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lunes, 9 de marzo de 2015

NO, mi general, de Zaida Cantera e Irene Lozano

@ZaidaCantera Recogemos del propio libro la biografía de las dos autoras del mismo. Zaida Cantera de Castro nació en Madrid y desde niña destacó en diversos deportes, llegando a ser campeona absoluta de España en natación. Cursó sus estudios en la Academia General Militar para convertirse en oficial del Ejército de Tierra, especializada en transmisiones. Ha participado en misiones internacionales en Kósovo y Líbano –con numerosas felicitaciones y medallas militares– y ha alcanzado el empleo de comandante. Después de diecisiete años de servicio, se ve obligada a abandonar las Fuerzas Armadas tras sentirse represaliada por los amigos y compañeros de promoción del entonces teniente coronel al que consiguió condenar a dos años y diez meses de prisión por acoso sexual y laboral, como se cuenta en este libro. Zaida es una brillante militar, uno de los miembros más destacados de su promoción, con numerosas condecoraciones y felicitaciones, que ha estado destacada en distintas misiones internacionales Actualmente, en marzo de 2015, se encuentra de baja médica desde febrero de 2014. El 14 de julio de 2014 solicitó la incoación de un expediente de insuficiencia de condiciones psicofísicas para determinar si todavía posee las facultades para continuar en el Ejército de Tierra. En marzo de 2015 sigue esperando la resolución del informe.

Irene Lozano, nació en Madrid en 1971 y es diputada y escritora. Licenciada en lingüística por la Universidad Complutense de Madrid y diplomada en Filosofía por el Birkbeck College de la Universidad de Londres. Como escritora, ha publicado numerosos ensayos y biografías y como periodista, ha trabajado en los principales medios españoles. En la actualidad escribe una columna semanal en «El confidencial», colabora esporádicamente en el diario «El País» y participa habitualmente en la mesa política de Hora 25, La Sexta noche y Las mañanas de Cuatro. En las elecciones generales de 2011 fue elegida diputada nacional. Es portavoz de UPyD en las comisiones de Defensa, Asuntos Exteriores, Cooperación, RTVE y UE. Forma parte del Consejo del European Council on Foreign Relations (ECFR) y del Consejo de Dirección de UPyD.

«No puedes marcharte, porque entonces ganan ellos.»

De la sinopsis del libro, poco que comentar. Hay que leerlo. Se trata del relato de algunos hechos biográficos de la vida de la protagonista que tienen relación con el caso y de todos los pormenores de las barriobajeras actuaciones de un teniente coronel que, al no ser correspondidas, desencadenaron una historia de persecución que fue más allá de lo personal hasta convertirse en una bola de nieve que ha llegado a afectar, ¿afectar?, a las más altas instancias del Ejército y del Gobierno. Estructurado en 24 capítulos, el relato avanza desgranando los hechos y dejando constancia de las actuaciones de unos y otros y del impacto emocional en el carácter y la personalidad de Zaida, un carácter fuerte y forjado en la lucha pero no contra sus propios compañeros de los que cabía esperar protección en lugar de hostilidad.

La magia de internet y de los libros en formato electrónico me ha permitido dar buena cuenta de este libro en el mismo día de su publicación. Ayer por la noche veía el enorme trabajo de Jordi Évole en su programa «Salvados» y me tenía que contener para no saltar de mi sofá indignado ante tanta ignominia. No sé si en algún momento se mencionó el libro en el programa, pero al simultanear la visualización del mismo con las redes sociales advertí la existencia del mismo. Su compra fue inmediata aunque estaba en reserva al publicarse hoy. Esta mañana bien pronto me ha faltado tiempo para iniciar su lectura, que ya he finalizado, sacando tiempo a ratos a lo largo del día de donde he podido. Como sufridor en propias carnes de acoso laboral—mobbing— durante años y en más de una ocasión, no he podido por menos que empatizar con Zaida Cantera al mismo tiempo que mis catorce meses de secuestro legal para «servir a la Patria» hace ya muchos años me hacen otorgar un alto grado de credibilidad a los casi ochenta mil vocablos contenidos en sus páginas en un relato que estremece, que pone los pelos de punta y que hace a uno sentir como pasan los años y ciertas cosas no cambian o si lo hacen es para peor. Una profesional como la copa de un pino, reconocida por todos, cae en desgracia profesional, y lo que es peor, personal, porque a un acosador, un jefe tóxico de los muchos que inundan la geografía patria, se le mete en la cabeza dedicarse a cuestiones colaterales a su cometido y dar rienda suelta a sus instintos más bajos. Los hechos relatados son probados y hay una sentencia firme de un tribunal militar —siempre más opaco de lo que debería ser— que lo asevera. Y no es un caso único en los últimos tiempos, ya que que me viene a la memoria el del teniente Luis Gonzalo Segura cuyo libro «Un paso al frente» ya comentamos en este blog. Además de leer este libro recomiendo de forma complementaria la visualización de la magnífica película «ALGUNOS HOMBRES BUENOS». En ella, un humilde «tenientucho» actuando como fiscal en un juicio militar norteamericano, si no recuerdo mal, consigue sacar de sus casillas a todo un general, sin dejarse amilanar por las estrellas, con la pregunta directa y mantenida: ¿Ordenó Vd. El código rojo?

