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martes, 7 de enero de 2020

El insólito peregrinaje de Harold Fry, de Rachel Joyce


Rachel Joyce, británica nacida en Londres en 1962, fue actriz antes de dedicarse a la escritura, habiendo actuado en papeles principales para compañías de renombre internacional como RSC y Royal National Theatre. Esta que comentamos hoy es su primera novela y fue publicada en 2012 y constituyó un éxito de ventas. Está casada con el actor británico Paul Venables, tiene cuatro hijos y vive en la región británica de los Cotswolds. Al año siguiente, 2013, publicó otra novela, «Perfect (El año que duró dos segundos)». Tras ellas otras cuatro novelas han visto la luz hasta el momento actual.

Una mañana de las cotidianas en la vida del jubilado Harold Fry, llega a su casa una carta que le toca el corazón; procede de una compañera de trabajo, Queenie Hennessy, a la que no ve desde hace 20 años y que le anuncia que se está muriendo de cáncer en una residencia. Sin decir nada a su mujer, Maureen, prepara una carta de respuesta y sale a echarla al buzón. La parece poco esa escueta contestación y, con lo puesto, emprende un viaje andando a ver personalmente a su compañera a la que pide mantenga la vida hasta su llegada. Poniendo un pie tras otro, emprende un peregrinaje desde la localidad en la que vive en el sur de Inglaterra, Kingsbride, hasta Berwick-upon-Tweed, situada en el norte y a setecientos treinta kilómetros de distancia según Google Maps, aunque en el mapa incrustado en el libro menciona 1.009 kilómetros andados en 87 días, que transcurren con numerosos encuentros y vivencias para Harold, que recuerda y reflexiona sobre numerosos hechos de su vida personal y familiar.
Ochenta y siete días después de haber salido de casa para echar una carta, Harold Fry llegó a las puertas de la residencia St. Bernadine. Había recorrido mil kilómetros, incluidos errores y desvíos.
Estamos ante una novela extraña, quizá inverosímil o esperpéntica en sus planteamientos, que refleja numerosas situaciones de encuentros personales que invitan a la reflexión profunda sobre muy diversas cuestiones de la vida humana. El protagonista es padre, marido, vecino, trabajador, compañero… humano al fin. Y cuando toma la decisión de dar un giro a su vida, el revulsivo en todas las reflexiones sobre su vida personal y su relación con los demás es un ejercicio muy interesante que invita al lector a acompañar al protagonista y todas las personas con las que se encuentran. Al final, el hilo argumental del viaje es una cuestión secundaria y que puede despistar al lector del trasfondo del relato. Lectura fácil, monótona a veces en los momentos centrales, que emociona a ratos, que descubre historias que todas las personas atesoran en lo más profundo y que raramente afloran. Quizá algo de humor o buenismo inglés de difícil comprensión por no anglosajones. En la parte positiva apuntar la construcción progresiva de los personajes a base de recuerdos e interacciones y lo que los lectores puedan encontrar como auto ayuda para reflexionar sobre sus propios asuntos y en la parte menos positiva no he encontrado originalidad ni estilo literario que la haga tener tanto valor como parece que se le ha dado.



miércoles, 1 de enero de 2020

Los asquerosos, de Santiago Lorenzo


Santiago Lorenzo nació en Portugalete, Vizcaya, en 1964. Estudió imagen y guion en la Universidad Complutense y dirección escénica en la RESAD. En la actualidad es persona que hace de todo un poco, principalmente en el mundo del cine y de la imagen, pero también escribe libros como el que comentamos hoy, «Los asquerosos» publicado en 2018. Anteriormente «Los millones (2010)», «Los huerfanitos (2012)», «Las ganas (2014)» y «9 chismes, (2017)».

