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lunes, 19 de noviembre de 2012

Vlad, Carlos Fuentes


terror y calidad literaria
en una revisión respetuosa de los clásicos
del género vampírico.
Puntuación 4/5

El vampirismo ha deparado destacadas obras literarias, algunas de calidad incuestionable, continúo estímulo para lectores. Hoy, el fenómeno se halla en plena efervescencia, apuntalado por promociones audiovisuales inundando nuestras ciudades de imágenes recurrentes del género.
Pero en este caso, quien decidió en 2.010 abordar en este libro el tema fue el fallecido maestro Carlos Fuentes. Este soberbio escritor, añadió en esta novela, al mórbido atractivo de estos misteriosos seres y al inherente goticismo de los paisajes, el sello de su estilo literario, tomando como escenario la ciudad de México.
Una brevísima novela salpicada de los kilates narrativos de su fecunda, creativa e inquieta pluma.
El argumento transcurre en la capital mexicana, en un lapso temporal contemporáneo a la escritura de la novela y de escasa duración.-
Yves Navarro, joven jurista de cuarenta años de edad, padre de Magdalena, una niña de 10 años, y esposo de Asunción, recibe un comprometido encargo de su jefe el señor licenciado Don Eloy Zurinaga.- Este anciano dueño del despacho de abogados en el que trabaja le encomienda una misteriosa misión:
"—Navarro, quiero hacerle un encargo muy especial.
—Un viejo amigo mío, desplazado por las guerras y revoluciones, ha perdido sus propiedades en la frontera húngaro-rumana
Mi amigo y yo somos de la misma edad. Imagínese, estudiamos juntos en la Sorbona cuando el derecho, así como las buenas costumbres, se aprendían en francés.
El caso es que mi viejo amigo ha decidido instalarse en México. Ya ve usted con qué facilidad caen las generalizaciones. La casa señorial de mi amigo data de la Edad Media y sin embargo, aquí lo tiene, buscando techo en la Ciudad de México...."
El misterioso personaje no es otro que "Vladimir Radu -Conde Vladimir Radu-. Este personaje transforma la finca adquirida con anormales reformas, tendentes al aislamiento de la luz. El conde viaja acompañado de un breve séquito, su mayordomo Borgo y una misteriosa niña de nombre Minea. Pero en realidad el inquilino es:
"Voivod, príncipe, Vlad el Empalador iba a la muerte en vida soñando con los vivos en muerte, los moroni, los nosferatu, los strigoi, los varcolaci, los vampiros: Drácula, el nombre que secretamente le daban todos los habitantes de Transilvania y Moldavia, Frahas y Valaquia, los Cárpatos y el Danubio…"
El mismo Drácula, amigo de su atávico jefe, dispuesto a echar raíces en la ciudad de México, con sus más de veinte millones de personas, potenciales víctimas de sus necesidades. Desde el primer contacto con el personaje comprobará el desdichado abogado el resquebrajamiento de su vida tal como la conocía, en una demolición incesante y brutal de su estabilidad y de su entorno afectivo. Se convierte en una víctima a merced de las apetencias y caprichos del visitante, un inconsolable títere de su poder y de la terrorífica iniquidad de sus acciones.
Una obra breve y sencilla, con apenas un puñado de personajes, en un brillante y audaz reciclaje de los paradigmas del género vampírico, toda ella empapada de una sensualidad subliminal, de una lubricidad imaginativa e inquietante. Una novela que rescata el personaje histórico de Vlad el Empalador, fundamento de la tradición y leyenda generadora de esta prolífica veta literaria, con el cuño y la maestría del estilo de Carlos Fuente, con todo su arsenal de metáforas y originales recursos.
Como de costumbre, cada vez que me aventuro en una de las novelas de este autor, incluso en esta, un mero ejercicio de estilo de apenas un centenar de páginas, convierte la lectura de un mero relato en todo un espectáculo de sensaciones.
Como argumento del sutil erotismo entreverado en la novela, así describe el personaje del abogado los recuerdos de pasión junto a su esposa, evocando la duplicidad de la mujer como madre y amante, su silenciosa transformación del día a la noche:
"...nuestra pasión nocturna. Entonces, Asunción es una salamandra en el lecho, fría sólo para incendiar, ardiente sólo para helar, fugaz como el azogue y concentrada como una perla, entregada, misteriosa, sorprendente, coqueta, imaginada e imaginaria… Hace, no habla. Amanece, desayunamos y reasumimos nuestros papeles profesionales, con el recuerdo de una noche apasionada, con el deseo de la noche por venir."


