BÚSQUEDAS en este blog

jueves, 28 de mayo de 2015

Hombres buenos, de Arturo Pérez-Reverte


@perezreverte Si bien existen algunas reseñas en este blog sobre libros de Arturo Pérez-Reverte, no se ha encabezado ninguna de ellas —como suele ser costumbre— con algunos datos biográficos. Poco se puede decir de este autor a estas alturas que no sea sabido de largo a poco que seamos aficionados a la lectura. Notorio en su faceta de reportero de guerra para televisión durante 21 años, a su regreso enarboló la pluma y lleva años dándonos satisfacciones literarias, bien es verdad que con una amplia división de opiniones, tanto por sus escritos como por su personalidad, fuerte y controvertida donde las haya, lo que en mi opinión es un punto —muchos puntos—a su favor. Aunque había leído varios libros suyos anteriormente sin encontrarle sus irradiaciones, fue con la lectura hace unas semanas de «El asedio», reseñado por Miguel Ángel en este este enlace, cuando le entregué mi alma de lector sin condiciones pasando a declararme incondicional: sus resplandores ya me han atrapado. Ahora trataré de recuperar el tiempo perdido acometiendo su obra en la medida que mi escaso tiempo me lo permita. Es importante mencionar, especialmente en relación al libro que nos ocupa, su condición de Académico de la Lengua Española desde 2003 ocupando el sillón «T»; es en la página web de esta institución y en este enlace donde podemos informarnos con mayor profundidad de su trayectoria y su discurso de ingreso, en papel y en vídeo. Aparte de sus intervenciones semanales en «El semanal» con «Patente de corso», añadir que es un activo trinador en Twitter y sus intervenciones periódicas sobre temas de actualidad en «El bar de Lola» son seguidas con deleite o crispación, generando numerosos comentarios en diferentes sentidos. Igualmente, dispone de la correspondiente página web personal. Información sobre él no falta a poco que queramos alimentar nuestra curiosidad, atídoto sumamente eficaz contra la vejez o el alzhéimer, como también lo son los libros.

Publicado en marzo de 2015, «Hombres buenos» es la historia reconstruida de cómo llegó a la biblioteca de la Real Academia de la Lengua la relevante «Encyclopédie ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers de Diderot et D’Alembert» a finales del siglo XVIII, cuando era un libro prohibido en España. Consultando documentos de la propia Real Academia y apareciendo el autor en la propia novela relatando aspectos de su investigación, la historia nos conduce a esa época oscura de finales del XVIII, pocos años antes de la Revolución Francesa, que es cuando dos académicos, el almirante de la armada retirado don Pedro Zárate y el bibliotecario don Hermógenes Molina son comisionados por sus compañeros para desplazarse a París con el objeto de adquirir personalmente, en nombre de la academia y para esta, e incluso avalados por el propio rey, un ejemplar de la primera edición de la «Encyclopédie». No todos los académicos están plenamente de acuerdo con esta comisión y una pareja de ellos, antagonistas y enemigos declarados, en lugar de aceptarlo, manejan sus hilos en la sombra para intentar impedirlo, lo que hace emerger la figura siniestra de Pascual Raposo, sombra en todo momento de los dos comisionados, ignorantes casi hasta el final de este hecho, y que trata de impedir que la enciclopedia llegue a España. Utilizando métodos nada ortodoxos a la vez que violentos, jalona el devenir de estos dos hombres con sobresaltos continuos y en dos ocasiones está a punto de conseguir su objetivo. El relato nos lleva a vivir las vísperas de la Revolución, nueve años antes, a través de la recreación de los contactos de estos dos hombres buenos, ayudados y sableados por la figura del abate Bringas, que llegan a poner su vida y sus dineros en pos de conseguir llevar a término con éxito la operación que se les había encomendado. Como suele ocurrir, el final no dejará contentos a algunos lectores que quieren que las obras acaben como desean ellos e ignoran que es el autor el que decide la conclusión y sus términos.

Novela histórica o historia novelada, los hechos centrales de la misma son reales y en todo momento el autor nos tiene al tanto en las propias páginas del libro de sus indagaciones y pesquisas en pos de recrear lo más fielmente posible los hechos acaecidos. He disfrutado del libro en su versión electrónica que contiene algo más de ciento cincuenta y tres mil vocablos que me han asegurado varias horas de deleite, no solo por la historia que es de lo más atractiva, sino por la prosa y los diálogos puestos en escena por don Arturo, que en algunos momentos, como más tarde referiré, me han impelido materialmente a soltar el libro electrónico y buscar determinados giros gramaticales que se me antojaban extraños pero que no podía considerar erratas teniendo en cuenta el autor. Como digo, el lenguaje empleado es de lo más extenso y enriquecedor, quedando en este enlace ( https://dl.dropboxusercontent.com/u/3899187/VOCABLOSdeHombresBuenos.xlsx ) un estudio de ellos que estará disponible algún tiempo para quién esté interesado.

Hay que descubrirse ante el asombroso trabajo de documentación y la verosimilitud lograda en el desarrollo de aquellas escenas sobre las que no hay constancia fidedigna. Personajes reales y ficticios, convincentes siempre, se entremezclan con maestría para reflejar el ambiente de la época, especialmente para amantes de la Historia como es mi caso. Una aventura con tintes heroicos de la que haríamos bien en aprender en la actualidad teniendo más en cuenta la Historia para no repetir ideas viejas que están pasadas de fecha pero que vuelven con machacona intensidad a asomarse en numerosos aspectos de nuestra vida diaria. La personalidad y el talante liberal del almirante llama la atención en esa época y, lo que es peor, choca incluso hoy en día a tenor de lo que podemos constatar en numerosos personajes públicos que rigen nuestros des(a)tinos. La acción y los personajes se me antojan tan actuales que podríamos ponerles nombres y apellidos conocidos por sus maniobras y trabas constantes a la cultura y la educación.

