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domingo, 25 de octubre de 2020

Los cinco continentes del amor, de Javier Ruescas y Francesc Miralles

 

Un nuevo libro a cuatro manos entre Javier Ruescas y Francesc Miralles, tras los éxitos de «Pulsaciones» y «Latidos», ambos reseñados en este blog. Javier Ruescas, nacido en San Lorenzo del Escorial, Madrid, en 1987, licenciado en periodismo, ha sedimentado un hueco en la literatura juvenil con publicaciones que sobrepasan la veintena, cuatro de ellas sendas trilogías; una de ellas, Cuentos de Bereth, ha sido remodelada y reeditada recientemente. Con una actividad incesante y continua en internet y en la redes sociales, video blogs en su canal de Youtube , autor de podcast en la plataforma Podimo, lector de audiolibros, miembro fundador y participante activo en la conocida revista digital de literatura juvenil «El templo de las mil puertas», cursos interactivos para aprender a escribir y contactos personales con los lectores de habla hispana en varios países de Europa y América, de todo lo cual podemos encontrar cumplida información en su página web www.javierruescas.com.  En 2013 fue seleccionado como uno de los 20 integrantes del «hub» español de los Global Shapers, la mayor red de jóvenes líderes menores de 30 años del mundo creada por el World Economic Forum.

En lo que respecta al otro autor, Francesc Miralles, barcelonés nacido en 1968, es licenciado en Filología alemana tras pasar sin concluirla por la carrera de periodismo. Alma libre, viajero empedernido por todo el mundo, algo menos joven que Javier, pero de con una extensa trayectoria como escritor, ensayista, asesor literario, traductor y músico, que en 2009 obtuvo el premio de novela Ciudad de Torrevieja con la obra, muy recomendable, «La última respuesta» junto a Álex Rovira, coautor y amigo con el que ha publicado varias novelas.

Olimpia afronta un verano con sus 18 años recién cumplidos y una situación familiar en la que el padre se ha marchado de una forma poco ortodoxa y vive con su madre, pintora, Comienza a trabajar en una librería-café que la permite establecer nuevos contactos y relaciones. Su padre la envía como regalo de cumpleaños un extraño libro que habla de las cinco formas de amar que tienen las personas según el continente en el que viva. Olimpia irá avanzando en un verano turbulento lleno de sorpresas y contactos con clientes de la librería y amigos a los que irá asignando uno de los continentes. Todo ello desarrollado en una Barcelona atrayente y magnífica que despertará sin duda en el lector ganas de volver a ella, si la conoce, para disfrutar de lugares simulados y reales en los que transcurre la acción.

El Amante Europeo conoce los secretos de la seducción y el romanticismo, pero a menudo construye la relación desde la fantasía.

El Amante Americano vive el amor como un éxito vital, pero es más efectivo en sociedad que en las distancias cortas.

El Amante Africano se guía por la cercanía y la pasión, pero adolece de impaciencia e inseguridad.

El Amante Asiático quiere y cuida desde el respeto absoluto, pero le cuesta dar voz a lo que siente su corazón.

El Amante Oceánico se guía por la inspiración del momento y es impredecible; hoy te lo da todo y mañana desaparece en cualquier aventura.

Prevista su salida al mercado editorial hace unos meses, la pandemia ha retrasado su aparición en España hasta la semana pasada, aunque algunos lectores de América han podido disfrutar de él con anterioridad.  Por esta misma razón ha tenido que ser presentado de forma telemática a través de su canal de Instagram donde seguramente puede verse todavía en este enlace. 224 páginas en la edición impresa o 47.196 vocablos en el caso de la electrónica, se lee en un santiamén y responderá positivamente crear una atmósfera atrayente para el público juvenil entregado a estos autores, pero también disfrutará algún mayor (es mi caso) asomándose al mundo de los jóvenes de hoy en día y sintiendo una cierta envidia por las formas de vivir y desenvolverse que tanto han cambiado en unos pocos años. Trasciende en el relato el disfrute de los autores en esa sincronía estupenda conseguida para dar forma a este relato tan redondo. Como en otros libros de estos autores, muy recomendable por la atractiva prosa empleada y la verosimilitud y dinámica que imprimen a los personajes, así como la descripción de los escenarios que invitan a acercarse a ellos (cuando vuelva a Barcelona tendré que ir al Observatorio Fabra y disfrutar de las actividades, que son reales, propuestas en la novela). Muy pronto estará disponible también en formato de audiolibro para los que sean adictos a esta nueva forma de «leer» libros.