 

sábado, 17 de noviembre de 2012

El hijo de Gutenberg, de Borja Delclaux.

El hijo de Gutenberg
Autor: Borja Delclaux
Lengua de trapo
224 págs.
17,50 €

Entrar en El hijo de Gutenberg es entrar en una singular historia de amistad entre un administrador de fincas urbanas y un contable que desde el momento que se  encuentran fuera de sus trabajos consiguen construir otra dimensión en sus vidas. Una dimensión más allá de su rutina diaria, pero a la vez, muy pegada a ella. Y así, la experiencia que tiene Vargas a la hora de lidiar con un montón de vecinos, vendrá como anillo al dedo  para conseguir que un grupo de excéntricos se reúna una noche a celebrar la muerte del dadaísmo -¡viva dadá!- una comunidad que pasará del espacio virtual al real, y que cantarán a lo singular, lo excepcional, lo defectuoso, lo que no es lo que parece, lo que muta, lo que se derrite.

Y es que en esta historia todo se transforma. La ventana del taller de imprenta en el que Vargas pasa unas horas para engrasar y limpiar la linotipia  de su padre –Víctor Vargas –dejará de ser un escaparate para convertirse en una pantalla de cine de la que él será la cámara privilegiada; y Bruno nos contará la historia de cómo sus viejas zapatillas de pana llegaron a convertirse en un invernadero: Vivía tan intensamente la vida interior de las zapatillas que de alguna forma los cambios tenían su reflejo en mi propia vida interior, como si hubiera una extraña compenetración entre el estado de las zapatillas y mi propio estado mental. Una especie de entendimiento, una química interior.  De ahí a convertirse en experto en pantuflas sólo tendrá que dar un paso. O dos. Con un pie y con el otro: esos pies con calcetines desparejados, de distinto color. Bruno, con su miedo de niño a los maniquíes y su nostalgia de los zapatos de charol con los que hizo la comunión: nostalgia no de la infancia perdida ni del tiempo pasado ni del sentimiento religioso: pura y dura nostalgia del charol.

En el taller de imprenta conoceremos también al señor y la señora Berg, artefactos construidos gracias a las piezas que el padre de Vargas reciclaba y recogía previamente con su carrito de supermercado. Construida también esta pareja con las piezas que se iban estropeando de La verdadera señora Berg, que no es otra que la linotipia mencionada líneas más arriba: Su relación con esta máquina llegó a ser tan personal que se comunicaba con ella como si fuera un animal o incluso una persona: durante muchos años la llamó Edelmira.

Linotipias que se llaman Edelmira, zapatillas que sacadas de su contexto –y como si de una obra de Marcel Duchamp se tratara –pasan a ser un invernadero, y que alejadas de su uso habitual, también tendrán algo que decirnos respecto a su nueva situación. Sí, nos sorprenderemos con un diálogo entre zapatillas; perros que se preocupan de sus dueños y guau guau, consiguen decirnos unas cuantas palabras. Ahora todo parece posible. Ahora todo es  posible. Hasta llegar a encontrar un sentido: De pronto cada cosa está en su lugar exacto; de pronto todo tiene sentido: tú tienes sentido y el mundo tiene sentido; de pronto te sientes protagonista de tu propia vida, dueño de tu propio destino, compañero del azar.

