extraña, que no quiere a su hija como una madre de verdad, un padre que no puede ser su padre, por el tratamiento que da a su hija, recibe sin embargo el cariño de tíos y primos, pero lo que no recibe es una educación adecuada, no aprende a leer y escribir, pero aprende a sobrevivir. La escasez reinante, el abandono de la madre, y el padre que se gasta todo lo que pilla en las tabernas y vuelve borracho a casa todos los días, provocan que Antonia tenga que trabajar desde niña para satisfacer las necesidades de la casa, y la vida le va enseñando pequeñas triquiñuelas para poder comer, aunque el hambre va a estar presente durante mucho tiempo.

Con la juventud llegará el amor y las ganas de independizarse de su maltratador padre, se casa con Goyo, y nace su hija Amelia, por la que lucha como una verdadera madre, añorando a la suya, que no ejerció de tal. Aventuras familiares la van a llevar a conocer a un alto cargo del régimen, que será quien ayude a la formación escolar de su hija Meli y les facilite la adquisición de una vivienda propia, y con mucho trabajo, un nivel de substencia digno.

En resumen, una novela con base histórica y biográfica, Antonia es una mujer valiente, luchadora, con agallas, que supo labrarse su vida con inteligencia natural y que ahora lucha por estar al día con su iPad, informarse de como va la bolsa y tratar de ganar algo vendiendo algunas acciones que le permitan hacerse una viajecito a las islas biendivas.

Novela muy recomendable, que espero de alas a Nieves Concostrina para que siga por este camino y nos siga haciendo disfrutar a los amantes de la lectura.


viernes, 7 de noviembre de 2014

Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina

@amunozmolina Antonio Muñoz Molina es autor jaenés nacido en 1956 que realizó estudios de periodismo e historia del arte y que debutó con una recopilación de sus artículos periodísticos en 1984 con «El Robinsón». En 1986 lanza su primera novela. «Beatus ille» en la que emerge la ciudad imaginaria de Mágina, que luego utilizará en algunas de sus posteriores publicaciones, algunas de las cuales como «El invierno en Lisboa» en 1987 recibió el Premio de la Crítica así como el de Narrativa, que volvió a recibir en 1991 con «El jinete polaco». Muchas de sus obras se mueven en la historia de España y en la ciudad de Madrid. Es en la actualidad académico de número de la Real Academia Española en el sillón «u» y el pasado año de 2013 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Tiene otros numerosos premios nacionales e internacionales y está casado con la también escritora Elvira Lindo, vive a caballo entre Madrid y Nueva York y ha sido director del instituto Cervantes.

En este ensayo aparecido en 2013, el autor desgrana episodios de su propia vida o hechos conocidos por él en la reciente historia de España para trasladarnos sus profundas reflexiones acerca de los sucesos en el sentido de aprender de ellos para explicar por qué nos encontramos ahora en la situación en la que nos encontramos en numerosos aspectos de la vida y la convivencia nacionales. Todo el que lo lea y no le deje un relativamente mal cuerpo debería revisar sus planteamientos acerca de su vida y su futuro. La residencia por grandes etapas de su vida en el extranjero confiere al autor una perspectiva de ver su patria desde fuera y desde los ojos de ciudadanos de otros países, norteamericanos por ejemplo, que han visto y percibido también el deterioro que hemos ido acumulando estos últimos años, en los que la dejadez, la corrupción, la mediocridad y otra serie de virtudes no precisamente positivas son la comidilla diaria.

Recomendado por un amigo, César, me arrepiento de no haberlo leído mucho antes. Un libro imprescindible si tenemos una mínima preocupación o nos interesa reflexionar acerca de todo lo que ha ocurrido en estos años en el mundo de la política, la economía o la iglesia españolas, entre otras. Se devora en un santiamén, con una prosa escogida, cercana y entendible, lejos de alharacas, en sus sesenta y siete mil vocablos alojados en sus doscientas sesenta y cinco páginas. Según reza en su propia contraportada… «Un ensayo directo y apasionado, una reflexión narrativa y testimonial, al más puro estilo de los ensayos de George Orwell o de Virginia Woolf. Una propuesta de acción concreta y entusiasta para avanzar desde el actual deterioro económico, político y social hacia la realidad que queremos construir. Partiendo tanto de documentos periodísticos como de la tradición literaria, Antonio Muñoz Molina escribe esgrimiendo razón y respeto, sin eludir verdades por amargas que estas sean, porque saber es el único camino para cambiar las cosas. 'Hace falta una serena rebelión cívica. Hay cosas inaplazables. Una invitación a un debate»

Me gusta en estas reseñas trasladar alagunas frases escogidas con la intención, sana, de incitar a su lectura, pero en esta ocasión son tantas y de tanto calado que habría que poner el libro completo. Me resisto a quitar las elegidas, que son muchas, aunque siempre está la posibilidad de no leerlas, cada cual es libre. Aquí están estas perlas, las negritas son mías.
Ahora el porvenir de dentro de unos días o semanas es una incógnita llena de amenazas y el pasado es un lujo que ya no podemos permitirnos.

Todo lo que era sólido se desvanece en el aire. Lo que recordamos es como si no hubiera existido. Lo que ahora nos parece retrospectivamente tan claro era invisible mientras sucedía.

Desde mediados de los años ochenta una palabra ha servido para designar metafóricamente ese prodigio: el pelotazo.

Éramos muy jóvenes y el tiempo pasaba entonces para nosotros mucho más despacio: ahora nos sorprende comprobar lo rápido que sucedió todo, los pocos años que bastaron para que muchos de aquellos aficionados se convirtieran en profesionales, se multiplicaran y enquistaran en una clase política, apoderándose de aquella misma administración a la que poco antes habían llegado como intrusos. Al mismo tiempo que la política se volvía una profesión de por vida y con frecuencia bastante lucrativa muchos de los que la habían ejercido en el tránsito de la clandestinidad a la democracia se alejaron de ella o fueron apartados contra su voluntad, o fueron sufriendo un acoso lento que los reducía a la irrelevancia.