Manuel es un chaval madrileño inteligente e inquieto, un poco especial en sus planteamientos vitales, que un día en que se celebra una manifestación se encuentra en el portal de la casa donde vive alquilado con un policía antidisturbios que quería ensañarse con él. En un acto reflejo, le acuchilla en el cuello con un destornillador que llevaba siempre como amuleto. Asustado ante el más que posible asesinato de un agente de la autoridad y con una comunicación telefónica intermitente con un tío político suyo, huye y se refugia en el pueblo castellano abandonado de Zarzahuriel. Acomodado a la vida solitaria y rural, lejos de todo, sobrevive con sus paseos, vegetales campestres comestibles o no, sus inventos y la lectura de un lote de libros de la serie Austral que ha encontrado en la casa ocupada. Semanalmente recibe un pedido del Lidl que le envía su tío con lo imprescindible. A medida que avanzan los días, cada vez necesita menos hasta que un día la casa anexa es adquirida por gente de la ciudad, que la arregla y la empieza a frecuentar los fines de semana, cortando la apacible vida de Manuel que se ve obligado a desaparecer. Pero al final decide pasar a la acción y quitarse de encima a los detestables vecinos y toda su parafernalia de costumbres de ciudad llevadas al campo.

Estamos ante un potentísimo libro en el que el autor revisa el concepto de vida moderna de forma hermosa. En estos días en que está de moda hablar de la «España vacía» este libro cobra rabiosa actualidad con unos planteamientos desenfadados, un lenguaje novedoso e inventado que provoca la complicidad del lector a tomar partido por la vida campestre de Manuel y ver en el espejo la vida de ciudad basada en trastos, voces y ruidos: esa que cada fin de semana ejemplarizan los «mochufas», palabra inventada como otras muchas a lo largo del texto que enriquecen un idioma que nos dedicamos a mermar más que engrandecer. La lucha ejemplar de Manuel para vivir con lo mínimo es una quimera hoy en día, pero no está de más imaginar cómo se encontraría el lector en esa situación, sin el sometimiento a una dictadura de trabajo, comunicaciones, supermercados y demás zarandajas de la vida moderna que se nos han hecho imprescindibles además de convertirnos en profundamente «tontuelos». Un libro muy recomendable para recuperar sensaciones que algunos ya entrados en años tuvimos de niños, especialmente en los pueblos, cuando el agua no llegaba a las casas y el brasero y la lumbre eran toda la posible calefacción. En el fondo, todos somos en mayor o menor medida unos «mochufas» en alguno de los aspectos que descubriremos cuando nos acerquemos a este canto a la libertad, esta crítica al despilfarro, este grito contra el ruido y el postureo. Libro original, divertido… diferente, un soplo de vida sana y feliz, ausente de ruidos y de obligaciones. Si bien no de forma permanente, un poco de «España vacía» nos vendría muy bien de vez en cuando para bajar nuestros humos de personas de ciudad. Para aquellos lectores que gusten de requiebros del lenguaje, este será un libro sumamente atrayente por su rico vocabulario complementado con palabras inventadas tanto de cariz culto como barriobajero.

lunes, 30 de diciembre de 2019

El ajedrecista, de Esteban Navarro Soriano

Esteban Navarro Soriano, escritor murciano, nacido en Moratalla en 1965 que durante muchos ejerció de policía nacional destinado en Huesca con lo que obtuvo numerosas ideas y situaciones para sus libros, bien por experiencias propias bien referidas por compañeros, a las que añade mucho de imaginación para convertirlas en historias redondas. Hace algunos años fue el primero en acuñar la expresión «generación Kindle» para designar a los autores que aprovechaban la facilidad de la auto publicación y del fenómeno de los libros electrónicos para hacerse un hueco en el panorama literario. En la actualidad, diciembre de 2019, es ya escritor a «tiempo completo» y cuenta con más de una veintena de libros publicados, numerosos premios en diferentes certámenes y participa activamente en actos relacionados con su obra. Alguno de sus libros ya ha sido reseñado en este blog como «El apagón», «La noche de los peones», «Ángeles de granito», «La gárgola de Otín», «El cónsul infiltrado», «Una historia de policías» o «La rubia del Tívoli». La edición digital del libro que hoy comentamos, «El ajedrecista» vio la luz el pasado 25 de diciembre a un precio imposible de 2,99 euros (en estos momentos a 3,99€). Más información en su blog accesible desde este enlace.