Esta es una historia de cosas, una historia de nuestra relación con ellas, pero sobre todo es la historia de una amistad y de un conjunto de experiencias artísticas vividas por personas por lo general ajenas al mundo artístico: como reza la exposición Anonimarte que también aparece en este libro.

            Les invito a entrar en este libro. En él late un corazón, quizá compuesto de tuercas y tornillos, pero un corazón que se siente y funciona al ritmo del otro.

Ahora más que nunca necesitamos el espíritu dadá. (…) Ahora que todos se han puesto tan serios, tan graves, tan encantados de conocerse a sí mismo que apenas ven otra cosa que su propio ombligo. Están enfermos de gravedad. Necesitamos a dadá. Que los artistas se queden en los museos. Devolvamos el arte a la calle.

Patricia L.

Sobre el autor, extraído de la página de Lengua de trapo: Borja Delclaux nace en Bilbao en 1958 y se establece en Madrid desde mediados de los ochenta. Falleció en abril del 2006, mientras concluía el proceso editorial del presente libro. En 1995 se publicó en Lengua de Trapo su obra Picatostes y otros testos, segundo título de la Colección Nueva Biblioteca y I Premio Lengua de Trapo de Narrativa. Es, por eso, autor fundacional de esta casa: en su escritura desacralizadora y juguetona, en la línea del primer Vila-Matas o de Monterroso, se resume a la perfección el espíritu de la editorial.

Siempre pagamos los mismos, Paco Pastor

Paco Pastor es un ciudadano anónimo de los muchos que formamos este país de nuestras entretelas. La llama que encendió su indignación fueron las declaraciones del político de turno, presidente de su comunidad autónoma, acerca de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Redactó y envío una carta al director de el diario “El País” que fue publicada el 17 de enero de este año. Su repercusión fue enorme, siendo comentada en las redes sociales y reproducida en numerosos blogs. A raíz de ello, una editorial se puso en contacto con él y le sugirió la ampliación de esas ideas en forma de relato, lo que dio a lugar a este librito, que se lee con facilidad y que expresa de forma clara y organizada lo que pensamos muchos de los españolitos de a pie acerca de lo que está pasando y de como se está gestionando por la clase política, empeñada en favorecerse a si misma y los grandes poderes, entre ellos la banca y las grandes empresas, que parecen estar, están, en otro mundo muy diferente. Creemos que esto no va con nosotros pero nos afecta sobremanera.

El mejor resumen del libro es la carta aludida, que se reproduce a continuación:

“Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, nos pide a los españoles "un esfuerzo más". Alberto Fabra Part, presidente de la Generalitat Valenciana, dice que los valencianos "vivíamos por encima de nuestras posibilidades".

Trabajo desde hace 14 años en I+D y desde hace 10 años lo compatibilizo con unas horas semanales de profesor en la universidad. Me esforcé de niño y adolescente en intentar aprender, sacar buenas notas y pasarlo bien. Me esforcé en la universidad para sacar la carrera y pasarlo bien. Me esforcé luego dando clases particulares y continúo ahora esforzándome en mis dos trabajos. Hace 10 años, junto a mi pareja, compramos un piso que entraba dentro de nuestras posibilidades. Ahora, tras 10 años de esfuerzo, hemos ahorrado el dinero suficiente para pagar lo que nos queda de hipoteca. Llevo años esforzándome y nunca he vivido por encima de mis posibilidades. Podía permitirme coches más caros pero no los he comprado, nunca he pedido un crédito para irme de vacaciones, reformé mi piso cuando tuve dinero para hacerlo. Me esfuerzo en educar a mis hijos lo mejor posible, los llevo a la escuela pública y me esfuerzo en la asociación de padres para ayudar a mejorarla. Cuando mis hijos enferman los llevo a la sanidad pública y si me queda jarabe en casa le digo al médico que no me haga una receta que no necesito.