«Feliz cumpleaños. Que sepas que el coyote nunca se rinde. Y no lo he dicho yo»

La secuencia del relato es trepidante, yendo al grano y planteando los hechos básicos esenciales de la historia sin entrar en consideraciones de tipo emocional. Alrededor de la protagonista, aparecen los personajes que contribuyeron a su calvario por acción con nombres y apellidos a la vez que se silencian los de aquellos que la ayudaron, aunque flotan en el ambiente numerosos pecados de omisión cometidos por los que en el argot se denominan testigos mudos: esos que lo ven todo y prefieren mirar para otro lado. Se lee de un tirón entrando de lleno en la historia y poniéndose en la piel de la protagonista que nos hace partícipe de los hechos a la vez que de sus sentimientos y sus preguntas que la acosan en todo momento en estos últimos años. Como dirían los gitanos, «pleitos tengas y los ganes», porque ella ganó pero en ese momento empezó a perder. Y no solo ella, sino también su marido, comandante brillante que tuvo que abandonar su profesión al sufrir el estigma de unos «coincidentes laborales» que no compañeros que empezaron a hacerle el vacío por los hechos relatados en este libro y que afectaban a su mujer. Al final del libro, en su alegato «Adiós a las armas», Zaida nos hace llegar el dolor que siente, no solo por ella misma al despedirse de una profesión que ama y en la que ha demostrado su valía sino por todos los que quedan en ella y por una sociedad en general, enferma, que da cabida a estas prácticas.

«Todo cambio representa siempre una oportunidad» y me consta que allá donde recale Zaida demostrará de nuevo su valía y beneficiará a sus compañeros, siempre que entre ellos no aparezca otro personajillo tóxico que sienta envidia y no sepa aprovechar sus aportaciones. Y mi felicitación a Irene Lozano que con su actuación ha demostrado que los integrantes de cierta clase, no sé si casta, no son todos iguales.

Entresacados de entre sus párrafos los siguientes textos…
Hay muchos testigos. … —Buf, ya sabes lo que pasa luego con los testigos, se rajarán.
¿Se jugarán su carrera por ti? ¿Se enemistarán con los jefes?
No. No tenía facturas de su sufrimiento
Así empezó su vida militar: su sola presencia obligaba a los demás a tomar partido.
Sin embargo, cuando empiezan a desfilar los testigos de mayor graduación, los fallos de memoria se suceden. Se ve que la amnesia selectiva causa estragos entre los jefes del Ejército. Los coroneles y tenientes coroneles llamados por Lezcano aseguran no recordar nada de lo narrado por Zaida. No dicen que fuera mentira, simplemente no «recuerdan».
La condena es grave y el acosador deberá cumplirla en la prisión militar. Con todo, el acosador convicto Lezcano-Mújica debe considerarse afortunado, pues salta a la vista que en algo se han apiadado de él: si le hubieran impuesto tres años y un día de prisión o más, como pedía el fiscal, habría perdido de forma automática la condición de militar. Nunca habría vuelto a vestir el uniforme. Los tres jueces escandalizados tienen buen cuidado de dejarle a salvo, justo en el límite de los dos años y diez meses. Para que, cuando salga de la prisión militar, pueda reincorporarse a su puesto de coronel en el Ejército de Tierra y volver a mandar con su peculiar «estilo» sobre más de mil hombres y mujeres.
¿Qué me pasó?». Y entonces el psicólogo tiene que explicarle una vez más que ella no esperaba ser agredida por uno de los suyos…
Actuaban conforme a la ley, pero una vez más se cumplía la máxima de Balzac: «La ley es como una tela de araña que atrapa a las moscas pequeñas y deja pasar a las grandes».
El viejo dilema de la obediencia debida. ¿Qué debe hacer un militar consciente cuando sabe que le han ordenado de manera ilegal e injusta arruinar la carrera de un militar cuyo pecado ha sido librarse de su acosador sexual y que no quede impune?
Él sabía, y así se lo dijo a ella, que denunciar al acosador Lezcano pondría fin a su carrera en las Fuerzas Armadas. Sin embargo, no pensó que fuera a tener que pagarlo con su salud.
Sin embargo, nada más saludarla percibo la disonancia entre esa presencia física imponente y la infinita herida de su alma.
El día del debate en el Pleno, comienzo mi intervención avergonzando al ministro Morenés con una ironía: «Señor ministro, en primer lugar me alegro de verle. Le he llamado por teléfono cuatro o cinco veces en las últimas dos semanas y, al no devolver la llamada, estaba preocupada por su salud. Me alegro de que esté bien».