 


 

martes, 6 de octubre de 2020

La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes

En unos días se cumplirán los 100 años del nacimiento de este ilustre y reconocido representante de las letras españolas. Miguel Delibes nace en Valladolid el 17 de octubre de 1920. Estudia Comercio y Derecho pero a los 21 años comienza su trabajo como caricaturista en el diario “EL NORTE DE CASTILLA”. Tras cinco años y un curso acelerado en Madrid, cambia su puesto al de periodista en ese mismo diario, aunque nunca pensó en manejar la pluma. Esta que comentamos hoy, «La sombra del ciprés es alargada», es su primera novela y por ella obtuvo el prestigioso premio Nadal en 1947 —a la edad de 27 años— y representa un punto de inflexión porque pasa a hacer de la escritura su modo de vida. Según comentaba él mismo, aprendió a usar el castellano en un «Manual de Derecho Mercantil». Fue director del periódico durante años, teniendo que dimitir en 1963 por diferencias con los políticos de la época, entre ellos Fraga. Aun siendo un consumado cazador, amaba a los animales y defendía la naturaleza y su conservación. En 1998 es operado de una grave enfermedad quedando, según sus propias palabras, muerto en vida al no poder dedicarse a su pasión: escribir. Fallece en marzo de 2010. Recibió numerosos premios relacionados con las letras, aunque no obtuvo el Nobel, si bien nunca le preocupó lo más mínimo. Dejo una extensa obra publicada. En este blog se han reseñado sus obras «El hereje» y «Las ratas».

Pedro es un huérfano de 10 años al que su tío deja «interno» todo el año y varios años en la casa del maestro Mateo Lesmes en Ávila, como si fuera uno más de una peculiar familia. Contará al poco tiempo con la llegada de otro estudiante, Alfredo, que será una luz en el mundo sombrío de la casa y sus habitantes. Pasado el tiempo, con diversas circunstancias en la vida familiar entre las que ocurre la muerte de Alfredo, Pedro supera los estudios y ha ido forjando un ideal de vida solitaria que remata estudiando en Barcelona la carrera de marino y enrolándose en un barco. Con el tiempo llega a capitán, pero sigue encerrado en sí mismo hasta que por una circunstancia Jane se cruza en su vida. Pedro resulta atraído por ella, pero no se permite ceder a sus sentimientos y alterar la vida que lleva. Algunas circunstancias y cierta influencia interesada de un compañero de navegación trastocarán sus momentos finales con varios giros inesperados que sorprenderán al lector.

