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viernes, 24 de marzo de 2017

La casa de los amores imposibles, de Cristina López Barrio

Cristina López Barrio estudió derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Simultaneó su trabajo como abogada especializada en propiedad intelectual con la literatura, dándose a conocer con una obra dedicada al mundo juvenil titulada «El hombre que se mareaba con la rotación de la Tierra (2009)», con la que obtuvo el segundo premio Villa Pozuelo de Alarcón. Con el libro que nos ocupa hoy, «La casa de los amores imposibles (2010)» pasó a la narrativa para adultos llegando a alcanzar cierto éxito y ver su libro traducido a quince idiomas. Con posterioridad ha publicado «El reloj del mundo (2012)», «El cielo en un infierno cabe (2013)» y «Tierra de brumas (2015)». Más información biográfica y general sobre esta autora en el apartado «Quién soy" de su página web.

Clara Laguna, la de los ojos de trigo, es una bella muchacha adolescente que vive con su madre, tuerta, conocida como la bruja Laguna, en un pueblo castellano a finales del siglo XIX. Clara ha sido advertida por su madre de que su familia arrastra una maldición que tendrá continuidad en ella. En otoño llegan cazadores al pueblo y entre ellos un hacendado andaluz que se prenda de Clara, la seduce y acaba dejándola preñada. Promete volver al año siguiente pero antes de partir la compra una hacienda en las afueras del pueblo, que Clara llamará la Casona Roja, en la que se desesperará año tras año esperando la vuelta de su enamorado. Aprovechando su belleza decide abrir un lupanar que le reportará pingües beneficios a la vez que comentarios funestos de los habitantes del pueblo y sobre todo del cura local, el padre Imperio, todo un personaje. El relato avanza con los descendientes de Clara, Manuela, Olvido, Margarita… hasta mediados del siglo XX, relatando las vicisitudes y relaciones de la familia, que ha conseguido un buen nivel económico pero sigue sin ser aceptada en el pueblo. Historias de pueblo, de amores y de odios, de guisos y lavandas, se desarrollan vertiginosamente para dejar constancia de la vida de esta familia y sus mujeres que una tras otra van perpetuando la maldición.

Es este uno de los libros sobre los que te auto preguntas como te ha pasado inadvertido a pesar de llevar siete años publicado. Ha sido a través de una recomendación personal el entrar en contacto con él; el comentario que me hicieron fue que lo leyera porque con toda seguridad me iba a gustar el lenguaje empleado y… acertó de pleno. La portada y el título llaman la atención, sin duda, pero lo importante de su contenido no es tanto la historia que cuenta sino COMO la cuenta, en un ejercicio de realismo que nos recuerda a los grandes autores de la literatura universal del siglo XVIII o los más cercanos, también muy grandes, del denominado «realismo mágico» de mediados del siglo XX. Imaginación a raudales, situaciones cotidianas impregnadas de magia, religión y relaciones humanas para conformar una serie de personajes, unos más y otros menos, con un trasfondo psicológico atrayente y cautivador. El estilo narrativo me ha resultado muy atractivo, embriagador, teniendo que releer y anotar muchas de las frases –al final de esta entrada incluyo algunas— que en sí mismas y por sí solas constituyen un ejercicio de evocación de imágenes al que te ves abocado sin posibilidad de resistirte. Para gustos hay colores y lo mismo que a algunos lectores les rechinan y aburren las descripciones, a mí me ocurre lo contrario si están bien conseguidas, como es en este caso según mi opinión y mis gustos.

Recomendable, más que muy recomendable, para disfrutar y dejarse embaucar por una bella aunque tétrica historia rural con todos sus ingredientes. Enganche, entretenimiento y carrusel de imágenes vívidas garantizados, sitios y personajes incluidos. Realmente me cuesta trabajo entender como no ha alcanzado más fama en el mundillo literario de habla hispana cuando hay otros que se ponen los primeros en los rankings y no le llegan a este ni a la altura del betún.

