| Auster, Paul | Diario de una adolescente, Lena Moukhina |
| Boyle, T.C. | Las mujeres |
| Cabrera Infante, Guillermo | Mapa dibujado por un espía |
| Coetzee, J.M. | La infancia de Jesús |
| Connelly, John | Nocturnos |
| Connelly, Michael | Cuesta abajo |
| Ferrari, Jeróme | El sermón sobre la caída de Roma |
| Ford, Richard | Canadá |
| Gordimer, Nadine | Mejor hoy que mañana |
| Grisham, John | El estafador |
| Husseini, Khaled | Y las montañas hablaron |
| Khadra, Yasmina | Los ángeles mueren por nuestras heridas |
| King, Stephen | Doctor sueño |
| Lago, Eduardo | Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee |
| Longares, Manuel | Los ingenuos |
| Mankell, Henning | Huesos en el jardín (despedida de Wallander) |
| Markaris, Petros | Pan, educación y libertad |
| McCarthy, Cormac | El consejero |
| McEwan, Ian | Operación dulce |
| Murakami, Haruki | Los años de peregrinación del chico sin color |
| Navarro, Julia | Para, yo ya estoy muerto |
| Oksanen, Sofi | Cuando las palomas desaparecieron |
| Padura, Leonardo | Herejes |
| Piglia, Ricardo | El camino de ida |
| Punset, Eduard | El sueño de Alicia |
| Racionero, Luis | El mapa secreto |
| Redondo, Dolores | El legado de los huesos |
| Rosa, Isaac | La habitación oscura |
| Vallejo, Fernando | Casablanca la bella |
| Vargas Llosa, Mario | El héroe discreto |
| Vigan, Delphine de | Nada se opone a la noche |
| Wolfe, Tom | Bloody Miami |
Este blog quiere estar dedicado a compartir experiencias en la lectura de libros, tanto electrónicos como físicos. Se inició para dar a conocer mis primeras andanzas con los e-reader pero el objetivo es disponer de información para leer 'lo mejor', y compartiendo información entre todos los que leemos, podemos conseguirlo.
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viernes, 30 de agosto de 2013
Los libros que vienen este otoño
En un artículo aparecido hoy en el diario “El Periódico” titulado “Una cosecha excelente” se comentan una serie de autores muy conocidos y otros no tanto con las obras que podrán en el mercado en los próximos días. Dicen que el mundo editorial marcha mal con la competencia feroz de lo electrónico, pero las principales editoriales no cesan de alimentar las estanterías de las librerías y los repositorios electrónicos tratando de capturar a los lectores. Pesos pesados del mundo del libro ponen en marcha sus plumas, o sus ordenadores, para hacer llegar a los lectores nuevas entregas avaladas por su trayectorias, algunas ya muy longevas y contrastadas. Para que nos vayamos enterando de lo que viene me he permitido copiar la relación de los libros comentados, dado que el artículo del diario es solo accesible para suscriptores. Los que seamos forofos de algún autor en particular ya podemos estar atentos y el resto para conocimiento general. A continuación la lista por orden alfabético
domingo, 25 de agosto de 2013
La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker
Me estaba resistiendo a que Nola Kellergan me mantuviera en vilo durante unos cuantos días que invirtiera en leer este libro, que esté en boca de todos desde no hace mucho. Me dio por asomarme a sus páginas iniciales y ya no he podido parar hasta finalizarlo. El autor, Joël Dicker, es un suizo de 28 años que hacía más o menos lo mismo que otros escritores hasta que alcanzan su consagración: trabajar en otra cosa para ganarse el sustento, en este caso en el parlamento de Ginebra. De padre profesor y madre librera, libros por todos lados desde su nacimiento, defiende con uñas y dientes el libro en papel y con ello en Francia no se ha editado en digital a pesar del millón de ejemplares vendidos. Ha sido galardonado con el premio Goncourt des Lycéens, el premio por antonomasia de novela de la Academia Francesa y el premio Lire a la mejor novela en lengua francesa. Su traducción a treinta y tres idiomas por el momento y en un muy corto espacio de tiempo le convierte en el nuevo fenómeno literario mundial.
