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lunes, 6 de diciembre de 2021

Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán

 

Juan Eslava Galán nació en Arjona (Jaén) en 1948; se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de Granada y se doctoró en Letras con una tesis sobre historia medieval. Amplió estudios en el Reino Unido, donde residió en Bristol y Lichfield, y fue alumno y profesor asistente de la Universidad de Ashton (Birmingham). A su regreso a España ganó las oposiciones a Cátedra de Inglés de Educación Secundaria y fue profesor de bachillerato durante treinta años, una labor que simultaneó con la escritura de novelas y ensayos de tema histórico. Ha ganado los premios Planeta (1987), Ateneo de Sevilla (1991), Fernando Lara (1998) y Premio de la Crítica Andaluza (1998). Sus obras se han traducido a varios idiomas europeos. Esta biografía está recogida de su página web personal donde puede ampliarse información sobre este autor, prolífico donde los haya con una amplia obra y numerosas colaboraciones en los medios.  En este blog se ha reseñado con anterioridad su libro «La década que nos dejó sin aliento», accesible en este enlace.

El agro hizo las maletas (de madera, atadas con cuerdas) para trasladarse a la ciudad, donde se malvivía mejor que en el campo.

El autor recorre en pequeñas pildoritas la historia de la vieja piel de toro desde Atapuerca hasta los albores del siglo XXI, en tiempos del presidente Zapatero. En palabras el autor, no ha pretendido escribir la historia que escribiría el pueblo, ya que el pueblo es ágrafo por naturaleza, sino, más bien, una Historia de España contada para escépticos que no creen en la Historia de España. No pretendo que sea veraz, justa y desapasionada, porque ninguna historia lo es, pero por lo menos intentaré que no mienta ni tergiverse a sabiendas, que ya es un propósito sobradamente ambicioso en los tiempos que corren. Además, procuraré que sea amena y documentada (pero el escéptico sabe que los documentos también se manipulan en el instante mismo en que nacen) y si el lector aprende algo de ella me daré por bien pagado.

Por lo demás, nadie se mete con nadie, el personal disfruta de un coche con turbo, de frigorífico-congelador, de televisor en color, de cuarto de baño alicatado hasta el techo, de michelines y de bicicleta estática.

Para aquellos lectores que tengan un cierto conocimiento de la historia este libro será un recordatorio rápido y ameno de los principales acontecimientos que jalonan nuestro devenir. Para aquellos que no la conozcan o la tengan olvidada de sus tiempos de estudios (si es que llegaron a estudiarla), será una buena ocasión de dar un repaso generalizado que quizá les anime a profundizar en alguno de los episodios, contados por el autor en un modo sencillo, escueto y que se podría calificar de guasón sin por ello dejar de ser interesante. La lectura es amena, rápida, pasando muy por encima de los hechos, pero logrando un compendio escueto, aunque a mi juicio suficiente para su declarado propósito. Entretenida, se lee de una sentada y es provechosa para sus pretensiones. Al final y muy de agradecer, una bibliografía recomendada por el autor para aquellos a quienes la curiosidad les lleve a asomarsese y profundizar en alguno de los hechos referidos o en algún otro.

martes, 2 de noviembre de 2021

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, de Hillel Halkin


Hillel Halkin nacido en Nueva York, pero residente en Israel desde 1970 es escritor, crítico literario y traductor. Ha escrito reportajes y ensayos sobre Israel para numerosos medios norteamericanos e internacionales. Su primer libro, «Letters to an American Jewish Friend: A Zionist’s Polemic», publicado en 1977, recibió el premio National Jewish Book Award y originó debates encendidos por las ideas expuestas. Otro ensayo de carácter histórico titulado «Across the Sabbath River: In Search of a Lost Tribe of Israel» y publicado en 2002 recibió el Lucy Dawidowicz Prize. Como traductor de hebreo y yiddish, ha vertido al inglés obras de A. B. Yehoshua, Amos Oz y Meir Shalev. Con 73 años, en 2012, publicó esta novela que hoy comentamos: «¡Melisande! ¿Qué son los sueños?».

