BÚSQUEDAS en este blog

lunes, 8 de abril de 2019

Seconds to disaster, de Glenn Meade y Ray Ronan

@MeadeGlenn Glenn Meade nació en Irlanda en 1967. Tiene licencia de piloto y es especialista en el campo de la simulación de vuelos comerciales asunto en el que ha trabajado durante veinte años impartiendo formación. Posteriormente desarrolló su labor como periodista y en la actualidad se dedica a tiempo completo a la literatura. Ha escrito obras de teatro y numerosas novelas que han sido traducidas a una veintena larga de idiomas con éxito comercial y de crítica. Su primera novela, «Brandenburg» trata sobre un posible resurgimiento neonazi en la Europa actual. Su trabajo como periodista ha sido una fuente de inspiración a sus novelas junto con una gran dosis de inventiva e imaginación para mezclar realidad y ficción.

Ray Ronan es periodista y capitán de Airbus A320. Sus muchos contactos en el mundillo de la aviación han servido a ambos para el desarrollo de este libro.

Las investigaciones de los accidentes aéreos se demoran en el tiempo y en muchas ocasiones la culpa acaba recayendo en las tripulaciones, que realmente y pensándolo de manera fría son los más interesados en evitar los accidentes. Un accidente aéreo es siempre motivo de alarma a pesar de que está estadísticamente demostrado que es el método más seguro de viajar. Una serie de incidentes que pueden darse de forma combinada son por lo general el detonante de una catástrofe, pero en el libro se comentan varios de ellos en conjunto con posibilidades de fallos en el diseño de los aviones, los procedimientos de vuelo e incluso el estado anímico y el entrenamiento de los pilotos. Aparte de acciones suicidas intencionadas de un piloto, que han existido varias, la cuestión económica sobrevuela por encima como un ave de mal agüero que incide de forma determinante —según las compañías fabricantes y operadoras— en que puedan darse las condiciones para que tenga lugar el accidente. También los pasajeros, ante la casi nula posibilidad de un accidente, se despreocupan en atender las informaciones de seguridad o en estudiar cual es la salida más próxima o más conveniente a sus asientos. Aparte de otra muy abundante información, es curioso conocer que en todo vuelo hay 11 minutos fatídicos: tres tras el despegue y ocho antes del aterrizaje. O que no se respete la «norma no escrita» de la suma de horas de vuelo entre los dos o más pilotos de forma que haya un mínimo de experiencia. Accidentes como el de Air France en el Atlántico o el de Spanair al despegar de Barajas son comentados con detalle ofreciendo posibles causas y soluciones.

Cualquier persona que en algún momento de su vida haya sido pasajero de un avión, de forma esporádica o frecuente, debería leer este libro. No hay una relación directa entre los conceptos «problema» y «low cost» aplicados a la aviación, pero está claro que la reducción de beneficios en las empresas trae consecuencias directas en temas como retribución a las tripulaciones, tiempos entre vuelos, revisiones mecánicas, inversiones en infraestructuras y seguridad o renovación de flotas. Por otro lado, y como se comenta en el libro, una cierta relajación en los controles por parte de organismos reguladores como el estadounidense FAA o el europeo EASA pueden no ser importantes en los primeros años de la vida operativa de un avión, que puede acusar «fatiga» en las dos o tres decenas de años que se mantenga operativo. Toda previsión es poca y cuanto más conocimiento por parte de los pasajeros mejor.

La realidad es que los pilotos de Air France no fueron entrenados para la catastrófica situación que se desarrolló en AF 447, porque Airbus dijo que no era necesario…

Existe una regla informal en la aviación comercial conocida como la «regla de las dos mil horas». Para asegurar un balance de experiencia, la combinación de la experiencia de los dos pilotos en ese tipo de aeronave debe ser de al menos dos mil horas. Esto aseguraría que los pilotos inexpertos solo volaran con pilotos experimentados.

Y muchos millones de vidas de pasajeros continuarán en peligro…

Aviones de gran tamaño como el Airbus A380 con capacidad para más de 800 pasajeros o el Boeing 747 `para más de 600 son una delicia si todo marcha bien pero el menor incidente puede generar una catástrofe en cuestión de minutos. Los medios técnicos automatizados son de gran ayuda, pero pueden convertirse en un problema como parece que ha ocurrido en el último accidente de Ethiopian y el Boeing 737 MAX donde todo apunta y la compañía así lo defiende que la culpa no ha sido de los pilotos que siguieron los procedimientos descritos por el fabricante y no consiguieron evitar la caída del avión.