Ahora estoy a punto de quedarme sin trabajo gracias a los que han vivido "por encima de nuestras posibilidades". Ahora me piden "un esfuerzo más". Yo siempre he pagado puntualmente la hipoteca y lo sigo haciendo así que no he hundido a la banca. Yo no he hecho bajar la Bolsa, no he hundido los mercados, no he inflado la economía, no he especulado con la vivienda, no he organizado carreras de coches en mi ciudad, no necesito un aeropuerto sin aviones, no tengo yate para ver la salida de la Copa América, no he ido nunca a ver la ópera en el Palau de les Arts. Yo no he deteriorado la escuela ni la sanidad públicas, no he tenido becas ni subvenciones, no he cobrado nunca el paro ni he provocado déficit al Estado, la autonomía ni la Seguridad Social. Yo no conozco a Moody's, Fitch ni Standard & Poor's pero sí conozco a los que vivieron por encima de mis posibilidades. Yo no les voté, a mí no me representan.

Soraya, el esfuerzo se lo pides a ellos.”

miércoles, 14 de noviembre de 2012

La marca del meridiano, Lorenzo Silva

@VilaSilva -- No se ha hecho esperar una nueva entrega de esta pareja simpática de “picoletos”, que ahora se ha convertido en trío y que además ha venido avalada nada menos que por el Premio Planeta de este año. En mis cuentas son siete las entregas aunque oficialmente parce que sean seis, dado que la que para mí es la número cuatro titulada “Nadie vale más que otro” es considerada en algunos mentideros como un compendio de relatos y no alcanza la categoría para ser incluida en la serie. En la parte de la web del autor dedicada a la serie aparecen los siete. Convicto y confeso de ser seguidor incondicional de este autor, que me impactara hace años con “La sustancia interior”, y de esta divertida serie que me he leído completa y que ha sido reseñada en este blog con anterioridad. No alcanzo a pensar si la lectura de esta novela por parte del jurado del Planeta ha permanecido con el autor bajo plica dado el general conocimiento que de Vila y Vir, y ahora Arnau, tienen o tenemos muchos de los lectores de este nuestro Lorenzo. Un autor muy en la onda actual, con su blog, convertido en libro y sus tweets siempre tan comedidos y acertados. Los 9,49 euros invertidos en la compra del "ebook" han sido un placer, aunque lamentablemente se puede encontrar con cierta facilidad al precio reducido de 0 €. Allá cada cual con su conciencia. Yo quiero seguir leyendo libros de Lorenzo Silva y me parece justo pagar por ellos. A un precio más que razonable, como todos los suyos, al ser una autor más que comprometido con las nuevas tendencias.

Del libro, poco que comentar. Rubén Bevilaqcua, Virginia Chamorro y ya oficialmente acompañados por Arnau, brigada, sargento y guardia respectivamente de la benemérita, son encargados de la investigación de un asesinato de un jubilado del Cuerpo, que en su día fue amigo y maestro del propio Vila en sus primeras andanzas por Barcelona, donde el finado vivía con su mujer aunque el cadáver sea encontrado en La Rioja. Buenos y malos son investigados concienzudamente llegando a la conclusión de que no todos los que visten uniforme, o le han vestido, son de fiar y algunos se sacan un sobresueldo en actividades ilícitas muy alejadas de su compromiso con la ciudadanía. Nada nuevo. Y muy al final, se consigue entender el título del libro, toda una sorpresa que ni siquiera se atisba a lo largo de la lectura.