Frases entresacadas (habría que poner todo el libro...)
Regresó el humo de las chimeneas, su caricia de leña, la niebla de difuntos, el viento cortante y las campanas tristes, mientras continuaban cayendo las hojas. Sólo cuando las ramas se quedaron desnudas a la espera de la primera nevada, obligó a su madre a preparar un hechizo para hacerlo volver.
Y, sin embargo, ese día de verano que chorreaba golondrinas, sus temores habían desaparecido al escuchar una sola palabra: París.

También traía la ventisca la muerte de las hojas, la humedad de las setas recientes, la soledad de una tierra donde cicatrizaba la desgracia.
Abrió el grifo del agua caliente y dejó que ésta le cayera sobre la memoria.
Un día de finales de febrero el cielo amaneció con una melena de nubes que dejó sobre la ciudad una lluvia de monte
Apenas quedaba una oblea de la luna y se la disputaban las nubes.
El diluvio había descuartizado los rosales.
El cementerio se había inundado y lápidas y huesos andaban sonámbulos por el barro.
Era muy temprano, en el horizonte aún podían distinguirse los arañazos de la aurora.
La luna, empalada en las antenas de televisión del tejado, le encharcó el rostro convirtiéndoselo en un camafeo de nácar, y entonces él pudo verla sin ser visto.
La luna había descendido del cielo haciendo equilibrios en las cuerdas de la ropa que atravesaban el patio y se había acostado sobre el rostro de ella. El escote de la bata, abierto en pico, le pareció al chico una daga que apuntaba al delirio.
...con la fatiga de haber recorrido un laberinto de pasadizos, guiándose a veces por la lírica de su deseo, y otras por los estertores de la entrepierna.
Mareadas, las golondrinas buscaban refugio en los huecos de los tejados para abandonarse a las lipotimias; y las palomas se lanzaban empicadas a la espesura de las fuentes.
La tormenta había terminado. Las nubes despejaron el cielo hasta que se vieron los esqueletos de las constelaciones. Pero la ciudad olía a lluvia más que nunca. Los alcorques de los árboles estaban desbordados, goteaban las tejas un hipo de sollozos y por el asfalto de las calles descendían torrentes como las lágrimas por las mejillas de Santiago.
...le habló por primera vez de su pueblo enroscado entre heladas y montes, su pueblo apestando a setas en otoño mientras se descornaban de amor los ciervos; de las nieves profundas y azules que afilaban las cumbres de las sierras, de las primaveras reventando flores y de los veranos alumbrados por cantos de chicharras...
La casona roja se hallaba sumergida en una batalla de espíritus. Habían asfaltado la carretera y el pinar parecía seccionado por una cicatriz carbonizada.
…fue hacia la ventana; la había dejado abierta para que el relente de la noche entrara por el agujero de ventilar las desdichas
A su paso, el pinar se despedía de ella, ululaban las lechuzas, silbaban las ramas de las hayas y los pinos, las rocas emitían, poderosas, un crujir de líquenes…

jueves, 16 de marzo de 2017

Por una rosa, de Laura Gallego, Benito Taibo y Javier Ruescas



@javier_ruescas @_LauraGallego @benistofeles Laura Gallego García, Benito Taibo y Javier Ruescas son los tres conocidos autores que se han conjurado en este libro para relatar sus particulares visiones del tradicional cuento de «La Bella y la Bestia». El libro ha visto la luz en librerías y portales electrónicos hoy mismo 16 de marzo de 2017 y será presentado en Madrid el próximo viernes día 24 en el espacio de la Fundación Telefónica bajo la batuta de uno de nuestros escritores actuales de renombre: Juan Gómez Jurado.

