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martes, 31 de mayo de 2011

Nacidos para correr - Chistopher MacDougall

De todo un poco. Eso es lo que contiene este ameno libro, si te gusta el tema.

Todo se estructura alrededor de una premisa: el homo sapiens ha evolucionado para correr. Esto, ya de por sí, es un descubrimiento nuevo y emocionante para mi, porque lo normal es que siempre se diga aquello de: "Tarde o temprano te lesionas porque el cuerpo no está preparado para correr..." y la pregunta más evidente es, si no lo está, ¿cómo demonios hemos sobrevivido?

Dejando de lado la argumentación científica en la que se sustenta esta premisa y que puede convencerte más o menos, lo cierto es que el autor nos presenta a una tribu mejicana de grandes corredores -los tarahumaras- y otros personajes para los que correr es su forma de vivir, como el emotivo Tedd Descalzo (merece la pena ver los retratos que de él y su familia hace su amigo Chase Chen aquí), o el magnífico Scott Jurek. También se abunda en la importancia de la simplicidad en esto del correr, lejos de las grandes marcas y su ropa deportiva o de los retos cuyo único fin es el marketing y la publicidad. Una vuelta a los orígenes, cuando correr no era un pasatiempo, sino una necesidad para vivir.

Correr sin sufrir es posible, sonriendo y disfrutando de la libertad que proporciona. Además, no hay problema que quede sin solución tras una larga carrera en soledad: lo digo por experiencia.

domingo, 29 de mayo de 2011

El Genio del Idioma, Alex Grijelmo


Un libro muy especializado que trata de una forma coloquial y amena, para quién le guste el tema, aspectos y fundamentos del idioma castellano. A lo largo de sus páginas el autor desgrana un sinfín de palabras explicando sus características, su procedencia, sus variaciones y el porqué de su evolución, atendiendo a unas supuestas reglas que maneja el "genio" y que rigen la construcción del idioma.

Evidentemente no todas, pero muchas de las más de noventa mil palabras que conforman el idioma castellano o español son repasadas, comentadas y desgranadas por el autor de una forma coloquial para hacer entender hasta al más profano los entresijos de la gramática y ciertas reglas no escritas que la gobiernan. A modo de ejemplo, los verbos pueden acabar en "ar", "er" o "ir", aunque son más numerosos los de la primera terminación. Una curiosidad es que todos los que se creen nuevos a partir de ahora, tal y como autoriza el genio, solo terminarán en "ar" estando las otras dos terminaciones cerradas. Cosas del "genio".

Construir varias frases que transmitan esencialmente lo mismo, si bien con variaciones y matices, es posible en función de nuestros conocimientos y del vocabulario que manejemos. En general se prefieren las formas sencillas y las palabras más cortas pero ello no quita que se puedan utilizar otras más largas y grandilocuentes en función de la intelectualidad del que escribe y del lector a quién va dirigido.

En resumen, me ha divertido la lectura de un tirón de este libro pero reconozco mi más que debilidad por las cuestiones del idioma. Para lectores no tan aficionados puede ser un poco pesado, pero por ello puede ser uno de esos libros que se tienen siempre a mano y de los que se leen unas páginas de vez en cuando.

domingo, 22 de mayo de 2011

Los detectives en la historia

Al primer detective en la historia llegué por casualidad buscando algo que leer en vacaciones ( El Oro de Britania, Lindsay Davis), un romano (Marco Didio Falco) al que le pasan las cosas más inverosimiles y que siempre acaba descubriendo al ladrón/asesino, son más de 20 novelas en las que generalmente una se desarrolla en alguna provincia romana y la siguiente en la propia Roma, además de Falco, hay algunos personajes habituales son muy entretenidas y se leen muy bien ("solo" he leido las 18 primeras).