…que no viva desde hace muchos años del dinero público. Algunos veteranos de los que tenían veintitantos años a finales de los setenta siguen ganando elecciones, o han llegado a la edad de jubilación presidiendo con aposturas patricias empresas públicas o privatizadas en las que cobran sueldos de plutócratas, cajas de ahorros a las que han llevado impávidamente a la ruina.

…han convertido en privilegio hereditario lo que empezó tan improvisadamente en los años primeros de la Transición, que no han respirado otro aire ni estudiado otra carrera que la del medro político.

Lo que sin que nadie lo advirtiera o lo denunciara empezó a suceder hacia mediados de los años ochenta es que al mismo tiempo que las instituciones públicas empezaban a disponer de mucho dinero desaparecían los controles efectivos de legalidad de las decisiones políticas.

Cambiaron las leyes no para hacerlas mejores sino para asegurarse de que podrían actuar al margen de ellas.

Es triste que en un país la idea de la fiesta incluya con tanta regularidad la ocupación vandálica de los espacios comunes, el ruido intolerable, las toneladas de basura, el maltrato a los animales, el desprecio agresivo por quienes no participan en el jolgorio: mucho más triste es que la autoridad democrática haya organizado y financiado esa barbarie, la haya vuelto respetable, incluso haya alentado la intolerancia hacia cualquier actitud crítica.

No tengo nada contra el nacionalismo, igual que no tengo nada contra la religión, o contra el creacionismo. Allá cada cual con sus creencias. Tan sólo prefiero que las leyes me protejan para que los partidarios de cada una de ellas no tengan la potestad de imponérmelas.

Poniendo o quitando anuncios de sus innumerables campañas un gobierno autónomo o un ayuntamiento han podido hundir o salvar un periódico local durante todos estos años. A medida que los cargos públicos se iban hinchando como sátrapas, cada uno a la escala de su zona de dominio, los informadores se encogían para adaptarse nerviosamente o ávidamente a su nueva tarea de cortesanos. La corrupción, la incompetencia, la destrucción especulativa de las ciudades y de los paisajes naturales, la multiplicación alucinante de obras públicas sin sentido, el tinglado de todo lo que parecía firme y próspero y ahora se hunde delante de nuestros ojos: para que todo eso fuera posible hizo falta que se juntaran la quiebra de la legalidad, la ambición de control político y la codicia —pero también la suspensión del espíritu crítico inducida por el atontamiento de las complacencias colectivas, el hábito perezoso de dar siempre la razón a los que se presentan como valedores y redentores de lo nuestro—. La niebla de lo legendario y de lo autóctono ha servido de envoltorio perfecto para el abuso y de garantía de la impunidad.

Despilfarradores y ladrones vuelven a ser aclamados y elegidos por la misma ciudadanía a la que llevan decenios estafando.

Mientras los concejales de Cultura costeaban danzas folclóricas y fiestas bárbaras para el jolgorio de borrachos, los de urbanismo recalificaban terrenos y escondían debajo del colchón los fajos de billetes de quinientos euros con que los constructores afines les pagaban los favores.

La mayor parte de los que tenían conocimientos y sabían hacer cosas se marcharon hace mucho tiempo de la política o fueron expulsados de ella. Han quedado y han ascendido los que no teniendo otra forma de prosperar en la vida se han limitado a una obstinada militancia, a una ilimitada disposición de obediencia, en el mejor de los casos, y de corrupción en el peor.

En ningún otro campo profesional se puede llegar más lejos careciendo de cualquier cualificación, conocimiento o habilidad verificable. Se puede dirigir un hospital y hasta ser ministro de sanidad sin tener la menor noción de medicina, y ocupar un puesto de alto rango en la política internacional sin hablar ningún idioma extranjero.

En ningún otro país que yo conozca está tan extendida la profesión de opinador, en voz alta o por escrito.

El resultado es que muchas personas que habrían debido hablar han callado y siguen callando, y que en España sea tan común decir una cosa en público y la contraria en privado, y actuar de una manera y opinar de otra.

Así de grande era la escala del expolio que se estaba cometiendo en nuestro país hace cinco años, pero yo sólo me doy plena cuenta ahora. Era un escándalo sonoro tan continuado que tal vez no costaba mucho dejar de oírlo.

…de cualquiera de esas ciudades y esos pueblos españoles en los que se construían millares de viviendas, polígonos industriales, campos de golf, aparcamientos, en los que los concejales y los alcaldes abrían cuentas en Andorra y conducían coches de lujo pagados por constructores que eran parientes o amigos suyos.

Cuando la barbarie triunfa no es gracias a la fuerza de los bárbaros sino a la capitulación de los civilizados.

Los países inventados por la clase política con su gran lujo de parlamentos, televisiones, empresas públicas, jefes de protocolo, caravanas de coches oficiales, enjambres de altos cargos y enchufados, mantienen los mismos fastos de siempre y sólo ahorran con decisión en aquello que es fundamental: en escuelas, en profesores, en asistencia sanitaria, en investigación científica.

Los que conocimos el mundo anterior tenemos la obligación de contar cómo era: no para que se nos admire o se nos compadezca por las escaseces que sufrimos, sino para que los que han venido después y lo han dado todo por supuesto sepan que no existió siempre, que costó mucho crearlo, que perderlo puede ser infinitamente más fácil que ganarlo. Y que si nos importa de verdad tenemos que comprometernos para defenderlo y mantenerlo.

