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jueves, 2 de julio de 2020

TESTIMONIO y recuerdos, de Pedro Sainz Rodríguez

Pedro Sainz Rodríguez es una figura tan importante como desconocida en la historia de España del pasado siglo XX. Nacido en Madrid en 1898, consiguió la plaza de Catedrático de Literatura siendo muy joven, 23 años, en Oviedo, donde conoció a Francisco Franco. Participó como político en la República de 1931, gestionó cuestiones de altura en Italia y otros países de cara al pronunciamiento militar de 1936 y fue ministro de Educación en el primer gobierno franquista de 1938. Embajador en Argentina, por discrepancias con Francisco Franco, se exilió voluntariamente en Portugal formando parte del Consejo Privado de don Juan de Borbón, hasta su regreso en 1969 para propiciar la restauración de la Monarquía en España. Amigo primero y radical enemigo después de Francisco Franco, fue un gran conocedor de la personalidad de este y tuvo claras muchas cosas, entre las que podemos citar que don Juan nunca reinaría en España y que Francisco Franco aguantaría en el poder hasta su último aliento. Una breve semblanza de su vida puede leer en esta entrada de un blog amigo. Otro libro suyo muy interesante y que podríamos considerar como una continuación es «Un reinado en la sombra», publicado en 1983 y del que puede verse una reseña en esta entrada.

Hacer una sinopsis del libro sería una tarea imposible. El libro consiste en una serie de capítulos en los que el autor recuerda sus vivencias en sus primeros años, una época convulsa en España con el golpe de Primo de Rivera, sus contactos personales con Alfonso XIII, su vida de catedrático en Oviedo y en Madrid, sus años en el Ateneo Madrileño, sus incursiones en política en la República de 1931, sus numerosas gestiones en el pronunciamiento militar de 1936, su época como ministro de Educación y numerosos actos públicos tanto en España como en el extranjero y sus contactos personales y epistolares con personajes relevantes españoles hasta su exilio a Portugal a principios de los años 40 y que cuenta en su otro libro antes aludido «Un reinado en la sombra».

Este libro fue publicado en 1978 y esconde en sus 420 páginas impresas nada menos que la friolera de cerca de 244.000 vocablos; una ingente información acerca de hechos vitales contados de primera mano para un mejor conocimiento de la historia de España de los primeros cuarenta años del siglo XX. Magnífico redactor que trasluce su profesión de catedrático y su vida dedicada a la investigación literaria, siendo una referencia en asuntos de mística española. Numerosos hechos de la vida universitaria, social y política española de aquellos años son desvelados de forma aséptica desde su punto de vista que no era otro que preocuparse por hacer las cosas de forma correcta, siempre a su entender y luchando contracorriente contra el poder establecido. El lector deberá estar interesado y con ganas de adquirir conocimiento en estos temas de la Historia —con mayúsculas— de España y armarse de paciencia para leer pausadamente y empaparse de hechos poliédricos que admiten muchos puntos de vista, siendo este uno más. Al final de libro, numerosas cartas recibidas de personalidades de la vida española, artículos de prensa y discursos pronunciados son un buen complemento a lo que es el contenido principal de libro.

Aunque en lógica debería haberlo hecho tras este, leí «Un reinado en la sombra» hace ya seis años, en 2014; quizá sea la ocasión de releerlo de nuevo para completar el ciclo en su justo orden. 


sábado, 27 de junio de 2020

Mejor la ausencia, de Edurne Portela

Edurne Portela es una ensayista y novelista española, nacida en 1974. Su carrera profesional se ha desarrollado en Estados Unidos, donde alcanzó un doctorado en Literatura Hispánica en la Universidad de Carolina del Norte ejerciendo posteriormente de profesora en la Universidad de Leigh, Pensilvania, desarrollando además varios trabajos de investigación. En 2016 decide volver a España y dedicarse por completo a la escritura, colaborando con diferentes medios escritos y radiofónicos. Además de «Formas de estar lejos», publicada en marzo de 2019 y reseñada en este blog y accesible desde este enlace, ha publicado el ensayo «El eco de los disparos: cultura y memoria de la violencia (2016)» y en 2017 la novela que hoy comentamos, «Mejor la ausencia». Más información en su página web.