El relato es trepidante, continuo. No te deja respirar. Perfectamente dosificado en lo descriptivo y los diálogos, se acaba en un santiamén y se queda sabiendo a poco, a la espera de una nueva entrega de la serie. Nuestro brigada se va haciendo mayor pero esperemos que le quede todavía recorrido y si no tendremos a sus compañeros, más jóvenes, con cuerda para rato que aliente la inspiración a Lorenzo para seguir entreteniéndonos. La prosa es ciertamente buena en un relato de tremenda actualidad, donde el autor hace guiños, cortos, certeros y ajustados con mucha maestría a cuestiones de rabiosa actualidad política y económica que nos rodean a todos los que compartimos nacionalidad con este simpático trío de guardias civiles. Un humor fino, comedido, en cuestiones internas y de relaciones entre los guardianes del orden con diferentes uniformes nos hace pasar más que un buen rato, que a mí se me ha acabado en poco más de dos días. Me ha sabido a poco. Y ahora a esperar la nueva entrega de la serie, cuando tenga lugar y seguir disfrutando el humor y de los giros en un correcto castellano que da gusto leer.



domingo, 11 de noviembre de 2012

El secreto del Nilo, Antonio Cabanas

@antoniocabanas Hace pocos días ha visto la luz una nueva entrega de este autor, Antonio Cabanas, especializado en temas del antiguo Egipto. Desde que leyera su primer libro “El ladrón de tumbas”, uno de mis favoritos, he seguido la trayectoria de este autor, piloto de profesión de Iberia y escritor aficionado aunque ya cuenta con seis títulos en su haber. Enamorado de Egipto y de su historia y muy documentado, nos presenta esta novela ambientada en la XVIII dinastía que cubrió una época en el siglo XIV a.d.C. Contamos en el blog con la reseña de su libro anterior titulado “El hijo del desierto”.

Neferhor, un personaje ficticio, es el alma de la novela. Su verdadero nombre es Iki, pero sus dotes innatas para la observación y las matemáticas hacen que sus amigos le rebauticen. Campesino de origen muy humilde, vive con su padre, viudo desde su nacimiento, y su hermana. La familia y particularmente la hermana sufre los abusos del poderoso de turno, pero nuestro protagonista llama la atención de unos inspectores que le llevan a estudiar a la “casa de la Vida”. Su ansia por el conocimiento es notoria y destaca enseguida, especialmente a los ojos de su maestro. A lo largo de toda su vida deambulará por numerosas vicisitudes en todos los terrenos, pasando de ser persona importante a ser buscado por la policía egipcia y estar a punto de morir. Conocerá todo tipo de gentes y se relacionará con ellas desde un plano de humildad y comprensión, lo que le lleva a no pocas situaciones comprometidas que va soslayando como puede.

El secreto del Nilo es conocido y guardado por Neferhor a lo largo de toda la novela, aunque lo aclara al final, para no dejar al lector con la duda. Sobre la película de la vida del protagonista, el autor engarza esta historia encantadora de magia y leyenda. Los poderes visibles e invisibles de Egipto luchan entre ellos despiadadamente por el control, pasando por épocas de abundancia y de miseria que traen el sufrimiento de los más humildes. Permite al lector fantasear con paisajes idílicos y acercarse al mundo de la egiptología con el empleo de numerosas pero comedidas palabras técnicas que jalonan la lectura y nos transportan a un mundo embriagador para los sentidos. La novela emociona y la habilidad del autor para entrelazar las pequeñas historias es notoria, enganchándonos con la lectura en nuestra intención de saber que pasará a continuación.

Un libro extenso, muy extenso, de 848 páginas en su edición impresa y que dedica una buena parte de su final a las consabidas y muy necesarias aclaraciones sobre lo que es en verdad histórico, con multitud de referencias y explicaciones técnicas sobre las últimas investigaciones científicas sobre la época y sus personajes, personajes de los que queda perfectamente aclarada su condición de reales o ficticios. Por otro lado la explicación técnica de la numerosa jerga egipcia, a la que acabas acostumbrándote a lo largo del libro, es muy de agradecer en los primeros compases. Si hay que ponerle algún pero es su excesiva longitud. En mi caso, al final, me ha resultado un poco pesado de leer aunque entiendo que era necesario para rematar la historia.

martes, 6 de noviembre de 2012

Wilt, de Tom Sharpe.