Nada importó demasiado mientras había dinero. Nada importaba de verdad. Podíamos estar gobernados por incompetentes o por ladrones o por ignorantes o por gente que reunía las tres cualidades a la vez: por mal que lo hicieran la economía prosperaba empujada por el doble espejismo del dinero barato y de la burbuja inmobiliaria; por mucho que robaran y por muchos parásitos a los que les permitieran chupar de la administración había tanto dinero que seguía sobrando para casi todo.

Era un país, dicen, de gente pobre y bien educada, sumamente digna, con unas formas de cordialidad y cortesía que llamaban más la atención entre la gente humilde. Nos han visto volvernos ricos, gritones y groseros. Y han visto con qué indiferencia general se ha recibido la destrucción de los paisajes naturales y de los pueblos, con qué descuido se arrasaba o se abandonaba lo admirable para sustituirlo con lo lujoso y vulgar, se lobotomizaba una memoria visual y popular que era tal vez el mejor patrimonio que teníamos.

La clase política ha dedicado más de treinta años a exagerar diferencias y a ahondar heridas, y a inventarlas cuando no existían. Ahora necesitamos llegar a acuerdos que nos ahorren el desgaste de la confrontación inútil y nos permitan unir fuerzas en los empeños necesarios.

Nuestros actos hablan por nosotros de una forma mucho más verdadera que nuestras palabras. Las palabras son gratis, y su sonido no varía si se están usando para mentir o para decir la verdad. 

Durante mucho tiempo pareció que no importaba nada y ahora importa todo, y todo lo que no hicimos y lo que dejamos de hacer y lo que hicimos mal ahora nos pasa su factura exorbitante. Pareció que no importaba ser mediocre o ser ignorante o venal para hacer carrera política, y ahora que necesitamos desesperadamente dirigentes políticos que estén a la altura de las circunstancias y que sean capaces de tomar decisiones y llegar a acuerdos nos encontramos gobernados por toscos segundones que no sirven más que para la menuda intriga partidista gracias a la cual ascendieron, todos ellos, mucho más arriba de lo que se correspondía con sus ...

Ha terminado el simulacro. Que la clase política española quiera seguir viviendo en él es una estafa que ya no podemos permitirles, que no podemos permitirnos. Tenemos un país a medias desarrollado y a medias devastado, sumido en el hábito de la discordia, cargado de deudas, con una administración hipertrofiada y politizada, sin el pulso cívico necesario para emprender grandes proyectos comunes.

martes, 4 de noviembre de 2014

Lo raro es vivir, Carmen Martín Gaite

Escritora salmantina nacida en 1925 y fallecida en el año 2000. Licenciada en Filosofía y Letras por la universidad de Salamanca, comienza ejerciendo de actriz hasta que en 1950, con veinticinco años se traslada a Madrid y conoce, entre otros, a Ignacio Aldecoa que la introduce en los círculos literarios de la capital y a Rafael Sánchez Ferlosio con el que contraería matrimonio pocos años después. En 1955 publica su primera obra, «El balneario» con la que obtiene el premio Café Gijón. Continúa a lo largo de su vida publicando novelas y escritos al tiempo que colabora con numerosos medios como crítica literaria y escribe guiones para series históricas de televisión, al tiempo que ejerce de traductora de obras de conocidos autores extranjeros como Rilke o Brontë entre otros. A lo largo de su trayectoria cuenta con numerosos premios, entre los que podemos destacar el Premio Nadal en 1958 por «Entre visillos» que le lanzó a la fama, el Premio Nacional de Literatura conseguido en 1978 con «El cuarto de atrás» teniendo este como característica especial que es la primera mujer en conseguirlo y el Príncipe de Asturias de las letras en 1988. La presente novela vio la luz en 1995, cinco años antes de su muerte y cuando contaba ya con setenta años.

Águeda Soler ha ejercido de todo en la vida, incluso componer canciones de «entrerrock» como gustaba llamarlas. Ha renunciado a una cómoda vida en un lujoso apartamento proporcionado por su madre en una zona de las mejores de Madrid para irse a vivir a una buhardilla de Antón Martín donde ha transcurrido una agitada vida en la que no ha faltado el alcohol y el amor. Parece que ha sentado la cabeza trabajando regularmente como archivera y estudiando las andanzas de un aventurero dieciochesco y mentiroso para redactar una tesis doctoral y quién sabe si un libro, pero es una procrastinadora nata que apunta todo lo que tiene pendiente pero no lo hace. A sus treinta y cinco años acaba de perder a su madre, una conocida pintora con su mismo nombre, con la que ha mantenido siempre una extraña y distante relación. Con su pareja, Tomás, lejos por motivos laborales, el presente le cae encima con una amalgama de todo su pasado haciéndola cuestionarse qué hace en este mundo y sintiéndose extraña de seguir viva. En una semana de trepidante actividad en la que se echa a la calle, con encuentros algunos no buscados ni esperados en diferentes puntos de la ciudad, Águeda va encontrando respuestas a sus interrogantes contándose a sí misma su propia historia pasada para revisarla y asumirla en busca de un camino para seguir adelante.
“Es que todo es muy raro, en cuanto te fijas un poco. Lo raro es vivir. Que estemos aquí sentados, que hablemos y se nos oiga, poner una frase detrás de otra sin mirar ningún libro, que no nos duela nada, que lo que bebemos entre por el camino que es y sepa cuándo tiene que torcer, que nos alimente el aire y a otros ya no, que según el antojo de las vísceras nos den ganas de hacer una cosa o la contraria y que de esas ganas dependa a lo mejor el destino, es mucho a la vez, tú, no se abarca, y lo más raro es que lo encontramos normal.”
Me ha costado sobremanera entrar en la historia en sus primeros momentos. Luego, al llegar al final me he dado perfecta cuenta que no había disfrutado todo lo debido, así que me comprometo a leerlo de nuevo cuanto antes. Hay que ir poco a poco, con paciencia, descubriendo a los personajes y haciéndose una idea, al principio muy difusa, de lo que el relato en primera persona de la protagonista nos quiere transmitir. Con un lenguaje muy cuidado, exquisito podríamos decir, los poco más de sesenta mil vocablos contenidos en sus doscientas veintinueve páginas nos presentan una montaña rusa de altibajos bruscos donde de pronto todo es esperanza para al momento siguiente ser negrura existencial. Nos habla de lo cotidiano, del dolor, de la muerte, de las mentiras, de las huidas, del huir del pasado… colocándonos frente al espejo para que nosotros mismos nos analicemos y reflexionemos sobre nuestras inseguridades y cómo vamos pasando los años, navegando a través de la vida de una forma extraña y sorprendente. El mensaje es claro, la vida es un regalo, raro, que tenemos que saber descubrir en cada momento, tomando las decisiones acertadas y huyendo de tomar «indecisiones».