NOTICIA COMPLEMENTARIA INTERESANTE publicada en el diario El Mundo un día después a la fecha de esta entrada (Martes, nueve de abril de 2019).

Los investigadores del accidente del Boeing 737 MAX en Etiopía en marzo que se saldó con 157 muertos, han hallado sorprendentes similitudes con el avión del mismo modelo que se estrelló en octubre del año pasado en Indonesia, a causa del cual murieron 189 personas. 

Por el momento, y a la espera del resultado de las investigaciones, Boeing ha anunciado que realizará una actualización de software, así como la correspondiente formación para pilotos del 737 MAX, que abordará los problemas descubiertos tras la investigación del accidente del vuelo 610 de Lion Air.




martes, 2 de abril de 2019

La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en marzo de 1936 y es uno de los más importantes novelistas y ensayistas actuales, con numerosos e importantes premios que jalonan su obra y que culminan con el Premio Nobel en 2010. Nacionalizado español en 1993 y residente en España, el rey Juan Carlos I le distinguió con el título de Marqués de Vargas Llosa. Desde muy temprana edad y posiblemente como una rebelión contra la autoridad paterna —que no conoció hasta los diez años debido a la separación de sus padres—, su vocación de escritor ha ido en aumento a lo largo de toda su vida dando lugar a una ingente producción de obras que comenzaron trabajando de columnista en periódicos locales. En 1959 se casa con una tía política tuya y viene a Madrid donde obtendrá el doctorado en Filosofía y Letras por la universidad Complutense de Madrid. Desde esa época ha residido en diversas ciudades europeas, aunque pudo regresar a Perú al postularse como candidato a la presidencia en 1990. Miembro de la Real Academia de la Lengua Española desde enero de 1996, la relación de sus obras sería muy larga y por ello solo citaremos la reseñada ya en este blog «El sueño del celta».

Urania Cabral salió de forma abrupta de la República Dominicana cuando contaba 14 años y reside y trabaja en Nueva York. Tras 35 años de ausencia y sin contacto alguno con su familia, en 1961 regresa a su país y visita a su padre, el «cerebrito» Cabral, antaño un importante hombre del régimen de Trujillo caído en desgracia, y que ahora está paralítico y sin poder siquiera hablar. En un vaivén de sucesos entremezclados, la vida del dictador durante 30 años Rafael Leónidas Trujillo, apodado el Chivo por sus continuas demostraciones de virilidad, será mostrada al lector con toda su crudeza, así como los variopintos personajes que le rodeaban y los sucesos que tuvieron lugar en aquellos últimos años de su dictadura. Urania acabará sincerándose con sus tías y primas revelando el porqué de su apresurada marcha, de su ausencia y el resentimiento profundo contra su padre por los hechos acaecidos en «La fiesta del Chivo».
«Lo salvaron, para que Ramfis y sus amigos pudieran seguir matándolo a poquitos».
 «Sansón se pasea nervioso por su barrita de madera, encrespando las plumas».
Tenía pendiente un reencuentro con este autor que se iba demorando y no hay nada como la «obligación» impuesta y aceptada de un club de lectura para ponerse manos a la obra, una obra que ha resultado muy gratificante al disfrutar de sus 518 páginas con algo más de 152.000 vocablos a cada cual más delicioso. Novela histórica o historia novelada, los sucesos acaecidos en la República Dominicana en aquellos años finales de la larga dictadura de Trujillo servirán al lector para deleitarse con el magnífico empleo del español del autor, en una mezcla de tiempos, personajes y situaciones que embelesan y deleitan. La maestría de Mario Vargas Llosa es de sobra conocida y este libro es una oportunidad de disfrutar de ella y recrearse con unos personajes deleznables —todos con sus apodos y entre los que destaca por su crueldad Johnny Abbes García— fenomenalmente perfilados y que no se paran ante nada para satisfacer los deseos y exigencias del dictador que les está poniendo continuamente a prueba. Este libro se publicó en el año 2000, cuarenta años después de los sucesos y aunque la parte histórica pudiera no interesar al lector, disfrutará enormemente de su lectura.
«Se acercó a la ventana. Seguía oscuro, como si fuera media noche. Pero divisó menos estrellas que una hora antes. Lucían acobardadas. Estaba por asomar el día y pronto se correrían.

«… viniera a la Casa de Caoba sólo para comprobar que Rafael Leónidas Trujillo Molina era todavía, pese a sus setenta años, pese a sus problemas de próstata, pese a los dolores de cabeza que le daban los curas, los yanquis, los venezolanos, los conspiradores, un macho cabal, un chivo con un güevo todavía capaz de ponerse tieso y de romper los coñitos vírgenes que le pusieran delante».

lunes, 1 de abril de 2019

La tesis de Nancy [NANCY 01], de Ramón J. Sender

Libro correspondiente a la 27ª edición del Club de Lectura de ALQS2D, primer trimestre de 2019.