Y como lo sugerido es deuda, y al menos a mí me ha resultado interesante para mi enriquecimiento gramatical, a continuación una de las muchas frases que me han hecho dudar de mis concepciones lingüísticas. Al final, tras consultar sin éxito en internet y algunos libros como el «Diccionario Panhispánico de dudas», «El buen uso del español» y otros, me decidí por elevar la consulta a la Fundeu, una institución que vela por el lenguaje. He aquí el planteamiento y su contestación. El título de mi pregunta era «Plurales o singulares en grupos» y decía así:

Leo el siguiente párrafo en el libro "Hombres Buenos" de Arturo Pérez-Reverte:

«Tanteando junto a la entrada, el almirante encuentra eslabón y pedernal para encender una vela, ante cuya luz corretea por el suelo, despavorida, media docena de cucarachas rojizas... … y una mesa con recado para escribir donde se apila medio centenar de libros y folletos.»

Teniendo en cuenta el autor —académico de la Lengua—y la reiteración, considero que no se trata de erratas, pero me entran mis dudas en el uso del singular para "media docena" o "medio centenar".

Yo hubiera usado los plurales en «corretean» y «despavoridas» para la media docena de cucarachas y «apilan» para el medio centenar de libros y folletos.

Y la contestación aclaratoria, sumamente escueta fue...

Las dos concordancias son válidas.

Aclarado me queda, pues.

sábado, 16 de mayo de 2015

De animales a dioses (Sapiens). Una breve historia de la humanidad, de Yuval Noah Harari

Es la primera vez en mi vida, que consta ya de varias décadas, que según acabo de leer un libro comienzo de nuevo su lectura. Esto me ha ocurrido con este libro y lo volveré a hacer dentro de unos meses impresionado como he quedado por su contenido, de forma que casi lo consideraré a partir de ahora como un catecismo para mí.

Yuval Noah Harari es profesor de historia hebrea en Jerusalén. Nacido en 1976 realizó estudios de historia medieval y militar en la universidad de Oxford pero tras obtener su doctorado amplió sus horizontes enfocándose en los procesos macro históricos. Ha publicado varios libros y numerosos artículos pero este libro ha sido traducido a numerosos idiomas y es la culminación de sus estudios de historia desde planteamientos biológicos.

Desde el punto de vista de la historia de la Tierra y más concretamente de la humanidad, los homo sapiens llevamos cuatro días de existencia. Pero los progresos y los cambios en los modos de vida que tantos años han necesitado para forjarse, han experimentado un cambio exponencial en los últimos quinientos años. Hace tan solo doce mil años, nuestros ancestros desplazaron a los neandertales y pasaron de ser cazadores-recolectores a agricultores, de tener una existencia libre y no atada a la tierra ni a una propiedad a asentarse en torno a las tierras cultivadas y cambiar sus hábitos y modos de vida de una manera drástica. De vivir en pequeños grupos de una decena de personas a residir en ciudades con varios millones de habitantes, de comer frutos silvestres recogidos en el campo o carne de animales cazados a alimentarse como lo hacemos hoy con productos manufacturados que tenemos al alcance de la mano con solo acercarnos a la nevera. Pero esto no garantiza que estemos actualmente bien alimentados sino más bien todo lo contrario pues somos presa de enfermedades precisamente por nuestra indebida forma de alimentarnos. Podemos formularnos algunas preguntas tales como ¿Cómo llegamos a creer en dioses, en naciones o en los derechos humanos; a confiar en el dinero, en los libros o en las leyes? ¿Cómo acabamos sometidos a la burocracia, a los horarios y al consumismo? ¿Y cómo será el mundo en los milenios venideros? Y será diferente contestar a estas preguntas con nuestro punto de vista actual o con la perspectiva de esos doce mil años recientes —cuatro días en comparación relativa— desde que nos hicimos agricultores. ¿Qué son conceptos como Peugeot, FMI, ONU, España, Cristianismo, Budismo, Islamismo, etc. etc. aparte de constructos enteléquicos creados recientemente, que realmente no existen pero a la que todos a nivel mundial damos contenido? El libro trata, y lo consigue a mi entender, de poner en contexto los avances tecnológicos y las nuevas disciplinas y formas de vida en términos evolutivos echando mano de ciencias como la biología, antropología y afines para asentar ideas claras de una forma que generalmente no habríamos pensado con anterioridad la mayoría de los humanos, esos que vamos por la vida con la etiqueta de sapiens pero…

 Son muy peligrosos unos dioses que no saben lo que quieren y siempre están insatisfechos.

Me ha parecido un libro fascinante que, como ya he mencionado, he leído dos veces seguidas, cosa que no había hecho antes nunca. Es como si nos pusiéramos las «gafas de ver» y se nos encendiera la bombilla mental al valorar con una óptica nueva y desacostumbrada las cuestiones básicas y diarias de la vida. Nos parece que hemos de visto de todo y entendemos de todo y al aplicar nuevos puntos de vista se nos desmoronan ciertas ideas y, como se dice en el argot popular, se nos caen los palos del sombrajo. No solo la situación actual sino ciertos pasajes de la reciente historia de la humanidad son valorados con otra óptica que nos dará que repensar nuestra ideas. Lectura recomendada para todos y especialmente para los que gusten de la historia como es mi caso. Cerca de ciento sesenta mil vocablos en la edición digital que ha sido la que he adquirido y que procuran un tiempo de lectura y de conocimiento de gran valor a través de sus numerosos ejemplos y análisis de episodios históricos enfocados con un nuevo prisma que no nos dejará de sorprender. Yo dejaría lo que estuviera leyendo y me pondría con él.