Hasta aquí mis opiniones personales. En el Club de Lectura en el que hemos debatido sobre este libro, la opinión ha sido unánime en señalarle como una pieza deliciosa de la Literatura, con mayúsculas, un amor de la autora por el lenguaje y su utilización para contar historias. Pleno de metáforas y mentiras, las justas, de una longitud adecuada que sorprende como es capaz de contener tantas historias. Sus personajes, conseguidos, dejan todo abierto a la imaginación del lector. Un canto en algunos momentos oculto a la figura de la maternidad.

El libro está plagado de frases resaltables. Solo un par de ellas para no cansar:
«Ahogas la propia indecisión en la de otros y con eso olvidas el cacao de tu vida. Igual les pasa a los bomberos, a los médicos, a los abogados, para sí mismos no sabrían como montárselo, y ya ves, en cambio, hacen un bien a la humanidad. Cualquier oficio que te obliga a meterte en lo que sea te saca de tu rollo, pero si lo haces bien compensa. Apagas un fuego, arreglas un alma o un cuerpo, ganas un pleito, recompones el pasado de un muerto a través de papeles, qué más da, son asuntos ajenos, me refiero. Te tranquilizan y encima sin implicarte. Se vuelven tu rollo. »
«A veces me pregunto qué sería de mí si Tomás dejara de interesarse por las cosas que le cuento y por las que le oculto. Posiblemente una catástrofe. »

viernes, 24 de octubre de 2014

Libros pesados

Como se puede leer en la propia cabecera de este blog y aunque una de las principales actividades es la reseña de libros, cualquier noticia relacionada con este mundo es bienvenida. Esta tarde se ha presentado ante mis ojos, de forma continuada durante unos veinte minutos, la imagen que acompaña a esta entrada.

Como usuario desde hace más de cuarenta años de los transportes públicos a la vez que ávido lector, no he podido menos que permitirme una sonrisa al contemplar la escena. Los libros me han acompañado siempre en mis desplazamientos diarios al trabajo en trenes, metros o autobuses como fieles compañeros que han hecho posible convertir un tiempo perdido en un tiempo invertido y provechoso.

Como no lo llevaba forrado, he podido apreciar que el libro que tenía entre manos y que devoraba atentamente era uno de moda estos días de octubre de 2014: «El umbral de la eternidad», de Ken Follett, ya reseñado en las páginas de este blog. No voy a referirme a las virtudes literarias de su contenido sino a esa otra parte que podemos denominar continente y que en el caso que nos ocupa y a pesar de sus tapas blandas una cosa no es discutible: es un tocho –libro de muchas páginas según el diccionario— que pesa lo suyo, lo que le hace incómodo de transportar y de sujetar mientras se lee. De ahí que el viajero, harto de soportar ese lastre, haya optado por apoyarle en el asiento de enfrente para descansar sus brazos. Desconozco si la postura, que ya digo ha mantenido alrededor de unos veinte minutos, era cómoda o no, pero lo que sí que es un hecho es que así el libro no pesaba.

Entregado en cuerpo y alma al mundo de los e-readers electrónicos, que siempre pesan lo mismo, poco, y son manejables con una sola mano, imágenes como esta me retrotrae a otras épocas de «sufrimiento» felizmente ya pasadas. Me he quedado con ganas de preguntarle por la página que iba, prepararle mi Kindle y cedérsele un rato, pero al final me ha atacado la prudencia y he dejado las cosas correr. Hay varias razones poderosas en favor de los lectores electrónicos, una de las cuales es su peso. No hacen falta más comentarios.


viernes, 17 de octubre de 2014

Las grandes operaciones del Mossad, de Michael Bar-Zohar, Michael y Nissim Mishal

Las reseñas de los autores que figuran a continuación están recogidas en la propia contraportada del libro, por lo que serán de lo más ajustado a la realidad. Michael Bar-Zohar es escritor y conferenciante. Autor de diversas novelas y libros de ensayo, es uno de los mayores expertos israelíes en espionaje y el biógrafo oficial de David Ben-Gurion y Shimon Peres. Fue asesor de Moshe Dayan y profesor en la Universidad de Haifa en Israel y en la de Emory en Atlanta, Estados Unidos. Sus libros se han traducido a dieciocho lenguas. Por otro lado, Nissim Mishal es una de las grandes figuras de la televisión israelí. Doctor en Ciencias Políticas, ha trabajado durante años en la televisión pública de Israel de la que ha sido corresponsal en Washington y director general. Sus libros sobre la historia de Israel han sido traducidos al inglés, francés, ruso y español. Es coautor con Shlomo Ben-Ami de un libro sobre los dos mil años de judaísmo.