La protagonista de la novela es Amaia, que nos relata en primera persona su vida en dos momentos importantes: cuando es niña y adolescente y luego ya de mayor. En la primera parte de la novela, Amaia va mostrando con un lenguaje infantil sus vivencias familiares y escolares, descubriendo muy pronto que sus padres y sus hermanos andan metidos en diferentes frentes todos bajo el paraguas del ambiente del País Vasco Español en los años 70 y 80 del pasado siglo XX. Unos momentos difíciles en la vida de todos y especialmente en una niña que asiste desde sus planteamientos infantiles y adolescentes a conductas que van más allá de la simple normalidad y que la afectan sobremanera, como por ejemplo las relaciones entre sus padres, inexistentes en muchos momentos y violentas en otros. En una segunda parte de la novela, ya de mayor tras haber pasado por experiencias laborales en Madrid y haber regresado a sus orígenes, la realidad del pasado la persigue y trata de inmiscuirse en su vida.

ADVERTENCIA para lectores en libros digitales. En una reunión de un Club de Lectura en el que se trató de este libro, algunas personas mostraron la sorpresa del cierre final del libro, que quedaba como abierto de una manera extraña. Una lectora aclaró, extrañada, que no, que estaba conectado el final con el párrafo inicial. En algunos casos, los lectores digitales se posicionan al abrir el libro en el primer capítulo (puede ser una opción en algunos, revisaré el mío) lo que impide lecturas de prólogos o contraportadas y puede llevar a situaciones como la descrita.
Te espera un destino trágico. (le dice Carlos a Amaia en una de sus conversaciones...)


Yendo al tema del libro, tengo que reconocer el esfuerzo y la maestría de la autora en la primera parte, la más extensa, por reproducir de forma escrita el lenguaje de una niña. Como ya me ocurriera en un libro comentado en este blog, «Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea», de Annabel Pitcher, me ha resultado muy costosa la lectura en esta modalidad de frases muy cortas, párrafos atiborrados de puntos y seguido. Como digo, ese transmitir en primera persona lo requiere y supone a mi entender un esfuerzo para la autora. Pero el tema planteado y el trasfondo de la cuestión engancha al lector y le anima a soslayar este inconveniente para ir poniendo luces con cuentagotas a la historia e ir descubriendo los personajes, trazados por la autora con una fina psicología que será agudizada si el lector conoce el trasfondo de la situación en aquellos años en el País Vasco Español.

Todas las comparaciones son odiosas y en asuntos de arte o literatura mucho más, pero uno no puede evitar al avanzar por sus páginas recordar la lectura de «Patria», de Fernando Aramburu. Este relato y aquel podríamos calificarlos de complementarios y, aunque son novelas de ficción y todo parecido con la realidad es pura coincidencia, la suma de ambos pueden dar una idea bastante cabal de lo que ocurrido en aquellos terribles años. Algunos vocablos vascos muy conocidos —aita, ama, aúpa, potear, txikitos, gaupasas, pribar...— salpican el texto invitando al lector a imbuirse más en el ambiente de la novela que como dato curioso «funciona» en pesetas en su primera parte mientras que en la segunda lo hace en euros, pura historia. Mi recomendación es sobrellevar la lectura de la primera parte buscando el trasfondo comunicativo para llegar a la segunda parte, condensada pero con unas pinceladas suficientes de la vida de Amaia en un lenguaje más llevadero para cerrar de forma redonda una novela muy ilustrativa y que merece mucho la pena.


sábado, 20 de junio de 2020

El mal de Corcira, BEVILACQUA Y CHAMORRO 12, de Lorenzo Silva

La biografía de Lorenzo Silva ya ha sido comentada en varias ocasiones en este blog con motivo de las reseñas aparecidas de algunos de los libros de su extensa bibliografía: animamos al lector a usar el buscador para acceder a ellas. Este libro que ha llegado a los lectores esta tercera semana de junio de 2020 redondea la docena, si las cuentas no fallan, de la serie BEVILACQUA Y CHAMORRO. Han sido un par de años de espera desde la publicación de las últimas andanzas de estos dos simpáticos picoletos, Rubén y Virginia, más conocidos por sus apellidos Bevilacqua y Chamorro. Una nueva historia, de gran calado, que entremezcla recuerdos de una etapa anterior de Vila con sucesos actuales que tenían conexión con aquellos. Como en anteriores reseñas, no quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar mi preferido de este autor, «La sustancia interior» reseñado aquí y que sigue cada día más vigente a pesar de haber rebasado los veinte años de su publicación. Casi todos los libros de esta serie han sido reseñados en este blog, pudiendo localizarse mediante el buscador.

