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miércoles, 13 de junio de 2012

Una habitación propia, de Virginia Woolf.

Una habitación propia, Virginia Woolf.
Traducción: Laura Pujol.
Seix Barral. Biblioteca Formentor. Barcelona, 2008.
155 páginas. 10,93 €.


Estamos en 1928, año en el que le pidieron a Virginia Woolf (Londres 1882- Lewes 1941) que diese una conferencia sobre las mujeres y la novela. De esa petición nacieron dos textos que excedían los límites del evento, y de ellos, Una habitación propia.  

En la página 11 nos encontramos a la señora Woolf  lista para ir a dar un paseo. Así que más que pasar páginas, nosotros, no meros lectores, atravesaremos puentes, observaremos ríos, lilas, tulipanes y otras flores primaverales, a la par que nos iremos adentrando en el discurrir de la propia narradora. Un discurrir que en ningún momento trata de sentar cátedra, sino que trata de clarificar lo que no se comprende del todo bien.

Saldremos de la Naturaleza y nos llevará a una Biblioteca, y allí, junto a ella, nos sorprenderemos de la cantidad de páginas y más páginas que se han escrito sobre las mujeres, y sobre todo, de que siempre haya sido la pluma del otro sexo quien haya vertido la tinta acerca del tema. Libros, que al margen del interés cultural que entrañan, sin embargo, considera la Woolf,  han sido escritos a la luz roja de la emoción, no bajo la luz blanca de la verdad. 

¿Y dónde estaban las mujeres? –se pregunta. Qué pocas referencias encuentra Virginia –tan curiosa ella –sobre las condiciones en las que éstas vivían. Lo que si encuentra es a la mujer como personaje, pero un personaje que desgraciadamente, estaba a años luz de su referente en la realidad: Algunas de las palabras más inspiradas, de los pensamientos más profundos salen en la literatura de sus labios; en la vida real, sabía apenas leer, apenas escribir y era propiedad de su marido.            

Se sincera, cuando nos cuenta, que en un primer momento dio más importancia al hecho de que una tía suya le dejase una herencia de 500 libras al año, que al enterarse, más o menos ese mismo día, que habían aprobado la ley que permitía el voto a las mujeres. La primera noticia se le antojó de mayor relevancia.

Si estuviese en sus manos, quedaría reflejado en los manuales de Historia el momento en el que la mujer empezó a ganar dinero gracias a la escritura, a finales del siglo XVIII: El dinero dignifica lo que es frívolo si no está pagado. Quizá seguía estando de moda burlarse de las <<marisabidillas>> con la manía de garabatear, pero no se podía negar que podían poner dinero en su monedero.

Nos habla de una predecesora de este hecho, Aphra Behn, y considera que sin ella, y todas las que fueron abriendo camino en este sentido, no existirían las Jane Austen, las hermanas Brontë y las George Eliot. Gracias a Aphra Behen la mujer conquistó el derecho a decir lo que le parecía. Y ahora,  las mujeres de clase media, y ya no sólo las aristócratas, podrían escribir. Aunque eso sí, todavía en la salita de estar.

Y Jane Austen, George Eliot, Charlotte y Emily Brönte,  están ahí, en los estantes del siglo XIX, en los que Woolf se encuentra, por primera vez con gran cantidad de libros escritos por mujeres. Mujeres, que como hemos dicho, aún no contaban con una habitación propia en la que poder escribir tranquilamente, y que sentían constantemente los efectos de las interrupciones. Todavía oímos los lamentos de Miss Nightingale, <<las mujeres nunca disponían de media hora… que pudieran llamar suya>>.

Jane Austen, por ejemplo, escribió todas sus novelas en la sala de estar. Y su formación literaria, como la del resto, se limitaba a lo que observaban desde ella. Ahí empezaban y terminaban los límites de su mundo. Aunque de esos pequeños  y concurridos espacios,  de esas salas en las que pasaban sus días,  salieron obras como Emma, Villette, Cumbres borrascosas, Middlemarch, o Jane Eyre, con sus personajes femeninos más independientes, con otros matices, ya más ricos y más complejos, que aquéllos otros que habían sido creados por el otro sexo, y que siempre los definían en relación a él.

