jueves, 3 de septiembre de 2020

Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño

Libro correspondiente a la 32 edición del Club de Lectura de ALQS2D durante el segundo trimestre de 2020, que se publica con un cierto retraso, por el que pedimos disculpas.

Roberto Bolaño Ãvalos, escritor y poeta chileno nacido en Santiago de Chile en 1953, es el autor de más de una veintena de libros y ha conseguido algunos premios destacados como el Herralde en 1998, el Rómulo Gallegos en 1999 o el Félix Urabayen entre otros. Vivió su adolescencia en México por traslado de su familia donde se pasaba las horas encerrado en las bibliotecas. Trabajó en múltiples oficios ─lavaplatos, camarero, vigilante nocturno, basurero, descargador de barcos, vendimiador...--- hasta que pudo dedicarse por entero a la escritura, viajando por varios países de Europa hasta afincarse definitivamente en Blanes, Gerona. Afectado por un cáncer hepático, su muerte, ocurrida en Barcelona en 2003, aceleró su reconocimiento mundial, convirtiéndose en uno de los escritores más influyentes en lengua española. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y póstumamente se publicó su novela más ambiciosa, «2666». Los críticos han llegado a compararle con escritores de la talla de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. «Nocturno de Chile», el libro que reseñamos hoy, fue publicado en el año 2000.

 Sebastián Urrutia Lacroix, sacerdote y crítico literario, miembro del Opus Dei y poeta mediocre, revisa en una sola noche de fiebre alta los momentos más importantes de su vida, convencido de que está a punto de morir, aunque a medida que la noche avanza su fiebre va remitiendo y el delirio se atenúa con la aparición de monstruos gélidos. Así, aparecen en la novela los señores Oido y Odeim, ambiguos encomenderos; Jünger y un pintor guatemalteco que se deja morir de inanición en el París de 1943; el general Pinochet, a quien Urrutia Lacroix da clases de marxismo; una gira por Europa en la que el cura aprende a matar palomas; su amistad con Farewell, el pope de la crítica literaria nacional, que se hunde en una vejez balbuceante perpleja; las fiestas de una mujer misteriosa en cuya casona de las afueras se reúne lo más granado de la literatura chilena al tiempo que en el sótano, no visitado por ninguno de los huéspedes, se suceden acciones parangonables a una película de terror, todo esto mientras en las calles de Santiago impera el toque de queda y una normalidad aparente. Una imprescindible y escalofriante novela en la que el talento del autor de Los detectives salvajes brilla en todo su esplendor. (Texto de la sinopsis oficial del libro)

Libro intenso, duro, difícil de leer si no se está muy centrado. Son solo 152 páginas, 39.000 vocablos, pero según reza en la propia introducción del libro, «es un texto construido como un bloque, un flujo continuo cuyo formato sólo se ve intervenido por el apartado de la frase final». Un libro con un ritmo intenso, una cascada de ideas que plantea situaciones que parecen inverosímiles, pero calan en el lector llevándole a continuas y profundas reflexiones. Con independencia de que guste o no, hay que reconocer al autor su dominio del lenguaje y la fluidez de su prosa en un párrafo continuo que incita a la lectura de un tirón, sin un punto y aparte en que hacer una pausa para tomar un respiro. 


 

 

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