Mientras están en una operación en la Sierra Norte de Madrid, Virginia es herida por un disparo y tiene que quedar hospitalizada mientras Rubén Bevilacqua es enviado por sus superiores directos y de más arriba a investigar un crimen sucedido en una playa de la pequeña isla balear de Formentera. El finado, con el que se han ensañado a palos literalmente, es un antiguo miembro de ETA y aunque parece que las circunstancias del suceso están muy claras desde el primer momento, algo no cuadra, lo que remueve el pasado del subteniente Vila en los inicios de los años 90 en el País Vasco en los momentos de la cruda lucha contra la banda. Relatos de antaño y hogaño se irán mezclando hasta esclarecer un suceso que no era ni mucho menos lo que parecía en los primeros momentos. El asesinado tenía muchos recovecos ocultos en su pasado que fueron emergiendo lentamente tras atar cabos con la ayuda incluso de algún antiguo compañero que estaba en la cárcel por ambición y mala cabeza.

Una nueva aventura que puede ser leída sin haber leído las anteriores, pero los lectores que hayan seguido las andanzas de esta pareja desde sus inicios hace más de veinte años disfrutarán más con la evolución de las personalidades de Virginia y sobre todo de Rubén, más algunos elementos adicionales que se han ido uniendo al equipo. Las relaciones de este investigador con sus jefes y los jefes de sus jefes, cuerpos judiciales, policías locales, testigos o familiares son un compendio de describir lo que se cuece por ahí de forma distendida pero no por ello menos profunda. Los diálogos chispeantes e ingeniosos a los que nos tiene acostumbrados el autor brillan de nuevo en esta novela y las acciones llevadas a cabo para llevar a buen puerto sus investigaciones son una perfecta descripción de los métodos policiales que suponemos o vemos en las películas, lo que supone un disfrute para el lector que puede hacer volar su imaginación hasta donde haga falta. En esta novela, el personaje principal, Igor, es todo un compendio de resplandores ocultos que van apareciendo con cuentagotas en la novela sorprendiendo una y otra vez al lector. Y todos los demás actores, contemplados en los flashbacks continuos entre el presente y un pasado lejano de servicio en el País Vasco en los años duros, son un pedazo de la historia de España, aunque ya sabemos que todo parecido con la realidad es pura coincidencia; pero los recuerdos aflorarán en los lectores maduritos de una época violenta felizmente pasada en cuanto a los actos, pero no tanto en cuanto a los sentimientos.

En una entrevista con motivo de la publicación de este libro, el autor ha confesado que la Guardia Civil, y sus muchos amigos concretos en el Cuerpo, «no soltaban prenda» ni siquiera a él durante muchos años, hasta que la desaparición de ETA ha sido un hecho y ha podido conocer hechos que adecuadamente novelados dan credibilidad a esta novela y sus muchos vericuetos. Un personaje anónimo, la guardia de las Islas Baleares pequeñitas descrita como Eva me ha llamado la atención en sus escuetas intervenciones y a buen seguro que tiene una, quizá varias, correspondencias femeninas reales. Nunca me cansaré de disfrutar de las andanzas de Vila y Chamorro, con Salgado y Arnau y algunos otros que se van incorporando al equipo de investigadores de la UCO, desarrollando cada uno unas especialidades que conjugan con la psicología personal del director, Vila, que ya se va haciendo mayor por haber sobrepasado la cincuentena pero que esperamos nos siga dando bastantes alegrías lectoras en los próximos años.

