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miércoles, 1 de enero de 2025

Reencuentro && Un alma valerosa, de Fred Uhlman

Fred Uhlman, alemán de origen judío, nació en Stuttgart en 1901. Estudió derecho en Alemania y ejercicio su profesión de abogado hasta que abandonó el país por miedo a la persecución nazi, huyendo a París en 1933 y se dedicó a negocios variados y a la pintura como método de supervivencia. Alcanzó cierta fama  como pintor, pero más como escritor. Hizo viajes por España e Inglaterra y en 1938 fijo su residencia en Londres. Fundó una asociación para ayuda de artistas y científicos exiliados de Alemania. En un momento dado fue acusado de espionaje e internado seis meses en un campo de concentración. En 1960 se publicó la novela «Reencuentro» siendo superventas y con la que alcanzó mucha fama. La siguiente «Un alma valerosa» sería la segunda parte publicada de forma póstuma en 1996. Murió en Londres en 1985.

 La pobreza, como la debilidad y la bondad, suscita el desprecio de los muchachos.

Dos jóvenes de dieciséis años, Hans y Konradin, son compañeros de clase en una escuela selecta alemana. Hans Schwarz es alemán, de origen judío, hijo de un médico que ha sobresalido en la I Guerra Mundial luchando por Alemania. Konradin es un noble «von», hijo del conde de Hohenfels, una familia de raigambre alemana cuya madre admira e idolatra a Hitler. Entre los dos surge una profunda amistad siempre mediatizada por los orígenes de sus familias que se irá exacerbando en aquellos años de 1933. Un suceso en la ópera rompe la amistad entre ambos y al poco y debido a la situación, Hans es enviado por sus padres a continuar sus estudios y su vida en Estados Unidos. Con el ascenso de Hitler al poder, Konradin entra a formar parte de las fuerzas armadas nazis.

Ya instalado en Estados Unidos, Hans intenta olvidar su amistad, pero en muchos sucesos rememora a su amigo perdido Konradin. El segundo libro, «Un alma valerosa», se publicó póstumamente en 1996 y narra esa amistad desde el punto de vista de Konradin en una larga misiva escrita desde la prisión en la que está esperando su ejecución por un atentado fallido contra Hitler en 1944. De esta forma, Hans se reencontrará de forma epistolar con su viejo amigo llegando a comprender algunos episodios que no quedaron aclarados.

No podía ver a mis padres. Tenía que estar solo. ¿Cómo decirles que, por fin, había encontrado un amigo, pero que mi amigo era judío?

Dos libros muy breves, enlazados entre sí, con gran hondura explicativa de la situación en aquellos horribles años. El primero tiene tintes autobiográficos reflejo de la vida del autor y el ambiente en el que se produjeron sus estudios y su amistad con Konradin: el famoso Eberhard-Ludwig Gymnasium, la institución de enseñanza media más antigua y prestigiosa de Württemberg. La pasión de ambos adolescentes por su vida y sus convicciones, opuestas y condenadas a enfrentarse sin remedio, dan pie a este hermoso relato que no dejará indiferente a ningún lector aportando iluminación al sinsentido de la época: cómo personas ven poco a poco que sus vecinos, compañeros, amigos e incluso familiares se vuelven contra ellos de la noche a la mañana. La novela capta magistralmente esa atmósfera de incertidumbre y crueles consecuencias posteriores, alimentadas por la ideología nazi. Libro, libros, muy recomendables, se leen en un suspiro dada su brevedad.

… o bien contemplando la puesta de sol en el cabo Sunion, recitando el poema de Byron o mirando hacia Halicarnaso...,

lunes, 16 de diciembre de 2024

La promesa, de Damon Galgut

Damon Galgut nació en Pretoria, Sudáfrica, en 1963. Superó un cáncer a los seis años y estudió Arte Dramático en la universidad de Ciudad del Cabo. Obtuvo el premio Booker con esta novela que hoy reseñamos. Ya había quedado finalista de este premio en dos ocasiones anteriores con «El buen doctor (2003)» y «En una habitación ajena (2010)». Sus libros han sido traducidos a varios idiomas e incluso uno de ellos, «The Qarry» ha sido llevado al cine. Actualmente vive en Ciudad del Cabo.

SINOPSIS

La familia Swart, blanca, vive desde hace generaciones en una granja en las afueras de Pretoria, en Sudáfrica. Al morir la madre se reúnen todos en la casa familiar surgiendo desavenencias entre los hermanos por temas de herencia y se obstinan en olvidar la promesa —nunca se puso por escrito— hecha por su padre: ceder la casa en la que siempre ha vivido a Salomé, una mujer de raza negra que ha estado a su servicio y les ha atendido. La narración comprende varias décadas en las que se van sucediendo hechos, y fallecimientos, en la familia, pero la promesa sigue sin cumplirse. Amor, la hermana pequeña y algo alejada del entorno, mantiene viva la promesa contra viento y marea, aunque los demás se obstinen en ignorarla.