Laura Gallego es una escritora catalana nacida en 1987 en Quart de Poblet que cuenta con una muy larga serie de publicaciones en los géneros infantil y juvenil cuya enumeración se haría eterna. Licenciada en Filología Hispánica, escribe desde muy joven y dispone de una excelente y cuidada página web en varios idiomas en la que podemos encontrar numerosa información personal, de su obra, sus inquietudes y de sus proyectos.

Benito Taibo es un autor mejicano con una larga trayectoria literaria que empieza a darse a conocer en España y del que ya tenemos reseñado en este blog su libro «Persona normal», entrada a la que remitimos para conocer más detalles sobre su biografía.

Por último, Javier Ruescas, autor juvenil de éxito, archiconocido mundialmente en los ambientes literarios juveniles hispanos y en las redes sociales, se ha asomado en numerosas ocasiones a este blog donde han quedado reseñados varios de sus dieciséis libros anteriores, si las cuentas no me fallan, por lo que remitimos al lector al buscador del blog para conocer detalles de su corta pero dilatada trayectoria hasta este año de 2017 en que entrará en la treintena.

¿Quién dijo que las princesas tenían que esperar a ser rescatadas?
¿Quién dijo que las princesas eran cobardes?
¿Quién dijo que las princesas lloraban?

«La belleza está en el interior» es la frase que repiquetea en nuestra conciencia como resultado del cuento tradicional que nos recuerda que las apariencias son eso, apariencias. Laura Gallego ha rotulado su historia como «El zorro y la bestia», desarrollando en ella lo que pudiéramos considerar una precuela del tradicional cuando el que se presenta a las puertas del castillo es el zorro Ren, un ser «ancestral» con capacidad de adquirir forma humana y que entabla un sesudo diálogo con la Bestia para, en un intento de ayudarle, llegar a determinar las condiciones en que se produjo el hechizo y la autora del mismo. Posteriormente visitará a hadas madrinas y brujas en un intento de conjurar la maldición que le hará transitar por mundos desconocidos de magia y fantasía.

Benito Taibo titula su apartado como  «Anabella y la bestia», dejando radicalmente de lado castillos y princesas de cuento para trasladarnos al mundo hondureño rural y real de Tegucigalpa en el que vive la joven Anabella con su madre y su enamorado Aurelio, luchando a diario para ver realizados sus sueños —«y recordar que los sueños, como todos sabemos, se sueñan dentro de nuestra cabeza, y se cumplen allí donde te encuentras»—, y escapar de un mundo que le asfixia. Para ello y para alcanzar la libertad, se subirá a la «Bestia», que en realidad es el nombre de un tren mejicano lleno de peligros en el que intentará llegar a Estados Unidos. El viaje tiene sorpresas estremecedoras para Anabella que no podemos desvelar aquí.

«Tenía su libro de cuentos y una rosa de plástico, una navaja de muelle, una esperanza que se desvanecía como una gota de pintura en el agua. Y también cinco mil dólares escondidos en los calzones.»

Por último, en la tercera historia Javier Ruescas nos presenta «Al cruzar el jardín», una relato con tintes más futuristas que enlaza el cuento clásico con el futuro. El mundo se ha detenido en el interior de los muros que rodean al castillo en el que vive solitariamente Alainn. Nunca traspasó los muros del jardín, no conoció a su madre y en los años que recuerda hasta su muerte, su padre le previno intensamente contra todo lo que pudiera venir del mundo exterior. Tan solo conserva un diario de su madre en el que puede leer historias inconexas que no acierta a comprender. Tiene el jardín lleno de trampas y avisos para prevenir la llegada de cualquier intruso. Su existencia pasa inadvertida hasta que un día desde una ventana cree ver una figura en su jardín. Parece un sueño pero la vuelve a ver por segunda vez y para la tercera está preparado y caza y hace prisionera a Fiara, una joven que pudiera ser la concreción de la «pesadilla» que le anunciara su padre. Sin embargo, la «amenaza» que Alain mantiene encerrada en los sótanos es obediente, silenciosa y comunicativa, actitudes que van minando las convenciones del chico hasta convertirla en su compañera. Pequeñas cuestiones van anidando en la mente del chico a respuestas de Fiara como que los libros en papel ya no existen y la gente lee en pantallas… Un día mientras trabajan en el jardín en el cuidado de las rosas, Alainn descubre que Fiara no sangra tras hacerse un corte, lo que es la gota que colma el vaso y con la que vuelven a la mente de Alainn todos los «demonios» que creía haber superado. La historia entra en una nueva dinámica que desemboca en un desenlace ocurrente, mágico, fascinante, en una actualización magistral con tintes futuristas del cuento clásico y que no vamos a desvelar aquí.