153.666 vocablos en una edición digital de precio contenido que no llega a los 9 euros aseguran unas buenas horas de entretenimiento. No sé si agradecer o maldecir al autor por esclarecer en las postrimerías del libro la razón del vocablo «Corcira» en el título. Una reflexión profunda que llega de la antigüedad hasta nuestros días sin que al parecer los humanos hayamos aprendido nada de nada. Habrá que leer lo que se sugiere, que no es moco de pavo, pues es el equivalente a más de un Quijote.


viernes, 29 de mayo de 2020

«¿Son demócratas las abejas? La democracia en la época del coronavirus, de Antonio Fornés y José A. Vila

Antonio Fornés nació en 1968 en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona. Licenciado en Filosofía y Humanidades por la universidad Ramón Llull de Barcelona, ha completado sus estudios con una diplomatura en Ciencias Religiosas y algunos masters, doctorándose en Filosofía con una tesis sobre el pensador francés del siglo XVIII Joseph de Maistre. Es autor de numerosas reflexiones a través de los medios y sus libros tales como «Las preguntas son respuestas», «Reiníciate» «Creo aunque sea absurdo, o quizá por eso» o «Viaje a la sabiduría», este último basado en sus exitosas colaboraciones radiofónicas en Radio Nacional de España donde colabora en la actualidad en el magazine de las tardes «Solamente una vez». El libro que comentamos hoy, escrito en colaboración con Jesús A. Vila, es de reciente aparición en este mes de mayo de 2020.

Jesús A. Villa, nacido en Barcelona en 1951, es periodista, licenciado en historia por la Universidad de Barcelona. Colabora desde hace años en numerosos medios, tanto escritos como audiovisuales en todos los ámbitos, desde locales a regionales, habiendo llegado a ser redactor jefe del Diario de Barcelona. Es autor de una quincena de libros y numerosos trabajos de historia, compilación de artículos, teatro, novela y ensayo, además de entrevistas, reportajes y artículos en diversas publicaciones. En la actualidad, pueden leerse sus artículos en la revista El Llobregat.
Es decir, el hombre es un animal con razón. Como animal, depreda, mata y es egoísta. Es capaz de todo mal. Como racional, acuerda, convence y colabora. Es capaz de todo bien.
Mediante un intercambio de correos electrónicos, los dos autores reflexionan sobre la democracia y su futuro a raíz de la convulsión sufrida en estos días por la terrible pandemia que asola el planeta. Con dos puntos de vista por momentos complementarios y por momentos opuestos, los autores hacen un repaso al concepto de la democracia desde su nacimiento en su antigua Grecia a la luz de las teorías de los filósofos a lo largo de los siglos. Ciertas cuestiones irrenunciables en sociedades democráticas —al menos en la teoría— hasta hace pocas semanas, tales como la limitación de los derechos individuales, la geolocalización personal, o las restricciones de movilidad entre otras están siendo llevadas a cabo con una aceptación desigual por los individuos que asienten en mayor o menor media con preocupación y recelo por su posible prolongación en el tiempo. El futuro de la democracia estaba ya en el punto de mira a raíz de los brutales cambios tecnológicos de los últimos tiempos, pero la situación que vivimos en estos momentos de la primavera de 2020 ha exacerbado su potencialidad. Debates profundos entre los dos autores de cara un futuro muy próximo que entre todos deberemos reconfigurar.
«…la palabra democracia sigue siendo un tabú incuestionable, un término sagrado al que todos los grupos políticos, sea cual sea su posición en el abanico ideológico, juran mil veces adorar y defender, y al que todos traicionan por omisión».
 El libro se ha editado en un primer momento en formato digital para poder ser distribuido electrónicamente en momentos en que las librerías estaban cerradas a un precio moderado de poco más de 6 euros. Sus algo más de 53.000 vocablos se leen con fruición permitiendo al lector asomarse a la historia del pensamiento y a dos puntos de vista enriquecedores sobre un asunto como es el de la democracia que está en plena ebullición. El lema de Antonio Fornés ha sido siempre «Atrévete a pensar» y a eso es a lo que invita al lector poniendo en cuestión a la luz de la historia los planteamientos actuales en cuestión de derechos y deberes como ciudadanos. Las abejas no son demócratas, ni falta que les hace, porque su destino está fijado de antemano y solo tienen que ceñirse a él. Pero el hombre evoluciona, y muy rápidamente en los últimos años, dejando anticuadas ciertas ideas y procedimientos que parecían inamovibles hace pocos lustros. En un mensaje en Twitter de Fornés podía leerse: «Si gracias a la tecnología puedo comprarme un coche desde mi móvil, ¿por qué no podemos los ciudadanos votar telemáticamente la prórroga del estado de alarma? ¿Realmente seguimos necesitando de una intermediación representativa? ¿No resulta hoy una cesión de derechos innecesaria?» Por otro lado, Jesús A. Vila considera que «aunque es incuestionable que los sistemas de representación social deben adaptarse necesariamente a los tiempos y en este sentido nuestra democracia es mejorable, no es menos cierto que deben imperar los valores de mayor participación y libertad por encima de las vías autoritarias, el odio a la diferencia o la consolidación de la desigualdad».