Wilt, de Tom Sharpe
Anagrama, 1990
254 páginas


El problema no ha sido Henry Wilt, el personaje creado por Tom Sharpe que además de formar parte de esta historia titulada Wilt, también lo hizo en Las tribulaciones de Wilt, Ánimo Wilt, Wilt no se aclara, y por si no tuviésemos suficiente Wilt, otro más: La herencia de Wilt. El problema tampoco ha sido su esposa Eva, mujer hiperactiva, excesiva en todo y adicta a cientos de cursos: cerámica, baile oriental, judo, meditación trascendental, etc., etc.

            Tampoco los pensamientos de Wilt acerca de cómo matarla, de imaginarse  una vida sin ella después de doce años de matrimonio; ni su falta de decisión, ni sus diez años de profesor auxiliar en la Escuela de Artes y Oficios. Tampoco su existencia anodina, su aburrimiento, su deprimente rutina. ¿Quizá Judy, la mujer de plástico hinchada a mayor presión de lo normal? No. Ni la fiesta en una casa del vecindario, ni la vecina con cerebro de cacahuete y cientos de pájaros revoloteando en su cabeza, ni los obreros que se encuentran a la muñeca hinchable asesinada en su obra. ¿Pero acaso se puede asesinar a un trozo de plástico? Y es aquí, en este momento, cuando también  entra en juego la policía y sus pesquisas, tan poco acertadas ellas;  y una mitad –Wilt –se quedará ahí, entre los cotilleos y tejemanejes de la Escuela, la comisaría, el ajetreo en las obras con la pobre muñeca Judy enterrada en hormigón, sometido a un sinfín de interrogatorios, mientras la otra mitad –Eva –muerta aparentemente, presencia fantasmal para algún que otro cura, tomará un barco con una pareja que la deslumbrará al principio hasta que finalmente escape espantada de los dos: Sally, a quien le gusta la Terapia Táctil y Gaskell, que se divierte con juegos y juguetes infantiles.

            Y según vamos leyendo, iremos pasando de un enredo a otro. Y seguramente al final, el señor Wilt saque algo de todo esto. Y seguramente la señora Wilt también. ¿Pero qué sacamos nosotros, los lectores? Como mucho, pasar un rato un poco divertido. Más allá, y este sí es el problema: NADA.

            Me acordé de Lars y una chica de verdad (2007). Por si les gustan las historias con mujeres de plástico hinchadas a mayor presión de lo normal. Ahí si encuentro a personajes de verdad, aunque uno sea de plástico.
Lars y una chica de verdad (2007), de Craig Gillespie


Patricia L.

Nota: sería injusto no decir que con quince o dieciséis años Wilt sí me pareció entretenido y me arrancó más de una sonrisa. Supongo que mis gustos han ido cambiando y pido a una historia más que una sucesión de enredos; o sencillamente, que este libro no aguanta bien una relectura.