A continuación se reproducían en la entrada original algunos textos entresacados, con la única intención de fomentar en los lectores la lectura de este libro, pero hemos recibido un aviso de que eso infringe las leyes del copyright, por lo que hemos procedido a retirarlas con fecha 20-ene-2016.


martes, 12 de mayo de 2015

También esto pasará, Milena Busquets

@MilenaBusquets nació en Barcelona en 1972. Estudió en el Liceo Francés y se licenció en arqueología en el University College de Londres. Trabajó durante muchos años en el mundo editorial. Ésta es su segunda novela. Vive en Barcelona con sus dos hijos. El manuscrito de esta novela despertó una extraordinaria expectación en Frankfurt y se han firmado contratos de traducción en más de veinte países, en sellos literarios tan reputados como Gallimard (Francia), Suhrkamp (Alemania), Harvill Secker (Reino Unido), Rizzoli (Italia), Companhia das Letras (Brasil) y Hogarth Press (Estados Unidos). El texto precedente ha sido tomado de la contraportada del libro.

El libro refleja las vivencias personales de la autora acaecidas a la muerte de su madre ocurrida cuando la propia autora andaba en la cuarentena. Tomando conciencia de la ausencia sobrevenida sin avisar, nos hace llegar sus reflexiones personales, de amor y odio, y sus relaciones con amigos, conocidos e incluso dos ex maridos con los que guarda buena e íntima relación, tanto en Barcelona como en Cadaqués donde regresa a pasar una temporada. La autora recuerda un cuento chino que su propia madre le contó para ayudarla a pasar la muerte de su padre ocurrida con anterioridad, donde tras muchas metáforas le quedó la frase que sirve de título al libro: «También esto pasará». Al final nos queda el optimismo de la autora y su confianza en el futuro, en seguir adelante a pesar de la falta.

Las ciento setenta y dos páginas que contienen algo más de treinta y siete mil vocablos se leen de una sentada y me han resultado interesantes algunas de sus reflexiones y frases en el sentido de que me han hecho recapacitar sobre mis propias impresiones sobre la muerte en general y de un ser allegado en particular. La estructura del libro me ha parecido un poco deslavazada con mi impresión, estrictamente personal, de que la autora ha ido reflejando sus impresiones a borbotones según le han ido viniendo a la mente. Sin embargo, sus vivencias y algunas de sus frases son para anotar y volver sobre ellas de vez en cuando. Supongo que el hecho de ser editora, «de casta le viene al galgo» ha facilitado la publicación de este libro y que haya sido comentado con profusión en los medios e incluso recomendado en foros como «Babelia» donde se le ha dedicado un amplio reportaje que puede leerse en el siguiente enlace. Por añadidura evocará los recuerdos de ese bello pueblecito de la costa catalana para los que tenemos el placer de conocerlo.

Algunas frases entresacadas…
Y creo que nunca en mi vida he ido tan mal vestida. Al llegar a casa, quemaré toda la ropa que llevo hoy, está empapada de cansancio y de tristeza, es irrecuperable.

Que yo sepa, lo único que no da resaca y que disipa momentáneamente la muerte –también la vida– es el sexo. Su efecto fulminante lo reduce todo a escombros. Pero sólo durante unos instantes, o como mucho, si te duermes después, durante un rato … ¿Estás triste? Folla. ¿Te duele la cabeza? Folla. ¿Se te ha estropeado el ordenador? Folla. ¿Estás en la ruina? Folla. ¿Se ha muerto tu madre? Folla. A veces funciona.

…y no tengo tiempo, la muerte conlleva mil gestiones.

«¿Sabes una de las cosas más duras de hacerse viejo?», me dijo un día. «Darse cuenta de que lo que explicas ya no le interesa a nadie»

Pero ya era tarde. Tampoco estuve allí para su repentina muerte, ni los dos días anteriores, totalmente inconsciente de que la vida en un hospital va más deprisa que fuera, que las mechas se consumen más rápidamente, que vida y muerte, como el Correcaminos y el Coyote de los dibujos animados, celebran carreras enloquecidas por los asépticos pasillos, esquivando, frenéticas y excitadísimas, a las enfermeras y a los visitantes, derrapando y jodiéndonos la vida.

La primera corona que perdemos, y tal vez la única imposible de recuperar, es la de la juventud; la de la infancia no cuenta porque de niños no somos conscientes del increíble botín de energía, fuerza, belleza, libertad y candor que al cabo de unos años será nuestro, y que los más suertudos dilapidaremos sin medida.

Nunca me había fijado en lo parecidas que son las carnicerías a los hospitales,

–¡Qué viejos somos ya!, ¿no? Imagínate lo que será dentro de veinte años más. Ahora sólo estamos empezando a practicar la vejez, ...

miércoles, 29 de abril de 2015

Final de partida, de Ana Romero

@AnaRomeroGalan Todavía resuenan en mi mente los ecos de otro libro de esta autora, leído hace casi un año, titulado «El triángulo de la transición» y cuya reseña puede verse en este enlace y en el que descubrí el delicioso y desconocido al menos para mí personaje de Carmen Díez de Rivera, pieza clave de la transición española de los años setenta del siglo pasado. Ana Romero, nacida en Cádiz en 1966, es licenciada en periodismo por la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid en 1989 y Master en Periodismo por la Universidad de Columbia de Nueva York en 1.991. Es conveniente remarcar aquí su condición de mano derecha de Pedro J. en el diario «El Mundo» donde se ocupó de narrar los aconteceres de los que la familia real española era protagonista, lo que la certifica como una conocedora de primera mano de los hechos narrados en el presente libro, amén de sus contactos a lo largo y ancho del mundo que la han permitido publicar este libro con numerosas anotaciones, probablemente menos de las que sin duda habrá silenciado. En julio del año pasado, recién culminada la abdicación del rey, eje central del presente libro, un feo asunto derivado de una información suya sobre Casa Real y Corinna que no quiso retirar a instancias del director del periódico, que ya no era Pedro J., la hizo salir fulminantemente despedida del mismo. Una información muy jugosa acerca de este asunto todavía puede leerse en este enlace.