«Que, al final, el querer no tiene que ver tanto con el que quiere, sino con lo que hace sentir en el que es querido»

En las primeras escenas de la película (no tan infantil) de dibujos animados «La Bella y la Bestia», Bella es la hija del inventor, una chica peculiar, singular, distinta de todos sus convecinos, extravagante porque «nunca deja de leer y cuando lee no se acuerda de comer»; «una muchacha de lo más extraño… que siempre en las nubes suele estar». Por un momento intenta contar al panadero la maravillosa historia que ha leído en el último libro y este le da la espalda. Ella sabe que existe un mundo por descubrir y ver y lo busca afanosamente en la pequeña biblioteca de la aldea a donde se dirige prácticamente a diario. ¿Ha llegado algo nuevo? Pregunta con ingenuidad al bibliotecario, a lo que este le responde: Jejeje… ¿desde ayer? Bella no pierde la sonrisa y se lleva un libro que ya ha leído dos veces con anterioridad porque en él descubrirá «lugares lejanos, aventuras, hechizos mágicos, un príncipe disfrazado… ». Leer es transportarse a otros mundos, otras historias, otros personajes y vivir con ellos sus aventuras, compartir sus emociones y dejarse llevar por la magia de lo que ocurrió, sea real o inventado, ¡qué más da!

Con este libro volvemos a enfrentarlos a la diatriba actual del contenido y el continente. Aunque yo he devorado el contenido en la adquisición digital por menos de 8€, no podré resistirme a hacerme con la edición en papel, el continente, por su presentación maravillosamente cuidada, en tapa dura por menos de 15€, con una portada y unas ilustraciones preciosas a cargo de Mar Blanco que son una delicia, una joya, para conservar en nuestra biblioteca personal aunque ya no quepa en ella ni un alfiler. 35.140 vocablos y numerosas ilustraciones nos aseguran unas horas de lectura más que agradable para todos, chicos y grandes, pues los cuentos no tienen edad. Tres estilos de juntar palabras, a cada cual más impecable, donde la narración y los diálogos se entremezclan para trasladarnos a mundos mágicos que en este libro están no tan lejos de la realidad que nos rodea. Momentos de agradable lectura en una renovación del clásico que está misma semana podemos ver también en pantalla grande con actores reales.

jueves, 9 de marzo de 2017

Kryptos, de Blas Ruiz Grau y otros

@BlasRuizGrau Blas Ruiz Grau es un escritor alicantino nacido en 1984 en el seno de una familia trabajadora que ha transitado por estudios de la rama técnica hasta llegar a su empleo actual como informático. Compagina sus inquietudes en el mundo de la literatura con estudios de geografía e historia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Estos datos han sido extraídos de su página web a la que remito a lectores más curiosos para recabar más información. También cultiva de forma periódica el relato en su blog. Entre sus publicaciones tenemos «La verdad os hará libres (2012-Auto publicada)», «La profecía de los pecadores (2013)» y el que comentamos hoy «Kryptos (2015)» que no es exclusivamente de cosecha propia sino que ciertos capítulos han sido escritos por conocidos autores actuales como Gabri Ródenas, César Pérez Gellida, Roberto López-Herrero y Bruno Nievas, habiendo quedado el prólogo a cargo de Juan Gómez Jurado.