COMENTARIO

Los hechos narrados en la novela llegan por momentos a resultar insulsos, aunque conmovedores. Quizá sea porque el hilo conductor de los mismos —La promesa— no tenga el suficiente peso argumental para cohesionar los relatos. Se lee fácil, son todo hechos familiares bien narrados; algunos de ellos, según se apuntó en el Club de Lectura en el que debatimos sobre esta novela, pudieran ser basados en hechos reales ocurridos muy similares. Hay un trasfondo de argumentación social que a buen seguro apreciarán los ciudadanos sudafricanos, pero que un lector que no los conozca, y que no conozca a fondo la idiosincrasia del país, puede resultar algo anodino. El conocimiento previo de los cambios políticos y sociales derivados de la profunda segregación racial existente en el país, tras la liberación de Mandela serían una muy buena base para entender más si cabe el trasfondo del relato. El lenguaje utilizado por el autor es preciso, convincente, rico en matices, pero a mi entender no ha logrado la cohesión de las historias en un andamiaje conseguido. Es necesario ir avanzando en la novela con una creencia en que los flecos que van quedando abiertos se irán cerrando, aunque no siempre sucede. En resumen y según lo visto en la reunión del Club de Lectura, como diría un taurino, división de opiniones. En mi caso… no me ha entusiasmado y si no hubiera sido por el Club probablemente hubiera abandonado su lectura.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

El espíritu de las vacas, de Abel Neves


Abel Neves nació en Montalegre (Portugal) en 1956. Ha colaborado en diferentes medios audiovisuales y con numerosas compañías teatrales. Ha publicado una extensa cantidad de libros entre piezas de teatro, novelas, poesía y ensayo. Ha sido traducido al francés, alemán, inglés, polaco, húngaro y rumano. Sus obras de teatro han sido representadas en numerosos países europeos y en Brasil. En 2018 ganó el premio Bento da Cruz por esta novela.

Vaca con chapa se envanece y tiene vida legal. Las chapas facilitan la existencia. Muerden la oreja y se desea que no hieran, que no resequen la piel. Las orejas se menean con las moscas y las mandíbulas mastican las hierbas con parsimonia. El moco cuelga porque tiene que colgar. Las vacas, mientras pueden rumiar, son felices. Cuando presienten el fin, les brota el impulso de soltar el alma, que hay quien dice que no tienen, y ya antes de que vibre el último mu-uuuuuuuu en el cosmos, el cuerpo se autoriza la caída y el espíritu, el vuelo. No saben despedirse como a nosotros nos gustaría…

Una familia de la capital con dos niños se aloja en un pueblo rural. Deciden hacer una ruta de montaña cuando les sobreviene la niebla y quedan desorientados, durante varios días porque la niebla no remite. Tras algún accidente que deja cojo al cabeza de familia, acaban refugiados en un prado de vacas, con las que conviven de alguna manera. En el pueblo vive ePastorix, un vaquero que mantiene una relación especial con las vacas y en especial con su preferida «Matilde»: «en otro universo serían más que amigos». Una anciana peculiar a la que habían encargado los turistas unas medias de lana, se da cuenta de la desaparición desde hace días del matrimonio con los niños y organizan batidas por el monte, logrando localizar el coche, pero no a la familia. El tiempo va pasando hasta que…

A la madre, que está en el centro de las dificultades, le gustaría pensar en una noche de verano con un coro de grillos y ranas y un aroma a heno. Alguien le dijo que el olor a heno alegra el corazón, así tal cual, que alegra el corazón.

Un relato sencillo y ameno que se libra en un mundo rural que todavía no ha desaparecido. Los miembros de la familia, especialmente la pareja, aprenderán cosas que no sabían de sí mismos y de la relación con su hijo y su sobrina. Naturaleza en estado puro, en lugares donde el hombre puede quedar reducido a la nada sin sus artilugios como móviles o radios. Aunque la mayor parte de los libros se desarrollan en ambientes urbanos, el mundo rural como escenario da juego a algunas novelas —Intemperie, de Jesús Carrasco o muchas otras de Cela o Delibes—. La personalidad y la psicología de los personajes principales es una delicia. El mundo rural, sin ruido, con olores que evocan sensaciones dan pie al autor a regalarnos este libro pacífico, sencillo, breve, pero con muchas frases que nos harán pensar especialmente a los mayores que hemos conocido un mundo que se nos escapa de las manos. Es por encima de todo esta novela una obra llena de encanto y ternura, de amor a la vida del ser humano, del mundo animal y de la tierra áspera y desnuda que los protege y cobija. Incidencias y sucedidos contados de forma amena y sencilla buscando la emoción en el lector con un canto a las vacas y a su «inteligencia» y servicio al ser humano. Muy humana, entrañablemente humana.

Me siento vaca…