Ramón J Sender, periodista y novelista español nacido en 1901 en Chalamera, Huesca. En Tauste inició sus estudios primarios para luego continuar estudiando Filosofía y Letras en Reus y Zaragoza. Sin acabar sus estudios, en 1918 se trasladó a Madrid, donde comenzó a colaborar con varios periódicos. De tendencias anarquistas, acabó asumiendo posturas comunistas, por lo que tuvo muchos problemas en la Guerra Civil española, incluso provenientes de sus propios compañeros de ideología. Se exilió primero a México y posteriormente a estados Unidos, donde ejerció de profesor de literatura española Su obra escrita, extensísima, se inició con «Imán (1930)». En este blog se han comentado «Viaje a la aldea del crimen (1934)», relato del sangriento episodio de Casas Viejas y «Réquiem por un campesino español», publicada en México en 1952. Obtuvo el premio Planeta de 1969 con «En la vida de Ignacio Morel» y también fue Premio Nacional de Literatura por «Míster Witt en el Cantón». Hasta 1965 no se empezaron a editar sus libros en España y, aunque pudo regresar a España en 1974, siguió residiendo en Estados Unidos, donde falleció en falleció en 1982 a la edad de 80 años.

La tesis de Nancy es una de sus más conocidas novelas y fue publicada en 1962. Se trata de un relato humorístico que utiliza el contraste entre la cultura y los modos de vida de españoles y norteamericanos de la época. Una descolocada norteamericana, Nancy, reside y estudia en Alcalá de Guadaira, Sevilla, donde está realizando su tesis sobre aspectos del lenguaje. El mundo de la época en España resulta chocante para la americana que además se hace novia de un calé, Francisco o «Curro», con lo que el lenguaje y las situaciones en las que se ve envuelta llegan a cotas esperpénticas. La novela es de formato epistolar, pues Nancy va comentando todo por carta con su prima Betsy, que reside en Pensylvania, que asiste a las diatribas de Nancy sin comprender nada de lo que aquí ocurre, pues un mundo exótico, quizá anticuado pero intrigante, aparece de forma incomprensible reflejado en las misivas. La España profunda de los años sesenta vista y comentada por la mentalidad de una chica joven americana. Dado el éxito obtenido, Sender continuó la serie con cuatro entregas más: «Nancy, doctora en gitanería», «Nancy y el Bato loco», «Gloria y vejamen de Nancy» y «Epílogo a Nancy».

—¿Qué clase de caballo es el que puede usted ofrecerme?—pregunté.
—El animalito e manzo como una borrega der portá de Belén. Pero dígame su mersé. ¿Para qué lo quiere, zi no e incomodidá?
—Para subir a lo alto de la Giralda.
—Señora, ¿usté cree que er animalito e una cigüeña?

Siempre es una delicia leer a Ramón J. Sender y más en este caso donde la sonrisa se dibuja en la boca del lector desde los primeros momentos de lectura: si se está leyendo en algún lugar público, cafetería o transporte, las personas que estén cerca quedarán intrigadas por los cambios gestuales en la cara del lector que no podrá resistir una sonrisa cuando no la carcajada directa a medida que avanza por las situaciones propuestas por el autor en las que las palabras y los hechos van confundiendo a una «pobre» y sorprendida Nancy. Humor a raudales, malentendidos constantes, situaciones de doble lectura, todo el libro es una comicidad continúa perpetrada con un lenguaje sencillo y atractivo —memorable cuando simula por escrito el modo de hablar andaluz o calé—. De forma magistral, el autor convierte situaciones serias en guiños cómicos perfectamente plausibles dando una pincelada cuasi histórica de los modos y formas de la época en esa España de la interioridad que todavía sigue vigente en muchos lugares. Divertido, entretenido, ligero, fácil de leer, ideal para intercalar entre lecturas con más enjundia y con el peligro de querer asomarse a los cuatro que el autor escribió a continuación, cosa que seguramente acometeré con el tiempo. En palabras del propio Sender, «hacer reír es tarea de discretos. La aventura de Nancy es una aventura divertida, en la que a veces lo cómico se viste de serio y lo serio se disfraza con una sonrisa».