La lectura de este libro no será igual para una persona mayor que haya conocido en propia persona las circunstancias de la vida reflejadas en el relato que para un joven o alguien de otro país. Un fiel reflejo sociológico de la época y de la vida en algunas ciudades y familias de aquellos años de la posguerra. También hay que tener en cuenta que se trata de la primera novela de este autor y comparaciones con obra suya posterior pueden quitar cierto grado de brillantez, pero sería injusto. El lector se deleitará sin duda con el léxico empleado, con las acertadas y precisas descripciones, con muchas palabras —pigre, enteco, desmarrido, escamona, acitara, ostial…— cuyo significado tendrá que buscar —si quiere alcanzar su significado— en un diccionario. No descubrimos nada declarando a Delibes es un maestro en el manejo del lenguaje español, ese que se maneja incluso hoy en día con sobriedad, precisión y viveza en los campos de Castilla en los que el autor ha vivido. Un relato realista —pesimista para algunos— que transmite fielmente los sentires de la época en ciertas familias y en ciertas ciudades, como Ávila, Santander, un poco Bilbao y Barcelona o Providence en Estados Unidos. Las relaciones humanas entre sí y con el entorno en el que viven van y vienen sin dejar al lector indiferente y casi obligándole a deambular por ellos, con mucha más intensidad si los ha visitado alguna vez. Muchas frases para subrayar, muchas reflexiones para repensar y una deliciosa lectura están llamando al lector que quiera pasar unas horas muy agradables.
 

 
 


 

jueves, 1 de octubre de 2020

El desbarrancadero, de Fernando Vallejo

Libro correspondiente a la 33 edición del Club de Lectura de ALQS2D durante el tercer trimestre de 2020.

 Fernando Vallejo Rendón es un autor colombiano nacido en Medellín en 1942. Con numerosos premios en su dilatada carrera ha sido elegido como uno de los intelectuales más influyentes de Iberoamérica. Se ha formado en materias tan dispares como biología, filosofía, música o cine. Sus opiniones algo extremas sobre asuntos religiosos y políticos en su país natal le granjearon algunos problemas, por lo que en 1971 se trasladó a Ciudad de México y obtuvo la nacionalidad mexicana. Autor prolífico en literatura ha cultivado también el género cinematográfico dirigiendo algunas películas. Cinco de sus más reconocidas obras son de un marcado tinte autobiográfico englobadas en la saga RÍO DEL TIEMPO: «Los días azules (1985)», «El fuego secreto (1987)», «Los caminos a Roma (1988)», «Años de indulgencia (1989)» y «Entre fantasmas (1993)». El libro que hoy comentamos, «El desbarrancadero», obtuvo el Premio Rómulo Gallegos, uno de los más prestigiosos de la lengua española, en 2003. Más información sobre su vida, obra y premios puede encontrarse en esta entrada de Wikipedia.

Narrada en primera persona fácilmente identificable con el propio autor, la novela describe el regreso de Fernando a su hogar de Medellín para cuidar a un hermano que se está muriendo de sida y al propio padre cercano a la muerte. La degradación familiar es achacada a la madre a la que cita como «La loca». La muerte llega para ambos a pesar de los cuidados más o menos ortodoxos procurados por Fernando, pero las últimas conversaciones permiten recordar buenos momentos pasados con ellos en su infancia y su juventud. En sus recuerdos hay crítica exacerbada y repetitiva a la clase política y a la religión personificada profusamente en Juan Pablo II.

Bendecía desmañadamente, para aquí, para allá, para el Norte, para el Sur, para el Oriente, para el Occidente, a quien quiera y a quien le cayera, a diestra y siniestra, a la diabla. ¡Qué chaparrón de bendiciones el que nos llovió! Esa mañana andaba Su Santidad más suelto de la manita que médico recetando antibióticos.

Como lector he percibido desde el primer momento que estaba ante un relato de calado, propio de un autor importante, pero no he alcanzado a interconectar la trama y seguir regularmente el desarrollo de la acción. Lo compararía a una serie de fogonazos impactantes que se van sucediendo pero que no me han logrado retener con un verdadero interés por la lectura. Al final se trata de alusiones autobiográficas sostenidas por un lenguaje descarnado y atractivo que el autor provecha para reflexionar sobre importantes temas como la familia, la enfermedad, la sociedad, la medicina, la violencia social o la religión como fundamentales entre otros. Aun reconociendo la valía del texto y del autor, no me atrevería a recomendarlo a una generalidad de lectores.

Para eso han estado siempre los médicos, para desbarrancarnos, con la bendición del cura, en el despeñadero de la eternidad.