Creo que el título del libro es tremendamente ajustado a su contenido. Una partida, no de ajedrez en las que hay dos reyes, que duró treinta y ocho años en su recta final y que se materializó en la abdicación del rey de España, Juan Carlos I, en la figura de su hijo, el actual rey Felipe VI. El eje central del libro es la figura de don Juan Carlos en los últimos años y especialmente desde su caída física en Botsuana en abril de 2012 donde se encontraba prácticamente de extranjis y de la que tuvo que ser repatriado de urgencia con una cadera rota. Allí se encontraba en compañía del otro personaje central de este libro, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, que aparece con la abreviatura de CSW según advierte la propia autora desde el principio. Una reducción muy acertada que permite acortar las cuatrocientas dieciocho ocasiones, no todas, en las que aparece referenciada a lo largo de las trescientas cincuenta y dos páginas que conforman el relato. Otro personaje central es el marido de la infanta Cristina, Urdangarín, cuyas actuaciones empresariales han dejado mucho que desear y están sub iúdice, forzando la imputación judicial de la hija del rey y salpicando a toda la familia real, de la que de alguna manera han quedado apartados. Alrededor de estos personajes entran y salen otros muchos, de rabiosa actualidad pues no en vano el relato está todavía vivo y coleando. En el penúltimo capítulo se resumen detalladamente los nueve hechos que a juicio de la autora fueron determinantes en el proceso. Finalmente, el últimocapítulo es una referencia de cómo andan en estos momentos por la vida gran parte de los personajes referenciados a lo largo de las páginas de este libro.

Cómo no podía ser de otra forma y una vez obviados artículos, preposiciones y similares de los casi ciento ocho mil vocablos que conforman el relato, la palabra más mencionada en el libro es «rey» en 868 ocasiones, mientras que «Juan», «Carlos» y «CSW» presentan algo más de cuatrocientas ocurrencias. Se trata de un relato sobrio aunque dinámico, perfectamente estructurado, en el que se describen uno tras otro hechos, unos conocidos y otros no, de la vida diríamos casi particular del rey y su relación con Corinna que llegó a hacer saltar las alarmas del Estado, del CNI entre otros organismos, por el peligro que podría llegar a suponer al presentarse esta en muchas ocasiones, según la autora, como una verdadera primera dama en lugar de la reina Sofía, que ha sufrido numerosos desplantes a lo largo de su vida, algunos de los cuales quedan reflejados con toda crudeza y que supo aguantar de forma estoica y, como se suele decir, profesional.

Debe de ser muy difícil, indudablemente debe serlo, para una persona que lo tiene todo el tener que «comportarse» y no poder hacer lo que le venga en gana. En el sueldo está la penitencia y los numerosos hechos narrados en el libro así lo atestiguan, dando información fehaciente de cómo un reinado de grandes logros en muchos aspectos, especialmente en sus inicios, ha sido tirado por la borda en pocos años por acciones que la opinión pública no perdonó y que dejaron bastante dañada la imagen de la monarquía en España, forzando prácticamente la abdicación para intentar mantenerla en unos mínimos aceptables que permitieran al nuevo rey su recuperación. La autora narra con exquisita finura y respeto unos hechos, de los que es conocedora de primera mano, que fueron conformando la estrategia de la partida hasta forzar las tablas si no se quería llegar al jaque mate que sin duda hubiera sobrevenido si el rey hubiera seguido en sus trece tratando de alcanzar la fecha de noviembre de este año 2015 en el que se hubieran cumplido los cuarenta años de reinado. Sin quitar méritos, que los tiene y muchos, ni ponérselos, la autora «desnuda» la parte personal de don Juan Carlos que seguramente no habrá hecho ni la cuarta parte de las cosas que hicieran sus antepasados, pero en la época actual, con la inmediatez de los medios y las redes sociales unida a la imposibilidad del control férreo imperante en épocas pasadas, la ciudadanía no ha perdonado al tener conocimiento de los mismos. Este libro bien podría haberse titulado «Crónica de una abdicación anunciada». Una gran pieza de la actualidad española que recomiendo leer.

Algunos textos entresacados de sus páginas

…ese planeta Borbón, muy diferente al resto del universo, la información está en los silencios, en las miradas y en los gestos más que en las migajas de pan que el jefe de prensa ofrece a los periodistas como si fueran hambrientas palomas en la plaza veneciana de San Marcos.

Claro que una misma persona podía decir en público: «Yo le he visto muy bien, con la cabeza muy centrada», para luego añadir en privado: «Está fatal. Parecía que iba a echarse a llorar».

El problema con CSW surgió, a diferencia de lo que había ocurrido con otras mujeres, cuando las líneas entre lo privado y lo público formaron una intersección que acabó provocando un problema de Estado.

Por el contrario, nunca recibí respuesta oficial a mi petición de entrevista con el rey. Cuando he intentado hablar con él, se ha negado. Por tanto, todo lo que aquí escribo sobre él está basado en testimonios de personas que han interpretado sus sentimientos y sus palabras.

De nuevo en 2011, apenas unos meses después de la llegada del emir de Qatar, don Juan Carlos volvió a mostrarse grosero con doña Sofía.

De las veinticinco monarquías que quedan en el mundo, tan solo quince son parlamentarias, instituciones del pasado que basan su utilidad presente en una mezcla de pragmatismo y de ligazón sentimental con los ciudadanos. En la mayoría de los casos sirven para reforzar la identidad de los ciudadanos del país en cuestión, para arroparlos en sus desgracias o para representarlos ante el resto del mundo. En ningún caso para dar malas noticias o para inquietar a la opinión pública, que fue lo que empezó a hacer la familia real española a partir del otoño de 2011.