A finales de los años cincuenta, en Nueva York, dos chicos: Hoo y Ricky, y una chica, Mellie, se conocen mientras trabajan en la redacción de la revista literaria de su instituto. Allí forjarán una amistad que durará años y condicionará el resto de sus vidas. Décadas después, Hoo, convertido en catedrático de filosofía, rememora su relación con Ricky y con Mellie, y también el trasfondo cultural y social de la época que les tocó vivir: los coletazos del macarthismo, la liberación de los años sesenta o las protestas contra la guerra de Vietnam. Conforme avanza la historia se van revelando las razones que le han llevado a escribir el relato de esa amistad, que es, en realidad, una maravillosa carta de amor a Mellie. En ¡Melisande! ¿Qué son los sueños? la sabia mirada de un hombre maduro sobre su vida y sobre aquello que le da sentido convierte este libro en un canto al amor y a la amistad, en una invitación al perdón. Una de las novelas de amor más extraordinarias de los últimos años que nos habla del poder de la literatura y la memoria. (Sinopsis tomada de la contraportada del libro)

Celebramos juntos nuestros dos cumpleaños, el día que había luna llena entre ambos días.

Estamos ante una historia de amistad entre tres adolescentes que se prolonga durante toda la vida pero que en sus primeros momentos y debido a la estructura del relato se hace un poco difícil de seguir. En general el libro presenta algunas historias atractivas de la vida diaria de estos tres personajes, pero se presenta a mi entender de forma deslavazada y con cierta inconexión, aderezadas con otras historias que pudieran apoyar las ideas pero que yo como lector no he sabido encontrar y me han sobrado. Las dos terceras partes finales se leen con fluidez y agrado si bien los diálogos son un poco reiterativos y pesados con la muletilla de «le dijo», «me dijo»... Hay otros muchos libros de este o parecido corte que recomendaría antes que este. Por haber sido seleccionado en uno de los clubes de lectura en que participo lo he leído hasta el final, pero en la reunión del club, en general, las opiniones se han movido hacia la calificación baja.

Aún estaba oscuro cuando bajé las escaleras por la mañana. Te habías quedado dormida vestida en el sofá con "Agárrate" en los brazos.

miércoles, 6 de octubre de 2021

En la orilla, de Rafael Chirbes


Rafael Chirbes, valenciano, nacido en Tabernes de Valldigna en 1949, escritor y crítico valenciano, ganador de varios premios de literatura internacionales y nacionales, entre ellos el de la Crítica de Narrativa Castellana en 2007 y 2013. Con 16 años se trasladó a Madrid estudiando Historia Moderna y Contemporánea. A lo largo de su vida vivió en Marruecos, París, Barcelona, La Coruña, y Extremadura, regresando en el año 2000 a Valencia. Cuenta con una quincena de novelas en su haber. Se dedicó a la crítica literaria durante algún tiempo y posteriormente a otras actividades periodísticas, como las reseñas gastronómicas (en la revista Sobremesa) y los relatos de viajes. Con esta novela, «En la orilla», recibió varios premios —CRÍTICA, NARRATIVA, UMBRAL y DULCE CHACÓN—. Falleció en 2015.

Un marroquí descubre dos cadáveres que están siendo devorados por perros en la orilla del pantano de Olba, una localidad pequeña donde todos se conocen. Esteban ha cerrado su carpintería —negocio de tradición familiar— dejando en la calle a sus operarios. Cuida de su padre, mayor y enfermo en fase terminal y relata con detalle pasajes de su vida y la de sus amigos y algunos paisanos, lo que permite conocer a fondo gran parte de la sociedad del siglo XX en España. El pantano —marjal— es una referencia a lo largo de todo el relato, cerrando el círculo en su final.

…la gente está muy ligera para pedir responsabilidades a los demás, tiene mucha desenvoltura para marcar las obligaciones ajenas y se muestra muy poco dispuesta a asumir las propias, ni siquiera dispuesta a hacer favores está.

Denso, intenso, quizá para algunos o muchos difícil de leer. El hecho de que haya sido propuesto en uno de los clubes de lectura en los que participo me ha obligado en cierta manera a llegar al final, de lo que no sé si me alegro; lo hubiera dejado en sus primeros momentos. El relato es fangoso, con numerosos detalles de los personajes y sus vidas sin solución de continuidad, contados a borbotones, sin cohesión, lo que puede derivar en que el lector se encuentre perdido. Las descripciones son bellas y minuciosas, el lenguaje cuidado, pero he tenido la sensación de estar descolocado en todo momento y confieso que he llegado al final sin enterarme de algunas cosas que me han quedado desapercibidas y que solo los comentarios de otros integrantes del club me han aclarado: debo ser mal lector o no he puesto toda la intensidad —creo que debe ser mucha— que este libro necesita. Realismo puro y duro, lenguaje descarnado y directo, personajes que se abren en canal, pesimismo a raudales, personajes que pululan alrededor del protagonista con conexiones que es necesario determinar muy bien para no perderse… Lo privado y lo público puesto ante los ojos del lector con valentía, tal y como es o fue. Los premios recibidos certifican que se trata de un magnífico libro, pero no para cualquier lector: lo recomendaría con mucho cuidado y advirtiendo de lo que se puede encontrar quien se asome a sus páginas. Un detalle: la novela tiene dos capítulos, el primero se titula «El hallazgo» y el segundo «Localización de exteriores»; muchas veces leemos los títulos por encima…