Un libro dentro de un libro que a su vez está dentro de otro libro. Varias fechas, 1975, 1998 y 2008, y varios protagonistas entre los que destaca la rubia jovencita de 15 años, Nola Kellergan, hija de un pastor que se enamora locamente de un escritor solterón de 34 años, Harry Quebert, que a su vez es profesor de Marcus Goldman, otro escritor que ha alcanzado la fama y los dineros por un libro que se ha puesto de moda. Intentando escribir su segundo libro, presionado por su editor, sufre un bloqueo permanente, un síndrome de la “página en blanco” siendo incapaz de encadenar dos frases, por lo que se pone en contacto con su antiguo profesor para que le eche una mano. Nola había desaparecido en 1975 y su cadáver es encontrado treinta tres años después en la propiedad de Harry, que es acusado de asesinato y llevado a la cárcel. Marcus acude a la localidad e investiga para ayudar a su profesor y esto se convierte en la base de su nuevo libro, que es bien visto por el editor, que filtra a la prensa noticias que complican la vida del propio Marcus y sus pesquisas, que sacan a la luz episodios desconocidos que involucran a conocidos personajes de la tranquila y supuesta ciudad de Aurora, donde se desarrolla la acción, y que cambian de un día para otro la óptica de los acontecimientos. El camino hasta llegar a la verdad es largo y tortuoso y solo se conocerá cuando hayamos devorado los ciento ochenta mil vocablos con los que cuenta esta excelente novela, o seiscientas setenta y dos páginas en papel. En el final de la novela, con continuos cambios de fechas adelante y atrás, nada es lo que parece y el papel de asesino treinta y tres años atrás cambia de personaje a una velocidad de vértigo.
No creo que esta novela pase a los anales de la literatura universal, como otras parecidas en fama y propaganda de los últimos tiempos. Pero tengo que reconocerla un valor fundamental: su capacidad de captar al lector, de engancharle. Como mencionaba, pensaba leer solo un poco del principio para ver de qué iba la cosa y con la intención firme y premeditada de abandonar en un pis pas y dejarlo para más adelante. Pero no he podido resistirme a continuar, entre sorprendido y cautivado por la trama y su desarrollo. Como novela de entretenimiento está muy bien, porque se lee con mucha facilidad, en un lenguaje claro y comprensible, que permite llevar bien controlados los sucesos y los personajes a pesar de sus continuos cambios en el tiempo. Quizá haya demasiadas repeticiones de sucesos contados una y otra vez --- la música del reverendo Kellergan, padre de Nola, debía de estar alta y bien alta mientras reparaba en su garaje una Harley Davidson ---. Sin embargo no aburre a pesar de su tamaño y su trepidante final, donde nada es lo que parece, procurará un buen rato de entretenimiento.
A modo de chascarrillo y es que a veces me ocurre, no he conseguido aprenderme y leer bien el nombre de un personaje de la novela: Gahalowood, el sargento de la policía estatal que ayuda a Marcus en sus investigaciones, y eso que aparece 274 veces. Hay nombres que se atragantan. En el final de la novela se la describe, supongo que por la editorial, como un cruce entre Larsson, Nabokov y Philip Roth, lo que se me antoja un poco pretencioso, si no por Larsson si por los otros dos. Por momentos y por la ambientación, me ha recordado “Las uvas de la ira” de John Steinbeck, pero sin intentar establecer comparaciones, que ya se sabe que son odiosas.
Un libro dentro de un libro que a su vez está dentro de otro libro. Varias fechas, 1975, 1998 y 2008, y varios protagonistas entre los que destaca la rubia jovencita de 15 años, Nola Kellergan, hija de un pastor que se enamora locamente de un escritor solterón de 34 años, Harry Quebert, que a su vez es profesor de Marcus Goldman, otro escritor que ha alcanzado la fama y los dineros por un libro que se ha puesto de moda. Intentando escribir su segundo libro, presionado por su editor, sufre un bloqueo permanente, un síndrome de la “página en blanco” siendo incapaz de encadenar dos frases, por lo que se pone en contacto con su antiguo profesor para que le eche una mano. Nola había desaparecido en 1975 y su cadáver es encontrado treinta tres años después en la propiedad de Harry, que es acusado de asesinato y llevado a la cárcel. Marcus acude a la localidad e investiga para ayudar a su profesor y esto se convierte en la base de su nuevo libro, que es bien visto por el editor, que filtra a la prensa noticias que complican la vida del propio Marcus y sus pesquisas, que sacan a la luz episodios desconocidos que involucran a conocidos personajes de la tranquila y supuesta ciudad de Aurora, donde se desarrolla la acción, y que cambian de un día para otro la óptica de los acontecimientos. El camino hasta llegar a la verdad es largo y tortuoso y solo se conocerá cuando hayamos devorado los ciento ochenta mil vocablos con los que cuenta esta excelente novela, o seiscientas setenta y dos páginas en papel. En el final de la novela, con continuos cambios de fechas adelante y atrás, nada es lo que parece y el papel de asesino treinta y tres años atrás cambia de personaje a una velocidad de vértigo.