Anselmo Calenda fue un industrial que hizo dinero con su negocio de chatarrería en Mataró. Cerca de su jubilación dejó el negocio y en su ubicación construyó unos bloques de pisos de los que reservó uno para su vivienda y que disponía de un enorme y especial trastero en el sótano. Anselmo, además de mucho dinero, tenía unos gustos peculiares y falleció de forma no muy aclarada en ese sótano en el que pasaba muchos momentos de su vida. Sergio y Ángela, recién casados, adquieren precisamente ese piso con la (muy extraña) condición de seguir guardando un arcón cerrado bajo tres llaves que está en ese trastero hasta el fallecimiento de la mujer de Anselmo que se encuentra en una residencia. Instalados en el piso, van conociendo a los peculiares vecinos a la vez que la intriga del contenido del baúl va in crescendo. Sergio es policía nacional y revisa los pormenores de la muerte de Anselmo, calificada como accidente pero que bien pudiera haber sido un asesinato. Diferentes acontecimientos y contactos personales se van sucediendo hasta llegar a un desenlace final muy inesperado donde casi nadie y casi nada es lo que parece.

Una historia que enganchará al lector desde los primeros momentos, ambientada en pueblos catalanes y con un elenco de personajes muy cuidados que irán siendo asimilados por el lector sin tener que llevar notas a mano o hacer ejercicios complicados de memoria. Las acciones se suceden con episodios adelante y atrás en el tiempo que van caracterizando los personajes y dando pistas que solo muy al final del relato cuadrarán, y también sorprenderán al lector. Una historia redonda, muy verosímil y muy bien ambientada, que atrapará al lector y le hará pasar un buen rato si se decide atacarla en estos días de vacaciones. Una vez más el autor demuestra su dominio de los entresijos policiales al plantear las situaciones y caracterizar a los personajes, que complementa con acertadas descripciones de la personalidad de ciudadanos corrientes. Muy recomendable como otros tantos libros de este autor, entre los que me atrevo a destacar «Una historia de policías»; altamente recomendable también, y que le causó problemas en su trabajo y posiblemente propició su salida del Cuerpo Nacional de Policía.

Cuando se está leyendo una historia, el lector aporta sus propias imágenes a los personajes y a los lugares, En esta novela, el ajedrecista es un ingenio mecánico, un autómata que simula a un ajedrecista manco cuya cabeza está protegida con un turbante, … La imagen que he evocado en mi caso es la de un ingenio similar que aparece en la formidable película «La invención de Hugo», una película mágica dirigida por Martin Scorsese que me propongo ver de nuevo en estos días.



miércoles, 11 de diciembre de 2019

Eso no estaba en mi libro de historia del espionaje, de Eduardo Juárez Valero


@ejuarezFelipeV Eduardo Juárez Valero nació en el Real Sitio de San Ildefonso, La Granja, en 1968, donde reside. Doctorado en Geografía e Historia, es profesor en la Universidad Carlos III de Madrid donde imparte temas humanísticos —historia, paleografía, diplomática medieval, biblioteconomía y documentación…—, pero también da clases en otros ámbitos como la UNED, el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, la Universidad Antonio de Nebrija, GEO Segovia, Instituto Nacional de Seguridad e incluso a distancia (MOOC en la plataforma eDX). Colabora en numerosos medios como Radio Nacional de España o RTVE —embelesando a los oyentes con sus historias de la Historia— y también publicando numerosos artículos científicos o de divulgación en diarios como El Adelantado de Segovia o revistas como Mundo Medieval o National Geographic. En 2012 fue nombrado cronista oficial del Real Sitio de San Ildefonso y en esa función deleita semanalmente a sus vecinos con historias locales que busca rascando vivencias personales o revolviendo papeles en todos los archivos en los que le permiten husmear. En el tiempo que le resta después de estas frenéticas actividades escribe libros: lleva publicados una quincena, algunos de ellos reseñados en este blog y que pueden localizarse utilizando el buscador. Este que comentamos hoy, «Eso no estaba en mi libro de historia del espionaje» es el último que ha visto la luz el pasado mes de noviembre de 2019. En más de una treintena de publicaciones y artículos ha profundizado en los orígenes y pervivencia del espionaje desde sus orígenes en la Alta Edad Media hasta el presente. 