A la vuelta de las vacaciones comentando con Miguel Angel me recomendó un fraile detective que me dijo varias veces como se llamaba pero nunca conseguia recordarlo, una tarde en la biblioteca encontré un fraile detective ( Fray Cadfael de Ellis Peters), no recuerdo cual de los titulos (son 21) y fui leyendo los que iban dejando en la biblioteca. A este fraile le pasa como a Falco es peligroso acercarse a él porque siempre palma alguien, es un hombre ya mayor (sobre todo para la época) que despues de ser cruzado, soldado y no se cuantas cosas más se retira a una abadia benedictina de hermano herbolario, se desarrollan unos en la abadia de  Shresbury que es donde vive y otros en abadias/pueblos cercanos, al fraile no se le escapa detealle, el vive tranquilo con su huerta y su "laboratorio" y va viendo pasar la vida, son tambien bastante entretenidos y muy luminosos, te dan ganas de visitar la campiña inglesa.

Hace poco por fin descubrí el fraile que me recomendó Miguel Angel (Fray Athelstan, Paul Harding/Paul Doherty) del que solo he leido un libro y estoy con el segundo, tambien me ha gustado bastante aunque no me entran ganas de ir a Londres con sus descripciones (es un Londres sucio y sórdido), a este fraile tampoco se le escapa detalle, tambien a sido soldado pero no vive en una comunidad monástica sino en una iglesia de un barrio pobre con un gato y un caballo.

Las dos series de Frailes a mi me vienen fenómeno, son entretenidos, cortos y se leen bien, así que ahora son geniales para mi.

De todas formas no desdeño terminar la serie de Falco y si conoceis algún otro detective histórico .....

viernes, 20 de mayo de 2011

Biblioteca

Ayer por la tarde moví la última caja de libros de mi antigua casa a la nueva. Sí, una mudanza. Es curioso que en otras lenguas mudanza tiene que ver más con el movimiento en sí, mientras que en nuestro amado castellano se refiere al hecho de cambiar, de mutar.

Hace no mucho leí un artículo en El País, en uno de sus suplementos dominicales, probablemente en Babelia, sobre la relación de varios escritores con sus bibliotecas. Para algunos los libros eran símplemente objetos útiles, otros abandonaban sus bibliotecas al cambiar de ciudad, y otros se la llevaban con ellos siempre. Mi biblioteca no es comparable a las suyas en extensión pero sí se parece en algo: aunque no añadiera ni un solo volumen más, aunque sólo viviera para leer, no viviré tanto (espero) como para leer todos los libros que poseo. Me gustan los libros como objeto, me gustan las ediciones en las que leí por primera vez mis libros favoritos... pero tal vez ha llegado el momento de cambiar.

¿Sería posible entregar mis versiones en papel y a cambio recibir una copia electrónica? Los derechos de autor ya los he pagado, y los libros se podrían usar para ofrecerlos a personas que lo necesiten, para crear una biblioteca, para reciclarlos, para dar luz y calor en una noche de invierno mientras se queman...

Parece que no tiene mucho sentido atesorarlos y dedicarles un espacio, cuando no esfuerzo, tan inmenso mientras se van deteriorando y cogiendo polvo. No tiene sentido cuando su contenido puede ser sublimando en un archivo digital.

No tiene sentido pero, ¿quién es capaz de encontrar sentido al amor?

lunes, 16 de mayo de 2011

Prométeme que serás libre, Jorge Molist


Ambientado en los últimos años del siglo XV, reinando en España Los Retes Católicos, esta novela narra quince años de la vida de Joan Serra, desde sus diez a sus veinticuatro años.Un suceso grave ocurrido en su aldea marinera de Llafranc acaba con la vida de su padre y de una hermana pequeña, se lleva como esclavas a su madre y a otra hermana y le deja a él al cargo de un hermano menor. Trasladados a Barcelona, la novela narra de forma trepidante el devenir vital de Joan, de mente despierta pero carácter indómito e impulsivo que le hace ir pasando de unas situaciones a otras sin solución de continuidad.

El ritmo vertiginoso que imprime el autor a la novela no da tregua al lector con giros inesperados sobre lugares del Mediterráneo y situaciones muy bien construidas que convierten la historia en una lectura amena y entretenida. Algunos de los personajes, como se explica al final del libro, existieron en la realidad y sirven de base a la novela. No desvelo las diversas vicisitudes que jalonan la historia para no quitar al lector los deseos de anticipar las soluciones propuestas por el autor que casi nunca, a buen seguro, ocurrirán de la forma esperada.