El libro es un recorrido por una veintena de misiones seleccionadas por los autores y que fueron llevadas a cabo por los servicios secretos israelíes, el conocido Mossad, desde mediados del siglo XX hasta hace tan sólo unos pocos años. Se trata de operaciones de todo tipo, antiterroristas, de espionaje, humanitarias, de colaboración con otros servicios secretos, de rescate de compatriotas, etc. etc. por lo general llevadas a cabo de forma efectiva y eficiente por diferentes integrantes de este servicio ayudados por contactos permanentes o reclutados para la ocasión. Prácticamente todas ellas en el extranjero, lo que conlleva mayores dificultades añadidas junto con el riesgo de generar tensiones y conflictos de índole diplomática entre gobiernos y sus aliados. Por destacar alguna referiré el conseguir hacerse con un MIG-25 soviético, la localización, captura y traslado a Israel para ser juzgado de Adolf Eichmann o la localización de un niño, Yossele, arrebatado a sus padres por su propio abuelo y puesto en paradero desconocido en el extranjero durante varios años. El pueblo israelí y su gobierno tienen grandes aliados a nivel mundial pero también acérrimos enemigos, algunos de ellos en el mundo árabe y muy cerca de sus todavía inestables fronteras. Como ya advierten los autores, muchos de los nombres utilizados son ficticios pues algunos de los personajes aún continúan en activo.

Se puede encontrar este libro en formato electrónico pero en inglés aunque a un precio subido de tono. En mi caso, la lectura ha sido en papel, prestado por un amigo, devorando con fruición sus cuatrocientas once páginas de relato, que van seguidas de otras sesenta donde se encuentra una relación de bibliografía y de fuentes consultadas así como un índice onomástico que permite localizar a numerosas personas, muchas de ellas muy conocidas y actuales a las que se referencia. No es una novela negra al uso al estar constituida por relatos reales pero las tramas y las acciones son dignas del mejor guionista de películas. Un relato muy ameno y bien llevado obliga prácticamente al lector a dar cuenta de los capítulos enteros. Por otro lado, las acciones descritas, muchas de ellas violentas y con resultado de muerte, pican la curiosidad del lector hasta conocer sus desenlaces. Curioso, entretenido y muy recomendable si se está interesado por estos temas.

En la contraportada del libro se puede leer lo siguiente:
El Mossad es considerado, por muchos de los que lo admiran o lo temen, el mejor servicio de inteligencia del mundo. Es también el más enigmático y, quizá por ello, el que despierta mayor fascinación. Este libro desvela las operaciones más peligrosas en los más de sesenta años de historia del Mossad, entre ellas la captura de Adolf Eichmann, la destrucción de Septiembre Negro o la eliminación de científicos clave del programar nuclear iraní.
Nadie hasta ahora había desvelado hasta tal punto los secretos del Mossad. A través de una exhaustiva investigación y entrevistas exclusivas con líderes israelíes y agentes del servicio de inteligencia, los autores recrean las misiones con increíble detalle y con un lenguaje vivo y directo que atrapa al lector como si de una espectacular novela de espías se tratara. Pero a la vez el libro se convierte en un auténtico manual de historia contemporánea y de las fuerzas ocultas que mueven el mundo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Moby Dick, de Herman Melville

Noveno libro seleccionado para el club de lectura de A leer que son 2 días. Herman Melville, un autor del siglo XIX cuyas fechas de nacimiento y muerte «capicúan» si obviamos el siglo, 1819 a 1891. Neoyorquino hijo de un comerciante de pieles, empezó sus periplos laborales como maestro pero pronto se convirtió en un aventurero al enrolarse como marinero en el ballenero Acushnet. Con estas experiencias en carne propia, tomó como base una leyenda existente en la isla chilena de Mocha para dar forma a este impactante relato, que podría estar basado en un relato más liviano que vio la luz en 1839 en la revista «The Knickerbocker» escrito por el explorador Jeremiah N. Reynolds. Al parecer, la gran ballena blanca Mocha Dick existió en verdad y sus peripecias y hundimiento de barcos a lo largo de la primera mitad del siglo XIX dejaron testimonio de su tamaño y su fortaleza. En 1809 se avistó por primera vez la gran ballena albina y desde entonces se convirtió en una amenaza y una obsesión para los habitantes de la zona. Tenía el cuerpo plagado de arpones y resultaba sorprendente que se dedicara a ayudar a otras ballenas cuando eran atacadas por el hombre. Herman Melville nunca citó en esta su famosa obra el lugar, lo que sus habitantes actuales agradecen al tiempo que saben que los que se acercan a visitar la isla son generalmente conocedores de la verdadera historia.

Ismael es el narrador-conductor de esta historia, que tiene comienzo en los prolegómenos de su enrolamiento en el Pequod, barco protagonista en el que desarrolla el grueso de la acción del relato. Enmascarado en la caza de ballenas en general, el capitán Ahab tiene una cuenta pendiente con la ballena blanca, Moby Dick, con la que en su anterior encuentro perdió una pierna. Los oficiales Starbuck, Stub y Flask contienen como pueden los delirios del capitán y cuentan entre sus arponeros con Tashtego, Daggoo y Queequeg, este último inseparable e incondicional de Ismael desde el momento en que se conocieron en tierra en el medio de la noche al compartir cama sin que esto se entienda mal. Continuas peripecias entre los tripulantes y con otros barcos jalonan el texto hasta que ya finalizando el libro, hacia la mitad de su décima parte, el vigía da la voz: «¡Ahí sopla, ahí sopla! ¡Una joroba como un monte nevado! ¡Es Moby Dick!». El leviatán es avistado y todos se afanan en darle caza. En tres días se desencadenará el final de los hechos que no revelaré para que sean descubiertos por el lector tenaz que alcancel el final.