No ha habido poder político en la Historia de la Humanidad que no haya utilizado el espionaje como herramienta. Nadie escapa a su actividad y muchos lo son, sin saberlo. Una parte importante de nuestros impuestos se dedican a esta actividad, siendo un recurso básico para la gestión de los Estados.

Como ya advierte el autor en el primer párrafo, no espere el lector encontrar una historia de espionaje con detalles ya que lógicamente todo entra en un mundo de secretismo que raras veces sale a la luz y cuando lo hace es al cabo de mucho tiempo. El libro consta de cinco capítulos: [1] Infiltrándose: la cultura del espía y el espionaje a lo largo de la historia, [2] Exploradores, embajadores, espías y agentes dobles: robando información del modo que sea, [3] Estructuras de inteligencia y sistemas de espionaje: institucionalizando la traición, [4] Errores, fallos, olvidos, descontrol y cagadas en el mundo de la inteligencia: cuando el espionaje con cumple con su objetivo y [5] Para terminar. A lo largo de ellos se desgranan un sinfín de datos y personajes que en el curso de la historia se han ocupado de la captación de datos y su transmisión, poniendo muchas veces en peligro sus vidas por servir incluso a dos o tres gobiernos a la vez. Al final, una abundante bibliografía y filmografía recomendada para seguir profundizando en el asunto amén de un índice onomástico con siete páginas a doble columna con nombres significativos de este mundillo y las páginas en que aparecen.

El uso apropiado de la información secreta, privilegiada, clasificada, ha sido esencial a lo largo de la historia para que los líderes tomaran las decisiones apropiadas.

Tema interesante al que me he asomado de forma estructurada y global de la mano del autor, explicando claramente lo que es y lo que no es un espía, un servicio secreto, un servicio de inteligencia y las diferentes formas habidas a lo largo de la historia: desde los exploradores que mandaban por delante los ejércitos en la antigüedad hasta los modernos sistemas electrónicos que han saltado a la luz últimamente en los casos de Edward Snowden o Julian Assange entre otros. Un documentadísimo relato de personajes y gobiernos a lo largo de la historia que permiten formarse al lector una magnífica idea de este mundillo que está resultando vital en la actualidad para contrarrestar acciones terroristas cada vez más sofisticadas. El apartado de errores —cagadas usando la expresión del libro— es especialmente significativo para conocer la problemática de este círculo que cada vez nos asfixia más a todos los que llevamos un teléfono inteligente en nuestros bolsillos. Una lectura muy entretenida y con mucho «jugo» en un tema bastante desconocido y lejano a lo que en la novelística negra estamos acostumbrados a leer. Como se recomienda en la contraportada, «Disfruten de este viaje a través de la historia con la esperanza de aclarar el oscuro mundo de la inteligencia y, en el momento de concluir su lectura, llegarán a la conclusión de que todo es mucho más sencillo de lo que pensaron. El espionaje y la inteligencia no son más que otra cara del poliedro que conforma la humanidad que habitamos».

Para llegar a la condición de espía hay que tener cierta mala uva y actuar de forma clandestina y, por supuesto, con engaño. Aparentando ser lo que no es.

Todo lo que el espionaje ha logrado en seguridad con la participación de la ciencia, lo ha perdido en romanticismo, humanidad, ingenio y asombro.

Para lectores interesados, libros sobre este tema, con otro cariz más detallista, reseñados en este blog, «Vigilancia permanente», de Edward Snowden o «Las grandes operaciones del Mossad», de Michael Bar-Zohar, Michael y Nissim Mishal.


Podemos escuchar una entrevista con este autor muy ilustrativa sobre este libro en este enlace