No creo que esta novela pase a los anales de la literatura universal, como otras parecidas en fama y propaganda de los últimos tiempos. Pero tengo que reconocerla un valor fundamental: su capacidad de captar al lector, de engancharle. Como mencionaba, pensaba leer solo un poco del principio para ver de qué iba la cosa y con la intención firme y premeditada de abandonar en un pis pas y dejarlo para más adelante. Pero no he podido resistirme a continuar, entre sorprendido y cautivado por la trama y su desarrollo. Como novela de entretenimiento está muy bien, porque se lee con mucha facilidad, en un lenguaje claro y comprensible, que permite llevar bien controlados los sucesos y los personajes a pesar de sus continuos cambios en el tiempo. Quizá haya demasiadas repeticiones de sucesos contados una y otra vez --- la música del reverendo Kellergan, padre de Nola, debía de estar alta y bien alta mientras reparaba en su garaje una Harley Davidson ---. Sin embargo no aburre a pesar de su tamaño y su trepidante final, donde nada es lo que parece, procurará un buen rato de entretenimiento.
A modo de chascarrillo y es que a veces me ocurre, no he conseguido aprenderme y leer bien el nombre de un personaje de la novela: Gahalowood, el sargento de la policía estatal que ayuda a Marcus en sus investigaciones, y eso que aparece 274 veces. Hay nombres que se atragantan. En el final de la novela se la describe, supongo que por la editorial, como un cruce entre Larsson, Nabokov y Philip Roth, lo que se me antoja un poco pretencioso, si no por Larsson si por los otros dos. Por momentos y por la ambientación, me ha recordado “Las uvas de la ira” de John Steinbeck, pero sin intentar establecer comparaciones, que ya se sabe que son odiosas.
martes, 20 de agosto de 2013
Sangre en la calle del Turco - José Calvo Poyato
Otra recomendación de @SPosteguillo que he devorado con fruición, y amante como soy de la novela histórica, no sé como no llegó antes a mis oídos la existencia de José Calvo Poyato.
Esta novela, como el título claramente indica, está basada en la muerte del General Prim, evento que tanto dio para escribir, y que casi ciento cincuenta años después, sigue siendo objeto de aventuras como la que nos ocupa.
El protagonista de la historia es Fernando Besora, natural de Reus, al igual que Prim. Fernando, segundo hijo de un industrial reusense, decide no seguir por la vía de trabajar en la industria de su padre, ya que prefiere el mundo de la literatura, le encanta escribir, pero para llegar a escritor, como Pérez Galdos, que también aparece en la novela, tiene que empezar en el mundo del periodismo, y se traslada a Madrid donde cree tener mas posibilidades de crecer en la profesión.
Empieza a trabajar de meritorio (que yo traduciría por un becario de la actualidad) en el periódico La Iberia, de ideología progresista, con un salario de subsistencia, que apenas le permite pagarse una habitación con manutención en casa de doña Rosario, que con el alquiler de dos habitaciones conseguía pagar la hipoteca y alimentar a su hija Paloma.
Y así da comienzo una historia vibrante, que todos sabemos como termina, porque sí, a Prim lo matan, pero todos los entresijos de la historia del asesinato del general, mezclados con las vivencias en primera persona del personaje, Fernando, su crecimiento profesional en el periódico, su historia de amor con la hija de la dueña de la casa donde vivía, Paloma, sus relaciones de amistad con Agnés, un antiguo contrabandista catalán también natural de Reus, al que casualmente encuentra en Madrid, y que es el enlace para que Fernando conozca en persona al General, ya que Agnés es amigo del General Prim, con el que además luchó en la batalla de los Castillejos, el hecho por el que Prim consiguió un gran renombre en toda España, sus relaciones con el director del periódico La Iberia, Felipe Clavero, sus relaciones familiares, excelentes con algunos y turbias con otros, y por supuesto, todos los personajes reales, nobles políticos de la época, y actores directos de la confabulación que dio lugar al asesinato de uno de los grandes gobernantes que ha tenido España.
No quiero contar más, me ha parecido una lectura fascinante, y la elucubración del autor para conseguir que el protagonista, Fernandito Besora, nos pudiera contar todo lo sucedido, montándolo en el carruaje donde le asesinaron, me pareció una maravillosa ficción que lejos de enturbiar la realidad le da mas vida y claridad.
Recomiendo fervientemente la lectura de este libro, que destila, además de un profundo conocimiento de la historia, una profusión de relaciones de amistad, amorosas, familiares y de solidaridad, que en algunos momentos del libro, llegan a provocarte humedad en los ojos y en el alma.
Mi puntuación: 4/5
Esta novela, como el título claramente indica, está basada en la muerte del General Prim, evento que tanto dio para escribir, y que casi ciento cincuenta años después, sigue siendo objeto de aventuras como la que nos ocupa.
El protagonista de la historia es Fernando Besora, natural de Reus, al igual que Prim. Fernando, segundo hijo de un industrial reusense, decide no seguir por la vía de trabajar en la industria de su padre, ya que prefiere el mundo de la literatura, le encanta escribir, pero para llegar a escritor, como Pérez Galdos, que también aparece en la novela, tiene que empezar en el mundo del periodismo, y se traslada a Madrid donde cree tener mas posibilidades de crecer en la profesión.