Jane, Emily, Charlotë y George Eliot, revelaban con sus personajes que  las mujeres tenían otras inquietudes, otros intereses que traspasaban el mundo doméstico.  
           
            Y ahora, nosotros, en el 2012, cerramos Una habitación propia, y pensamos que si tuviésemos que continuar escribiendo ese periplo, tendríamos que seguir caminando y entonces, en ese caminar,  nos  encontraríamos con ella, con Virginia Woolf, con esa mujer que disponía de 500 libras al año, que le dejaban tiempo para poder contemplar, y que disponía de una habitación propia, con pestillo, para que no entrara nadie y así no ser molestada en su oficio; sí, nos la encontraríamos ahí, sin sentir vergüenza por escribir, con  plena libertad para pensar lo que le diese la gana,  sin que alguien viniera a decirle, <<no, así no>>. ¿Qué estará escribiendo? Acérquense y miren la hoja: Sólo se me ocurre decir, breve y prosaicamente, que es mucho más importante ser uno mismo que cualquier otra cosa. No soñéis con influenciar a otra gente, os diría si supiera hacerlo vibrar con exaltación. Pensad en las cosas en sí.
           
            Después de ese <<pensad en las cosas en sí>>,  la seguiríamos un rato, a ella, a una de las más grandes escritoras de la Historia y la veríamos observando a una muchacha detrás de un mostrador y la escritora, se diría, que le gustaría leer la pequeña historia de esa joven, conocer fragmentos de su vida, antes que volver a leer la ni se sabe ya qué número biografía de Napoleón.

            Y termino con algo que dice Virginia Woolf respecto a la lectura de algunos libros que considera fundamentales  y que se ajusta perfectamente a lo que sentimos cuando nos adentramos en los suyos:

La lectura de estos libros parece, curiosamente, operar nuestros sentidos de cataratas; después de leerlos vemos con más intensidad; el mundo parece haberse despojado el velo que lo cubría y haber cobrado una vida más intensa.




Patricia L.

sábado, 9 de junio de 2012

Kubrick y la Filosofía, de José Manuel Campillo Ortega


Sin ser  Kubrick mi director favorito, la primera experiencia con el mundo de los e-books ha sido Kubrick y la Filosofía, de José Manuel Campillo Ortega. Que eligiera este libro y no cualquier otro, supongo que guarda relación con el hecho de que me dejaran una caja con todas las películas del cineasta. Y es que a Kubrick quería darle otra oportunidad.

 Cuando terminé de leer este libro pensé que qué motivador hubiese sido tener una asignatura con los contenidos y la metodología que encontramos en  él. Acercarnos a cuestiones que nos tocan tan de cerca, por formar parte ineludible de nuestra existencia, como son el valor, el miedo, la amistad, el respeto, las obsesiones, la libertad, el poder, el azar, las convenciones sociales, el sexo, los sueños, el carisma, la violencia, los errores, etc., a través de la obra de un cineasta tan estéticamente atrayente como Kubrick. Porque uno puede ser fan o no de Kubrick, incluso puede amarle u odiarle, pero todos guardamos en un lugar de nuestra memoria imágenes de algunas de sus películas. El maestro de la imagen por excelencia pone el énfasis (aunque no sea consciente del todo) en ella, no en la palabra. Y como más adelante señala Campillo, esas imágenes son inseparables de la música que las acompañan: Así habló Zaratustra, el Danubio Azul, la Novena Sinfonía

J.M. Campillo Ortega plantea y analiza de un modo accesible, pero sin perder el rigor que bien se merecen, los temas mencionados más arriba, desmigando –con el acierto de no desvelar los finales de los films, o claves que considera que debemos ser nosotros, los espectadores, quienes las investiguemos –once películas. Pondré al lado de ellas, en cursiva, los libros y autores elegidos por Kubrick para hacer su adaptación al cine, ya que estamos en A leer que son 2 días, y aunque el libro que toca es Kubrick y la Filosofía, puede que su lectura nos abra el apetito de muchas otras:  

1. Atraco perfecto.  Clean Break, de Lionel White.
2. Senderos de gloria. Senderos de gloria, de Humphrey Cobb.
3. Espartaco.  Espartaco, de Howard Fast.
4. Lolita. Lolita, de Vladimir  Nabokov
5. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. Red Alert, de Peter George.
6. 2001: Una odisea del espacio.  El centinela, de Arthur C. Clarke.
7. La naranja mecánica. La naranja mecánica, de Anthony Burgess.
8. Barry Lyndon. La suerte de Barry Lyndon, de William M. Thackeray.
9. El resplandor.  El resplandor, de Stephen King.
10. La chaqueta metálica. The short-times, de Gustav Harford.
11. Eyes Wide Shut. Relato soñado, de A. Schnitzler.  