Los nuevos tiempos requieren una remodelación estudiada aunque profunda de la democracia que la actualice y la ponga al día, sacándola de un inmovilismo que puede resultar contraproducente hasta hacerla inviable en los contextos actuales. «No podemos conformarnos con lo malo conocido».



miércoles, 27 de mayo de 2020

Casas vacías, de Brenda Navarro

Brenda Navarro (Ciudad de México, 1982). Es licenciada en Sociología por la UNAM; especialista en Economía y Género así como en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana (UIA) y en Relaciones de Género por el PUEG/UNAM. Becaria en SOGEM-Puebla y en los diplomados del Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia y Guión Televisivo por la DGTVE. Es estudiante del Máster de Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía por la Universidad de Barcelona. Sus líneas de investigación están relacionadas con derechos laborales y usos del tiempo de las escritoras, el acceso de mujeres a la cultura, derechos y humanidades digitales, y la construcción de identidades dentro de los campos de poder de la industria editorial. Es parte de la Asociación Clásicas y Modernas [organización española para la igualdad de género], de la Asociación Internacional de Feministas Economistas [IAFFE, por sus siglas en inglés] y de Internet Society. Ha trabajado como redactora, guionista, periodista cultural, y publicado cuento y poesía en varios medios digitales e impresos. Le importa todo lo que tenga que ver con relaciones de género y literatura. A veces escribe, otras hace preguntas porque no sabe dibujar ni tocar el piano. Dirige el proyecto digital Enjambre Literario. Casas vacías es su primera novela y ha sido distribuida gratuitamente a través de internet. (Texto recogido del propio libro, que se publicó inicialmente en formato digital y se distribuyó de manera libre y gratuita). Más información en su página web .
Nunca quise ser madre, ser madre es el peor capricho que una mujer pueda tener.
Una historia de dos mujeres mexicanas, de diferentes estamentos sociales, contadas por ellas mismas con un trasfondo de ideas sobre la maternidad que da pie a numerosas reflexiones sobre todo lo que rodea a la vida de una persona: familia, trabajo, vecindario, cuestiones sociales … En un lenguaje claro y directo, con una extensión más corta imposible, hablando de un pasado reciente, dos personajes femeninos sin nombre nos hacen partícipes de forma alterna de sus interioridades y sus relaciones con lo que las rodea hasta confluir en un punto común que engarza la historia y que a algunos lectores les costará incluso descubrir.
¿Lloraremos un día a nuestro hijo o guardaremos las lágrimas como síntoma de negación?
En mi comentario empezaré por manifestar dos cosas que NO me han gustado del libro, que pueden instar a algún lector a abandonar la lectura, pero que tienen todo el sentido del mundo si se llega al final. Uno de ellos es el cambio brusco de registro que se produce al cambiar el relato de una a otra protagonista, donde parece que nos hemos saltado algunas páginas o estamos leyendo un libro distinto. El segundo es la profusión, repetitiva, del lenguaje mexicano que caracteriza a la segunda protagonista por orden de aparición y que es una de las virtudes del libro, aunque en modo escrito puede resultar cansino al lector. Obviadas estas dos salvedades, el lector se encontrará un relato muy breve en comparación con todo lo que aporta; casi puede leerse de una sentada pues sus apenas cuarenta mil vocablos se pueden devorarse en una tarde de lectura continuada. El retrato de la sociedad mexicana es profundo y contado con las mínimas palabras posibles, así como ciertos aspectos, muy reducidos, de la sociedad española —andaluza, catalana y vasca—. Podríamos considerar la maternidad, como tema central, siendo el eje alrededor del cual las dos protagonistas nos van contado su vida y mostrando los personajes en una sociedad violenta, marcada por el machismo, de dolor continuo y donde el afecto tiene pocas posibilidades de mostrarse, incluso en la intimidad familiar. Un mismo niño —Daniel-Leonel— para dos madres diferentes que en su autismo hace florecer nuevos aspectos sociales de una maternidad incómoda en relación con los hijos: una realidad de SER y NO SER madres por deseo propio o por imposición social. Una historia dramática, triste, muy ajustada en su longitud, con un final que no llega (ni falta que hace) al que todo buen lector debería asomarse, especialmente si es mujer. Y si lo hace en un lector electrónico, con el diccionario activado, lo disfrutará mucho más.