Empieza a trabajar de meritorio (que yo traduciría por un becario de la actualidad) en el periódico La Iberia, de ideología progresista, con un salario de subsistencia, que apenas le permite pagarse una habitación con manutención en casa de doña Rosario, que con el alquiler de dos habitaciones conseguía pagar la hipoteca y alimentar a su hija Paloma.
Y así da comienzo una historia vibrante, que todos sabemos como termina, porque sí, a Prim lo matan, pero todos los entresijos de la historia del asesinato del general, mezclados con las vivencias en primera persona del personaje, Fernando, su crecimiento profesional en el periódico, su historia de amor con la hija de la dueña de la casa donde vivía, Paloma, sus relaciones de amistad con Agnés, un antiguo contrabandista catalán también natural de Reus, al que casualmente encuentra en Madrid, y que es el enlace para que Fernando conozca en persona al General, ya que Agnés es amigo del General Prim, con el que además luchó en la batalla de los Castillejos, el hecho por el que Prim consiguió un gran renombre en toda España, sus relaciones con el director del periódico La Iberia, Felipe Clavero, sus relaciones familiares, excelentes con algunos y turbias con otros, y por supuesto, todos los personajes reales, nobles políticos de la época, y actores directos de la confabulación que dio lugar al asesinato de uno de los grandes gobernantes que ha tenido España.
No quiero contar más, me ha parecido una lectura fascinante, y la elucubración del autor para conseguir que el protagonista, Fernandito Besora, nos pudiera contar todo lo sucedido, montándolo en el carruaje donde le asesinaron, me pareció una maravillosa ficción que lejos de enturbiar la realidad le da mas vida y claridad.
Recomiendo fervientemente la lectura de este libro, que destila, además de un profundo conocimiento de la historia, una profusión de relaciones de amistad, amorosas, familiares y de solidaridad, que en algunos momentos del libro, llegan a provocarte humedad en los ojos y en el alma.
Mi puntuación: 4/5
viernes, 16 de agosto de 2013
Sesenta quilos – Ramón Palomar

@SPosteguillo recomendó #sesentaquilos de @Ramon_Palomar en el programa @NEUDC_RNE y siguiendo el consejo de uno de mis escritores favoritos, del que me leído todos sus libros, y varios de ellos están reseñados en este blog, me he puesto con esta novela, ópera prima de este autor, nacido en Francia, que vivió de niño en Tánger y ya en su adolescencia volvió a la tierra natal de sus padres, en Valencia, donde en la actualidad presenta un famoso programa de radio.
Pero pasemos a describir someramente de que va la novela, que aunque para otros puede resultar obvio, yo tuve que empezar a leer para descubrir que los sesenta quilos eran de cocaína ‘de primera calidad’ y por lo tanto estábamos en un entorno de traficantes de droga y de personajes en los que la violencia para ellos es algo nativo y necesario.
Por esa razón a mí que han quedado dos aspectos, el negativo, por las descripciones de acciones violentas y comportamientos agresivos ‘porque sí’, porque es el estilo de unos personajes, que no olvidaré tan pronto como desearía, a pesar de la alianza que me une con ese alemán…. bueno, como se llame. Lo positivo que me queda de la novela es que el autor a pesar de tratar un tema que me repele, me parece que dispone de una prosa sencilla, que supongo que irá mejorando con nuevas obras, como le ocurre a la mayoría de los escritores, y en las que espero se olvide de temas tan ásperos como el de esta novela.
Es habitual en mis reseñas hacer unas mínimas menciones a los personajes, en esta ocasión no lo voy a hacer, porque la mayoría de ellos utilizan la violencia con otros y de algún otro modo también la sufren por parte de otros, y esta es la razón por la que yo no recomendaría la lectura de este libro, porque yo he sufrido con los personajes, a pesar de que se merecieran la violencia que a ellos mismos les cae.
La lectura para mi es gozo, pero ese gozo no llega si los personajes malos cada vez son peores, y cuando no hay ningún personaje ‘bueno’ que les guíe, sino personajes ‘peores’ que los embrutecen más, y cuando la solución a un problema solo viene por pegar unos tiros, es mejor aislarse de esa realidad, que seguro que existe, pero que afortunadamente la tengo muy lejos, y leer otras cosas más positivas.
Y espero con pasión Circo Máximo de Santiago Posteguillo, que fue el ‘causante’ de que me leyera este libro.
lunes, 12 de agosto de 2013
Nadie es más que nadie, Miguel Angel Revilla
@RevillaMiguelA es un hombre afable, campechano, y muy cercano al que hace poco convencieron para plasmar sus recuerdos en este libro. Que mejor que emplear el tiempo de un viaje en tren desde Madrid a Cantabria para leer de un tirón las 61.068 palabras contenidas en sus páginas, escritas por quién fue durante ocho años presidente de la autonomía de esa región del norte de España. Diputado regional desde 1983, Miguel Angel Revilla sigue muy en activo a sus setenta años, no solo en el parlamento cántabro sino en otros muchos aspectos como “tuitero”, escritor, contertulio de programas televisivos, conferenciante o pregonero de numerosos actos fiestas dentro y fuera de su región.