domingo, 4 de noviembre de 2012

El informe de Brodeck, Philippe Claudel

Dura, compleja, incomoda y brillante
una novela trascendente.
PUNTUACION 4/5
Numerosas reseñas y comentarios sobre esta novela la recomiendan como una obra altamente recomendable y tras las lecturas de Almas Grises y la Nieta del señor Linh,, ya reseñadas en este blog, no he querido dejar la bibliografía de este escritor sin este título.
Como en el resto de las obras de este autor, una de las características es la premeditada indeterminación geográfica y temporal de la acción de la novela. Se deja vacante este aspecto para que sea la imaginación y el bagaje cultural del lector quien investigue y precise los límites de la narración. No obstante, el escritor disemina pruebas ambiguas pero nítidas en toda la narración, suficientes para poder concretar, que la secuencia temporal se narra recién finalizada la segunda guerra mundial, la localización geográfica es un pequeño, escarpado y aislado pueblo europeo, quizás austríaco, que el personaje es de religión y rasgos étnicos judíos, que los extranjeros ocupantes son las tropas de ocupación nazis, y que la reclusión sufrida por el personaje principal fue padecida en un campo de concentración alemán. Todo ello, enmascarado en una imprecisión eufemística.-
En este pequeño pueblo ha sido perpetrado un brutal asesinato coral, cometido simultáneamente y con ensañamiento a puñaladas por casi la totalidad de los miembros varones de la localidad. La víctima es un extraño personaje al que se le alude con el concreto y despectivo nombre de el –anderer-. El personaje principal, Brodeck, es obligado por Oschwir, el alcalde del pueblo, a redactar un informe forense donde se recojan los particulares de una investigación de las circunstancias y causas, por las cuales se produjeron la agresión y muerte del forastero asesinado. El personaje comisionado para la elaboración del peculiar escrito, no puede eludir el encargo, puesto que su formación académica,  fue subvencionada por todos los vecinos, incluso cuando se trasladó a la capital(Berlín según se deduce de la descripción) para perfeccionar sus enseñanzas.
Durante la recopilación de pruebas y testimonios, Brodeck, conversa con los habitantes el alcalde Orschwir, Diodème, el maestro, Dieter Schloss, el tabernero, Göbbler su vecino más proximo,Wilhem Vurtenhau, un campesino terrateniente, Emil Dorcha, guarda forestal, Caspar Hausorn, empleado del ayuntamiento, Peiper, el sacerdote, entre otros, a los que interroga y se descubren para el lector los perfiles de la llegada a la ciudad del extraño personaje. Pero también se desvelan las intimidades y la historia personal del redactor del informe, su cruenta y azarosa autobiografía a la vez que redacta el citado texto. Surge así su condición de huérfano rescatado de las ruinas de otra guerra por Fedorine, que será su criada-madre desde ese momento:
“No sé si Fédorine conoció la juventud[..] Hasta cuando era niño y me recogió, ya parecía una bruja deforme. [..]. Yo me encontraba delante de una casa en ruinas que aún humeaba un poco. ¿Sería la de mis padres? Yo también tendría una familia. Contaba cuatro años y estaba solo. Jugaba con los restos de un aro medio devorado por el fuego. Era al principio de otra guerra. Fédorine había pasado tirando de su carreta. Me vio. Se detuvo...” 
Recaló junto a la anciana al pueblo donde acaece la novela, en el que  ha sido asimilado pero siempre será considerado como un extraño, un advenedizo. Cuenta su formación académica financiada por los vecinos, y la delación de los habitantes pueblo, entregándole a las tropas invasoras alemanas, y su posterior confinamiento en un centro de concentración, vejado por los soldados captores. Sobrevive gracias a su capacidad de soportar la humillación y el castigo, hasta asimilar su condición de perro y así conservar la vida:
“Los que nos vigilaban y golpeaban repetían continuamente que sólo éramos excrementos, menos que mierdas de rata. No teníamos derecho a mirarlos a la cara. Había que mantener siempre la cabeza gacha y recibir los golpes sin rechistar. Todas las tardes echaban la sopa en los comederos de sus perros guardianes, dogos de color miel que enseñaban las fauces y cuyos ojos supuraban unas lágrimas rojizas.
