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martes, 4 de febrero de 2020

Honrarás a tu padre y a tu madre, de Cristina Fallarás

@LaFallaras Cristina Fallarás, nacida en Zaragoza en 1968 estudió ciencias de la información en la Universidad Autónoma de Barcelona y ha ejercido como periodista en diferentes medios escritos y de radio y televisión. En su faceta de escritora ha obtenido varios premios con sus libros publicados tales como «Rupturas (2003)», «No acaba la noche (2006)», «Así murió el poeta Guadalupe (2009)», «Las niñas perdidas (2011)», «Últimos días en el Puesto del Este (2011)», «A la puta calle (2013)» y «Ahora contamos nosotras (2019)». También ha escrito relatos conjuntos con otros autores como «Tiempos negros». El libro que comentamos hoy, «Honrarás a tu padre y a tu madre» fue publicado en 2018.
Me llamo y vivo en un tiempo y un país levantados sobre el silencio. Además, tengo mi herida. Todos andamos con nuestra herida a cuestas, lo sé, pero la mía apestaba. Por eso me eché andar y por eso salí a buscar a mis muertos. Las heridas las heredamos. El silencio las infecta.
Un abuelo de Cristina fue fusilado en 1936 mientras el otro formaba parte del pelotón de fusilamiento. Pequeñas historias de hechos con visos de ser reales pero que parecen ficción del pasado y del presente sobre una saga familiar, ocurridos en la Guerra Civil Española y que se prolongan en el tiempo en una familia en la que se entremezclan «nacionales» y «republicanos». Varias generaciones que callaron años y años los sucesos y en los que el personaje de “la Jefa”, abuela de la autora, se convierte en un eje fundamental de la trama de una familia que se auto impuso el silencio a lo largo de los años.
«Tanta infamia solo se puede ocultar bajo océanos de silencio y montañas de mentiras».
Un libro singular que es una novela en el decir de la autora, pero tiene muchos guiños a una crónica de la vida real perfectamente combinados con rellenos imaginados perfectamente verosímiles que la autora ha tratado de indagar sin encontrar respuesta en una familia en la que se imponían los silencios. Nuevamente las dos Españas… memoria histórica… realismo necesario, muy necesario, en un país que se resiste a conocer la verdad, ofrecer justicia y reparación a los muchos desaparecidos —muchos de ellos DESPUÉS de la Guerra— y a sus familiares. Por poner un pero, los constantes saltos temporales en el tiempo me han generado algunas lagunas en las relaciones familiares de los protagonistas, quizá por no haber llevado unas pequeñas notas al margen del árbol genealógico familiar. También algunas reflexiones o pensamientos de la autora me han sonado grandilocuentes y distractores con un relato que a buen seguro calará en los lectores salvo que sean de los que se oponen frontalmente a leer «historias» de la Guerra Civil española.
–Mamá –la niña llega del colegio–, nadie es de nadie, ¿verdad?

He salido a encontrarme con mis muertos. Me he tomado la molestia de salir desnuda de cosas y personas. Para saber quién soy, por si eso sanaba. He salido a buscar, entre otros, a aquel hombre llamado Félix Fallarás Notivol que en la ficha de su rescate aparece como carpintero y en algún lugar de mi memoria quiero rescatar como tramoyista del Teatro Argensola.

Sobre ellos, una lámpara de madera de seis brazos tiñe la estancia del amarillo que tienen las imágenes puestas en duda. Al fondo, la chimenea resulta insuficiente.

Aquel otoño frío se había lanzado a dentelladas sobre la miseria de la posguerra y los transeúntes se encogían en prisas callejeras sin destino. En Zaragoza, como en el resto de España, los muertos, los exiliados, los escondidos, los presos, los mudos habían dejado huecos en la realidad que la ciudad no lograba digerir, y las cosas sucedían de forma espesa y dolorosa, ulcerada. Solo los militares y los curas, además de un puñado de familias, parecían conservar el ritmo habitual del vivir. Sobre el resto de los habitantes se había posado una capa marrón de pesadumbre e incluso los trámites más cotidianos parecían penosas tareas. De los agujeros de chaquetones y zapatos brotaba el hálito acuoso de la humillación.


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