Las cuatro horas largas que dura el viaje son más que suficientes para devorar este conjunto de anécdotas y sucedidos de toda su vida, desde su nacimiento en 1943 en Salceda, una aldea humilde en Polaciones y su paso universitario por Bilbao hasta la actualidad. Contado con una prosa agradable y fácil de leer, el hecho de que en sus historias se vean involucrados diversos personajes de la vida española, como la familia real, presidentes de gobierno, empresarios, aristócratas, banqueros, artistas o personas corrientes y molientes confiere un gracejo y una finura al relato que lo hacen muy ameno. La propia personalidad del autor, del que se diría coloquialmente y con todo cariño que “es más de pueblo que las amapolas y a mucha honra” gana la complicidad del lector y deja su impronta en todos los actos en los que participa aunque puedan ser vistos desde diferentes ópticas e incomprendidos, generalmente por los que no son nada pero se creen algo siguiendo el credo aquel de “dime de que presumes y te diré de lo que careces”. Imaginemos la escena de una fila de coches oscuros de alta gama llenos de presidentes autonómicos y guardaespaldas, en fila y haciendo cola en la entrada del Palacio de la Zarzuela para asistir a una recepción con los Reyes; y en medio de ellos un coche blanco, un taxi cualquiera de Madrid, con el taxista y “Revilluca” a bordo. Una estampa digna de una película de Buñuel. Y la propia Casa Real, sin que él lo solicitara, se encargó de pedir un taxi para su regreso.
Su trayectoria en la vida pública le permite ahora hablar sin pelos en la lengua en diferentes foros donde muestra su opinión sin cortapisas y dice lo que todos pensamos, con mayor eco social por ser quien es y por las personas referidas. Ayer estuve a punto de pasar por Cabezón de la Sal, donde estaba celebrando el Día de Cantabria, en mi regreso a casa para intentar saludarle personalmente y felicitarle por el buen rato que me había hecho pasar en el viaje, haciéndome olvidar las penurias de los traqueteos tartaneros del flamante ALVIA circulando por las vías tercermundistas que unen Palencia con Santander. En el libro refiere el engaño y la falta de escrúpulos de Pepiño y el PSOE al saltarse a la torera su propia firma documental comprometiéndose a llevar el AVE a Cantabria.
Aunque no estemos interesados especialmente en cosas e historias de esta bella región y de sus gentes, sus anécdotas y comentarios son extrapolables a otras personas y regiones de España y muy ilustrativas de la vida de una persona que ha llegado a donde ha llegado a base de lucha y coherencia, lo que nos debería servir de ejemplo. Un extracto de su libro nos dice que “con sesenta años y el trasero pelado de andar en jaulas. Trabajé en la Bolsa, doce años como director de banco, veinte de profesor en la Universidad, ocho de vicepresidente y consejero de Obras Públicas... Alguna vez he pensado qué habría pensado si me cae a mí la responsabilidad de gobernar Cantabria con cuarenta años... Seguro que hubiese sido un desastre. Todo tiene su tiempo”. Fácilmente deducimos de esto que un político tiene que tener una profesión y saber otras cosas antes de meterse a ello, lo que me lleva a aprovechar la ocasión para pedir de nuevo que nadie esté más de ocho años viviendo y cobrando un sueldo como político, lo que no me granjeará las simpatías del autor al llevar treinta años en su caso como diputado regional. Por cierto y además… ¿los políticos se jubilan a los 67 años?.
En suma, un libro entretenido, repleto de vivencias de las que se puede aprender mucho sobre las cosas que hay que hacer y, mucho más importante, sobre las que no hay que hacer. Hay que dar las gracias a Revilluca por compartir con sencillez, humor, respeto, educación, tolerancia y sobre todo con humanidad sus experiencias y su mundología. El mismo lo explica así: “Todas estas cosas mías fueron creándome una popularidad que no acababa de entender. Era noticia ir en taxi, besar la bandera de España, llevar unas anchoas al rey... Hice una reflexión y llegué a una conclusión terrible. Soy noticia por ser un tío normal, lo cual es muy preocupante y refleja cómo está España.” Y en otro punto, y ya para finalizar, nos esclarece que “Gentes que no han hecho otra cosa en su vida más que política. Que no han acreditado su valía en otras actividades de la vida. Son peligrosos, fundamentalmente por dos razones. En primer lugar, porque suelen ser incompetentes. Y además, porque al no tener otra alternativa se aferran a los cargos como lapas y son capaces de mentir y pisar cabezas con tal de supervivir. Son capaces de articular discursos bien construidos, ponen poses estudiadas, pero yo descubro que no dicen lo que piensan. No se creen lo que dicen.”.