Debíamos ponernos a cuatro patas, como los perros, y comer utilizando solamente la boca, como los perros. La mayoría de los que estaban encerrados conmigo se negaron a hacerlo. Están muertos. Yo comía como los perros, a cuatro patas y con la boca. Y sigo vivo.”
Tras la liberación regresa al pueblo, donde no se esperaba su retorno y al que creían muerto. Reanuda la vida junto a su  criada-madre, Fédorine, su mujer Eméli e hija Poupchette.-
En la investigación del asesinato la víctima resulta ser un personaje peculiar, introvertido, educado, culto, estudioso de materias diversas como pintura, geografía, arquitectura, botánica y ninguna de los aspectos descubiertos justifican la desmesurada violencia de la pública ejecución. Todo se precipita cuando la víctima, agradecido a los habitantes por su hospitalidad, les agasaja con una exposición de retratos y paisajes en la fonda de Schloss. La maestría de su ejecución profundiza en la esencia de los habitantes del pueblo, plasmando en las obras expuestas la personalidad de los vecinos y de los paisajes, algo demasiado sincero y brillante para la zafiedad de aquella población.
“Los retratos del Anderer resultaban sorprendentes revelaciones que sacaban a la luz las verdades más profundas de la gente. Componían una galería de desollados vivos.
¡Y los paisajes…! Un paisaje parece algo inofensivo. No dice nada. Como mucho, sólo nos remite a nosotros mismos. . Pero, plasmados por el Anderer, los paisajes hablaban. Contaban su propia historia. Mostraban las huellas de lo que habían presenciado. Daban fe de las escenas desarrolladas en ellos”
En realidad el informe lo emiten los propios lectores al captar la empatía del asesinado, sus innegables virtudes, su sinceridad, el talento y sabiduría sedimentado en sus viajes, estudios y trabajos por otros lugares.
El resumen del libro, su moraleja es transparente. El alma humana esconde vericuetos de maldad, crueldad, odio y violencia, agazapada, contenida, pero latente y dispuesta a estallar en un momento propicio. Basta una disculpa. Una guerra, una amenaza, y emerge con todo su ferocidad. Si además añadimos a la oportunidad, emociones como la envidia y la desconfianza hacia la sabiduría de otros, o prejuicios hacía quienes son distintos y mejores que nosotros, el arrebato de odio homicida hace acto de presencia. El anonimato amparado en las muchedumbres y el alcohol como catalizador de la escena, son los remates a esta arquitectura de la iniquidad del hombre, narrado con brillantez metafórica en esta novela.
Dura, compleja, incomoda y brillante, de gran calidad literaria, en la que Philippe Claudel se introduce en lo más inhóspito y despreciable de las acciones humanas, en un contexto bélico de represión étnica valiente y original.-
Todas las novelas nos aportan algo y siempre se nos queda algo, positivo o negativo tras su lectura. Con esta obra jamás olvidaré el personaje y las frases que os reproduzco y a las que no puedo poner comentario:
"La Zeilenesseniss era la mujer del comandante del campo. Era joven y, sobre todo, de una belleza inhumana, hecha de un exceso de blancura y rubicundez. Se paseaba por el campo a menudo, y nosotros teníamos orden de no cruzar la mirada con la suya, so pena de muerte.[..]
Nunca se perdía el ahorcamiento matutino. Llegaba caminando lentamente, fresca, con las mejillas todavía sonrosadas por el agua pura, el jabón y la crema; a veces, el viento nos traía su perfume, un aroma a glicinas, que desde entonces no puedo percibir sin vomitar y llorar. Llevaba ropa limpia. Iba vestida y peinada de manera impecable, y a unos cuantos metros, nosotros, mugrientos y malolientes, devorados por la miseria de nuestros harapos informes y descoloridos, el cráneo rapado y cubierto de roña y los huesos tensándonos la piel, pertenecíamos a un mundo distinto del suyo.
[...]El bebé estaba tranquilo. No lloraba. A veces dormía, pero ella lo despertaba con leves gestos muy tiernos, y cuando al fin abría los ojos, meneaba los bracitos y las piernecillas y bostezaba hacia el cielo, ella, con un simple movimiento de barbilla, indicaba a los guardias que la ceremonia podía empezar. Uno de ellos propinaba una fuerte patada al taburete, y el cuerpo del Du caía para quedar retenido por la cuerda al instante. La Zeilenesseniss lo miraba largo rato, y en sus labios afloraba una sonrisa. No perdía detalle de las sacudidas,"
Atreveos con la novela y elaborad vuestro propio informe.
 
Philippe Claudel. Un escritor y cineasta
para segur muy de cerca.