Se trata de un libro especial porque todos los beneficios que al autor obtenga por su comercialización serán donados a EDUCO, una ONG que focaliza su labor en la lucha diaria en la defensa de los derechos y la protección a la infancia, especialmente en temas de pobreza y hambre infantil.  Solo por ello ya merece la pena comprar el libro. Pero es que además se trata de una lectura entretenida y actual, con un andamiaje muy bien construido y que pudiéramos pensar que raya en la ciencia ficción si no tenemos en cuenta la información que llena estos días los telediarios a raíz de las revelaciones de Wikileaks en las que poco menos que debemos de sospechar que somos espiados por nuestros propios televisores en el salón de nuestra casa.

Una de las ciudades más universales y protegidas del mundo, Washington, se ve amenazada por un terrorista que da un plazo de 24 horas para que se satisfagan sus exigencias a cambio de no detonar cinco potentes bombas colocadas en puntos estratégicos y concurridos de la ciudad. Un comité de crisis al más alto nivel en la Casa Blanca observa la cuenta atrás mientras pone en alerta a todos sus servicios de inteligencia, que de forma tangencial detectan que el sistema de cifrado más seguro del mundo ha sido abierto por alguien que al final resulta ser una adolescente, Danielle, superdotada con un pequeño ordenador en la habitación de su casa. Julie Hawkings —nombrada 310 veces—, 33 años pero a pesar de ello veterana agente de la CIA y que arrastra una situación personal complicada tras una misión fallida en Irak, es la encargada de «detener para proteger» a Danielle —nombrada 182 veces—, pero comprueba que otras organizaciones mafiosas andan detrás de la niña, de una sorprendente madurez para su edad de quince años, y del programa con el que ha conseguido romper el código de cifrado. Nada es lo que parece, todo está intervenido y espiado, los compañeros no son tal y ni las propias instituciones del gobierno se pueden fiar de sus departamentos y sus directores. En el espacio de esas 24 horas la acción transcurre de forma trepidante llevando al lector por situaciones que no alcanza a saber valorar como ciertas, posibles o pura ciencia ficción hasta un desenlace en el que muchos de los actores muestran sus cartas poniendo al descubierto oscuras intenciones personales, muy lejos de un pretendido servicio a la nación.

Todos los ingredientes de un thriller de actualidad al servicio del lector en un relato vibrante que le mantendrá pegado al libro tratando de devorar sus algo más de 57.000 vocablos y alcanzar su final. La talla de los autores que han participado en la redacción del texto está contrastada y salvo la indicación inicial en algunos capítulos de quién ha sido el encargado de su desarrollo, el lector no notará diferentes plumas ni diferentes estilos porque la homogeneidad y el engarce de la novela están magistralmente conseguidos. La acción se desarrolla en una época indeterminada aunque posterior a la época de la presidencia de Barak Obama, en la que precisamente nos encontramos en estos momentos. Es de resaltar el oficio del autor principal que denota estar puesto al día en archiperres informáticos, nuevas tecnologías, espionajes y funcionamiento interno de los servicios de seguridad de una de las naciones más punteras del planeta en estos asuntos, y de la que no creo que quede ningún ciudadano que tenga dudas de la vigilancia electrónica a la que somete a todo bicho viviente. Los límites de lo real y de lo imaginado quedan difusos y será el propio lector el que determine que es, para él, cierto o ficción en la trama de la novela. En todo caso, la angustia está asegurada a medida que el tiempo pasa inexorable y se va acercando la posibilidad de que la amenaza sea llevada a cabo. Un buen guion sin duda para una película de acción actual que a buen seguro cosecharía enorme éxito en la gran pantalla. En resumen, un libro cuya compra es casi obligada por las razones anteriormente expuestas y que nos hará pasar un rato muy entretenido.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Anna Karérina, de León Tolstoi