Como compañeros para su ensayo, para su homenaje al director, el autor ha elegido a Freud, Jung, Platón, Aristóteles, Hume, Marx, Pavlov, Nietzsche, Hobbes, Rousseau, Sartre, Foucault, entre muchos otros, sirviéndose del acercamiento a estos pensadores para comprender más y mejor eso que llamamos <<la condición humana>>.  (Con una bibliografía al final que es todo un postre). Y todos girando alrededor de Kubrick, de sus historias. Algo importante: no es necesario haber visto las películas del cineasta para seguir el ensayo, aunque después de leerlo apetecerá verlas. Como apetecerá leer, ¡por fin! Lolita de Nabokov. Y Relato soñado, la novela de A. Schnitzler que Campillo Ortega califica de <<extraordinaria>>.

En el documental Stanley Kubrick: Una vida en imágenes,  Woody Allen al comentar 2001: Una odisea en el espacio, dice que la primera vez que vio esta película no le gustó nada. Luego una amiga le transmitió su entusiasmo por ella, y decidieron ir otra vez al cine. En esa ocasión le gustó bastante más. Y a la tercera, la vencida: le entusiasmó. Esta anécdota, también le sirve a J.M. Campillo para hacer un paralelismo entre la experiencia del visionado de las películas de Kubrick y dos formas de quedar atrapado en las redes de una mujer: la obra de Kubrick no es la mujer que te conquista a primera vista; es la luchadora, la que está ahí, la que al final no te gana para un momento, sino para toda la vida.

            Y me encanta que termine prácticamente su libro así, porque como ya dije, quiero darle otra oportunidad a Kubrick. No sé si el cine de Kubrick me ganará para toda la vida pero lo que sí puedo asegurar es que el libro de Campillo Ortega me ha resultado muy seductor, y me ha transmitido, como aquella amiga le transmitió a Woody Allen, esa pasión por su cine.  Como el señor Allen, volveré a sentarme en el sofá… y PLAY.  Que empiece la función. Y a la segunda o a la tercera…


Patricia L.

jueves, 7 de junio de 2012

tiempo de vida, Marcos Giralt Torrente


Tiempo de vida,

Marcos Giralt Torrente
Premio nacional de Narrativa 2.011.-







PUNTUACIÓN 3/5

Un interesante relato autobiográfico en torno a la muerte, íntimo, doloroso, duro y hermoso a la vez.-

Al fallecimiento del padre del autor acomete el propósito pergueñado durante la enfermedad de escribir sobre su padre, narrar ese proceso cruel desde el conocimiento del diagnóstico hasta el desenlace de su muerte¸ ese tránsito amargo y progresivo maculado en la mente de un hijo que ve extinguirse las esperanza, las fuerzas, los eufemismsos y una vida, llenando la propia existencia de vacíos.-

El relato, siempre en una estructura argumental de novela, es una confesión intimista, escrita en primera persona por el autor, de un incalculable valor testimonial, una introyección inteligente, profunda, reflexiva, impúdica, emotiva y doliente. Marcos Giralt Torrente se implica en un saqueo literario de sus recuerdos junto a su padre, en una arqueología visceral de experiencias arrumbadas, de objetos y escenarios compartidos, de esquirlas de su vida en común difuminadas por el tiempo, la memoria, el desuso, conjuradas en este alambicado libro por la necesidad de cincelar en algo tangible tanto dolor acumulado.