viernes, 15 de mayo de 2020

Verdugos, de Esteban Navarro Soriano

Esteban Navarro Soriano, escritor murciano, nacido en Moratalla en 1965 que durante muchos ejerció de policía nacional destinado en Huesca con lo que obtuvo numerosas ideas y situaciones para sus libros, bien por experiencias propias bien referidas por compañeros, a las que añade mucho de imaginación para convertirlas en historias redondas. Hace algunos años fue el primero en acuñar la expresión «generación Kindle» para designar a los autores que aprovechaban la facilidad de la auto publicación y del fenómeno de los libros electrónicos para hacerse un hueco en el panorama literario. En la actualidad, mayo de 2020, es ya escritor a «tiempo completo» y cuenta con una treintena de libros publicados, numerosos premios en diferentes certámenes y participa activamente en actos relacionados con su obra. Algunos de sus libros ya han sido reseñado en este blog como «El apagón», «La noche de los peones», «Ángeles de granito», «La gárgola de Otín», «El cónsul infiltrado», «Una historia de policías», «La rubia del Tívoli», «El ajedrecista» o «Natasha». El libro que hoy comentamos, «Verdugos», vio la luz hace una semana, (7-may-2020) al comedido precio de 2,99 euros en su versión digital (ahora a 3,99€). Ayer jueves (14-5-2020) publicó en las mismas condiciones su último libro, «Rock island» que hemos comenzado a leer y comentaremos en breve. Más información en su blog accesible desde este enlace o en su página de autor de Amazon accesible desde este otro.

Hay que saber lo que ocurrió en el pasado para no repetirlo en el presente…. Lo que mata, Manuel, no es la guerra, lo que mata es el odio.

El relato está basado en un caso real ocurrido en Sevilla en 1952 y conocido como «El crimen de las estanqueras». Manuel Buzo es un policía nacional casado y con dos hijos que de pronto empieza a tener comportamientos extraños que son detectados por su mujer que calla en silencio. De forma sorprendente pide un traslado a Almería, donde marcha solo sin su familia, al poco tiempo a Valencia y poco tiempo después y de forma sorprendente pide el traslado a Madrid. Definitivamente recala en Barcelona donde marcha ya con su familia y abandona el cuerpo armado para trabajar como portero en un bloque de apartamentos. Hasta Madrid le ha seguido un guardia civil jubilado que indaga por su cuenta sobre el crimen de las estanqueras sospechando de Manuel, sobrino de las estanqueras, aunque por ese hecho ya habían sido juzgados y condenados a morir por el garrote vil tres delincuentes de poca monta que todo el mundo sabía que eran inocentes. El relato introduce hechos reales de la época con retazos de sucedidos en la Guerra Civil Española y llegando hasta los albores de los años setenta con las revueltas de grupos independentistas en el País Vasco y Cataluña.
¿Sabe que la conciencia es el peor de los verdugos que existen?
Un entretenido relato del estilo de los que nos tiene acostumbrados este autor con 67.673 vocablos en su edición digital cuyo análisis detallado para lectores curiosos estará disponible por un tiempo haciendo clic en este enlace. El autor diseña una estructura muy cuidada engarzando los hechos reales con unos personajes muy bien construidos en cuanto a la ambientación y la psicología de la época, especialmente el protagonista como policía armado y Piedelobo como guardia civil retirado. Con una prosa atractiva y sugerente, fácil de leer, la descripción de los ambientes y los sucesos atraerá al lector por su construcción cuidada y suficiente sin recreamientos profusos que son de agradecer y que hubieran permitido al autor alargar la historia. Una lectura ágil que sirve de buen entretenimiento en estos días de confinamiento y que puede llevar al lector a profundizar en el conocimiento de los hechos reales. Hay un capítulo de una hora de duración dedicado a este crimen en la serie de TVE «La huella del crimen»: «La historia de un país es también la historia de sus crímenes, de aquellos crímenes que dejaron huella». Puede visualizarse haciendo clic aquí. Salen casi regaladas unas horas de solaz si tenemos en cuenta el precio de este entretenido relato.