En la balanza de la justicia militar, las estrellas, los apellidos y los clanes internos pesan mucho más que los hechos y las leyes. Por eso se puede afirmar sin temor a exagerar un ápice que la justicia militar es, a día de hoy, un mecanismo de impunidad, arbitrariedad e injusticia dentro de las Fuerzas Armadas y que, mientras no se solucione, será imposible afirmar que los militares españoles disfrutan del derecho fundamental a tener un juicio justo y con garantías.

viernes, 6 de marzo de 2015

Mistralia, RICARDO CUPIDO 07, de Eugenio Fuentes

Eugenio Fuentes, extremeño nacido en Montehermoso, Cáceres, en el año 1958, es uno de los más reputados autores españoles en el tema de la novela negra, de la que este libro que reseñamos es un ejemplo, que hace el número siete de la serie dedicada al detective RICARDO CUPIDO. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas, ha obtenido algunos premios de renombre y se le considera un renovador en este género. Otros libros de este autor reseñados en este blog son "El interior del bosque" , número dos de la serie y "Las manos del pianista" que hace el número cuatro.

Como viene estando de moda en los últimos tiempos, la ficción se acerca a la realidad con una trama de intereses económicos y empresariales, por esta vez no políticos, en el mundo de la energía, concretamente en su apartado de las renovables. La acción tiene lugar en el creo que imaginario pueblo de Breda donde la empresa Mistralia ha sembrado una parte de sus terrenos con aerogeneradores y pretende una expansión brutal en el número de ellos dadas las buenas condiciones de viento en la zona. Una pareja de propietarios ecologistas, él de Madrid afincado y ella oriunda del pueblo, se niegan a vender sus tierras con lo que se granjean la enemistad de sus vecinos que están como locos por la música, entre ellos los mellizos Méndez. Un buen día aparece ahorcada en lo alto del aero-9 la ingeniera Esther Duarte, capataza de las instalaciones. ¿Suicidio? ¿Asesinato? Nuestro detective Ricardo Cupido, un detective local, es contratado por la multinacional, alarmada ante el impacto negativo que puede tener la noticia en los medios para que resuelva el caso de una manera rápida y discreta, para lo que se apoyará en un confidente, personaje curioso al ser también lugareño, que tiene por nombre Alkalino. Una nueva ingeniera, Senda Burillo, también mujer, es nombrada en sustitución de la ahorcada. Las situaciones típicas de este tipo de novelas, unas directas al caso y otras tangenciales donde tienen lugar los chanchullos, los escarceos amorosos del protagonista, las peleas locales entre familias, la rumorología, chismorreos y asuntos similares van conformando la trama de la novela hasta llegar a su conclusión que, lógicamente, no podemos desvelar.

Ya he mencionado en este blog que no soy adicto a este tipo de novelas aunque las leo por diversos motivos: unas veces por provenir de uno de mis autores de culto, como las andanzas de los guardiaciviles BEVILACQUA, CHAMORRO Y ARNAU de Lorenzo Silva, otras por recomendaciones de amigos como la serie de la jueza MARIANA DE MARCO de José María Guelbenzu, otras porque son unos clásicos contrastados como los devenires de KURT WALLANDER de Henning Mankell y esta vez, porque este libro y su autor Eugenio Fuentes son el tema central de la próxima edición de los Sábados Negros, la número 76, dirigida por el buen hacer de nuestro condueño Manuel Rodríguez y que tendrá lugar el sábado 21 de Marzo de 2015 en Madrid a las 18:30 (toda la información en la página web).

Una lectura entretenida y trepidante, de prosa elegante y cuidada, muy bien andamiada la que podemos encontrar en sus casi trescientas páginas que contienen cerca de ochenta y ocho mil vocablos. Se nota el oficio del autor en estos temas con planteamientos ingeniosos, conocimiento del tema y una muy estudiada psicología de sus personajes, no solo del detective sino de los demás, desde el equipo directivo de Mistralia y sus ingenieras y empleados hasta la población local. Acertadas reflexiones sobre la vida se pueden encontrar a lo largo del texto que hacen pensar al lector. El final es el que es y algunos seguramente dejará disgustados sin por ello ser perfectamente verosímil en la vida real y más en estos tiempos que corren hoy en día donde la moralidad de las empresas y sus dirigentes, sin generalizar del todo, brilla por su ausencia. Y mi agradecimiento al autor por algunas palabras nuevas que he tenido que ir a buscar al diccionario como, por ejemplo, borborigmo o antimacasares. Lectura recomendada para los amantes del género y para aquellos que, sin serlo, quieran pasar un rato agradable y entretenido.