Tras esta prospección, en la que se incluyen numerosas lecturas de escritores que plasmaron en un texto la compleja emoción al perder a un padre, comienza a escribir la narración, surgiendo dudas sobre el enfoque y rellenando frases en un ejercicio de expiación, hasta adquirir la obra un cuerpo ordenado y cronológico, con sinuosas y espontáneas disgresiones de todo tipo sobre la relación entre ambos.
Las descripciones físicas y de la personalidad de su padre, son una inmersión psicológica analítica y minuciosa, adjetivando sus caracteres, los anhelos creativos como pintor, sus fracasos personales y profesionales. Escupe en el libro los mutuos reproches, reivindica su abandono durante la infancia, sus cómplices silencios, los aplazamientos afectivos, su refractario y torpe cumplimiento de labores paternas, sus ausencias en momentos importantes en su vida. También glosa, no en panegírico, las virtudes, la sensibilidad artística, un espíritu cosmopolita, abierto, su solidaridad, el respeto hacia los demás, el escrutinio práctico de aspectos de la vida, la inquebrantable defensa por su obra y por los compañeros de profesión, su talento, su humildad.-
El autor nos desnuda su pasado y hace un brilante y personal homenaje hacia su padre.
El relato también apunta cuestiones de calado cultural muy interesantes. El fallecido vivió durante toda su vida de la pintura exponiendo y vendiendo su obra por todo el mundo, con un dispar éxito comercial, aunque siempre con el reconocimiento de la crítica especializada y de sus compañeros gremiales.- El autor reflexiona sobre la incidencia que la condición de artista de su padre tuvo en la decisión de hacer de la escritura su profesión así como la complicidad dialéctica entre ambos en cuestiones de arte y cultura.
Pero sin duda, lo más áspero de leer, en realidad la esencia de la narración, es el periplo hacia la muerte.- La lucha, el agotamiento emocional, los subterfugios para enmascarar la cruenta realidad al enfermo, las renuncias, el compromiso de acompañamiento, de entrega sin cortapisas en un viaje cruel de dos personas que se quieren y son plenamente conscientes de la acechanza luctuosa, de la inminente partida, de la rotunda, incierta e irreversible separación definitiva. Algunas de las frases revientan de dolor y la lectura te empatiza en demasía con los sufrimientos del escritor.-
Como reproche estilístico opino que utiliza en demasía las figuras estilísticas de repetición.- Suele amparse como recurso, en sucesiones de frases, de pensamientos conectados por un mismo verbo o adjetivo, con ánimo de enfatizar la acción, de hacer una cadena de mensajes ensamblados por un nexo premeditado, muy rítmico y expresivo, pero el exceso de la figura la hace incómoda y criticable. Además, suele usar con profusión una misma sintaxis en infinidad de proposiciones, iniciando una frase y continuándola siempre de forma reiterativa con la disyunción "y", tan numerosas veces que se hace perceptible, incómodo y reprochable. A mi humilde opinión, el texto no reúne valores suficientes para recibir el premio nacional de narrativa, pero su valor testimonial no admite duda.- Su fuerza expresiva, exenta de toda crítica o valoración, de documento fluido, sincero e intenso, de continente de sentimientos, de visceral confesión descarnada y humana,  hacen de este escritura una obra interesantísima.- 








martes, 5 de junio de 2012

Lo que sé de los vampiros, Francisco Casavella

Los clubs de lectura de libros son un medio para “obligarte” a leer un libro en un determinado de tiempo. Pueden ocurrir muchas cosas, desde verte en la tesitura de tener que releer un libro que ya has leído, te haya o no te haya gustado, hasta leer un libro que tenías en mente u otro del que ni siquiera habías oído hablar y mucho menos sabes de que va. Este es el caso, “Lo que sé de los vampiros” fue premio Nadal de novela en 2.008, un premio que prestigia al autor, tristemente fallecido a finales de ese mismo año cuando contaba tan solo con 45 años de un fulminante ataque cardíaco. Su verdadero nombre era Francisco García Hortelano Publicó su primera novela a los 27 años bajo el título de “El triunfo”, que fue posteriormente llevada al cine en 2006. Cinco novelas más constan en su haber, entre ellas una trilogía.

Martín de Viloalle, hijo menor de un noble gallego, se encuentra como novicio de los jesuitas cuando la orden es expulsada de España en 1767 por los designios del rey Carlos III. Toma la primera decisión de su vida al marchar con los compañeros que así lo deciden al exilio, Recorrerá en sus andanzas varios estados europeos como Italia, Alemania, Dinamarca para recalar en París en la época de la Revolución Francesa, ganándose la vida como tutor, dibujante caricaturista o engañador y tomando compañías buenas, malas y regulares entre la que es referencia en muchos pasajes el caballero Welldone o como se llame. Martín es parte marginal de los que luchan por entretener a y llegar a formar parte de una aristocracia a la que en realidad odian mientras contemplan su aburrimiento y decadencia. La narración finaliza en Inglaterra donde ha acudido en una compañía de cómicos a representar la obra que da título a la novela.