En los primeros momentos los lectores dieron la espalda a este libro para luego, con el paso e los años, convertirse en uno de los más apreciados y reconocidos en la literatura norteamericana. El relato no es solo una descripción de la pesca de la ballena sino que constituye una verdadera enciclopedia de este y otros cetáceos, del mar y sus gentes, de la vida en un velero, de toda una serie de términos especializados y además profundiza en aspectos filosóficos, sociológicos, teológicos y diría que psicológicos si no fuera porque en esa época la psicología no existía como tal. La personalidad de los arponeros, oficiales y especialmente la de un capitán Ahab consumido por el odio es diseccionada en numerosas ocasiones y con precisión a lo largo de la narración, llegando en algunos momentos a resultar algo cargante sin por ello dejar de apreciar su valía. Aunque por momentos puede costar al lector compaginar el espíritu aventurero con las disertaciones metafísicas, hay que reconocer la maestría del autor al plasmar esta epopeya hace ya casi doscientos años en un ejemplo claro de literatura existencialista.

A modo de advertencia, decir que todas las medidas que aparecen en el texto traducido figuran en los términos anglosajones — pulgadas, pies, brazas, yardas, onzas…— por lo que haríamos bien en hacernos con una tabla de equivalencias si queremos tomar conciencia de los tamaños y medidas que figuran en el texto con profusión.

Para los amantes de las curiosidades estadísticas, hay tantas ediciones impresas de este libro que determinar su número de páginas es tarea imposible, aunque andará entre las setecientas y ochocientas. Lo que si podemos afirmar es que contiene algo más de doscientos veintiún mil vocablos que aseguran unas cuantas horas de lectura por lo general provechosa, aunque eso irá en el gusto de cada lector. En un detallado estudio y como no podría ser de otra manera, una vez obviadas preposiciones y similares, la palabra más encontrada es «ballena» lo que ocurre en mil ciento catorce ocasiones seguida de «Ahab» en quinientas veintiuna y «capitán» en cuatrocientas treinta y siete.

Hay película clásica de 1956 protagonizada por Gregory Peck, dirigida por John Houston y en color, cuestión que siempre me sorprende, y que es bastante fiel al relato, todo lo contrario que algunos «remakes» posteriores, entre ellos el de 2010 dirigido por Trey Stokes que al menos a mí me ha resultado infumable y me ha quitado las ganas de ver ninguna más.

…esto es, la doscientos setenta y cincoava parte del beneficio neto del viaje, ascendiese a lo que ascendiese. Y aunque la doscientos setenta y cincoava parte era más bien lo que llaman una «parte a la larga», sin embargo, era mejor que nada; y si teníamos un viaje con suerte, podría compensar muy bien la ropa que desgastaría en él, para no hablar del sustento y alojamiento de tres años, por los que no tendría que pagar un ardite.

«La paz y la satisfacción —pensaba Flask— han abandonado para siempre mi estómago. Soy oficial, pero ¡cómo me gustaría poder echar mano a un trozo de buey al viejo estilo en el castillo de proa, como solía hacer cuando era marinero! Ahí están ahora los frutos del ascenso; ahí está la vanidad de la gloria; ahí está la locura de la vida.»

Dios te ayude, viejo; tus pensamientos han creado en ti una criatura; y cuando alguien se hace un Prometeo con su intenso pensar, un buitre se alimenta de su corazón para siempre, y ese buitre es la propia criatura que él crea.

La estacha de ballena sólo tiene dos tercios de pulgada de grosor. A primera vista, uno no la creería tan fuerte como realmente es. En experimento, cada una de sus cincuenta y una filásticas resiste un peso de ciento veinte libras, de modo que el conjunto del cabo aguanta una tensión casi igual a tres toneladas. En longitud, la estacha de cachalote usual mide algo más de doscientas brazas.

No me gusta poner manos sino en trabajos limpios, vírgenes, claros y rectos, matemáticos; algo que empieza como es debido por el principio, y está en la mitad cuando se llega a medio camino, y se acaba en la conclusión, no un trabajo de remendón, que se acaba por en medio, y empieza por el final.

viernes, 19 de septiembre de 2014

HISTORIA DE ESPAÑA SIGLO XIX, de Ángel Bahamonde y Jesús A. Martínez

Ángel Bahamonde Magro es en la actualidad catedrático de historia contemporánea en la universidad Carlos III de Madrid, habiéndolo sido anteriormente en la universidad Complutense y en universidades francesas. Es especialista en los siglos XIX y XX y autor de numerosas obras, entre las que llama la atención, para seguidores del fútbol, «El Real Madrid en la historia de España». Profesor dinámico y contundente, no deja nunca indiferentes a sus alumnos aprovechando cualquier tema para disertar con vehemencia y convicción sobre otros cualesquiera que surjan. Aun asistiendo a una charla sobre el exilio español, el oyente puede salir con ideas profundas sobre religión o cualquier otro tema, por lo que cuenta con multitud de seguidores incondicionales que asisten a sus disertaciones sobre cualesquiera tema. Más información sobre su actividad y sus obras puede obtener en el siguiente enlace .

Jesús A. Martínez, coautor de este libro, doctor en geografía e historia, es catedrático de historia contemporánea en la universidad Complutense de Madrid y especialista igualmente en estos dos últimos siglos de nuestra historia. Cuenta con numerosas publicaciones en su haber entre las que figura, por escoger una más llamativa, «Historia de la edición en España, 1836-1936».

El libro que nos ocupa está estructurado en cuatro partes que llevan por título «Ruptura y continuidad en la definición del estado liberal (1808-1843)», «La construcción del estado liberal (1843-1868)», «Los límites de la sociedad abierta» y «La construcción del estado democrático (1868-1874)». Como puede deducirse por las fechas, cubre las tres cuartas partes de la historia de España en el siglo XIX en las que se pasó de una opción absolutista a una liberal. Un período muy convulso de la historia, como tantos otros, jalonado de cambios radicales y continuos en las formas de gobierno, guerras, promulgación de varias Constituciones, golpes de estado, revoluciones populares y un sinfín de sucesos que son detallados son profusión a lo largo de sus algo más de seiscientas páginas en la edición de «Cátedra», plenas de letra pequeña y pocas imágenes. 