Todo lo conseguido se perdió en Botsuana.

...y me salieron amigos nuevos y enemigos viejos. Unos me daban la enhorabuena, otros me acusaban de traidora… (en referencia a la propia autora del libro)

CSW dispuso de un hogar en España donde establecer una familia paralela con el rey entre 2008 y hasta que fue expulsada tras la caída de don Juan Carlos en Botsuana en abril de 2012.

El temido efecto contagio empezó a producirse en 2013, y contaminó hasta los grandes valores de la Casa, como la reina. El 8 de enero, para gran sorpresa de sus acompañantes, doña Sofía fue abucheada en Madrid en un acto solidario en el cine Callao: la presentación de la película de televisión basada en la vida de Vicente Ferrer, que entregó su vida a los intocables de la India. Algunos de sus fieles entre los hombres de gris mostraron su sorpresa e indignación: «No es justo, si hay alguien que no se lo merezca es ella». Pero volvió a ocurrirle lo mismo, a finales de mes, en el Teatro Real. Y de nuevo, cinco meses más tarde, en el Auditorio Nacional de Madrid.

Después de mucho preguntar, una de las personas involucradas en el proceso que condujo a la abdicación zanjó así la discusión: «La verdad es poliédrica».

sábado, 25 de abril de 2015

El falso Da Vinci, de Francisco Tessainer

Pocos datos biográficos hemos podido encontrar del autor, Francisco Tessainer, más allá de los reflejados en su propia página web, en los que se declara español de tierra noble, maño, a pesar de su primer apellido de ascendencia alemana. Gusta de trastocar el estereotipo de tozudo aplicado a sus paisanos por el de tenaz y aplica sus estudios de economista en el mundo de la logística para ganarse el cocido, aunque lo que de verdad le apasiona son las letras, las ajenas siempre y las suyas desde que se atrevió a ponerse manos a la obra. Según cuenta, es esta su cuarta novela, aunque la primera que ha puesto en circulación para que otros la leamos, en un ejercicio de auto crítica que le honra. Quién sabe si con el tiempo podremos acceder a las restantes: no sería el primer autor al que le sorprende el hecho de que la fama de una de sus obras pone en valor las anteriores que habían pasado desapercibidas.

Se trata de un relato ambientado en la convulsa Italia del siglo XV en la que el protagonista tiene ocasión de entablar amistad con el genial y universal Leonardo Da Vinci poco antes de su muerte, en un encuentro casual bajo un eclipse, algo mágico para la época. Debido al gran parecido físico de sus rostros, se las arregla para suplantar al genial artista. Si bien sus conocimientos en el mundo del arte son nulos, sus artes en el engaño suplen con creces esa deficiencia y va sabiéndose rodear de unos y otros a los que embauca con sus artimañas para aprovecharse de sus logros en su favor; nada diferente a lo que hoy en día hacen los mediocres para resaltar en la sociedad. Las relaciones de Leonardo con las altas cúpulas sociales de la época son aprovechadas para realizar trabajos en los que el impostor no es más que un mero mediador que sabe elegir y embaucar a artistas desconocidos que se prestan a ceder su arte al tiempo que escabulle las actuaciones en directo para no ser descubierto, cosa que consigue no sin algunos aprietos a lo largo de toda su vida. Algunos viajes entre ciudades jalonan el relato y nos describen algunos hechos históricos de aquella época en relación con el personaje central.

Agradecemos al autor la deferencia de enviarnos su novela. Añadido al título del libro podemos encontrar la conjetura ¿Pudo ser la vida y obra de Leonardo un fraude? Es difícil imaginar que un hecho como el que sirve de eje central a la novela pudiera haber ocurrido en la realidad. Pero he aquí la magia de una novela, en donde el autor puede fantasear e imaginar las situaciones más inverosímiles al explotar una de las figuras con más recovecos de la historia de la humanidad: lo que se trata es de interesar al lector en el relato sin entrar a discutir el rigor del mismo. El autor consigue ir entrelazando las escenas de forma ágil en un continuo que resulta entretenido al lector, que avanza en el relato metido en la piel del falso Leonardo intentando anticipar como va a salir de las numerosas situaciones a las que se ve sometido. El lenguaje es claro, directo, fácil de seguir, y adaptado a la época salvo alguna excepción que al menos en la edición digital puede ser corregida siempre y cuando el autor lo estime oportuno. Un ejemplo, en alguno de los no muy prolíficos diálogos se manifiesta un «lo pasé fenómeno» que a mí me ha resultado algo anacrónico pero bien pudiera estar equivocado. Otro pudiera ser la expresión «pero me estoy embarullando».

El relato está compuesto de 76.145 vocablos según nuestro estudio, sobre el que hay que apuntar que es muy variado pues la palabra más repetida, —artículos, preposiciones y demás aparte— sólo lo es en ciento setenta y tres ocasiones. Resulta ameno y entretenido, especialmente para aquellos lectores que disfruten con la novela histórica, mejor digamos historia novelada, salpicada de picaresca y con algunas bajezas de nuestro protagonista impostor que lo hacen tan atractivo como detestable, pero nunca indiferente. Sin duda el hecho de que sea la ópera prima de un autor puede ser un aliciente para el lector, que sabrá apreciar ciertas virtudes en el relato; por mencionar una de ellas, sorprende la exquisita ausencia de erratas en un libro que parece auto publicado y que por este hecho es resaltable, dando idea de la preocupación y dedicación del autor.

Algunas frases con enjundia extraídas de entre sus párrafos

Él solía decirme que el conocimiento no es más que un rumor hasta que lo incorporas a tus huesos y para ello nada mejor que probar, tocar y saborear.