Una novela extraña. ¿Histórica? Yo diría que sí por la ambientación pero bajo una óptica de los pensamientos más que de los hechos. Me ha costado mucho trabajo seguir el desarrollo teniendo en muchos momentos la sensación de estar perdido y con dificultades para recuperar el hilo de la trama tras un descanso en la lectura. Tremendamente lenta y parsimoniosa, lo que a mí se me han antojado vaguedades e inconexiones aparecían por todos lados, de forma frecuente, en los pasajes más inesperados. Al final de la lectura queda un poso pequeño, muy pequeño, de la historia y de la personalidad de Martín, altamente estrambótica, desordenada y difícil de encasillar. Un psicólogo lo tendría muy crudo. El autor es brillante en sus recursos de dominios del lenguaje, pero eso no basta al lector cuando se ve incapaz de seguir las escenas y la trama incluso poniendo mucha atención.

Hemos dicho que el premio Nadal otorga prestigio y no seré yo quien se lo menoscabe ni un ápice. Un libro especial que requiere, sin duda, lectores especiales entre los que no me encuentro, al menos hoy y ahora., dudando mucho que hubiera finalizado su lectura de no ser por la “obligación” autoimpuesta como miembro del club de lectura. No puedo decir más que es una novela extraña, ambiciosa, de mucha profundidad y mucho calado y para cuya lectura hay que estar más que centrado.

La Leyenda del Ladrón, Juan Gómez-Jurado

Hace tan solo cuatro días que la cuarta novela de Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977, 34 años) ha visto la luz, tanto en librerías como en repositorios digitales, en estos últimos a un precio ajustado por el que nos consta el autor ha tenido que luchar hasta la extenuación. Esperemos que a la cuarta vaya la vencida y el autor consiga ser profeta en su tierra, que se lo merece, después de haberlo sido en más de cuarenta y cinco países en los que han sido publicadas y devoradas sus novelas, llegando en alguno de ellos, como Finlandia, a ser texto de colegio para los alumnos. Hasta hace no mucho y a pesar de su presencia muy activa en las redes sociales, Juan era “poco” conocido en el mundillo y era fácil encontrar lectores que no habían oído hablar de él. Leí su primera novela “EL Espía de Dios” en 2008, pero incluso para mí el autor quedó envuelto en otros muchos nombres de autores leídos.

El año pasado saltó de nuevo al candelero con su campaña "1 libro – 1 euro" en la que sentaba las bases de lo que el entendía por el desarrollo del mercado del libro digital, manteniendo más que palabras con un “conocido cantante” y consiguiendo hacer llegar en pocos días varias decenas de miles de euros a “Save the Children” a cambio de la descarga gratuita de sus tres libros. Libros que por cierto están disponibles en edición digital en 1,50 euros.

Tenemos en nuestras manos su proyecto más ambicioso, que ha tardado cuadro años en desarrollar con dedicación exclusiva y continua, habiendo leído dos centenares de libros en su afán de máxima documentación y plasmando la novela que hoy comentamos con unas estadísticas fuera de lo normal: 664 páginas en su edición en papel, unas 180.000 palabras, 1.138.473 caracteres. Un proceso que como el mismo nos refirió en su encuentro con ”bloggers” el pasado jueves ha supuesto un paso adelante y decidido en su maduración como autor. En algunos medios se califica al autor como el “Ken Follet” español.

A pesar de haber leído los dos primeros capítulos que estuvieron disponibles con anterioridad, tener los dientes “más que largos” y disponer de la edición digital desde el pasado viernes a las 02:27 de la madrugada, por diversos motivos no pude acometer la lectura hasta ayer por la tarde, en que me di toda una sesión maratoniana, invirtiendo 8 horas y 43 minutos en completar la lectura de principio a fin. No se puede encontrar entretenimiento más barato que la lectura de este libro a un euro la hora en su versión digital.