lunes, 25 de marzo de 2019

Doménikos. La simbología en la obra de un genio, de Pilar Fernández Vinuesa

Pilar Fernández Vinuesa es licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Ligada a la ciudad de Toledo, durante quince años ejerció como responsable del departamento didáctico del museo de la Santa Cruz de Toledo y fue comisaria y coordinadora de numerosas exposiciones en diferentes museos de la ciudad. Ha inventariado gran parte del patrimonio de varios conventos de Toledo, algunos de ellos ya desaparecidos por la falta de vocaciones. Divulgadora cultural, ha impartido numerosas conferencias y cursos sobre arte, conservación de obras y museística en general. Entre sus obras escritas, además de la que hoy comentamos tenemos «Las plazas Mayores de la provincia de Toledo», «Hierros artísticos Julio Pascual» o «La obra retabilística de Juan Correa de Vivar». En la actualidad, marzo de 2019, es la directora conservadora del museo de San Antonio el Real de Segovia, una joya casi desconocida que la propia Pilar muestra en las visitas guiadas que hacen la delicia de los que se acercan a contemplar esta maravilla fabulosamente conservada. Aunque, en sus propias palabras, el vocablo «artesonado» no es correcto, el monasterio tiene cuatro que dejan con la boca abierta.

Doménikos Theotokópoulos, nombre impronunciable que quedó reducido al apodo de «El Greco», es un genial pintor cuyo verdadero mérito tardó siglos en reconocerse. Cómo uno de los actos celebrados con motivo del centenario de su muerte en 2014 surgió este libro. Tras una breve introducción de acercamiento a su figura, el relato queda dividido en cuatro grandes bloques que muestran la evolución el pintor desde sus inicios en Creta —lugar de nacimiento— hasta su destino final en Toledo donde alcanzó su esplendor, pasando por Venecia y Roma donde estuvo al lado de grandes maestros de la pintura italiana. En cada uno de estos cuatro apartados podremos contemplar una breve historia y varios de sus cuadros comentados por la autora de forma magistral. En 1579, la muerte de Navarrete el Mudo, pintor «oficial» de Felipe II para su Monasterio de El Escorial hizo concebir esperanzas de sustituirle a El Greco, pero su magnífico cuadro de «El martirio de San Mauricio y la legión Tebana» no gustó al Rey, por lo que Doménikos se refugió en Toledo donde dio rienda suelta a su arte de forma independiente, con soluciones atrevidas e incluso algunas veces faltas de decoro a decir de estamentos eclesiásticos de la época. En la iglesia de Santo Tomé de Toledo podemos contemplar otra de sus maravillas, «El entierro del señor de Orgaz».
Recoge las vivencias, trayectoria vital y diferentes motivaciones que llevaron al Greco a salir de su tierra natal, pasar por Venecia y Roma y llegar a ser vecino de Toledo; su aguda inteligencia para elegir lo más adecuado a cada momento, y para adaptarse y sacar partido de las circunstancias muy diferentes en las que le tocó vivir.
Impreso en papel de calidad y con reproducciones magníficas de los cuadros seleccionados, este librito de 88 páginas, pequeño en tamaño pero grande en contenido, nos propone un acercamiento directo a la obra de este artista genial. Conocer su evolución pictórica es una delicia a través de los puntuales y acertados comentarios a una selección muy cuidada de sus cuadros, donde queda patente una evolución constante en formas y colores hasta llegar al conocido «manierismo». Deslumbrado por Tiziano, sus retratos de Giulio Clovio, Vicenzo Anastagui y el archiconocido Caballero de la mano en el pecho dan fe de la maestría de este griego universal que desarrolló su arte en España desde su llegada en 1577 hasta su muerte en 1614. Para aficionados y desconocedores de El Greco, este libro es una guía indispensable que en muy poco tiempo consigue formar al lector en el conocimiento de un pintor que no deja indiferente a quienes contemplan su obra.


sábado, 23 de marzo de 2019

El diario de Jeromín Tapias. El viaje de Jerónimo Tapias por la España inventada de Van Halen, de Eduardo Juárez Valero

