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martes, 26 de mayo de 2026

Un asunto pendiente, saga PHILIPPE ANDREANI 02, de Teresa Cardona y Eric Damien


Teresa Todenhöefer Suárez, madrileña nacida en 1973, se trasladó a vivir a Alemania, de donde procedía su familia paterna. Estudió Historia del Arte. Autora muy reconocida en Francia, aunque no sea por su auténtico nombre: allí, además de hacerse un hueco en el selecto universo noir (polar), ha recibido el aplauso unánime de crítica y público con «Un travail à finir» y «Terres brûlées», dos novelas negras firmadas junto a Eric Damien bajo el seudónimo de Eric Todenne. Cuando tomó la decisión de escribir en solitario y en español, escogió el segundo apellido de su madre: Cardona. Vive a caballo entre Alemania y España. Su fama en España es debida a los cuatro libros publicados hasta la fecha, ambientados en San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España y protagonizados por la pareja de la Benemérita teniente Karen Blecker y brigada José Luis Cano, tres de ellos reseñados en este blog que pueden localizarse utilizando el buscador. El libro que comentamos hoy, «Un asunto pendiente» es la versión en español, ahora ya sin pseudónimo de Teresa, del mencionado «Un travail à finir» que ha visto la luz hace unos días, concretamente el 6 de este mes de mayo de 2026. Actualmente la autora vive en Madrid. Más información en su página web www.teresacardona.es

No se preocupe, es cosa del pasado —dijo el Gran Serio con fatalismo—. «Tempora mutantur et nos mutamur in illis». Los tiempos cambian y nosotros también cambiamos

Perdóneme, comisario, no querría meterme donde no me llaman, pero «absit reverentia vero». A veces, no hay que tener miedo a la verdad.

El teniente Philippe Andreani, de la policía de Nancy, no se sorprende cuando su hija Lisa le cuenta que ha fallecido un anciano en la residencia en la que trabaja al caerse y golpearse con la esquina de su mesilla de noche. Pero Lisa vuelve a contactar con él al día siguiente pidiéndole ayuda porque el difunto no tiene número de la Seguridad Social, algo inusual. Andreani está suspendido de sus cometidos por disparar a un sospechoso en plena calle, estando bajo control de la psicóloga Francesca Rossini que tiene que decidir su estado mental y su futuro. Andreani comienza entonces a investigar el pasado, aparentemente inexistente, de la víctima que además en el cuello tiene un tatuaje extraño: «SO. 3-02. AB+», cuyo significado intriga al comisario. Empieza así una carrera contra el tiempo y el olvido que lo llevará a adentrarse en una de las épocas más oscuras y polémicas de la historia de la República Francesa: la guerra de Argelia. Pero esto no es todo. A medida que avanza la investigación, el teniente se topará con elementos que le resultan extrañamente familiares, y que le obligarán a enfrentarse a su propio pasado.

Tras vacilar un momento, se decidió a abrir el sobre que le había entregado el notario y que seguía agarrando con las manos.

Con una trama muy bien urdida y haciendo uso de todos los recursos de una novela policíaca, los autores nos enfrascan en una lectura muy amena con giros continuos que mezclan el pasado y el presente e invitan al lector a tomar partido sobre los sucesos que van teniendo lugar. Historia perfectamente verosímil, pasado y presente, muy bien ambientada que nos brinda conocer la psicología de varios de los personajes en diferentes ciudades, contextos, situaciones y épocas de su vida. . Poco más de sesenta y dos mil vocablos en su edición digital, el lector pasará un buen rato devorando sus 228 páginas si opta por la edición en papel asistiendo a una historia muy bien urdida. Con un argumento más asequible que la primera novela de la serie de este comisario titulada «Tierra Quemada», no por ello nos procurará un rato más que entretenido con las peripecias de este peculiar comisario de policía.

Desengáñese, no olvido nada. ¿No hablaba usted de honor? Y, además, yo también tenía un asunto pendiente, ¿sabe? Dentro de cuarenta y ocho horas, todas las redacciones de los periódicos nacionales y regionales recibirán el mismo sobre. Ahora soy yo quien se despide, señor de Royan-Longuet. Y Philippe Andreani se levantó.

 

 

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