Estamos avisados, gracias Miguel Ángel.
Las cuatro horas largas que dura el viaje son más que suficientes para devorar este conjunto de anécdotas y sucedidos de toda su vida, desde su nacimiento en 1943 en Salceda, una aldea humilde en Polaciones y su paso universitario por Bilbao hasta la actualidad. Contado con una prosa agradable y fácil de leer, el hecho de que en sus historias se vean involucrados diversos personajes de la vida española, como la familia real, presidentes de gobierno, empresarios, aristócratas, banqueros, artistas o personas corrientes y molientes confiere un gracejo y una finura al relato que lo hacen muy ameno. La propia personalidad del autor, del que se diría coloquialmente y con todo cariño que “es más de pueblo que las amapolas y a mucha honra” gana la complicidad del lector y deja su impronta en todos los actos en los que participa aunque puedan ser vistos desde diferentes ópticas e incomprendidos, generalmente por los que no son nada pero se creen algo siguiendo el credo aquel de “dime de que presumes y te diré de lo que careces”. Imaginemos la escena de una fila de coches oscuros de alta gama llenos de presidentes autonómicos y guardaespaldas, en fila y haciendo cola en la entrada del Palacio de la Zarzuela para asistir a una recepción con los Reyes; y en medio de ellos un coche blanco, un taxi cualquiera de Madrid, con el taxista y “Revilluca” a bordo. Una estampa digna de una película de Buñuel. Y la propia Casa Real, sin que él lo solicitara, se encargó de pedir un taxi para su regreso.
Su trayectoria en la vida pública le permite ahora hablar sin pelos en la lengua en diferentes foros donde muestra su opinión sin cortapisas y dice lo que todos pensamos, con mayor eco social por ser quien es y por las personas referidas. Ayer estuve a punto de pasar por Cabezón de la Sal, donde estaba celebrando el Día de Cantabria, en mi regreso a casa para intentar saludarle personalmente y felicitarle por el buen rato que me había hecho pasar en el viaje, haciéndome olvidar las penurias de los traqueteos tartaneros del flamante ALVIA circulando por las vías tercermundistas que unen Palencia con Santander. En el libro refiere el engaño y la falta de escrúpulos de Pepiño y el PSOE al saltarse a la torera su propia firma documental comprometiéndose a llevar el AVE a Cantabria.
Aunque no estemos interesados especialmente en cosas e historias de esta bella región y de sus gentes, sus anécdotas y comentarios son extrapolables a otras personas y regiones de España y muy ilustrativas de la vida de una persona que ha llegado a donde ha llegado a base de lucha y coherencia, lo que nos debería servir de ejemplo. Un extracto de su libro nos dice que “con sesenta años y el trasero pelado de andar en jaulas. Trabajé en la Bolsa, doce años como director de banco, veinte de profesor en la Universidad, ocho de vicepresidente y consejero de Obras Públicas... Alguna vez he pensado qué habría pensado si me cae a mí la responsabilidad de gobernar Cantabria con cuarenta años... Seguro que hubiese sido un desastre. Todo tiene su tiempo”. Fácilmente deducimos de esto que un político tiene que tener una profesión y saber otras cosas antes de meterse a ello, lo que me lleva a aprovechar la ocasión para pedir de nuevo que nadie esté más de ocho años viviendo y cobrando un sueldo como político, lo que no me granjeará las simpatías del autor al llevar treinta años en su caso como diputado regional. Por cierto y además… ¿los políticos se jubilan a los 67 años?.
En suma, un libro entretenido, repleto de vivencias de las que se puede aprender mucho sobre las cosas que hay que hacer y, mucho más importante, sobre las que no hay que hacer. Hay que dar las gracias a Revilluca por compartir con sencillez, humor, respeto, educación, tolerancia y sobre todo con humanidad sus experiencias y su mundología. El mismo lo explica así: “Todas estas cosas mías fueron creándome una popularidad que no acababa de entender. Era noticia ir en taxi, besar la bandera de España, llevar unas anchoas al rey... Hice una reflexión y llegué a una conclusión terrible. Soy noticia por ser un tío normal, lo cual es muy preocupante y refleja cómo está España.” Y en otro punto, y ya para finalizar, nos esclarece que “Gentes que no han hecho otra cosa en su vida más que política. Que no han acreditado su valía en otras actividades de la vida. Son peligrosos, fundamentalmente por dos razones. En primer lugar, porque suelen ser incompetentes. Y además, porque al no tener otra alternativa se aferran a los cargos como lapas y son capaces de mentir y pisar cabezas con tal de supervivir. Son capaces de articular discursos bien construidos, ponen poses estudiadas, pero yo descubro que no dicen lo que piensan. No se creen lo que dicen.”.