Hijos contra padres, hermanos contra hermanas, abuelos contra nietos, sobrinas contra tíos. 
La institución de la familia no resistió semejante procesión y mi respeto por ella se esfumó.

Nada nuevo bajo el sol, favorecer a la familia y a los amigos a costa del erario público es una práctica habitual de los gobernantes. Aunque, ¿cuántos de los aquí presentes no harían lo mismo si pudieran?

Jamás imaginé que deshacerse de un muerto de manera legítima pudiera ser tan engorroso. Al acabar la ceremonia anoté los gastos en uno de mis cuadernos junto con un par de pensamientos.

Ella solía decirme que ante cualquier percance, lo importante no es lo que nos ocurre, sino lo que pensamos acerca de lo que nos ocurre y por tanto es nuestro juicio quien decide qué experiencias son malas y cuáles aceptables.

Con una rápida hojeada a mis libros de cuentas me hice una idea del estado catastrófico de mis finanzas. Lo típico del negocio al que su dueño descuida durante un tiempo.

A pesar de la alta probabilidad de tropezarme con la infancia de Leonardo, preferí lanzarme a un futuro peligroso antes que permanecer en ese presente irrespirable.

A continuación no tuve más remedio que aguantar un par de consejos de ésos que gustan dar quienes, cuando pudieron, fueron incapaces de llevar a la práctica

Qué verdad es, que el reparto de una herencia es uno de esos contados momentos vitales, en que cada uno de los involucrados demuestra su yo más oculto, pero más veraz.

Además de mis pesadillas nocturnas, comencé a sentir en la mano, el brazo y el costado derechos unos hormigueos que presagiaban el invierno de mi cuerpo.

La naturaleza, que es sabia, renunció hace tiempo a remendar mi cuerpo.

Antes de acabar, les confieso que aún tengo la duda de si soy yo el que se ha aprovechado del gran nombre o es el nombre el que me ha poseído y obligado.

Supongo que como es la primera vez que voy a morirme se nota mi inexperiencia.


jueves, 9 de abril de 2015

Música para feos, Lorenzo Silva

@VilaSilva La biografía y datos de Lorenzo Silva ya han sido comentados en varias ocasiones en este blog con motivo de las reseñas aparecidas de algunos de los libros de su extensa bibliografía: animamos al lector a usar el buscador para acceder a ellas. Hoy mismo ha quedado disponible este libro y ha sido servido directamente a las 00:03 horas a mi «e-reader» en su versión electrónica: más rápido y más cómodo imposible. Encender el lector sin levantarse de la cama, independientemente de dónde nos encontremos y siempre que tengamos conexión a internet, y tener la posibilidad de enfrascarse en la lectura es una de las ventajas que la irrupción del libro en el mundo digital nos ha traído. Y nos consta que Lorenzo es uno de los autores comprometidos con llevar sus obras al entorno digital sin que por ello deje de sufrir como los demás las acometidas de los amigos del todo gratis. También hay que reconocer el esfuerzo por la contención en el precio, por debajo de los diez euros, pues a buen seguro no ha sido fácil en sus negociaciones con la editorial, que por supuesto desconocemos, pero si hemos observado que desde primeros de año la frontera de los diez euros que de forma no oficial se había establecido para las ediciones digitales ha sido rebasada por numerosas publicaciones de reciente aparición. Este mundillo está convulso pero realizo aquí mi confesión personal de que si el libro hubiera estado por encima de los diez euros y a pesar de mi profesa debilidad por los libros de este autor, no lo hubiera comprado y hubiera esperado un tiempo hasta su rebaja lógica con el paso del tiempo.

Mónica es una periodista joven en años, cerca de la treintena, aunque mayor en experiencias. Asqueada del mundo y de su trabajo en una cadena de televisión poco menos que de telefonista, no pierde la esperanza de enderezar su vida aunque la mantiene en límites paupérrimos que van degradándose con el paso de los días. Cuando finalizaba una noche de caza a la desesperada con su amiga Alba, conoce a Ramón, un cuarentón que le atrae con su mirada y que a pesar de la desesperación de Mónica por dejarse llevar—Me olió la desesperación. Y no quiso aprovecharse—, se comporta como un caballero y establece las bases de una relación que irá creciendo con el tiempo. No en vano Ramón es cicatero en facilitar detalles de su vida a una preguntona Mónica, lo que excita más a esta que aprecia y valora un comportamiento exquisito por parte de Ramón. Ella y él seleccionan canciones que se van ofreciéndose el uno al otro para expresar sus sentimientos. La relación avanza hasta que en muy poco tiempo él debe ausentarse cuatro meses por motivos profesionales a un destino y unos cometidos que no revela a Mónica y que tampoco podemos decir aquí sin hacer lo que ahora se ha dado en llamar «spoiler». Las conversaciones en la distancia por esos medios modernos de «skype» y «wasap» se suceden hasta llegar a un desenlace inesperado. Mónica usará su instinto como periodista para investigar más allá hasta hacerse con detalles de la vida de Ramón, conocer a sus amigos y su familia e incluso personarse en los sitios en los que él estuvo.
«Una historia de amor a contracorriente»

Menos mal que me enteré anteayer de su publicación por «twitter» aunque eso me da pie a que tengo que estar más atento al blog del autor, «Los trabajos y los días» donde lleva ya tiempo anunciado en este enlace. Dos horas y treinta y siete minutos de lectura ininterrumpida han sido los empleados para dar cuenta de los algo más de cuarenta y cuatro mil vocablos contenidos en sus doscientas veinticuatro páginas. Como curiosidad la palabra más mencionada es «todo» en ciento treinta y nueve ocasiones, lo que da idea de un variado vocabulario al que nos tiene acostumbrados este autor. Los nombres de los protagonistas aparecen en veinte ocasiones en el caso de ella y en setenta y ocho en el caso de él. Para lectores interesados en un análisis detallado de vocablos, un detalle completo del estudio estará disponible por un tiempo en un enlace ubicado al final de esta entrada.