La relación de los siete títulos de la serie…


Algunas frases entresacadas…
[referida a Gallado, capitán local de la Guardia Civil] …desde que era capitán su responsabilidad consistía en la organización del trabajo y el desarrollo de las investigaciones más que en investigar él mismo, pero no se había acomodado en el despacho, no se había blindado tras la estrella. NOTA del LECTOR: Los capitanes tienen tres estrellas, será una licencia del autor…: 
—Sí. Te proponemos que ocupes el lugar de Esther. Tienes el perfil adecuado. Además, los nuevos prototipos son alemanes. Vendrán técnicos de Hamburgo y eres la persona idónea para entenderte con ellos. Tú hablas muy bien alemán, los otros parece que lo estamos masticando —sonrió. Senda hizo un gesto de duda que Álvaro debió de interpretar
—Senda Burillo. Ricardo Cupido —los presentó—. De algún modo, vais a tener que trabajar juntos —añadió, como si hubiera algún inconveniente que lo impidiera. 
Él mismo había pasado por todo eso y sabía que nadie abandona una adicción porque se lo digan otros, sino por convicción propia. 
«Te estás obsesionando con la puntualidad, Senda. Con todo lo que te ha ocurrido crees que la vida se te ha escapado por delante, sin tú enterarte, y ahora intentas en vano alcanzarla y vas corriendo a todos los sitios, con la lengua fuera.
Tranquilízate. Ya te has divorciado, ya has anulado la distancia que te sacaban los acontecimientos y te has puesto a su altura. Ahora ya puedes dirigirlos en lugar de ser arrastrada por ellos. 
Ya era muy difícil adivinar el carácter de alguien por los libros de su biblioteca o por sus discos. Los almacenamientos digitales lo volvían todo invisible. Los gustos personales, la correspondencia, las imágenes..., todo quedaba encerrado en los ordenadores y sólo a una parte, la menos comprometida, se le permitía exponerse, salir a la luz.
Las motos, a pesar de sus riesgos, eran mucho más fáciles de comprender y manejar que las mujeres. Y, por supuesto, menos peligrosas.
—Pero... ¿y la lealtad a la empresa? —¿Tú has visto que en estos tiempos se guarde lealtad al patrón cuando el patrón no guarda lealtad a sus empleados?

miércoles, 25 de febrero de 2015

La maldición de la inteligencia, de Carmen Sanz Chacón

@CarmenSanz Carmen Sanz Chacón es una psicóloga experta en temas de superdotación y altas capacidades y presidenta de la Fundación Inteligencia y Sociedad, que tiene por objetivos la promoción del talento, la inteligencia, y el desarrollo de los niños y jóvenes con altas capacidades. Anteriormente ejerció de gerente en una empresa de telecomunicaciones y coincidí con ella hace muchos años, muy brevemente, en dos ocasiones: un examen de acceso a una sociedad y un reportaje que apareció en la prensa nacional. En su página web hay más información acerca de su biografía y actividades.

El libro que nos ocupa es un compendio de diferentes informaciones sobre el asunto de la inteligencia y todo lo que le rodea. Está estructurado en nueve capítulos, a saber: Ellos. Características de los niños superdotados, Disincronía emocional o mobbing, Los superdotados en el colegio, Diagnósticos erróneos de la superdotación, Chicas superdotadas, Superdotados adultos, La inteligencia y los superdotados y, por último, Inteligencia y felicidad. Todos enfocados desde un punto de vista muy práctico y divulgativo avalado por numerosas experiencias personales y tomadas de las historiales de sus pacientes. Es de hacer constar que Carmen tiene certificado, al menos y aunque no lo menciona expresamente en el libro, un C.I. de 168.

Se trata de un libro de poco más de doscientas páginas y que contiene algo más de cuarenta y tres mil vocablos. Una gran variedad de información está repartida por los capítulos que lo componen, aunque por momentos la lectura adopta cierta deslavazón y se repite la misma idea de forma reiterativa. En todo caso, el curioso lector que se acerque a sus páginas tanto por necesidad como por mera curiosidad no quedará defraudado. No se nota oficio de escritor en la autora pero si conocimiento profundo del tema por su dilata experiencia tanto personal como profesional. Se desmitifican muchos mitos sobre los superdotados y se les pone en su plano humano donde la mayoría de las veces sus altas capacidades devienen en situaciones problemáticas en sus vidas personales, familiares y profesionales, especialmente en las mujeres, que les hacen adoptar papeles que no les arrojan precisamente felicidad sino todo lo contrario. Una cuidada y profusa bibliografía al final supone un gran número de pistas para seguir indagando en el asunto. El lector no podrá decir que al menos no se le han abierto los ojos sobre este reducido mundillo. Si establecemos 100 como índice central de C.I., todas aquellas personas que superen 130 son consideradas como superdotadas y según estudios se da este caso en el 2% de la población. Alguna amistad o familiar tendremos por ahí que transite por estos pagos sin que nos hayamos enterado. Recomendable por la información aunque no por lo literario, su lectura no nos defraudará, siempre en función de nuestros conocimientos y de lo que vayamos buscando.

Me viene a la mente una muy buena película, tangencial o no a este asunto, que me atrevo a recomendar aquí, sobre los problemas que se le presentan a uno cuando «no se es como los demás». «Divergente» dirigida por Neil Burguer. No dejen de verla. 