Estamos avisados, gracias Miguel Ángel.
sábado, 10 de agosto de 2013
Paradero desconocido - Kressmann Taylor
Leí en Twitter algo sobre la profundidad de este libro, basado en cartas de dos grandes amigos, lo que primero me recordó ese tuit fue otro libro reseñado en el blog, 84, Charing Cross Road, también basado en una relación epistolar entre Europa y América.
Pero que distintos y que recomendables ambos.
Paradero desconocido fue escrito por Katherine Kressmann Taylor, pero por la dureza de su contenido la aconsejaron que quitara su nombre, Katherine, de la autoría del originalmente relato, que se publicó inicialmente en una revista norteamericana, y tras su éxito entre los lectores, se publicó el libro, estábamos en 1938.
Tuvieron que pasar muchos años hasta que el libro volviera a donde debía, para ser profusamente leído, cosa que ocurrió en 1995, con ocasión de la celebración del cincuenta aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis.
Los protagonistas de la historia son don grandes amigos, un alemán, Martin Schulse, y un judío americano, Max Eisenstein, que son propietarios de una galería de arte en California y se consideran como hermanos.
En 1932 Martin decide volver a Alemania, quedándose su amigo Max como responsable del negocio aunque a Martin le llegan talones compensatorios.
Desde su llegada a Alemania empieza la correspondencia entre ellos, mostrándonos la profundidad de la amistad y el cariño que se profesan.
Max le transmite en una de sus misivas la preocupación latente por el crecimiento de la filosofía nazi y el tratamiento que parece están haciendo a los judios, pero Martin, que cada día está más imbuido de la ideología nazi, empieza a transformar el espíritu de amistad que tanto les ha unido, y justifica y defiende el tratamiento que recibe el pueblo judío.
No voy a profundizar más, es un relato que se lee en una hora, y es un análisis de lo que es capaz la mente humana fanatizada, que no es capaz de racionalizar y pensar que puede equivocarse.
Insisto, una hora de lectura OBLIGATORIA.
Pero que distintos y que recomendables ambos.
Paradero desconocido fue escrito por Katherine Kressmann Taylor, pero por la dureza de su contenido la aconsejaron que quitara su nombre, Katherine, de la autoría del originalmente relato, que se publicó inicialmente en una revista norteamericana, y tras su éxito entre los lectores, se publicó el libro, estábamos en 1938.
Tuvieron que pasar muchos años hasta que el libro volviera a donde debía, para ser profusamente leído, cosa que ocurrió en 1995, con ocasión de la celebración del cincuenta aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis.
Los protagonistas de la historia son don grandes amigos, un alemán, Martin Schulse, y un judío americano, Max Eisenstein, que son propietarios de una galería de arte en California y se consideran como hermanos.
En 1932 Martin decide volver a Alemania, quedándose su amigo Max como responsable del negocio aunque a Martin le llegan talones compensatorios.
Desde su llegada a Alemania empieza la correspondencia entre ellos, mostrándonos la profundidad de la amistad y el cariño que se profesan.
Max le transmite en una de sus misivas la preocupación latente por el crecimiento de la filosofía nazi y el tratamiento que parece están haciendo a los judios, pero Martin, que cada día está más imbuido de la ideología nazi, empieza a transformar el espíritu de amistad que tanto les ha unido, y justifica y defiende el tratamiento que recibe el pueblo judío.
No voy a profundizar más, es un relato que se lee en una hora, y es un análisis de lo que es capaz la mente humana fanatizada, que no es capaz de racionalizar y pensar que puede equivocarse.
Insisto, una hora de lectura OBLIGATORIA.
jueves, 8 de agosto de 2013
DIARIO DE 1926, de Robert Walser.
La uÑa RoTa, Segovia. Mayo 2013. 80 páginas. 12 euros.
Y después de pasar unos días con Robert Walser en el bolsillo, quería escribir una breve miscadigresión sobre esta lectura, Diario de 1926, antes de irme a tierras cántabras.