La acción se desarrolla en la cosmopolita Sevilla del siglo XVI, en muy pocos años, entre 1587 y 1592, un siglo después de ser descubiertas las Américas y en pleno apogeo del tráfico comercial con ellas en el que el puerto de esta ciudad era el principal foco de salidas y llegadas. El protagonista, Sancho de Écija, tiene 13 años al comienzo de la novela y es hallado en la venta donde vivía por un comisario real, Miguel de Cervantes, junto al cadáver aún caliente de su madre muerta por la peste y él mismo infectado de ella. Decide rescatarle y llevarle a un orfelinato de Sevilla donde destaca por su intuición y por salir en defensa de los más desvalidos, acción que llevara hasta el extremo a lo largo del desarrollo de la novela en sus numerosas y variadas vivencias. Tras muy poco tiempo en el orfelinato empieza la forja de sí mismo siendo tabernero, ladrón, galeote, espadachín, justiciero, amante y salvador, viviendo numerosas peripecias empeñado siempre en ayudar a los demás contra la injusticia de los poderosos por encima incluso de su propia supervivencia. Un ejemplo de superación ante las muchas adversidades que se le van planteando hora tras hora. Cuando al final parece que se va a rendir, aparece el amigo que le convence para seguir adelante y salvar los escollos, aunque estos parezcan imposibles. La protagonista femenina, Clara, esclava hija de esclava en la casa del todopoderoso y dañino Francisco de Vargas, lucha lo indecible en llegar a ser alguien en la vida en contra de una sociedad en que siendo mujer y esclava no se podía aspirar a nada, llegando a convertirse en una excelente boticaria no sin pasar numeroso tragos y peripecias. Sevilla, un conglomerado de ciento cincuenta mil almas, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo en aquellos años, da cabida y cobijo a una pléyade de personajes de todo tipo y condición que buscan su supervivencia cada uno a su manera, por medios no siempre ortodoxos. Además del ya citado Miguel de Cervantes, el relato da cabida a Guillermo de Shakespeare que bien pudiera haberse encontrado en la ciudad en aquellos años y que coincide con Sancho en momentos claves de la historia. El final de esta novela, con la ambientación histórica necesaria y suficiente para dar cobertura a la narración, es sorprendente y queda abierta a una posible continuación que solo el autor sabrá si existirá. No faltan al final los obligadas acotaciones sobre las verdades o invenciones existentes, como es de justicia.

La narración tiene un ritmo trepidante. El andamiaje diseñado por Juan Gómez-Jurado es muy amplio a la vez que liviano pero de una resistencia contundente para apoyar el decurso de la acción, con el lenguaje adecuado para hacernos asistir a los hechos reales en primera fila, pudiendo casi sentir el latir de la ciudad y sus moradores con solo dejar volar un poco la imaginación. Los diálogos están ajustados, intercalados con una narración vibrante que engancha desde el primer momento y que se sigue con extremada facilidad, no teniendo en ningún momento que comerse el “coco” ni tomar notas para tener en la mente un mapa claro de quién es quién y cuál es su misión en el desarrollo de la narración. Todo va confluyendo poco a poco, en la medida justa, manteniendo la intriga, hasta el final. El lector podrá encontrar multitud de ejemplos actuales para proyectar los personajes principales de la novela a pesar de la distancia en el tiempo: las cosas no cambian tanto si se miran con relatividad.

El libro viene acompañado de unos códigos digitales al término de algunos capítulos que permiten complementar lo leído con imágenes y sonido mediante un aplicación instalable en smartphones o tabletas dotados de iOS o Android. Unas imágenes que las que todavía no he podido disfrutar al no ser la aplicación compatible con mi modelo de teléfono pero que visualizaré en breve en el de mi hijo. Un complemento muy en la línea del autor, siempre abierto a las nuevas tecnologías, a las que ha dado cabida en este libro y que según el mismo nos confesó ha disfrutado mucho llevándolas a cabo.

Unas horas de muy agradable lectura de una historia muy española, muy nuestra, que sin duda gustará a los lectores y que a buen seguro devolverá con creces al autor el tiempo empleado en “juntar” con admirable maestría ese más de un millón de letras.