Algunos textos entresacados de las páginas del libro:
En estos casos solemos aconsejar a los padres repetir las pruebas cuando los niños ya han adquirido esa capacidad de motricidad fina, habitualmente a partir de los 4 años.
«Preferiría ser más tonto, así podría ser más feliz».
«Cuando una hierba sobresale sobre las demás en el campo no se la premia, se la corta al ras de las otras».
«El clavo que sobresale se lleva todos los golpes». «Casi todo lo que hace que un individuo destaque como distinto de una u otra norma puede invocarse, o simplemente suscitarse inconscientemente, como motivo de prejuicio y aversión, de hostilidad y discriminación».
A nuestra consulta nos llegan niños muy pequeños, desde los 4 y 5 años, con problemas de ansiedad, con fobias y con rechazo escolar. Cuando estudiamos sus conductas en profundidad nos encontramos con depresiones infantiles, con síntomas de retraimiento, con rechazo al colegio y a los profesores; y en el ámbito físico, con dermatitis atópica, con problemas de estómago y un sinfín de síntomas variados que tienen como origen la ansiedad que les produce la relación con sus compañeros.
…intentando disimular su propia condición e intentando pasar desapercibidos.
Como el rendimiento es bajo, lo último que piensan los docentes es que el niño pueda tener alta capacidad.
Son chicos que han reaccionado al rechazo como el «rebelde sin causa», utilizando estrategias agresivas, verbales o físicas, y así han sido capaces de ir sobreviviendo en el colegio.
La inteligencia es una cualidad genética en su mayor parte y totalmente independiente del sexo.
La diferencia entre el éxito y el fracaso casi siempre es el número de veces que lo volvemos a intentar. Citando a dos famosos pensadores: «El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse». WINSTON CHURCHILL «Las personas no son recordadas por el número de veces que fracasan, sino por el número de veces que tienen éxito». THOMAS ALVA EDISON

domingo, 22 de febrero de 2015

El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales

Manuel Chaves Nogales, periodista sevillano fallecido en su exilio voluntario en 1944. Podemos leer una breve semblanza de su biografía en este enlace a la reseña de uno de sus libros más conocidos publicada hace días, en enero de 2015, en este mismo blog. Para ampliar datos sobre este personaje, poco conocido me atrevería a aseverar, podemos acceder a una página web dedicada, en la que en uno de sus apartados hay más datos sobre su biografía y sobre otros aspectos de su figura.

Y como estoy un poco vago y sobre todo con falta de tiempo, en este apartado de la sinopsis me voy a aprovechar de la tomada de la página del libro en La Casa del libro que dice así: Después de triunfar en los cabarets de media Europa, el bailarín flamenco Juan Martínez, y su compañera, Sole, fueron sorprendidos en Rusia por los acontecimientos revolucionarios de febrero de 1917. Sin poder salir del país, en San Petersburgo, Moscú y Kiev sufrieron los rigores provocados por la Revolución de Octubre y la sangrienta guerra civil que le siguió. El gran periodista sevillano Manuel Chaves Nogales conoció a Martínez en París y asombrado por las peripecias que éste le contó, decidió recogerlas en un libro. El maestro Juan Martínez que estaba allí conserva la intensidad, riqueza y humanidad que debía tener el relato que tanto fascinó a Chaves. Se trata, en realidad, de una novela que relata los avatares a los que se ven sometidos sus protagonistas y cómo se las ingeniaron para sobrevivir. Por sus páginas desfilan artistas de la farándula, pródigos duques rusos, espías alemanes, chequistas asesinos y especuladores de distinta calaña. Compañero de generación de Camba, Ruano o Pla, Chaves perteneció a una brillante estirpe de periodistas que, en los años 30, viajaron profusamente por el extranjero, ofreciendo algunas de las mejores páginas del periodismo español de todos los tiempos.

Tercer libro que leo en pocos días de este autor felizmente encontrado y aunque no me ha gustado tanto como los dos anteriores, «A sangre y Fuego» y la biografía del torero Juan Belmonte, sus trescientas veinte páginas con sus algo más ochenta mil vocablos son igualmente deliciosas. Una historia que llegó a manos del autor referida por el propio protagonista a base de hurgar en sus recuerdos y a la que Manuel Chaves dio vida en este relato de ni biografía ni novela sino todo lo contrario. Un estilo directo, como el de todos sus libros, una prosa cuidada salpicada de algunas palabras desconocidas para mí y que he celebrado descubrir construyen una historia fascinante que tiene muchos visos de verosimilitud y que nos hace ponernos en la piel del protagonista y su «Sole» y vivir con él seis años de peripecias en un ambiente convulso y enrarecido por una guerra fratricida que ni le iba ni le venía pero que sentía y padecía en sus carnes. Enternecedor su espíritu desinteresado y colaborativo para brindarse a ayudar a quién pudiera sin posibles consecuencias en un ambiente enrarecido como ninguno. La parte del título que alude a la profesión de maestro de Juan Martínez me resultó un poco engañosa en un primer momento, porque se trata de una maestría en el arte del baile en la que no había pensado. No podemos afirmar que la historia sea real ni en parte alguna del libro se puede encontrar texto que lo asevere o lo desmienta, con lo cual cada lector tendrá que tomar sus propias decisiones al respecto. Los hechos se relatan en toda su crudeza, sean quién sean sus protagonistas y con tan excesivo celo que sería muy difícil por no decir imposible atribuir al autor sesgos o tomas de partido por alguna de las partes. Una maravilla esa cualidad muy bien conseguida por este autor, como ya lo hiciera en los otros dos libros comentados.