miércoles, 13 de mayo de 2020

Ordesa, de Manuel Vilas

Manuel Vilas nació en Barbastro, Huesca en 1962. Cursó estudios de filología hispánica y trabajó durante años como profesor de instituto dando clases de literatura a adolescentes de formación profesional. Desde los años 90 del siglo pasado se dedica a la literatura con colaboración en medios y publicaciones de poesía, cuentos, narrativa y novela. Ha obtenido varios premios literarios, y sus obras han sido traducidas a diversos idiomas. En el pasado año 2019 fue finalista del Premio Planeta con su libro «Alegría». El que comentamos hoy, «Ordesa», uno de sus libros más conocidos, fue publicado en 2018.
Me puse a escribir, solo escribiendo podía dar salida a tantos mensajes oscuros que venían de los cuerpos humanos, de las calles, de las ciudades, de la política, de los medios de comunicación, de lo que somos.
A la muerte de su madre, en 2014 y recién divorciado, el autor se enfrenta en esta auto biografía descarnada e intensa a sus realidades del pasado con reflexiones sobre el mismo, su familia actual y especialmente sobre sus padres que ya no están presentes. Los recuerdos generan sentimientos que van quedando plasmados en el libro sin una solución de continuidad, a medida que van siendo rescatados y reelaborados, mostrando facetas actuales, pero también pasadas donde algunas personas y algunos objetos ya desaparecidos esenciales en la vida son traídos al presente y reelaborados de nuevo.
Mi madre se murió sin saber que se moría. No sabe que está muerta. Solo lo sé yo.
Debo confesar que hace un tiempo intenté la lectura del libro «Alegría» de este mismo autor sin llegar a culminarlo. Los comienzos de «Ordesa» pudieran resultar desalentadores al lector que a medida que avanza en la lectura se encuentra desorientado ante un relato sin solución de continuidad que parecen ocurrencias surgidas a bote pronto que no responden a un andamiaje preestablecido. Si avanzamos y especialmente si el lector es de edad aproximada a la del autor, iremos reconociendo como propias muchas de las situaciones referidas de la vida en España en los años sesenta o setenta —muy similar y con pocos cambios—. El autor se confiesa en episodios auto biográficos que recuerda y reelabora dejando al lector multitud de frases para pensar, tantas que podría caer en un subrayado casi continuo. Por momentos narrativa, por momentos novela o ensayo o poesía o lírica o música… de todo hay aquí. La vida y la muerte y sus recuerdos son utilizados para darse un auto homenaje familiar que siempre ensalza el recuerdo incluso desde la crítica a formas de hacer o comportarse que deben ser vistas en función de la época en que tuvieron lugar. Viene a cuento la frase con que saludan a los visitantes algunos cementerios, en Asturias, por ejemplo: «Lo que sois fuimos nosotros. Y lo que somos, seréis… cuando menos lo penséis».
El terror es ver el fuselaje del mundo.
Hemos tratado este libro en un Club de Lectura que ha dado para muchas opiniones y muchas reflexiones. En una redacción abstracta, por momentos barroca, subyace un don especial de escritor y de comunicador, con mucha cultura y mucha lectura en su bagaje. Una auto terapia personal que puede servir al lector para confeccionarse la suya a medida que se asoma a los momentos rescatados por el autor. También un repaso a la historia de la España de aquellos años 60 y 70, principalmente la pobre —una sociedad de las pretensiones como bien apuntó Mercedes— en busca de un destino mejor en sus vidas que empezó a vislumbrarse realmente en los 80. El autor se abre en canal y se asoma sin miedo a la intemperie del pasado para revisar emociones pasadas a la luz de su trayectoria de vida.
No esperes a mañana, porque el mañana es de los muertos.
Una vez alcanzado el final y encajadas todas las piezas del puzle, me atrevo a pensar que quizá sea uno de esos libros que hay que dejar sedimentar y volver a leer en un tiempo para centrarse más en las sensaciones propias que se van evocando a medida que se avanza en la lectura. Y, si, hay que leerlo, y hasta el final. Por lo menos una vez. Y también para quién no lo haya hecho, visitar al menos una vez el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en el Pirineo oscense.