No es un libro de lectura convencional, sino más bien de estudio y documentación. La copiosa bibliografía aportada para cada apartado así como un índice onomástico muy cuidado nos permiten acceder de forma directa a la historia de los eventos en los que participaron cualquiera de los muchos personajes que rigieron los destinos y desatinos de nuestra patria. Tras su lectura completa, y aun no recordando los detalles de nombres y fechas, el lector queda con una idea muy clara de lo ocurrido en el siglo XIX en España, no solo en términos políticos sino sociales, económicos, laborales, migratorios, de relaciones internacionales, etc. etc. Los avances y retrocesos fueron importantes y continuos, vertiginosos, con un substrato de enfrentamiento permanente entre burguesía y pueblo y presididos siempre por el clientelismo y las camarillas, pero sirvieron de experiencia para cimentar las bases del siglo XX, aunque a estas alturas del XXI parece que no hemos aprendido todo o al menos no lo recordamos, volviendo a caer en los mismos errores una y otra vez. No me resisto a repetir aquello de que «quién olvida su historia está condenado a repetirla».
«La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo por venir». Miguel de Cervantes Saavedra.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El umbral de la Eternidad – Ken Follett

A Ken Follett @kenfollettspain lo empecé a leer en 1997, he recurrido a mi base de datos de libros para rememorar la primera vez, y fue con Los Pilares de la Tierra, libro que compré en Julio de 1997, comencé a leer el 1 de Agosto y terminé el 10 de ese mismo mes, y recuerdo especialmente el final porque no pude dejar de leer en toda la noche hasta que ‘desgraciadamente’ se acabó. Desde entonces, toda la bibliografía de Follett me la he devorado, y varios de esos libros he releído. Algo especial tiene este escritor que me encandila y en definitiva me hace gozar tanto de la lectura….

En esta ocasión es el tercer y último tomo de la Trilogía del Siglo XX, el primero de ellos, reseñado en este blog, estaba centrado en la primera guerra mundial, el segundo, también reseñado aquí tenía la segunda guerra mundial como epicentro y en este tercero es la guerra fría la protagonista, desde los primeros años 60 hasta la caída del Muro de Berlín en 1989.

Y como no, seguimos con los personajes que han intervenido en el capítulo anterior de la trilogía, pero ahora el protagonismo pasa a sus descendientes. Son muy numerosos los personajes, pero por esa particularidad narrativa que tiene Ken Follett, recuerdas a todos, con sus particularidades, eso sí, sáltate la relación inicial de personajes, no sirve para nada.
Cuando reseñé el segundo volumen de la trilogía, recomendé releer los dos primeros volúmenes justo antes de que saliera el tercero, para disfrutarlo más, yo no lo hice, me lancé con pasión, y aunque no recordaba los personajes, fueron volviendo poco a poco a la memoria, el autor nos da claves para recordarlos, pero lo importante es que los nuevos personajes están vivos y frescos, se entremezclan con la historia que nos narra el autor, y que los ya entrados en años conocemos: la guerra fría, el levantamiento del Muro de Berlín, la lucha interracial en los Estados Unidos, los episodios nucleares en Cuba, los asesinatos de los Kennedy y Luther King, la guerra de Vietnam y todo el proceso de desintegración de la Europa del Este que culmina con la caída del Muro de Berlín.

Es una historia que. los que la tenemos presente en nuestra memoria, Ken Follett nos pasa a la ficción con la intervención de nuestros protagonistas de una manera magistral, urdiendo tramas verosímiles e inverosímiles que nos ayudan a conocer como pudo ocurrir todo lo que realmente sucedió en ese importantísimo período de nuestra historia.

Para no extenderme mucho no voy a hablar sobre los muchísimos personajes intervinientes, realmente se pueden encontrar en cualquier resumen del libro, lo que me gustaría comentar es lo que yo he considerado un guiño a Aleksandr Solzhenitsyn por los libros que escribió Vasili, un personaje de esta novela, que Tania consiguió sacar de la URSS para su publicación en Occidente y que provocaron muchos disgustos a los dirigentes soviéticos de la época, sobre todo por no conseguir saber quien había sido el autor.

En resumen, otro maravilloso libro que nos recuerda una historia muy reciente amenizada con unos personajes perfectamente construidos, aunque las relaciones personales lleguen en muchos casos a situaciones algo límites. Recomiendo leer también un pequeño libro gratuito que nos sitúa en el Universo de Ken Follett con entrevistas al autor y que nos da pistas de como trabajó toda la trilogía y las personas que le ayudaron en su creación.

Como a Los Pilares de la Tierra no le puedo dar un 6/5 y se tiene que conformar con 5/5, yo calificaría esta trilogía en conjunto con un 4/5 y si pusiéramos decimales y redondeáramos subiría al 5/5.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Atacayte, de Carlos-Guillermo Domínguez

Carlos-Guillermo Domínguez es un escritor y periodista canario con una muy larga trayectoria en este mundillo. Nacido en 1925, empezó en el mundo de la radio pero ya en 1956 ingresó en la Sociedad General de Autores de España y su relación de libros publicados es muy extensa. Especialista en literatura infantil y juvenil, «Atacayte», obra con la que obtuvo algún premio, forma parte de una trilogía compuesta además por «Sosala» y «Bencomo», publicadas a mediados de los años ochenta y principios de los noventa.

Taguaro es el jefe de los Aquexata, uno de los diez territorios o cantones en los que está dividida la isla canaria, referida por Plinio en sus relatos del siglo I antes de Cristo y llamada así por la existencia en ella de perros, canes, de gran tamaño, que aparecen en determinados momentos en el relato con los nombres de raza de Tibicenas y Bardinos. Casado con Arima, el hijo de ambos, Atacayte, es el protagonista de la historia que nos lleva desde su adolescencia a su nombramiento como guerrero, interviniendo activamente y con valor en varios de los sucesos relatados, entre los que se encuentran desde fiestas populares y correrías infantiles hasta enfrentamientos con hordas de perros o invasores que han desembarcado en la isla con ánimo de hacer esclavos entre sus gentes.