Lev Nikoláievich Tolstói es un escritor ruso, considerado como uno de los grandes de la literatura universal y que nació en 1828 en el seno de una familia aristocrática, quedando huérfano a los nueve años y siendo criado por parientes y tutores en un ambiente religioso. Comenzó estudios de derecho en la universidad pero los abandonó pronto entregándose a una vida relajada en Moscú y San Petersburgo. Comenzó a adentrarse en el mundo de la literatura en 1852 con la publicación de textos autobiográficos y relatos de la Guerra de Crimea donde combatió como militar durante escaso tiempo. Alcanzó gran éxito con sus dos más conocidas novelas, esta que comentamos hoy y «Guerra y Paz», uno de los hitos clásicos la literatura universal que a decir de todos los entendidos nadie debería dejar de leer una vez al menos en su vida. Atacado por profundas crisis espirituales se retiró al campo, abandonó prácticamente la literatura y práctico una vida rural y sencilla, aunque en algún momento y para recaudar fondos volvió a publicar alguna novela. Murió en 1910 a la edad de 82 años cuando se retiraba a vivir en un monasterio. Su bibliografía es muy extensa y excede de su comentario aquí, pudiendo encontrarse en numerosas páginas de internet. Junto con Fiodor Dostoyesvski es un maestro de la literatura realista de la época, que trata de reflejar fielmente la sociedad a través de la literatura. Cultivó muchos géneros, novela, cuento, crónica, biografía, ensayo, teatro… habiendo sido muchas de sus publicaciones llevadas a la gran pantalla.

Anna Karénina vio la luz en 1877 y cuenta dos historias paralelas: la de una mujer atrapada en las convenciones sociales y la de Levin, un terrateniente filósofo y escritor que intenta mejorar las vidas de sus criados. Anna está convencionalmente casada cuando se cruza en su camino el conde Alexei Wronsky, militar adinerado y con fama de conquistador, del que se enamora profundamente saltando por encima de todas las convenciones sociales de la época y llegando al final al adulterio que provoca el repudio de su marido y el dejar su familia y su hijo para huir con su amante. La estigmatización social por aquel entonces no era igualmente sufrida por mujeres que por hombres, como se constata en el principio de la novela en carnes del propio hermano de Anna. Wronsky había frustrado inicialmente el enlace de Levin y Kitty que al final termina en boda. La vida transcurre en diferentes escenarios de Moscú, San Petersburgo y zonas rurales hasta que la presión social hace mella en la relación entre Anna y Wronsky que llega a deteriorarse grandemente, llevando a Anna a un fatal desenlace.
«El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde».
He elegido para la lectura la traducción realizada por Víctor Gallego Ballestero tras haber consultado opiniones diversas en internet. Lo suyo sería leer otra traducción pero los 352.000 vocablos que componen la obra hacen desistir de ello al más pintado, al menos durante una época. Se trata de un verdadero catálogo de las contradicciones sociales en los terrenos público y privado, verdadera obra de arte literario, realista, costumbrista, fiel reflejo de la sociedad rusa de la época, influida profundamente por la tradición y la religión, tanto de la nobleza y las ciudades como de los campesinos y las zonas rurales. El alma humana y sus emociones es desgranada magistralmente por él autor que nos transmite profundas lecciones morales a través de los textos vívidas imágenes de los protagonistas, sus familias y sus criados, permitiendo al lector un aprendizaje sin duda valiosísimo para su propia existencia y para replantearse sus concepciones sobre la vida, la sociedad y las relaciones humanas en términos de felicidad y sufrimiento.
«Anna llega a la conclusión de que, con el paso del tiempo, el amor se troca en odio, y entonces ya no caben componendas…»
Una lectura prolongada y deliciosa que lleva al lector con todo detalle por las vidas de los intervinientes, aunque al final no llegue uno retener sus nombres y apellidos ni sus reducciones aunque son repetidos hasta la saciedad a lo largo del texto. Es necesario tomar conciencia y situarse en la época, finales del siglo XIX, para comprender mejor el desarrollo de la obra. Imprescindible quisiera pensar tanto o más como «Guerra y Paz», la mitad en extensión que esta, que queda en la lista de pendientes desde este mismo momento