Ya tengo elegido el siguiente libro a leer, «La agonía de Francia» pero dejaré pasar un tiempo para condurar mi contacto con este autor que hace ya muchos años que dejó de escribir.

martes, 17 de febrero de 2015

Juan Belmonte, matador de toros, de Manuel Chaves Nogales

Nos remitimos a esta reseña realizada hace unos días, en enero de 2015, sobre este escritor para conocer antecedentes de su vida y su obra.

Este libro, antes de ser tal y como ha ocurrido con otros muchos, fue inicialmente publicado por entregas entre junio y diciembre del 35, poco antes de que Belmonte se retirara de las plazas. El propio torero nos relata en primera persona sus andanzas infantiles en los barrios sevillanos de Triana y Macarena, sus escapadas adolescentes nocturnas a tentar toros en las fincas cercanas, sus sueños y su desfile por unas plazas y otras, en España y América, hasta llegar a convertirse en una figura indiscutible del toreo. Y no solo relata cuestiones relativas al mundillo taurino, sino sus propias y personales apreciaciones sobre la vida, la familia, los círculos de amigos, el mundo empresarial, sus antagonismos con otras figuras de la época y sus altibajos en las ganas de ponerse frente a los pitones de un toro.

El libro consta de 98.767 vocablos, 376 páginas en edición impresa, que se leen en un santiamén. Incluso aunque no se sea aficionado al mundo del toro, esta biografía novelada aparece en varios sitios como una de las mejores piezas que se han escrito sobre este género. Con un nivel de narración admirable, rayando en lo sublime, el autor no sólo nos está contando la vida y milagros del maestro Belmonte, sino que retrata fielmente la época de la vida de España en la que tienen lugar los hechos. No se trata solo de una colección de anécdotas y chascarrillos, que también, sino de una secuencia muy bien andamiada que constituye un testimonio con mayúsculas, un reflejo vital de aquellas primeras décadas del siglo XX en España.

He quedado embelesado con su prosa y su cadencia hasta calificar este libro como uno de aquellos que no quieres que se termine nunca. Se trata del segundo libro que leo de este autor y me atrevería por la distancia desde que fue escrito en calificarlo de legendario. Y me temo que me ha picado el gusanillo y no pararé hasta habérmelos leído todos. Quiero más de Manuel Chaves Nogales y pongo en mi punto de mira su «El maestro Juan Martínez que estaba allí» como siguiente a devorar en cuanto en lo eche al coleto.

Algunos textos entresacados…

No conseguíamos jamás dar un solo pase a aquella bestia sabia, que nos tenía el cuerpo acardenalado. Aquello no era torear. Era la lucha desigual y suicida de nuestra audacia y nuestro espíritu de sacrificio contra la fuerza bruta aliada a los peores instintos.

Con cuatro o cinco arrancadas el toro sembró el pánico en la pandilla y se quedó solo en el centro de la plazoleta, con la cabeza en las nubes y corneando a la Luna. Los torerillos atrincherados en los burladeros apenas se atrevían a llamarle la atención.

Medio adormilado, con la visera de la gorra echada sobre los ojos, canturreaba por lo bajo en aquel rinconcito del patio, ajeno a todo lo que no fuese mi anhelo de meterme en el cuarto y dejarme caer en aquella cama blandita, que tenía un embozo blanco como una sonrisa y se vestía con una sugestiva colcha rameada.

Sevilla estaba llena de mí.

Pero aquí en Nueva York, donde un hombre no es nadie y una calle es un número, ¿cómo se puede vivir? 

El miedo del torero El día que se torea crece más la barba. Es el miedo. Sencillamente, el miedo. Durante las horas anteriores a la corrida se pasa tanto miedo, que todo el organismo está conmovido por una vibración intensísima, capaz de activar las funciones fisiológicas, hasta el punto de provocar esta anomalía que no sé si los médicos aceptarán, pero que todos los toreros han podido comprobar de manera terminante: los días de toros la barba crece más aprisa.

sábado, 14 de febrero de 2015

LAS PÁGINAS DEL MAR, de Sergio Martínez.


LAS PÁGINAS DEL MAR
Sergio Martínez
Grijalbo
632 páginas
20,90 Euros
9,99 eBook
 Quizá estos dos "personajes" os suenen: 



El primero es  Fernando de Magallanes, el segundo Juan Sebastián Elcano. Dos personajes históricos que aparecen en esta novela de Sergio Martínez (Santander,1975) y que nos sirven para situarnos en un contexto muy concreto: estamos en el año 1519,  justo en los momentos previos a  que cinco naves españolas al mando de Magallanes, y posteriormente de Elcano, emprendan rumbo a las Islas de las Especias. La empresa no es pequeña, ya que deben llegar allí atravesando únicamente mares castellanos, respetando de este modo lo acordado en el Tratado de Tordesillas. Un viaje que pasará a la historia: se trata de la primera circunnavegación del Mundo.