Me gusta Robert Walser porque me recuerda a mi abuelo. Como a mi abuelo, a Robert Walser le gustaba mucho pasear, y siempre que lo leo me entran unas ganas inmensas de salir por la puerta, o levantarme del banco en el que estoy sentada y darle a los pies, como hacía mi abuelo y como hacía Walser, que le sobrevino la muerte también paseando. Menciono aquí, en este mismo párrafo, que Robert Walser tiene un librito titulado El paseo, y en Diario de 1926 el narrador da unos cuantos: Hoy he dado un agradable paseíto, breve, mínimo y sin alejarme demasiado, he entrado en una tienda de comestibles y he visto en su interior a una agradable muchachita, de estatura igualmente mínima y porte y actitud visiblemente modestos. p.7
Según
avanzaba en la lectura de este relato
breve de extensión razonable p.30, me preguntaba si habrá algún libro que
hable sobre el arte de pasear. Busqué en Google pero no encontré nada, o no lo
que quería. Páginas que nos hablasen de personas y personajes paseantes. Se me
ocurrió que podría hacer un collage
con esos personajes y personas paseantes. Quizá lo haga. Y mientras no
encontraba nada, ni hacía el collage,
volvía a las páginas de Diaro de 1926,
y a cada frase las mismas ganas de siempre de emprender la aventura del paseo: Encontrar una habitación, esto es, la
búsqueda de un espacio, un atelier de creación, que al mismo tiempo sea un
lugar indicado para contener el sueño, ha sido para mí desde siempre, ruego
encarecidamente que se tenga en cuenta, una forma inmejorable de salir a dar un
paseo y darle al cuerpo una alegría al aire libre. p.29
Como
muchos paseos en los que nuestra atención se posa en una cosa para al ratito
posarse en otra, así Walser pasa de un tema a otro, como si nada, como si fuera lo más natural del mundo, y está bien que así sea; y vamos descubriendo que esos paseos
son el inicio de otros: “y ya veré qué
rumbo toma ese paseo hacia los dominios de mi experiencia vital, experiencia
que me observa con aire problemático, con la mirada misteriosa de lo que aún no
está resuelto, y a la que observo a mi vez con aire parecido. pp.44-45
Es
el segundo libro que leo de la editorial La uÑa RoTa (del otro ya hablé por
aquí: En la pausa, de Diego Meret). El
primero me llamó la atención por su portada, por su brevedad, por su llamar la
atención tan silencioso; y el segundo
por su portada, por su brevedad, por su llamar la atención –en esta ocasión-tan
amarilla y con sombrero. Y por su autor, claro. Adoro a Walser. Quizá por los
paseos. Quizá porque su lectura me lleva
a pasear. Quizá porque como dijo Hermann Hesse si los poetas como Walser se contaran entre los espíritus que
gobiernan, no habría guerras. Si tuviera cien mil lectores, el mundo sería
mejor. Sea como fuere, el mundo está justificado por haber gente como Walser. Quizá porque me recuerda y me acuerdo mucho de mi abuelo.
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| Robert Walser |
Patricia L.D.
De la nota de prensa de la editorial:
Sobre
el autor
Robert
Walser nació en Biel
(Suiza) en 1878 y murió durante uno de sus incontables paseos no muy lejos del
hospital psiquiátrico de Herisau, al este de Suiza, el día de Navidad de 1956.
Es, sin duda, uno de los más importantes escritores en lengua alemana del siglo
XX. Autodidacta, errante, finísimo estilista de la lengua alemana y provisto de
una mirada capaz de destripar la realidad con la más suave ironía.
Encomiado
por Musil, Bernhard y Walter Benjamin, apreciado por Kafka, Canetti, Thomas
Bernhard, Coetzee o Peter Handke, entre otros, el prestigio de Walser –«un prestigio
moderado y sombrío, que es el único que podría convenirle», como señala Luigi
Amara– se debe tanto a sus primeras y aparentes novelas, Los hermanos
Tanner, y Jacob von Gunten o El ayudante como a sus prosas
breves, entre las que destacan el primer libro, Los cuadernos de Fritz
Kocher, que dio a la imprenta en 1904, y las famosas nouvelles El paseo,
o Vida de poeta, La rosa, así como los microgramas Escrito a
lápiz, publicados en España por Siruela.
Sobre
el traductor
Juan
de Sola (Barcelona,
1975) es traductor y editor. Ha traducido, entre otros, a Joseph Roth,
Hofmannsthal, Richter, Brecht, Lowry, Beckett y Gabriel Josipovici. En la actualidad
prepara la edición de la
Correspondencia entre Goethe y Schiller. Fue premiado
por el Gobierno de Suiza en reconocimiento por sus traducciones de Robert Walser,
entre las que destaca El bandido, La habitación del poeta y Microgramas
I. Ha impartido clases de Teorías de la lectura y Crítica literaria en la UOC. Para La uÑa RoTa ha
traducido El hundimiento, de Nossack. Su web: http://juandesola.com/wp/
Sobre
el ilustrador de la cubierta:
Eduardo
Jiwnani (http://www.laluzroja.com/), autor de la portada de libro, vive y
trabaja en Madrid como diseñador gráfico. En 2004 creó la editorial La Luz Roja para dar salida
a pequeñas tiradas de poemarios y catálogos de artista. Para La uÑa Rota ilustró
la cubierta de Obra inacabada, de Bertolt Brecht (traducida por Miguel
Sáenz).
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