miércoles, 1 de marzo de 2017

Zoe en horizontal, de @ZoeSwinger

@ZoeSwinger es el identificativo de Twitter y pseudónimo de la autora de este libro que quiere permanecer en el anonimato. Sabemos que es mujer y si la historia del libro es real que tiene 34 años y trabaja en una Caja de Ahorros en la ciudad en la que vive, Madrid. También hemos podido oír su voz en una entrevista en el programa de radio por internet "La Cafetera" (@radiocable) de Fernando Berlín, que dió pie a enfrascarme en la lectura de este libro. La historia, real como la vida misma a tenor de las manifestaciones de su autora, me ha traído a la mente otro magnífico libro reseñado en este blog, «Apaches» en el que igualmente el autor manifestaba que se trataba de hechos reales bastante inconcebibles. El libro «Zoe en horizontal» puede encontrarse en formato papel y en formato digital.

Zoe es una persona tradicional, normal, que en el momento en que se desarrollan los hechos lleva diez años de relación estable con su pareja, Javi, cuando descubre una infidelidad de este y decide cortar bruscamente su relación. Pasa un tiempo enfrascada en su trabajo y sus amistades cuando en el metro y de forma casual coincide con Marcos, entablando una conversación efímera a costa de la música que va sonando tenue en el móvil de Zoe. La personalidad de Marcos y su modo de comportarse en un sucedido en ese vagón de metro impacta a Zoe que se pasa de estación pero al final se despide de Marcos sin quedarse con su número de móvil. Va pasando el tiempo y Zoe cada vez piensa más en Marcos sin tener a posibilidad de contactar con él, cuando recuerda que le dijo que asistiría a un concierto de Interpol. Se presenta en este concierto con una amiga y logra coincidir con Marcos. A la salida del concierto, Zoe junto con Marcos y una amiga se introducirá en el mundo «Swinger» y acabará esa noche teniendo sexo en un sillón especial del Ateneo Madrileño. Continuará asistiendo a locales y fiestas de la mano de un Marcos experto pero siempre exquisito con Zoe, que recobra sus ganas de vivir y de qué manera con experiencias impensables para ella hace tan solo unos meses. Cuando su vida se desarrolla plenamente con Marcos en esos nuevos mundos verticales y horizontales, su antigua pareja, Javi, vuelve a la escena de una forma inusitada llevando a Zoe y Marcos a situaciones típicas de una novela negra con un desenlace inesperado.
«Esta vez al menos corre el aire entre él y la pelirroja»
Confieso que hasta ayer desconocía la existencia del vocablo «swinger» y su significado. Ahora, tras la lectura de este libro cuyos cerca de 80.000 vocablos se devoran de un tirón, me ha aflorado un mundo nuevo que dista mucho de lo que conocemos por tradicional y que se nos ha imbuido culturalmente desde nuestro nacimiento. Los locales a los que se alude en el texto existen en Madrid y numerosas páginas web, blogs y aplicaciones para el móvil inteligente ponen al alcance de los mortales información sobre estos mundos ignotos para la gran mayoría. «Dogging» es otro vocablo de este microcosmos que incluso ha llegado a aparecer en la prensa y al que se alude también en el libro. Mundos de libertad y libertinaje controlado, bajo un exquisito respeto y tolerancia, que emergen en la sociedad y en los que pueden estar inmersos cualesquiera persona de las que nos rodean sin que percibamos nada. Un relato rápido y trepidante, con diálogos vívidos y escenas explícitas que conforman, cuando menos, una lectura reveladora y entretenida recomendable para entremezclar entre libros más enjundiosas y ponernos un poco al día en ciertos temas.