Del relato que puede decir un incondicional como yo que ha disfrutado una vez más con la prosa ágil del autor. Un texto como siempre muy bien entretejido, con destellos de fina ironía, que te lleva adelante en la historia de forma continua y sin sobresaltos gramaticales ni concesiones a lo superfluo. He disfrutado estas algo menos de tres horas con una historia muy viva, muy actual, muy verosímil, con los ambientes, con las situaciones, con la psicología de los dos personajes y con la apreciación de ciertos valores humanos muy a la baja hoy en día y en peligro de desaparición. La situación no justifica que perdamos nuestra dignidad, nuestro norte ni nuestro futuro. Ciertas escenas me han recordado el estupendo libro de este mismo autor conjuntamente con Luis Miguel Francisco titulado «Y al final la guerra» cuya reseña puede verse en este enlace.

Como algunas veces ocurre en las películas de romanos, en los que puede verse alguno con relojes de pulsera en sus muñecas, he detectado un desliz en el relato que bien pudiera ser una licencia del autor para ver si el lector está atento. El «sms» que Mónica envía a Ramón para quedar a la siguiente semana de conocerse dice así: «Palacio de Cristal del Retiro, este sábado. ¿Puedes a las seis?». Sin embargo, puestos ya en escena… «No ayudó a apaciguarme que dieran las siete, y las siete y cinco, y las siete y siete, y allí no apareciera nadie.» Esa horilla de diferencia… ¿se les había olvidado cambiar el reloj por las fechas en las que estaban aunque era sábado por la tarde y no procedía todavía? Y ya puestos a apuntar algo más, echo en falta el título de los capítulos, al menos en la versión digital que yo he leído. Ambas cosas son fácilmente corregibles en las ediciones digitales, si se estima oportuno, aunque no tanto en las impresas en papel.

Algunas frases, cortas y profundas, entresacadas del texto y al final la lista de canciones referenciadas que habrá que escuchar al tiempo de una relectura dentro de un tiempo.
…que nada aconsejaba dilapidar tan pobres activos con un tipo con más ayer que mañana al que a saber por qué parecía haberle llamado la atención.
—Alba, ¿tú has pensado en ir a un médico? —Jamás. Quiero morirme sana.
—Cuesta. ¿Tú no tienes ningún vicio? —Alguno. Con moderación. Ya no soy un chaval. —¿Y podría entrar yo en el espectro de tus vicios?
—De veras. Aunque a veces no es fácil saber cuándo haces bien y cuándo haces mal, en este momento que nos ha tocado vivir.
No había engordado mucho, pero se le había blanqueado bastante el pelo.
—Bien, porque esta semana no me importaba nada estar subempleada en un puesto muy por debajo de mis posibilidades,
…democracia de amañada foto cuatrienal
Es lo malo que tiene ser miembro de algo: más pronto que tarde pierdes la posibilidad de decir que uno de los tuyos es imbécil o que uno de los de enfrente tiene razón.

...era una trabajadora precaria, y la precariedad tiende a rebajarte los estándares éticos

  1. Embrujada, Tino Casal
  2. Back To Black, Amy Winehouse
  3. Compass, Zella Day
  4. Creep, Radiohead
  5. Le ciel dans une chambre, Carla Bruni
  6. Old And Wise, Alan Parsons Project
  7. Chelsea Hotel #2, Rufus Wainwright
  8. Only You, Yazoo
  9. I love It, Icona Pop
  10. Primer movimiento: El sueño, Extremoduro
  11. Sweet Talkin’ Woman, Electric Light Orchestra
  12. Forever, Antonello Venditti
  13. Yo quiero verte danzar, Franco Battiato
  14. Frühling in Paris, Rammstein
  15. The Final Cut, Pink Floyd
  16. Somewhere Only We Know, Keane
  17. A Love So Beautiful, Roy Orbison
  18. Si tú piensas en mí, Vicky Gastelo
  19. If I Could Change Your Mind, , The Alan Parsons Project
  20. Tal como soy, Tino Casal
  21. Our Day Will Come, Amy Winehouse
Enlace al estudio de vocablos del libro, disponible por un tiempo

https://dl.dropboxusercontent.com/u/3899187/VOCABLOSdeMusicaparafeos.xls 

martes, 7 de abril de 2015

Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre

Pierre Lemaître es un escritor francés nacido en París en 1951. En sus primeras ocupaciones ejerció como psicólogo y educador de adultos para posteriormente dedicarse a la literatura y a la creación de guiones para cine y televisión. Mundialmente conocido, sus obras han sido traducidas a más de treinta idiomas. Su primera novela vio la luz en 2006, cuando contaba cincuenta y cinco años, bajo el título de «Travail soigné», seguida en 2009 por «Robe de marié» y «Cadres noires» en 2010. Vinieron luego «Alex», «Les grands moyens», « Sacrifices», «Rosy & John» y esta que nos ocupa « Au revoir là-haut», editada en 2013 y que recibió en 2014 el premio Goncourt.