Aunque es un libro dirigido en principio al lector juvenil, yo, que no me puedo encuadrar ni de lejos en ese tramo de edad, he disfrutado con la lectura de sus 175 páginas que contienen poco más de 43.000 mil vocablos. Calificada por el autor como novela histórica, bien pudieran haber sucedido así los hechos relatados aunque esto no queda aclarado en ningún momento. Es interesante el glosario de términos «especiales» usados con profusión a lo largo de la novela, si bien muchos de ellos se auto explican en el contexto en el que son utilizados. Su texto destila relaciones de amistad, de valor, respeto a los mayores, enemigos o la naturaleza, entre otras virtudes. Una lectura fresca y veraniega que podemos intercalar, como ha sido mi caso, entre otras de mayor enjundia y larga extensión.

sábado, 30 de agosto de 2014

La analfabeta que era un genio de los números - Jonas Jonasson

Jonas Jonasson es un periodista y empresario sueco, que alcanzó gran éxito con su primera novela, El abuelo que saltó por la ventana y se largóque no he leído, aunque si he visto la película. Me sorprendió el enfoque de esa película y me animó a leer esta su última novela, que me ha parecido tremendamente imaginativa, con un humor ácido y con alguna crítica mordaz a la sociedad en la que vivimos.
La protagonista es Nombeko, una negrita sudafricana sin padres que la cuiden y que desde muy pequeñita se dedica a vaciar letrinas, lo que haría hasta el final de sus días, si no tuviera algo especial como tenía ella, era muy inteligente y para ella las matemáticas eran muy fáciles, realizaba operaciones con una soltura que asombraba a sus 'jefes'. Sus capacidades la llevan a relacionarse con algunas personas que se aprovechan de ella, pero ella a su vez consigue, basándose en su inteligencia, aprovechar las circunstancias y aprender a leer, lo que la va a abrir todo el camino hacia su sabiduría, que siempre va a ser aprovechada por otros, aunque ella, paso a paso, va a ir consiguiendo objetivos absolutamente inalcanzables para una mujer negra sin familia en pleno auge del apartheid.

No voy a describir los otros muchos personajes intervinientes, que son sorprendentes la mayoría de ellos, y relacionados con Sudáfrica, Israel, China y muy especialmente Suecia, con una trama que lleva desde los 12 hasta aproximadamente los 40 años de Nombeko, y que da lugar a tantas aventuras, duras muchas de ellas, inverosímiles otras, y algunas de ellas desternillantes, en la segunda parte del libro, me han salido montones de carcajadas, y es tan bonita la risa como la emoción.

En resumen, una novela muy divertida, que te engancha, con una descripción de la sociedad de los últimos años, y donde se juega con la democracia, la monarquía, el republicanismo o la ideología nazi, y donde la guerra nuclear también está presente, para darle 'salsa' a la historia.

jueves, 28 de agosto de 2014

Y las montañas hablaron, Khaled Hosseini

@HosseiniKhaled Khaled Hosseini nació en Kabul, Afganistán, en 1965, pero desde 1980 y por razones políticas vive en Estados Unidos, donde se licenció en biología y medicina y trabajó como internista hasta 2004 en que pasó a dedicarse exclusivamente a la literatura tras el éxito conseguido con su primera novela «Cometas en el cielo», publicada en 2003, que fue llevada al cine. Su segunda novela, publicada en 2007 y también de gran éxito tiene por título «Mil soles espléndidos». «Y las montañas hablaron», publicada en 2013 es su tercera novela y al igual que las anteriores ha sido traducida a varios idiomas.

Una humilde familia campesina, compuesta por Sabur y su segunda mujer Parwana, decide dar en adopción a una familia adinerada de Kabul a Pari, una de las hijas de la primera mujer, a instancias de Nabi, un tío que trabaja como chófer para ellos. Abdulá es el hermano mayor de Pari y contempla desesperado su separación. Antes de ello, ambos hermanos escuchan una historia fantástica y maravillosa, primer capítulo del libro, que habla de las separaciones entre padres e hijos, Numerosos relatos de vivencias de diferentes protagonistas, todos ellos interrelacionados, nos llevaran en un recorrido formidable desde los años cincuenta hasta principios del siglo XXI recorriendo numerosos enclaves como Afganistán, Paris, San Francisco o la isla griega de Tinos. Los hermanos volverán a juntarse al final de sus vidas en tierras americanas.

Como ya demostrara en sus anteriores novelas, el autor es un experto en tejer historias tristes y emotivas en las que se destilan enseñanzas sobre los dramas humanos, la amistad, el amor, el sacrificio, las relaciones personales, la guerra y sus consecuencias… Las 382 páginas con sus 126.000 vocablos contienen una serie de historias engarzadas unas con otras por razones familiares o de amistad que son a veces difíciles de hilvanar si no se está muy atento a la lectura. Hay que esperar muy al final para leer las claves que dan sentido a toda la historia. Los personajes son a cada cual más interesantes y sus apariciones y desapariciones están gobernadas con gran sentido para mantener la trama de la novela, que ya digo a veces he perdido para luego volver a recuperar. Hay más de sufrimiento que de alegría en la novela, pero así suelen ser los personajes de este autor, que arrancan de un pueblo como es el afgano castigado desde hace muchos años.

Todas las comparaciones son odiosas y por ello no conviene establecer parangones entre las tres novelas de este autor. Si tuviera que elegir una me quedaría con la primera, «Cometas en el cielo», por su sencillez y su canto a la amistad, pero ninguna de las tres defraudará a los lectores. En todo caso, si decidimos no leer este libro al completo, recomiendo leer el primer capítulo, aunque con ello probablemente quedemos enganchados y continuemos hasta el final.