Las tías buenas se las paga uno. Por unos cuantos euros tienes una rusa de dieciocho años de esas que no ves ni en el cine. Follas, pagas, y te vuelves a casa para cenar con la familia, con tu mujer, que cocina bien y folla mal, pero que no piensa en separarse de ti, entre otras cosas porque nadie la mira con demasiado interés. Ella va a las reuniones de padres en el colegio, controla las ampas, las aplas, todas esas asociaciones que ni sé cómo se llaman, esos servicios, esa jerga, la broza socialdemócrata que los…

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viernes, 1 de octubre de 2021

Panza de burro, de Andrea Abreu

Libro correspondiente a la 37 edición del Club de Lectura de ALQS2D durante el tercer trimestre de 2021.

Andrea Abreu, tinerfeña nacida en 1005 en Icod de los Vinos, un pueblo siempre nublado al norte de Tenerife famoso por su drago milenario, donde creció entre gatos y flores hasta comenzar sus estudios de periodismo en la Universidad de La Laguna a los 18 años. Tras varios saltos recaló en Madrid en el verano de 2017, para cursar el Máster en Periodismo Cultural y Nuevas Tendencias de la Universidad Rey Juan Carlos. Ha transitado por múltiples empleos —becaria, camarera, dependienta de una tienda de lencería… Ha colaborado en diferentes medios y publicado sus escritos en revistas y antologías. Coodirectora del Festival de Poesía Joven de Alcalá de Henares, «Panza de burro» es su primera novela, que ha cosechado un gran éxito de crítica y público.

Es verano, a principios de los 2000. Dos niñas, Isora y su amiga Shit se mueven en un pequeño pueblo rural tinerfeño con sus calles empinadas y sus alrededores siempre oscurecidas bajo un cielo (casi) siempre nublado. No sin disputas, sus relaciones con la familia y los del pueblo van conformando su vida y descubriendo la adolescencia y todas esas sensaciones nuevas que van surgiendo ante sus ojos.

    Isora tenía los ojos verdes como un verdino verde como una mosca en agosto sobre el bocadillo de salpicón de atún en la playa de teno como una botella de vino vaciada la abuela de Isora se enfadaba y le decía te vacio por dentro te vacio hoy bebo sangre tuya cachoputa Isora tenía las tetas redondas y se le reventaron como la tierra cuando escupe una flor que primero pequeño luego grande la tierra de su pecho seca luego estrías la teta no le cabía en la piel y lloraba Isora tenía pelos en el pepe y a veces se los afeitaba todos hasta el güeco del culo y le picaba el culo Isora tenía un pelo negro tieso tupido como el cespe de mentira de las casas rurales en el pepe el pelo de Isora olía a molino de gofio a almendras tostadas a pan bizcochado ver a Isora llegar me hacía sentir tranquila como cuando escuchaba el potaje hirviendo a las doce y media [...]

Desde el principio, sorprende el lenguaje utilizado, puro canario local, que destroza las reglas ortográficas, haciendo el relato extraño e incómodo al lector en los primeros momentos. Una historia de niñez y adolescencia en un pueblo de la Canarias profunda que poco a poco va calando en el lector que se acostumbra y da significado a la multitud de vocablos que suponen la jerga del lugar. «Fisquito a fisquito» —poquito a poquito— el lector asume la rareza lingüística —fonética canaria escrita— para descubrir de la mano de las protagonistas y sus aventuras cotidianas las vivencias del pueblo y sus habitantes. Trama sencilla, historias narradas en capítulos cortos que es un canto a la amistad, a las relaciones personales, a la vida en un pueblo. Libro singular, valiente, impactante, extraño, sensible, mágico y… atractivo, aunque seguramente habrá lectores que lo consideren indigno de ser publicado por los vocablos empleados y los horrores ortográficos. Para gustos hay colores… pero no es tan sencillo escribir bien con vocablos ortográficos intencionados.