Pero acabamos de ponernos en marcha, y para que este viaje termine tienen que pasar  tres años, muchas aventuras y sobre todo desventuras (hambre, sublevaciones, discusiones, violaciones, egos enfrentados…) Sólo una, de las cinco naves, regresó de la expedición; de los más de doscientos cincuenta hombres que salieron de Sanlúcar de Barrameda aquel veinte de septiembre, sólo dieciocho regresaron.

He empezado esta reseña con dos Grandes Nombres para un Gran Viaje, pero descendamos un poco, porque esta historia tiene como protagonista a un grumete, un  montañés que será junto a Antonio Pigafetta (otro personaje histórico) el encargado de ir anotando lo que sucede en ese periplo, el encargado de narrar esta historia: Definitivamente, no iba a ser fácil retratar al portugués (Magallanes). Además, de eso ya se encargaría Pigafetta; al fin y al cabo, tenía contacto diario con él y gozaba de su confianza. No, mi historia iba a ser diferente. No hablaría de reyes ni de reinos; no hablaría de imperios ni de grandes flotas llamadas a la conquista de nuevas tierras. Como me habían pedido mis compañeros, mi historia se centraría en lo cercano, en el sufrimiento de los humildes, en las miserias de las personas sencillas, a través de uno de nosotros. Yo mismo había propuesto que fuera alguien imaginario, pero me costaba. Entonces lo vi claro: sería mi propia historia; camuflada, sí, pero la mía. Yo sería el personaje. (p.242)

Este protagonista-narrador antes de llegar a formar parte de la tripulación de la nave Victoria vivía en la comarca de Liébana  junto a su madre, su padre, dos hermanas y tres hermanos. Allí sufrían épocas en las que escaseaba el alimento: las raciones eran cada vez más justas y dependíamos en gran medida de lo que nos daba el monte, de tal modo que si no era posible hacer pan de trigo, de centeno o de otro cereal, molíamos las castañas y las bellotas que habíamos recogido en otoño y hacíamos un pan amargo que, aunque no nos gustaba, al menos nos alimentaba. (p.51) Una vida en la que hay que trabajar la tierra, sabiendo que la naturaleza a veces juega malas pasadas, y en la que los que más tienen más quieren y por tanto, más aprietan al resto; pero en la que también habrá gratas sorpresas para él, como es la entrada en ese mundo  de necesidades, otro  materializado en una  Biblioteca, y que le abrirá las puertas a la lectura y a la escritura. Gracias a Sancho el Tuerto –y sólo desvelaré su nombre- irá descubriendo a Herodoto, Platón, San Agustín, Jorge Manrique o al Arcipreste de Hita, entre otros.  Con aquellas lecturas descubría un mundo inmenso de emoción y fantasía que nunca había imaginado. Mis tareas diarias con los animales, en el huerto o en las tierras de cereal, tanto en casa de Sancho como en mi hogar, pasaban como un relámpago mientras recordaba aquellos versos y relatos maravillosos que mi maestro nos hacía copiar (…) (p.104)

Lecturas que sin embargo no pueden hacer nada contra las injusticias que tienen lugar en su pueblo. Y lecturas que luego  tendrán su espacio en el mar. Y es que en el mar, navegando día y noche, día y noche, día y noche, el tedio está al acecho, y sólo queda o bien ponerse a trabajar o sumergirse en otras historias o en la propia, si uno quiere escapar de él. Lecturas que -¡cuánto nos alegramos!- no le llevarán a infravalorar otros conocimientos que están más allá de lo libresco:Sin embargo allí, trabajando en la playa más remota del mundo, rodeado de sencillos grumetes y marineros, me sentía feliz volviendo a aprender, y en aquellas manos curtidas, expertas y sabias de mis compañeros veía el mismo brillo y la misma sabiduría que en las palabras y los consejos de mi maestro. Aquellos marineros que a pesar de los desvelos, los sufrimientos, el frío y el hambre habían sido lo bastante fuertes para no desistir en su empeño y no faltar a su palabra se convirtieron en mi guía para lograr el perdón. (p.183)

En la comarca de Liébana además del gran descubrimiento de los libros,  vivirá  el amor, el cariño, la amistad...

Esta es la historia de un Gran Viaje por mar, pero también la historia de iniciación de un joven montañés que dio la vuelta al mundo a la par que daba una vuelta sobre sí mismo–no exenta de desvíos –hasta encontrar el lugar: su lugar.

Se trata de la primera novela de Sergio Martínez, y aunque llama la atención su extensión el escritor consigue mantener el interés gracias a la alternancia de capítulos que transcurren en la montaña y los que transcurren en el mar. Además gracias a un secreto que guardan el protagonista y su hermano pequeño vamos leyendo y leyendo  también con el empeño de llegar a conocer ese misterio que a veces se insinúa: sólo le ocultamos lo más terrible, aquello que por su bajeza guardábamos para nosotros (p.21). En un intento de dejar atrás nuestros pecados (p.45). 