@ejuarezFelipeV  Eduardo Juárez Valero es un «muchas cosas» nacido en el Real Sitio de San Ildefonso, La Granja, en 1968, donde reside. Doctorado en Geografía e Historia, es enseñador y maestro en la Universidad Carlos III de Madrid donde imparte temas humanísticos —historia, paleografía, diplomática medieval, biblioteconomía y documentación…—, pero también da clases en otros ámbitos como la UNED, el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, la Universidad Antonio de Nebrija, GEO Segovia e incluso a distancia (MOOC en la plataforma eDX). Colabora en numerosos medios como Radio Nacional de España o RTVE —embelesando a los oyentes con sus historias de la Historia— y también publicando numerosos artículos científicos o de divulgación en diarios como El Adelantado de Segovia o revistas como Mundo Medieval o National Geographic. En 2012 fue nombrado cronista oficial del Real Sitio de San Ildefonso y en esa función deleita a sus vecinos con historias locales que busca rascando vivencias personales o revolviendo papeles en todos los archivos en los que le dejan. En el tiempo que le resta después de estas frenéticas actividades escribe libros como «Caminos de Joffá», «Verrum», «Saayi, el bebedor de tiempo», «Crónicas de un Real Sitio. Lucha política, guerra y represión (1934-1939)» y algún otro entre los que se encuentra el que hoy comentamos «El diario de Jeromín Tapias», publicado en 2017.

En una de sus muchas actividades como ratón de bibliotecas y archivos, el autor localizó unos legajos traspapelados que parecían estar escritos por un rapaz llamado Jerónimo Tapias, hijo de un cocinero del palacio de La Granja a mediados del siglo XIX que anda por las cocinas echando una mano por «saber escribir». La reina niña Isabel II se fijará en él y le hará compañero de correrías y trastadas hasta ser asignado como criado al pintor de la corte don Francisco de Paula Van Halen, con el que recorrerá pueblos, palacios y estancias en los que su fino olfato y sus dotes naturales de observador le harán ver y después transcribir de forma desenfadada y por momentos irónica hechos que pasan desapercibidos a los demás. Avalados por una Real Cédula de Su Majestad, sus andanzas en, además de La Granja, Madrid, El Escorial, Ávila, Segovia, Zamarramala y Carbonero atendiendo las necesidades y requerimientos de «todo tipo» de su maestro, quedarán reflejadas en un diario que es la base de este libro. En este período convulso de la historia de España, sucedidos y personajes reales se cruzarán en el camino de Jeromín y quedarán reflejados en este relato con precisas notas aclaratorias al pie dando cuenta de sus datos históricos. De forma añadida, queda incorporada en el libro una magnífica colección de las láminas que pintara Van Halen en la época, recuperadas de los fondos de la Biblioteca Digital de Castilla y León y que pueden verse utilizando el buscador en este enlace.
«La verdad, me gustaría que, aunque solo sea de vez en cuando, Su Majestad fuese más Reina y menos niña. Ni que decir tiene que el cochero secunda mi deseo».
Es este un precioso y cuidado librito de 127 páginas en donde el lector se encontrará, salvando las distancias y los tres siglos que los separan, con otra versión de un Lazarillo de Tormes, esta vez criado de un amo con presencia en la Corte y sin tantas penurias por las que transitar. Las situaciones que el mozalbete nos va describiendo en primera persona nos servirán para aprender algo de nuestra historia y esbozar en muchas ocasiones una sonrisa al ponernos ante los entresijos de la Corte y sus personajes. Un lenguaje cercano, coloquial, musical por momentos, trasladará al lector a escenas costumbristas de dos siglos atrás que harán sus delicias: «usa con preferencia lo que llama lápices para dibujar más que al carboncillo. Se trata de unas varitas de madera con el color inserto en ellas. Las fuimos a comprar a Madrid, en un comercio de la Plaza Mayor regentado por italianos. Parece ser que de allí los traen».

Vinazo, garbanzos cocidos, alubias tiernas, chorizos, viandas, conejo guisado, cordero, pan de Cádiz, empanada de cidra… En este viaje acompañando a Jeromín, las comidas de la época tienen lugar destacado, pues bien importantes eran para Jeromín que en su infancia habría soportado sus carencias. Todos los sucesos relatados son curiosos, especialmente y por destacar alguno la escapada de la reina a comer un cocido madrileño en el restaurante Lhardy en Madrid, la fiesta de las Águedas en Zamarramala o la boda en Carbonero, donde se sirve un guiso denominado corrombada cuya preparación en sí es un festejo y que parece estar hecho a base de garbanzos, pero del que no hemos encontrado referencia alguna, y esto es muy raro: ¡ni Google ni otros buscadores arrojan resultado alguno en marzo de 2019 para «corrombada»! Habrá que preguntar directamente al autor y tratar de conseguir que nos acompañe a degustar este guiso que a buen seguro se sigue haciendo en algún pueblo segoviano. En un mundo actual en el que parece que todo está archisabido, resulta agradable comprobar que todavía quedan cuestiones por incorporar a internet que sólo los viejos del lugar o cronistas avanzados como Eduardo nos permitirán descubrir.