La novela tiene sus comienzos en los coletazos finales de la primera Guerra Mundial y más concretamente en el asalto a la cota 113 por un grupo de soldados franceses entre los que se encuentran los protagonistas de esta historia, Albert Maillard y Édouard Péricourt, que traban una profunda amistad en las trincheras sufriendo los horrores de la guerra y las excentricidades de su capitán, Henri d’Aulnay-Pradelle, que potencian una variada sucesión de sentimientos de miedo, desamparo y humillación entre otros, al ver muy de cerca morir a sus compañeros y sus propias vidas en peligro. Édouard, de familia pudiente, resulta herido por una metralla que le destroza parte de la cara dejando prácticamente intactos solo sus ojos. La guerra finaliza y Édouard no quiere presentarse con ese nuevo y deformado semblante antes los suyos, por lo que opta, con la ayuda de Albert de hacerse pasar por muerto y adquirir una nueva identidad en la de otro soldado anónimo fallecido llamado Eugène Larivière. Albert está a punto de ser condenado en un consejo de guerra por las instigaciones de su capitán, que acabará convertido en cuñado del propio Édouard al casarse con su hermana una vez finalizada la guerra. De vuelta a la vida normal, la amistad entre ambos continúa fuerte a pesar de los vericuetos que tienen que sortear por el cambio de personalidad y por la adición de Édouard a no hacer nada, ni siquiera retomar su actividad como buen dibujante, sino por su adicción y dependencia de las drogas, morfina en sus primeros momentos y luego otras más fuertes como la heroína. La escasez de dinero y medios hace a Albert interaccionar con la familia de Édouard que le da por muerto, llegando a convertirse en empleado del banco del padre de su amigo, llegando a escamotear dineros para preparar un gran fraude a nivel nacional que les permitiría recaudar más de un millón de francos y huir fuera del país. Cuando ya tienen el dinero recaudado y están a punto de consumar su huida, las excentricidades de Édouard y las peripecias de Albert provocan un final inesperado.

Un novelón que por momentos me ha recordado vagamente a «Crimen y Castigo» en sus casi ciento cuarenta mil vocablos contenidos en cuatrocientas cuarenta y tres páginas. Los hechos reales de la guerra en un primer momento dan paso a sucesos truculentos, rayanos en lo trágico y lo cómico a la vez, donde van apareciendo una mezcolanza de personajes muy interesantes entre los que destacaría a la niña Louise, el recadero Coco, la madre de Albert en sus contadas intervenciones por alusión y sobre todo al funcionario Merlin, todo un ejemplo de persona desastrada pero íntegra en sus actuaciones y que da una lección al todopoderoso Henri d’Aulnay-Pradelle al no aceptar su chantaje al tiempo que le propina un escarmiento espectacular. El relato adquiere cotas irreverentes en algunos momentos en las alusiones de algunos dibujos realizados por Édouard-Eugène, un dibujante brillante que recupera su ilusión por los trazos al crear los espléndidos bocetos del monumento a los caídos que conseguirá engañar a muchos franceses. Si bien al principio y tras el relato de las escenas de guerra la trama desconcierta un poco, va creciendo subiendo en intensidad y expectativas a medida que avanza la novela hasta llegar a la explosión final. La riqueza de los hechos y su entrelazado confieren un muy buen nivel a esta novela que no defraudará a l lector. Las miserias humanas, tanto en época de guerra como después en la posguerra salen a la luz y no dejan títere con cabeza en todas las capas sociales. Ambientada hace cien años, no parece que difiera mucho de la situación actual, salvando las distancias y la ambientación. Personajes como los principales de la novela siguen existiendo hoy en día con otros nombres pero con las mismas actitudes, corregidas y aumentadas, especialmente en el mundo de los negocios y la política. En suma, una novela, y por extensión su autor, muy recomendable y para tener en cuenta. Estas son las ventajas de un Club de Lectura que te «obliga» a leer un libro al que posiblemente no te hubieras acercado nunca y que te sorprende gratamente.

Algunas frases seleccionadas a continuación, entre las que destaca la primera, referida al padre de Édouard, leída en la reunión del club por Javier y señalada por varios de los asistentes:

Péricourt tenía a la espalda una carrera de banquero, la mitad de su fortuna le venía de la Bolsa, la otra, de la explotación de diversas industrias. Le habría resultado fácil, por ejemplo, meterse en política, como muchos de sus iguales, aunque no habían ganado nada con ello. Su éxito personal se basaba en su habilidad, le repugnaba que dependiera de circunstancias tan inciertas, tan estúpidas a veces, como unas elecciones. Además, no tenía madera. Para ser político, se requiere ante todo ego. No, lo suyo era el dinero. Y al dinero le gusta la oscuridad. Para él, la discreción era una virtud.

Édouard debía de tener once o doce años. En esa época aún iba al instituto Sainte-Clotilde. A santa Clotilde, hija de Chilperico y Caratena, a esta última, una lagartona de cuidado, Édouard la había dibujado en todas las posturas, sentada encima de su tío Godegisil, a cuatro patas delante de Clovis y chupándosela al rey de los burgundios hacia el 493, mientras Remi, obispo de Reims, se la metía por detrás.

Édouard tenía una inteligencia que todos consideraban superior a la media, un talento innato para el dibujo tan increíble que hasta sus profesores de Bellas Artes se habían quedado pasmados, y una buena suerte insolente.
Así pues, Albert no se separó de su compañero y se convirtió en el auxiliar voluntario de las enfermeras.

En el fondo, una guerra mundial no es más que un intento de asesinato generalizado en un continente. Sólo que aquel intento en concreto iba dirigido a él en persona. A veces, mirando a Édouard Péricourt, Albert revivía el instante en que había empezado a faltarle el aire, y montaba en cólera.

…los devastadores efectos de su enterramiento. Una parte de él seguía bajo tierra; su cuerpo había emergido, pero una parte de su cerebro, prisionera y aterrorizada, había quedado atrapada allí abajo. Aquella experiencia estaba grabada en su carne, en sus movimientos, en sus miradas.

Édouard Péricourt acaba de morir por Francia. Y ahora Eugène Larivière, resucitado de entre los muertos, tiene ante sí una larga vida para recordar.

Cuidadosamente pegados en hojas. Incluso lleva un anexo donde figuran los números de serie. El tipo había devuelto el dinero... ¡Alucinante! Desconcertado por la información, Henri no conseguía juntar las piezas del rompecabezas: el informe, el ministerio, el dinero, los cementerios cerrados... Léon se encargó de establecer las relaciones:...