Hay que destacar personajes como el citado Sancho el Tuerto, la tía Elvira, el tío Pedro, Lucía, su hermano Nicolás o la madre. Personajes que están muy bien tratados, aunque algunos salgan poco. Creo que se debería haber cuidado algunos momentos que resultan un tanto tópicos, momentos que al leerlos tenemos la sensación de haberlos leído o visto ya en otras historias. Por lo demás, he disfrutado mucho leyendo esta novela. Hacía tiempo que no leía un libro con tantas peripecias, con esas aventuras que no deberíamos dejar nunca de lado. Y me gusta la atención prestada a lo que siente un cuerpo en las caminatas, en todos esos días en las naves, etc. A veces parece que se olvida en las novelas el tratamiento del cuerpo. Como si nunca tuviésemos hambre. Como si nunca sintiésemos cansancio. 

Sergio Martínez (Santander, 1975) es licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Actualmente trabaja en esa misma universidad y es coordinador editorial del Museo Cartográfico Juan de la Cosa (Potes, Cantabria). Ha publicado varios libros de investigación y divulgación, y ésta es su primera novela.






PATRICIA L.D. 

Nota: Esta reseña apareció publicada el día 13 de febrero aquí .

sábado, 7 de febrero de 2015

VISIÓN DE NUEVA YORK,de Carmen Martín Gaite.

En "Visión de Nueva York" me encuentro con una Carmen Martín Gaite (Salamanca, 8 de diciembre de 1925-Madrid, 23 de julio de 2000) que desde este instante pasa a  formar parte de mi imaginario collage en el que voy a pegar a  personas y personajes paseantes. Dice  su hermana Ana María: Amaba la calle. Era como su cuarto de estar, y en este trabajo se aprecia con claridad que sus fuentes de información las obtuvo siempre de su deambular por la ciudad, de su implicación física e intelectual en la actividad ciudadana.
 En "Visión de Nueva York" vemos a Carmen caminar, y seguimos sus pasos no sólo a través de sus palabras, también a través de sus collages. Porque este libro-cuaderno es una mezcla de textos propios y ajenos, fotografías, recortes de periódico, anotaciones, sobres, facturas, anécdotas, su día a día en esa ciudad,  todo cosido por sus manos –ella que tanto admiraba a los artesanos –las manos de Calila, como la llamaba  Ignacio Álvarez Vara. Y aquí tengo que recoger algunas palabras de Nacho -como le llamaba Martín Gaite a él- aunque es tan hermoso el retrato que hace de ella  que me quedo con  ganas de transcribirlo entero: Las hadas vienen de mundos tejidos con hilo de oro. Calila llegó a hacer de su forma de tejer el mundo, y de recordarlo, representarlo y presentirlo, una manera de ser. Las cosas insignificantes, ella podía transfigurarlas. Para eso era un hada. Pero ni dibujaba ni vivía ni escribía a golpes de varita mágica. Admiraba el trabajo y lo practicaba como religión.


Carmen Martín Gaite empezó este cuaderno como  homenaje a su amigo Nacho (que desde hacía años le insistía para que fuera a Nueva York) y como un homenaje a Edward Hopper: gracias a una exposición retrospectiva a la que pudo asistir,  contempló la obra del pintor, saliendo entusiasmada. Dentro del cuaderno encontramos palabras y un collage dedicado a él: Él no fue un pintor "social" o un "intelectual", afortunadamente estuvo libre de "ideas". Lo que le atrajo en el curso de su larga vida y de su difícil profesión fueron ciertos temas que se repiten: personajes solitarios en habitaciones desnudas, restaurantes, teatros; puentes y azoteas deshabitados (...).   

            
Por este cuaderno caminamos junto a ella  y nos vamos encontrando a personas anónimas  que gracias a su pluma y trabajo de cortar y pegar, Carmen convierte en personajes entrañables; escritoras como Virginia Woolf con la que  tiene tanto en común;  Woody Allen,  Greta Garbo, músicos, calles, sueños, reflexiones, familiares, excursiones y hasta sus ganas de dejar de fumar: A ver si dejo de fumar de una puñetera vez. Ya se me olvidan las veces que lo he decidido y que he vuelto a caer en la chupadita. Tal vez esto de recortar y pegar, además de lo divertido que es, puede llegar a convertirse en un sucedáneo del tabaco(...) Hoy he comprado en Broadway lápices de colores, que aquí son muy baratos, una cinta de cello transparente y el New York Post, que trae muy buena materia para mi trabajo.(...) Busca la materia en todo lo que cae en sus manos y nos lo devuelve con esa mirada tan especial que tanto me gusta.


Tengo la edición de tapa dura, regalo que me hizo mi madre hace unos años, y estos días he decidido volver a abrirlo, mirándolo y leyéndolo como si fuera la primera vez:para los lectores de Martín Gaite es un tesoro.



PATRICIA L.D.