Con ser sencilla, se puede sacar a mi entender mucho jugo a esta narración. Por de pronto y para dar una pista, he comprado el libro una vez leído para ( intentar ) que lo lea mi hija de diez años. Una escueta situación de amores puede ser algo fuerte para ella pero chicos y mayores podemos aprender a dar otro valor a las cosas viendo las aventuras narradas, pensando sobre ellas y transportándolas al presente.
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jueves, 12 de mayo de 2011

Reacciona, Varios Autores


No sé si recomendar este libro o no hacerlo, aunque por otro lado debía de ser de obligada lectura para todo el mundo. El refrán popular lo define: "Ojos que no ven corazón que no siente", aunque aquí sería mejor acabar como "tortazo que te pegas". Diez personas escogidas entre sociólogos, catedráticos, economistas y periodistas nos presentan su particular visión de el cómo y el porqué están las cosas como están en estos albores del siglo XXI. La crisis tan traída y llevada tiene unas características que la hacen más virulenta que las anteriores, o bien porque no nos acordamos de ellas o porque ahora ha pasado el tiempo y tenemos más cosas que perder.

Es un libro en la línea del anteriormente comentado "Indignaos" pero aplicado a nuestra realidad española y europea. Al menos al leerlo podemos constatar y reflexionar sobre lo que sabemos o imaginamos, eso si, estructurado y con datos. Cada uno tiene su particular visión, pero el conjunto de los diez escritores pone en su sitio a los poderes políticos y económicos, y a cada uno de los ciudadanos.

Se lee rápido aunque hay que tener cuidado para que no se nos suba la bilirrubina, cosa que será dífícil a poco que pensemos un poco. Lo curioso del caso es la "indiferencia" general que muestra, mostramos, la sociedad ante tamaños desaguisados, creyendo que otro vendrá y nos lo solucionará, y nada más lejos de la realidad. Es curioso como logros sociales y de los trabajadores conseguidos lentamente desde el final de la segunda guerra mundial hasta prácticamente finalizar el siglo XX, en estos primeros años del XXI han caído derrumbados como un castillo de naipes ante el soplo de un gigante. La crisis lo justifica todo pero los que fundamentalmente la han provocado siguen campando a sus anchas, viviendo como .... políticos o banqueros.

REACCIONEMOS, pues, cada uno en la medida de sus posibilidades.

sábado, 7 de mayo de 2011

Indignaos, Stéphane Hessel

Unas reflexiones que serían poco más que un artículo extenso pero que ha sido publicado como un libro de 61 páginas en su edición impresa, aunque al leerlo en su edición electrónica, en un pispás, me ha parecido que fueran treinta. Como digo, se lee en un instante y contiene las reflexiones del autor, un francés nonagenario nacido en 1917 y que ha participado de forma activa en numerosos avatares a lo largo del siglo pasado. Diplomático, miembro de la resistencia activa francesa en la Segunda Guerra Mundial, formó parte del equipo internacional que se encargó de redactar el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Es un mensaje dirigido a los jóvenes pero que a los que no somos tan jóvenes también nos conviene leer y reflexionar sobre él. El autor se indigna al ver como los grandes avances en cuestiones humanas y sociales que se lograron en la segunda mitad del siglo pasado, en apenas diez años que llevamos de este han caído de un plumazo. Se atisban diversas causas pero muchas de ellas son achacables al poder económico, una dictadura económica mundial, que asfixia a los seres humanos y los lleva a llevar una vida de subsistencia. Los jóvenes son llamados, según este autor que ya lo hizo en su día, a reaccionar, a indignarse y a alejarse de la indiferencia y luchar de forma activa por conseguir un mundo mejor y más justo donde el ser humano sea lo que prime por encima de conveniencias económicas o políticas.

Una frase de las muchas que tienen enjundia en el libro; "Los bancos, una vez privatizados, se preocupan mucho por sus dividendos y por los altos salarios de sus dirigentes, no por el interés general. La brecha entre los más pobres y los más ricos no ha sido nunca tan grande, ni la búsqueda del dinero tan apasionada".

El prólogo está a cargo de Jose Luis Sampedro, de la misma edad que el autor y que ha participado junto con varios autores españoles en otro libro de corte similar titulado "Reacciona".