Una buena noticia es que ya antes de su salida y por la excelente acogida de las librerías, la editorial ha tenido que anunciar una segunda edición, Para mayor información y anécdotas sobre la novela y el autor, sugiero la lectura del dossier de prensa de editorial Planeta que puede conseguirse en este enlace.

domingo, 3 de junio de 2012

URUEÑA, Valladolid

Reseña enviada por Cristina Esteban.

Hola a todos, como prometí en el Encuentro aquí me tenéis intentando contaros algo sobre Urueña, pequeño pueblo de Valladolid, única Villa del Libro del país y de la que me extrañó que tan grandes aficionados a la lectura como los condueños no hubieran oído hablar.

Yo caí allí por casualidad, de vuelta de unas pequeñas vacaciones en las que habíamos dado una vuelta por la provincia de Zamora: Toro, Zamora capital y el impresionante lago de Sanabria. De toda aquella excursión familiar tan bonita lo que se nos quedó grabado fue la visita a Urueña, un pueblecito muy pequeño, poco más de 200 habitantes, pero con una peculiaridad que le otorga la etiqueta de’ imprescindible’ para todo aquel que se considere aficionado a la lectura. Urueña como he dicho es conocida como Villa del Libro, este título le supone ser embajadora de las letras y promover la cultura de los libros de un modo inusual.

Con más de diez librerías, un centro cultural (como no, dedicado a Miguel Delibes, todo un homenaje en su propia tierra) y un par de museos dedicados a instrumentos musicales, el lugar impresiona desde el primer momento en el que se otea al fondo del camino. Toda la descripción anterior impide pensar en una ciudad amurallada en un alto que sólo por su fisonomía atrae a visitarlo sin saber lo que nos vamos a encontrar dentro. El hecho de toparme con una Villa del Libro me hizo interesarme un poco más por este título y resulta que hay una red de villas por todo el mundo desde Francia o Estados Unidos hasta Malasia.

Os invito a todos a que hagáis un día una pequeña excursión para visitar esta pequeña joya que estoy segura de que no os dejará indiferentes.

Un beso.

sábado, 2 de junio de 2012

I Encuentro de CONDUEÑOS

Los avances tecnológicos modernos permiten estar en contacto casi instantáneo a un grupo de personas salvando las distancias geográficas. Pero “poner cara” a personas con las que interrelacionas a menudo es una experiencia interesante y muy enriquecedora, pues no en vano el lenguaje corporal es una pieza vital en las relaciones humanas. Tras dos años y medio de andadura de esta iniciativa de “A leer que son dos días”, ayer tuvo lugar el I Encuentro en el incomparable marco del campus de Colmenarejo de la Universidad Carlos III de Madrid. A pesar de las dificultades de tiempo y distancia que nos rodean a todos, una quincena de integrantes de este colectivo nos dimos cita ayer para conocernos e intercambiar opiniones y sugerencias muy valiosas.

En un primer acto algo formal, de estos que tienen orden del día, se habló de cómo y porqué surgió todo esto, de la historia en estos treinta meses, del blog, de las entradas y en general de todo lo que rodea a esta iniciativa que se mantiene gracias al entusiasmo y colaboración de todos aportando cada uno lo que buenamente puede y está en sus manos. En el inevitable y fructífero apartado final, el de coloquio y sugerencias, se animó a todos a participar de una forma más activa y se intercambiaron opiniones de los asistentes muy interesantes, entre las que cabe destacar la iniciación de un club de lectura y el mantenimiento de un sistema de puntuación de libros leídos, para cuya puesta en marcha se estudiaran herramientas disponibles en la red, que de forma gratuita puedan ir dando soporte a esta y otras iniciativas que vayan surgiendo.

Posteriormente, en un acto más informal con refrescos y tapas, todos los asistentes ya acompañados por sus familias pudieron seguir departiendo acerca de todo lo que rodea al mundo del libro en esta fascinante aventura de lo electrónico que hemos visto nacer no hace mucho y que avanza a pasos agigantados arrastrándonos sin que nos demos cuenta. Libros, autores y opiniones fueron intercambiados cuales cromos en un ambiente distendido y agradable que se prolongó dos horas y del que algunos nos resistíamos a marchar.

Un acto más complejo de organizar de lo que parce pero que resultó a todas luces interesante e instructivo para los asistentes que si en una cosa estuvieron de acuerdo es en que se repita.